{"id":2567,"date":"2023-08-03T00:00:51","date_gmt":"2023-08-03T03:00:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2567"},"modified":"2023-08-02T12:03:30","modified_gmt":"2023-08-02T15:03:30","slug":"xvii-jueves-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xvii-jueves-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XVII Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2567-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/03agosto-audio-XVII-JuevesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/03agosto-audio-XVII-JuevesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/03agosto-audio-XVII-JuevesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/03agosto-audio-XVII-JuevesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a la multitud: \u00abEl Reino de los Cielos se parece tambi\u00e9n a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando est\u00e1 llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sent\u00e1ndose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. As\u00ed suceder\u00e1 al fin del mundo: vendr\u00e1n los \u00e1ngeles y separar\u00e1n a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. All\u00ed habr\u00e1 llanto y rechinar de dientes.<\/p>\n<p>\u00bfComprendieron todo esto?\u00bb \u00abS\u00ed\u00bb, le respondieron.<\/p>\n<p>Entonces agreg\u00f3: \u00abTodo escriba convertido en disc\u00edpulo del Reino de los Cielos se parece a un due\u00f1o de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo.\u00bb Cuando Jes\u00fas termin\u00f3 estas par\u00e1bolas se alej\u00f3 de all\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cPorque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y m\u00e1s cortante que cualquier espada de doble filo\u2026 \u2014y sigue diciendo la Carta a los hebreos\u2014 ella penetra hasta la ra\u00edz del alma y del esp\u00edritu, de las articulaciones y de la m\u00e9dula, y discierne los pensamientos y las intenciones del coraz\u00f3n\u201d.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>La Palabra de Dios penetra hasta el fondo de nuestra vida. Quiere penetrar. Corta, no por cortar, por hacer doler, sino que corta para poder penetrar. No hay otra forma. No hay otra manera. Por eso, nos podr\u00edamos preguntar por qu\u00e9 muchas veces escucho la Palabra de Dios y no pasa nada, es como si no leyera nada.<\/em><\/p>\n<p><em>Alguien me dijo una vez: \u201cA m\u00ed me hacen doler mucho las cosas que dice, Padre. \u00bfPor qu\u00e9 a veces Dios es tan duro?&#8221;. Me sali\u00f3 decirle: S\u00ed, puede ser. Es verdad. A veces, la Palabra de Dios es dif\u00edcil, es dura, es cortante. Esto pasa cuando me muestra algo que no va bien en mi vida, pero\u2026 estoy seguro de que ese no es su primer fin. La Palabra de Dios quiere penetrar hasta el fondo del alma, para abrazar, para consolar, para sanar lo roto. Quiere llegar hasta la ra\u00edz, hasta la m\u00e9dula, para transformar nuestra vida desde adentro, desde lo m\u00e1s profundo; no desde afuera, no superficialmente. Cuando escuchamos no lo hacemos solamente para pensar en qu\u00e9 tenemos que cambiar o qu\u00e9 tenemos que hacer, hay que evitar pensar directamente eso, sino que quiere ser b\u00e1lsamo para el alma. Y por eso es un camino m\u00e1s largo, m\u00e1s dif\u00edcil, pero m\u00e1s lindo. En la medida que la Palabra de Dios nos va haciendo sentir hijos y amados, eso es el camino o el principio del camino de la sanaci\u00f3n, que despu\u00e9s har\u00e1 que duela menos aquello que me muestra.<\/em><\/p>\n<p><em>Entonces, dejemos que penetre hasta el fondo del coraz\u00f3n. Tenemos que escuchar m\u00e1s, tenemos que tratar de comprender mejor. Si no pasa nada cuando escuch\u00e1s, ten\u00e9s que tratar de volver a leer, escuchar y profundizar. Pon\u00e9 el audio muchas veces si es necesario. A ver\u2026 hac\u00e9 como me cuentan algunos, que me dicen que lo ponen dos, tres o cuatro veces. \u00bfQu\u00e9 perdemos? Alguien tambi\u00e9n me dijo una vez: \u201cLa verdad es que me hace bien escuchar diez minutos, no es nada; si al final los pierdo en ver televisi\u00f3n, en cualquier cosa\u201d. Es as\u00ed, \u00bfno? \u00bfCu\u00e1nto tiempo dedicamos a que otras cosas penetren en nuestra vida y no tanto las cosas lindas que vienen de Dios?<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy escuchamos otra par\u00e1bola acerca del Reino, una de las \u00faltimas par\u00e1bolas donde Jes\u00fas nos quiere explicar qu\u00e9 es el Reino de Dios. Es un poco dif\u00edcil, porque la l\u00f3gica del Reino de Dios no sigue la l\u00f3gica humana. Escuchamos la otra vez que los peones del campo quieren arrancar la ciza\u00f1a \u2014como har\u00eda cualquiera de nosotros\u2014, sin embargo, Dios dice: \u00abNo. No arranques. No la arranques. Esperemos hasta el fin. No vaya a ser que arranquemos sin querer algo que es bueno, el trigo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy tambi\u00e9n la l\u00f3gica de esta par\u00e1bola dir\u00eda que un pescador mientras va pescando y ve que pesca algo que no sirve lo tira al mar, mientras va pescando, podr\u00edamos decir, por el camino; \u00bfPor qu\u00e9? Para no cargar hasta la orilla algo que no ser\u00e1 de su provecho, algo que le genere incomodidad, basura. Sin embargo, hoy la par\u00e1bola dice: &#8220;&#8230;los pescadores la sacan a la orilla&#8230;&#8221;; o sea, que Dios est\u00e1 mirando la historia, digamos que, desde arriba, con misericordia. Est\u00e1 &#8220;pescando&#8221; continuamente. Tira la gran red de su amor al mundo, que es el mar, para sacar toda clase de peces, toda. Toda clase de peces \u2014dice la par\u00e1bola\u2014, no los que nosotros pensamos que se &#8220;merecen&#8221; la salvaci\u00f3n, los que se merecen ser pescados. La red atrapa todo: los buenos, los malos, los feos, los lindos, los grandes, los chiquitos, los gordos, los flacos, los rubios, los morochos, los que tienen m\u00e1s dinero, los de menos: todos los hombres-peces de la historia del mundo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Cuidado! La red del Reino de Dios quiere salvar a todos. No excluye a nadie. El Se\u00f1or es el primer gran interesado por salvar a todos los hombres, a vos y a m\u00ed, en primer lugar. Y cuando lleguemos al final de la historia, de nuestra vida personal, Dios Padre nos podr\u00e1 decir: \u00abEste se merece y quiero que est\u00e9 conmigo para toda la eternidad\u00bb. No somos nosotros los que decidiremos. Dios quiere la salvaci\u00f3n para vos, para m\u00ed, empezando desde hoy, y para eso tenemos que abrir m\u00e1s el coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Entonces, vos y yo no somos qui\u00e9nes para andar mirando qui\u00e9n se merece y qui\u00e9n no se merece, qui\u00e9n es bueno y qui\u00e9n es malo. \u00a1No!, eso dej\u00e9moslo mejor a Dios, que lo sabe mucho mejor que nosotros. No hay que amargarse la vida.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfComprendiste esto? \u00bfComprendimos? Es dif\u00edcil, es una l\u00f3gica dif\u00edcil, pero ten\u00e9s que dejar que nos transforme. Ten\u00e9s que dejar que la misericordia de Dios nos haga ver las cosas de otra manera. Solo al final de la historia se tirar\u00e1 lo que no sirve. Mientras tanto, misericordia y tirando la red para todos lados. Los peces que menos parecen, a veces son los que m\u00e1s se convertir\u00e1n.<br \/>\nMuchas veces, vienen madres muy dolidas a hablar con nosotros, los sacerdotes, o padres, porque sus hijos est\u00e1n lejos de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Porque sus maridos no se acercan, porque est\u00e1n enfermos o llegando al final de sus vidas y aun as\u00ed no abren su coraz\u00f3n. Hay que seguir rezando, hay que dejarlos tranquilos. El Reino de Dios no es \u00fanicamente la Iglesia. Dios sabe c\u00f3mo y cu\u00e1ndo actuar, incluso fuera de la barca de la Iglesia. Dios es el primero que quiere pescar a todos. Que a veces no se acerquen a la Iglesia, que no reciban los sacramentos, como nosotros quisi\u00e9ramos, no significa que el Reino de Dios no pueda trabajar en sus corazones. Hay que mirar la historia como la mira Dios, con paciencia, con misericordia, con un coraz\u00f3n mucho m\u00e1s grande que el nuestro.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a la multitud: \u00abEl Reino de los Cielos se parece tambi\u00e9n a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando est\u00e1 llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sent\u00e1ndose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. As\u00ed suceder\u00e1 al fin del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2563,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-2567","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2567","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2567"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2567\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2593,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2567\/revisions\/2593"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2563"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2567"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2567"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2567"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}