{"id":2529,"date":"2023-07-28T00:00:52","date_gmt":"2023-07-28T03:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2529"},"modified":"2023-07-25T11:57:43","modified_gmt":"2023-07-25T14:57:43","slug":"xvi-viernes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xvi-viernes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XVI Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2529-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/28julio-audio-XVI-ViernesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/28julio-audio-XVI-ViernesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/28julio-audio-XVI-ViernesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abEscuchen, entonces, lo que significa la par\u00e1bola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que hab\u00eda sido sembrado en su coraz\u00f3n: este es el que recibi\u00f3 la semilla al borde del camino.<\/p>\n<p>El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegr\u00eda, pero no la deja echar ra\u00edces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulaci\u00f3n o una persecuci\u00f3n a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe.<\/p>\n<p>El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducci\u00f3n de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto.<\/p>\n<p>Y el que la recibe en tierra f\u00e9rtil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Cada cosa tiene su lugar. A cada cosa tenemos que aprender a darle su lugar. Y, para eso, es bueno y necesario saber distinguir; saber discernir, se dice en la vida espiritual. No se trata de ser necios o tontos y que todo nos d\u00e9 lo mismo y que digamos\u2026 \u201cBueno. Total, es Dios el que juzga. No importa que haya mal en el mundo\u201d. No, \u00a1nos debe doler! Nos duele el mal. Hay que saber diferenciar la ciza\u00f1a, por un lado, y el trigo, por el otro. De eso Dios no nos eximi\u00f3. No le molesta que distingamos. Al contrario, nos dio la cabeza para pensar, el coraz\u00f3n para elegir. Lo que no quiere es que seamos jueces, cosechadores, y que ocupemos el lugar que no nos corresponde. Debemos ocupar el lugar que nos corresponde en este mundo y, por eso, aprender a distinguir la ciza\u00f1a tambi\u00e9n es parte de nuestro camino. Ahora, eso no quiere decir tener ganas de barrer con todo, de ser cosechadores, de juzgar.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Aun cuando aprendamos a distinguir, podr\u00edamos decir que nadie, si le dieran a elegir, quiere ciza\u00f1a en su campo-coraz\u00f3n, en el campo de la familia, de la Iglesia, en el mundo. Sin embargo, hay que aceptar que la ciza\u00f1a est\u00e1 y Dios la permite. \u00c9l lo sabe todo. No sirve que nos enojemos con Dios o que le cuestionemos porqu\u00e9 permite esto o lo otro. Cada tanto nos puede pasar, pero es as\u00ed, las cosas son as\u00ed. Nos ahorramos mucho camino si aceptamos lo que hay que aceptar. Y no digo esto para que nos resignemos al mal y lo aceptemos sin querer modificarlo. Aceptar no quiere decir ser pasivos. Eso no es de cristianos. Pero s\u00ed lo que digo y lo que pienso es que no pretendamos ser m\u00e1s que Dios o incluso hacer lo que ni siquiera Jes\u00fas hizo en este mundo, que fue \u201cacabar\u201d de una vez por todas con los malos o con el mal del mundo (cosa que todos deseamos).<\/em><\/p>\n<p><em>\u00c9l luch\u00f3 contra el mal, pero luch\u00f3 haciendo mucho bien, sembrando m\u00e1s semillas buenas, para ganarle; no aniquil\u00e1ndolo de un d\u00eda para el otro, sino para ganarle con el amor. Jes\u00fas expuls\u00f3 demonios, derrot\u00f3 al demonio, pero, igualmente, el maligno sigue ejerciendo de alg\u00fan modo su influencia en el mundo. Sigue sembrando ciza\u00f1as cuando estamos dormidos. Jes\u00fas se lo permite, misteriosamente. \u00bfPor qu\u00e9 ser\u00e1? \u00bfCu\u00e1ntas veces nos preguntamos por qu\u00e9 esto, por qu\u00e9 lo otro, por qu\u00e9 las injusticias, por qu\u00e9 sufren los ni\u00f1os, por qu\u00e9 la muerte, por qu\u00e9 tanto dolor? En el fondo, \u00bfpor qu\u00e9 el pecado? \u00bfPor qu\u00e9 la ciza\u00f1a? Bueno, este audio no es para que hagamos teolog\u00eda profunda: primero, porque no estoy capacitado; segundo, porque ser\u00eda demasiado largo; y tercero, porque creo que por m\u00e1s que pensemos y pensemos, nos preguntemos y preguntemos, y hace bien, hay cuestiones que las entenderemos plenamente cuando nos toque vivirlas y fundamentalmente cuando estemos cara a cara con Jes\u00fas. Mientras tanto, nos guste o no, nos enojemos o no, hay cosas que es bueno aceptarlas primero, para despu\u00e9s cambiarlas. No enojarse y mirar para adelante confiando m\u00e1s en la fuerza del bien, que en el poder del mal; poniendo nuestra esperanza en que Jes\u00fas, definitivamente, vencer\u00e1 el mal cuando venga por segunda vez.