{"id":2561,"date":"2023-08-02T00:00:55","date_gmt":"2023-08-02T03:00:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2561"},"modified":"2023-08-02T11:59:29","modified_gmt":"2023-08-02T14:59:29","slug":"xvii-miercoles-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xvii-miercoles-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XVII Mi\u00e9rcoles durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2561-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/02agosto-audio-XVII-MiercolesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/02agosto-audio-XVII-MiercolesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/02agosto-audio-XVII-MiercolesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/02agosto-audio-XVII-MiercolesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-2583 size-full\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"DESCARGAR AUDIO\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a la multitud:<\/p>\n<p>\u00abEl Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegr\u00eda, vende todo lo que posee y compra el campo.<\/p>\n<p>El Reino de los Cielos se parece tambi\u00e9n a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que ten\u00eda y la compr\u00f3.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>La Palabra de Dios tambi\u00e9n es &#8220;cortante&#8221;. Volvamos al texto de la carta a los hebreos que nos ayuda mucho: \u201cPorque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y m\u00e1s cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la ra\u00edz del alma y del esp\u00edritu, de las articulaciones y de la m\u00e9dula, y discierne los pensamientos y las intenciones del coraz\u00f3n\u201d. Es m\u00e1s \u201ccortante\u201d que cualquier espada, es una expresi\u00f3n muy gr\u00e1fica. \u00bfDios habla para cortar? Y s\u00ed. De alguna manera sus palabras son para dividir, pero en un buen sentido de la palabra. La divisi\u00f3n no siempre es mala, sino que a veces es necesaria y es sanadora. Dios habla para iluminar nuestras vidas y la luz divide, hace que la oscuridad desaparezca y se generen nuevos espacios. Pens\u00e1 en la cantidad de cosas que \u201ccort\u00f3\u201d en tu vida el escuchar la palabra de Dios con seriedad. Cuando es escuchada de coraz\u00f3n tiene tanta fuerza que ha logrado convertir a miles y miles de personas y les ha transformado la vida. Cuenta la historia de San Antonio abad que una vez \u201cmientras caminaba, iba meditando y reflexionaba como los ap\u00f3stoles lo dejaron todo y siguieron al Salvador, c\u00f3mo, seg\u00fan se dice en los Hechos de los ap\u00f3stoles la gente vend\u00eda lo que ten\u00eda y lo pon\u00eda a los pies de los ap\u00f3stoles para su distribuci\u00f3n entre los necesitados; Pensando estas cosas, entr\u00f3 a la iglesia.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Sucedi\u00f3 que en ese momento se estaba leyendo el pasaje en el que el Se\u00f1or dice al joven rico: \u00abSi quieres ser perfecto, vende lo que tienes y d\u00e1selo a los pobres; luego ven, s\u00edgueme, y tendr\u00e1s un tesoro en el cielo\u00bb. Como si Dios le hubiese puesto el recuerdo de los santos y como si la lectura hubiera sido dirigida especialmente a \u00e9l, Antonio sali\u00f3 inmediatamente de la iglesia y dio la propiedad que ten\u00eda de sus antepasados: 80 hect\u00e1reas, tierra muy f\u00e9rtil y muy hermosa\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>Eso es lo que quiere hacer hoy la Palabra de Dios con todos nosotros: ser viva, eficaz, y cortante; es cortante y por eso a veces &#8220;duele&#8221;, es cortante no porque quiera hacernos doler, pero s\u00ed porque al cortar nos muestra cosas para hacer y cambiar, nos hace ver las cosas diferentes y esas cosas a veces pueden doler porque mientras vivimos en la ignorancia, muchas cosas no molestan, pero al verlas tenemos que tomar decisiones.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy el Se\u00f1or nos habla otra vez por medio de par\u00e1bolas, sigue ense\u00f1\u00e1ndonos a trav\u00e9s de par\u00e1bolas qu\u00e9 es el Reino de Dios; ese Reino de Dios que ya est\u00e1 entre nosotros porque Jes\u00fas es quien lo trajo a la tierra con su presencia; y a partir de ah\u00ed todo cambi\u00f3 para siempre, en la historia y en nuestras vidas.