{"id":1,"date":"2023-06-22T00:00:01","date_gmt":"2023-06-22T03:00:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=1"},"modified":"2023-06-23T17:13:51","modified_gmt":"2023-06-23T20:13:51","slug":"xi-jueves-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xi-jueves-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XI Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-1-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/22junio-audio-XI-JuevesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/22junio-audio-XI-JuevesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/22junio-audio-XI-JuevesAno.mp3<\/a><\/audio><\/p>\r\n<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\r\n<p>Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar ser\u00e1n escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que est\u00e1 en el cielo sabe bien qu\u00e9 es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.<\/p>\r\n<p>Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que est\u00e1s en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.<\/p>\r\n<p>Danos hoy nuestro pan de cada d\u00eda. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentaci\u00f3n, sino l\u00edbranos del mal.<\/p>\r\n<p>Si perdonan sus faltas a los dem\u00e1s, el Padre que est\u00e1 en el cielo tambi\u00e9n los perdonar\u00e1 a ustedes. Pero si no perdonan a los dem\u00e1s, tampoco el Padre los perdonar\u00e1 a ustedes.<\/p>\r\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\r\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\r\n<p><em>Y para eso no tenemos que olvidar esta advertencia: No por mucho hablar Dios nos escuchar\u00e1, sino por hablar bien, sino por decir lo que \u00c9l nos ense\u00f1a a decir. Adem\u00e1s, como dice Jes\u00fas, \u00c9l sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos.<\/em><\/p>\r\n<p><em>En la vida y en la oraci\u00f3n, f\u00e1cilmente caemos en ese error de pensar que por hablar mucho nos escuchar\u00e1n. Pero en Algo del Evangelio de hoy Jes\u00fas nos ense\u00f1a lo contrario. \u00bfViste esas personas que por hablar mucho ya no dan ganas de escucharlas? Hay personas que por mucho hablar agotan y terminan qued\u00e1ndose solas, porque piensan que ser\u00e1n escuchadas cuantas m\u00e1s palabras por minutos digan. Sin embargo, si hay algo que debemos aprender en la vida es a hablar lo justo y necesario. Nuestro Padre jam\u00e1s se cansar\u00e1 de escucharnos, pero los que podemos cansarnos somos nosotros si no rezamos como \u00c9l nos ense\u00f1a, por eso hay que dejarse ense\u00f1ar por Jes\u00fas. Cuando hablamos mucho perdemos el tiempo, cuando hablamos mucho nos perdemos en palabras. Cuando hablamos mucho corremos el riesgo de equivocarnos. Por eso es necesario comprender qu\u00e9 es el Padrenuestro para nosotros, los hijos de Dios.<\/em><\/p>\r\n<p><em>Jes\u00fas no nos ense\u00f1a una f\u00f3rmula m\u00e1gica para que podamos conseguir lo que se nos antoja; no nos ense\u00f1a una oraci\u00f3n para que aprendamos de memoria y la recemos todos los d\u00edas para cumplir con nuestra obligaci\u00f3n de cristianos, rezar por cumplir; no nos ense\u00f1a simplemente una serie de palabras que nos aseguran la salvaci\u00f3n el d\u00eda de ma\u00f1ana. Nos ense\u00f1a algo mucho m\u00e1s grande, nos ense\u00f1a a respirar de \u00c9l, con \u00c9l. Nos ense\u00f1a lo esencial de la vida de hijos, de la vida sobrenatural. Nos ense\u00f1a a desear lo fundamental, nos ense\u00f1a a pedir lo esencial y por lo tanto, abri\u00e9ndonos su coraz\u00f3n, nos ense\u00f1a lo m\u00e1s importante para vivir como hijos de Dios. Desear lo mejor para nuestro Padre y pedir lo necesario para ser hijos de coraz\u00f3n y no solo de palabra. As\u00ed se articula el Padrenuestro, la primera parte deseando lo que el Padre desea, y la segunda aprendiendo a desear lo mejor para nosotros.<\/em><\/p>\r\n<p><em>El Padrenuestro es sencillo, simple, pero contiene todo. Todo est\u00e1 en estas palabras. Toda nuestra vida deber\u00eda ser un desear y pedir lo que dice el Padrenuestro. El Padre sabe todo, \u00c9l, que ve en lo secreto, sabe el secreto de tu vida, de la m\u00eda, el secreto que ni siquiera nosotros sabemos descubrir. Por eso terminemos rezando juntos:<\/em><\/p>\r\n<p><em>Padre Nuestro, Padre de los que amamos y de los que nos cuesta amar. Padre de malos y buenos. Padre de todos, ense\u00f1anos a respirar con esta oraci\u00f3n salida de los labios de Jes\u00fas. Ense\u00f1anos a que cada d\u00eda aprendamos a rezar con el coraz\u00f3n, de verdad. Basta de palabras vac\u00edas, basta de palabras repetitivas que no llegan al alma. Basta de hijos que le rezan a un Padre que no conocen. Nosotros queremos conocerte y darte Gloria, con nuestra vida, con nuestras obras, queremos que tu nombre sea santificado, conocido, amado. Queremos ser hijos y vivir como hijos. Queremos reconocer a todos como hermanos.<\/em><\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar ser\u00e1n escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que est\u00e1 en el cielo sabe bien qu\u00e9 es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes oren de esta manera: Padre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2315,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-1","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2318,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1\/revisions\/2318"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2315"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}