<\/em><\/p>\n<p><em>Como dec\u00eda al principio, hay que darle a cada cosa su lugar, aprender a distinguir. Creo que Algo del evangelio de hoy nos ayuda a seguir este camino de esta sabidur\u00eda interior que viene del cielo. No podemos echarle la culpa siempre a los otros de las cosas que pasan: a la ciza\u00f1a, al maligno, a Dios o a quien sea. La ciza\u00f1a hace su trabajo, es verdad. El maligno tambi\u00e9n, pero \u00bfy nosotros? \u00bfCu\u00e1ndo vamos a asumir nuestras responsabilidades? \u00bfCu\u00e1ndo nos vamos a dar cuenta que la poca fecundidad de nuestra vida, de lo que hacemos, en mayor parte se debe a nosotros mismos? Como dec\u00eda alguien por ah\u00ed: \u201cEl mayor mal a veces es el silencio de los buenos\u201d. A veces somos muy inmaduros en la fe. Y por eso, para un extremo o el otro, atribuimos las cosas malas a \u201calguien, por ah\u00ed, que nos hizo el mal\u201d y todo lo bueno, que queremos que venga, pretendemos que sea m\u00e1gicamente, que venga de afuera, sin mucho esfuerzo de nuestra parte. \u00bfTe parece eso una actitud madura de un hijo de Dios? Son much\u00edsimas las personas, muy creyentes, que todo lo malo que les pasa se lo atribuyen a otros: o al demonio o a un maleficio, a un \u201ctrabajo\u201d, a un familiar, a un vecino, al jefe y, rara vez, a s\u00ed mismos, a sus propias decisiones. Son much\u00edsimas las personas de fe que le piden a Dios cosas buenas sin poner mucho de s\u00ed mismos, olvid\u00e1ndose que sin algo de nuestra parte muchas veces Dios no puede o, podr\u00edamos decir, no quiere actuar. \u00bfEntendemos esta verdad?<\/em><\/p>\n<p><em>La explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador dada por Jes\u00fas no puede ser m\u00e1s clara. Te dir\u00eda que no hace falta explicarla mucho m\u00e1s. \u00bfQu\u00e9 mejor explicaci\u00f3n que la que dio el mismo sembrador, nuestro Maestro? Lo que s\u00ed creo, que ayuda a pensar, es que lo que hace la gran diferencia es la comprensi\u00f3n de la Palabra. Todos escuchan, pero no todos comprenden. El que da fruto en serio fue el que escuch\u00f3 y comprendi\u00f3. Los que no dan frutos son los que no comprenden, los inconstantes y los d\u00e9biles, los que se dejan vencer r\u00e1pidamente. \u00bfA qui\u00e9n podemos echarle la culpa? \u00bfA la semilla? No. \u00bfA la ciza\u00f1a? Tampoco. \u00bfA los p\u00e1jaros? Menos. \u00bfA las preocupaciones y problemas? \u00bfA las riquezas de este mundo?&#8230; Ser\u00eda lo m\u00e1s f\u00e1cil.<\/em><\/p>\n<p><em>Cada cosa en su lugar. Acordate. Aprendamos a distinguir y a hacernos cargo de nuestra parte. Todos tenemos que reconocer que la falta de frutos se debe principalmente a nuestra debilidad, a nuestros pecados, a nuestra poca constancia, a nuestras malas decisiones; y dejar de mirar para afuera y encontrar fantasmas por todos lados. La ciza\u00f1a est\u00e1 y estar\u00e1 siempre. Las preocupaciones nunca nos abandonar\u00e1n. Las riquezas siempre nos atraer\u00e1n. Ese no es el problema. Somos nosotros los que creemos, los que debemos jugarnos por el bien, la bondad, la belleza, la verdad, y ser constantes en escuchar y luchar, todos los d\u00edas. No aflojemos, que todos podemos dar m\u00e1s frutos si escuchamos y comprendemos d\u00eda a d\u00eda la Palabra de Dios.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abEscuchen, entonces, lo que significa la par\u00e1bola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que hab\u00eda sido sembrado en su coraz\u00f3n: este es el que recibi\u00f3 la semilla al borde del camino. 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