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos vuelve a poner frente a frente con la radicalidad del que descubre el valor del Reino de los Cielos. Una vez durante el serm\u00f3n de este evangelio puse un ejemplo, dije algo as\u00ed: Supongamos que hoy a todos nos dicen cu\u00e1l ser\u00e1 el n\u00famero que saldr\u00e1 en la loter\u00eda, o que al entrar a un casino sepamos cu\u00e1l n\u00famero saldr\u00e1 en la ruleta\u2026 \u00bfQu\u00e9 har\u00edamos sabiendo que esa informaci\u00f3n es una certeza absoluta? \u00bfNo apostar\u00edamos todo lo que tenemos? \u00bfNo nos jugar\u00edamos por completo? \u201cY s\u00ed, padre, no hay que apostar al pepe\u2026\u201d me dijo Johnny, con su gracia habitual. Obviamente, es elemental. En las cosas de esta vida somos elementales y muy inteligentes, pero en las de Dios no tanto. S\u00e9 que el ejemplo fue poco feliz, pero justamente lo puse para que pensemos que muchas veces por ganar un poco m\u00e1s, por ambiciones muy pobres y pasajeras, somos capaces de dejar todo y mucho m\u00e1s. Por cosas de esta vida, hay gente que deja realmente mucho. Deja tiempo, esfuerzo, familia, proyectos, y eso est\u00e1 bien siempre y cuando sea por una causa m\u00e1s noble y grande&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>Pero&#8230; \u00bfy por el Reino de Dios? \u00bfReaccionamos as\u00ed cuando encontramos el tesoro y la perla? O por ah\u00ed podr\u00edamos preguntarnos\u2026 \u00bfSi todav\u00eda no somos capaces de dejar algo por amor a Jes\u00fas, ser\u00e1 que lo encontramos o todav\u00eda \u00e9l sigue siendo una idea abstracta en nuestra vida? La ecuaci\u00f3n es muy sencilla. Estar con Jes\u00fas es buen negocio. Es el mejor negocio. Tanto el que encuentra el tesoro como el que encuentra la perla, ambos venden todo para quedarse con algo de mucho m\u00e1s valor. No hay comparaci\u00f3n. As\u00ed de f\u00e1cil. Esto vale tanto para las decisiones radicales, como la de San Antonio, o como la de cualquier vocaci\u00f3n religiosa y sacerdotal, como para las decisiones peque\u00f1as y silenciosas de cada d\u00eda, las tuyas y las m\u00edas, las de tu familia, las de tu estudio, las de tu trabajo, las de tu apostolado.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando se elige amar, se vende todo para ganar algo m\u00e1s grande. No se pierde nada, al contrario, todo vuelve multiplicado mil veces m\u00e1s. \u00bfEntend\u00e9s? El que elige amar es el que encontr\u00f3 el tesoro m\u00e1s grande y lindo que se pueda imaginar. El que encuentra ese tesoro que es Jes\u00fas, no mide lo que pierde, porque en realidad no pierde, es imposible perder con \u00c9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy no pensemos en cosas raras, extravagantes. El Reino de Dios no est\u00e1 ni aqu\u00ed ni all\u00e1, est\u00e1 en tu coraz\u00f3n cuando decid\u00eds decirle que s\u00ed a Jes\u00fas, cuando decid\u00eds amarlo a \u00c9l en los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a la multitud: \u00abEl Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegr\u00eda, vende todo lo que posee y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece tambi\u00e9n a un negociante que se dedicaba a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2562,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-2561","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2561","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2561"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2561\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2587,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2561\/revisions\/2587"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2562"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2561"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2561"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2561"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}