Lc 6, 6-11 – 11 de septiembre – XXIII Lunes durante el año

 

 

Un sábado, entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si curaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y quédate de pie delante de todos.» El se levantó y permaneció de pie.

Luego les dijo: «Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?» Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: «Extiende tu mano.» El la extendió y su mano quedó curada.

Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían hacer contra Jesús.

Palabra del Señor

Comentario

Empezar la semana con una actitud diferente, es esencial, es necesario. No dejes que las cosas que ya tenés en mente hacer en estos días, nublen u opaquen tantas gracias que Jesús nos quieren conceder en estos días. Que la actividad no nos pase por encima, sino que nosotros estemos por encima de nuestras actividades. Si estás empezando el día, con tu desayuno, no corras, no te apures, rezá en paz antes de salir. Si estás viajando y no pudiste rezar tranquilo, sea donde estés, no lleves por delante a nadie, por más que te apures, si ya vas tarde, no vas aganar nada. Caminá despacio, anda despacio, no es bueno andar atropellando gente o enojándote porque te atropellan, no te dejes llevar por la vorágine. Empecemos con una actitud distinta, y así todos sumaremos para hacer de este día sea algo distinto.

Te propongo hoy fijar tu mirada en Jesús. Fijemos hoy nuestra mirada en Jesús, contemplemos al Jesús de algo del evangelio de hoy. Jesús hace el bien sin importarle la opinión, ni la oposición ajena y los demás, se mueren de bronca al verlo hacer el bien, una locura.

El bien muchas veces en nuestra vida encuentra oposición, muchas veces incluso ante personas que dicen querer hacer el bien –personas religiosas en este caso–, que dicen amar a Dios; Jesús se la pasó haciendo el bien, Jesús no se detuvo ante los que le ponían “piedras en el camino”.

Jesús hace el bien queriendo enseñar por qué lo hace, y no lo entienden, pero finalmente lo hace igual; eso es lo lindo del Evangelio de hoy. El que quiera entender que entienda.

Él tiene en su corazón el coraje para hacer el bien, ese coraje que necesitamos todos para hacer el bien en lugares donde incluso hacer el bien no alcanza, parece no satisfacer, no conforma. Y podrás pensar ¿cómo puede pasar esto? ¿Es posible que pase esto? ¿Cómo es posible que a veces ni siquiera hacer el bien alcance a satisfacer a algunas personas? ¿Cómo es posible que el hombre pueda cerrarse tanto a la bondad?

¡Qué tristeza la de Jesús! Qué tristeza debe haber sentido y sigue sintiendo cuando se choca contra un ser humano que muchas veces no se conforma con el bien, ¡no se conforma con nada!

Entonces aprendamos hoy esto de Jesús: la decisión, el coraje para hacer el bien, cuando tenemos claro que lo tenemos que hacer, utilizando medios buenos; no dudes en tu trabajo, no dudes en tu casa, no dudes en la calle, en el viaje, en hacer el bien y hacerlo bien ¿no?, cuando tengas una posibilidad de hacer el bien, hacelo, aunque a tu alrededor se mueran de bronca, de celos, de enojos, aunque los que dicen ser buenos –como los fariseos– se enfurezcan; dejalos que se enfurezcan, vos seguí haciendo el bien y alegrate con eso.

Y lo segundo que te propongo para pensar, es la actitud increíble de los fariseos. Parece mentira, pero no, es verdad, ¿es posible tanta cerrazón incluso cuando alguien ve un milagro? Sí, es posible, es posible que haya personas que en vez de disfrutar el bien que ven estén preocupados por algo que no ven y deducen sin saber. Hay personas así, es verdad hay personas –incluso religiosos y hasta te diría que sacerdotes–, que cuando ven algo bueno o cuando ven que alguien hace algo bueno, en vez de disfrutarlo, buscan algo que criticar, buscan algo para acusar, buscan la quinta pata al gato; no pueden disfrutar de las cosas buenas de los demás, están siempre encontrando todo lo malo en el mundo, en la Iglesia, desde el Papa para abajo, en la Parroquia, en tu sacerdote…

¿Por qué a veces no disfrutamos de las cosas buenas ajenas? ¿Por qué a veces nos da bronca lo bueno? Preguntate si no te pasa eso a veces. Hay gente amarga, que no disfruta del bien, porque en el fondo tiene envidia, la envidia no nos deja disfrutar de la bondad que nos rodea, incluso fuera de la Iglesia.

¿Por qué a veces nos creemos que somos los únicos que podemos hacer el bien y lo hacemos mejor que el otro?

Hay mucho fariseísmo en este mundo, también dentro de la Iglesia y en todos los corazones de los que creen que tienen la medida de las cosas y cómo deben ser.

Jesús con su coraje y libertad nos ayude en esta actitud, ¿cómo hacerlo? Hacé hoy y durante la semana el ejercicio de felicitar y alegrarte con el bien que descubras, con las cosas buenas que hicieron los demás. Acordate, hay muchas cosas buenas fuera de vos, de tu grupo, de tu parroquia, de tu movimiento.

Share
Etiquetas: