{"id":2571,"date":"2023-08-04T00:00:54","date_gmt":"2023-08-04T03:00:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2571"},"modified":"2023-08-02T12:04:07","modified_gmt":"2023-08-02T15:04:07","slug":"xvii-viernes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xvii-viernes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XVII Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2571-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/04agosto-audio-XVII-ViernesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/04agosto-audio-XVII-ViernesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/04agosto-audio-XVII-ViernesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/04agosto-audio-XVII-ViernesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Al llegar a su pueblo, se puso a ense\u00f1ar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfDe d\u00f3nde le vienen, dec\u00edan, esta sabidur\u00eda y ese poder de hacer milagros? \u00bfNo es este el hijo del carpintero? \u00bfSu madre no es la que llaman Mar\u00eda? \u00bfY no son hermanos suyos Santiago, Jos\u00e9, Sim\u00f3n y Judas? \u00bfY acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? \u00bfDe d\u00f3nde le vendr\u00e1 todo esto?\u00bb<\/p>\n<p>Y Jes\u00fas era para ellos un motivo de esc\u00e1ndalo. Entonces les dijo: \u00abUn profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia.\u00bb<\/p>\n<p>Y no hizo all\u00ed muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Seguimos profundizando, ya al terminar esta semana, lo que nos ense\u00f1a la Palabra de Dios sobre ella misma, sobre el valor que tiene para nosotros, sobre la influencia que pueda dar en nuestro coraz\u00f3n, para nuestra vida de fe, para aprender a conocernos y profundizar. Vuelvo a repetir la frase de la carta a los hebreos: \u201cPorque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y m\u00e1s cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la ra\u00edz del alma y del esp\u00edritu, de las articulaciones y de la m\u00e9dula, y discierne los pensamientos y las intenciones del coraz\u00f3n\u201d. Hoy quiero que encontremos la respuesta a lo que venimos reflexionando en estos d\u00edas sobre el \u201cporqu\u00e9\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 lo que dice Dios es vivo y es eficaz? \u00bfPor qu\u00e9 la Palabra de Dios es como una espada que corta y penetra hasta el fondo del alma, del coraz\u00f3n, del esp\u00edritu? En realidad, podr\u00edamos decir el \u201cpara qu\u00e9\u201d. \u00bfPara qu\u00e9 la palabra de Dios corta y penetra? Bueno, la respuesta es sencilla.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>La da la misma palabra: para ayudarnos a \u201cdiscernir los pensamientos y las intenciones del coraz\u00f3n\u201d. Vale la pena que entendamos qu\u00e9 es \u201cdiscernir\u201d, qu\u00e9 quiere decir \u201cdistinguir\u201d entre varias cosas. Saber separar, para finalmente poder elegir. No hay discernimiento si no hay finalmente una elecci\u00f3n. Para decirlo en criollo, en sencillo: la palabra de Dios penetra en nosotros para que nosotros sepamos distinguir lo que en nuestra cabeza y coraz\u00f3n aparece muchas veces mezclado y confuso. Solo la persona que sabe escuchar aprende a discernir bien lo que siente y piensa. Los que hablan mucho, escuchan poco y, en general, deciden seg\u00fan sus criterios o sus impulsos y, por eso, tienen muchas chances de equivocarse, como nos pasa a todos. Si esto vale para las relaciones humanas, entre nosotros, imaginemos si lo pensamos desde Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, el que escucha a Dios cada d\u00eda es, a la larga, el m\u00e1s sabio, porque discierne seg\u00fan los pensamientos y deseos de Dios, que son los que jam\u00e1s se equivocar\u00e1n. Al contrario de lo que piensa el mundo o la cultura que nos rodea, que le encanta y se jacta al decir \u201cque tiene convicciones\u201d o \u201cyo me gu\u00edo por mis convicciones y jam\u00e1s las traicionar\u00e9\u201d dicen muchos. Cosa que, en cierta manera, es bueno, mientras las convicciones sean buenas. El cristiano es aquel que, de alguna manera, duda de sus propios pensamientos y sus deseos para ponerlos siempre a la luz de Dios. No porque sea dubitativo, sino porque conf\u00eda en los criterios de Dios. Siempre acude al discernimiento que nos da la palabra de Dios. Eso ser\u00eda lo ideal. Pensar y sentir lo que piensa y siente Dios, para decidir lo que m\u00e1s nos lleve al fin para el cual fuimos creados, amar y ser amados como \u00e9l nos ense\u00f1\u00f3.<\/em><\/p>\n<p><em>Un ejemplo claro y palpable de lo que intento decir hoy aparece en Algo del Evangelio. Los \u201cparroquianos\u201d de Jes\u00fas, aquellos que viv\u00edan en su mismo pueblo, que lo conoc\u00edan, conf\u00edan en sus propios criterios y pensamientos y por eso ese Jes\u00fas, que ve\u00edan con sus propios ojos, tan pero tan humano, tan normal, tan carpintero, no les cab\u00eda en sus par\u00e1metros de lo que un profeta deb\u00eda ser, seg\u00fan ellos. Es imposible que uno de los nuestros sea alguien que hable en nombre de Dios. Eso es ser profeta, fundamentalmente, escuchar a Dios, escuchar su palabra y hablar a los dem\u00e1s de lo que escuchamos, habiendo discernido nuestros pensamientos y deseos. Es imposible que el hijo de un carpintero, para ellos, sea tan sabio, que hable con tanta sabidur\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 hip\u00f3critas o necios que somos a veces los hombres! Los de ese tiempo y los de ahora. Los de la Iglesia y los de afuera. Muchas veces, podemos ser como veletas que vamos tras pensamientos o sentimientos que no son los de Dios, porque no sabemos discernir. Por ejemplo: si alguien nos cae bien, todo lo que sale de su boca se convierte en \u201cpalabra de Dios\u201d. Es incre\u00edble. Pasa con los pol\u00edticos, con los profesores, con los sacerdotes, con todos. Si alguien me cae bien, pero, en el fondo, es porque representa mis pensamientos, mis deseos, soy capaz de adularlo y cegarme, de una manera casi infantil, por el solo hecho de que dice lo que quiero escuchar o est\u00e1 en contra de los que yo aborrezco.<\/em><\/p>\n<p><em>En el fondo, busco mi idea en lo que dice el otro. Ahora\u2026 no me importa a veces su vida moral, sus locuras o incoherencias, sino que dice lo que quiero escuchar. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Lo mismo nos pasa al rev\u00e9s. Cuando alguien no me cae bien, dice verdades que yo no quiero escuchar, pero por el solo hecho de que esa persona no las vive o no es muy amable al decirlas, no valoro ni me importa lo que dice. \u00bfQu\u00e9 hacemos entonces ante esta situaci\u00f3n? En el fondo ni una cosa ni la otra. \u00bfQu\u00e9 importa entonces? Importa lo que se dice. \u201cCuanta m\u00e1s verdad es una verdad, menos importa qui\u00e9n la dice\u201d, dec\u00eda un santo.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas fue rechazado por los de su pueblo, por sus \u201cparroquianos\u201d, dir\u00edamos nosotros. Como nos pasa a nosotros en nuestras familias, en nuestras comunidades, en nuestros ambientes porque muchas veces no podemos superar estos obst\u00e1culos tan obvios, tan humanos, pero tan dif\u00edciles de saltar.<\/em><\/p>\n<p><em>Dios quiso hacerse, normal, como uno de nosotros, y por eso se hizo hombre. Dios quiso hablarnos normalmente y por eso tuvo boca y coraz\u00f3n. Jes\u00fas fue un hombre sin dejar de ser muy pero muy Dios. Nosotros podemos ser nombres y mujeres muy de Dios, muy profetas, sin dejar de ser humanos. Es m\u00e1s, es signo que estamos siendo profetas si seguimos siendo hombres y mujeres con todas las letras.<\/em><\/p>\n<p><em>Aprendamos a escuchar a todos. Porque m\u00e1s all\u00e1 de la palabra de Dios escrita, Dios nos habla por medio de todos, incluso de los que, a veces, despreciamos o no comprendemos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al llegar a su pueblo, se puso a ense\u00f1ar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados. \u00ab\u00bfDe d\u00f3nde le vienen, dec\u00edan, esta sabidur\u00eda y ese poder de hacer milagros? \u00bfNo es este el hijo del carpintero? \u00bfSu madre no es la que llaman Mar\u00eda? \u00bfY no son hermanos suyos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2572,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-2571","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2571","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2571"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2571\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2595,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2571\/revisions\/2595"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2572"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2571"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2571"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2571"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}