{"id":2607,"date":"2023-08-08T00:00:52","date_gmt":"2023-08-08T03:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2607"},"modified":"2023-08-03T12:50:25","modified_gmt":"2023-08-03T15:50:25","slug":"xviii-martes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xviii-martes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XVIII Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2607-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/08agosto-audio-XVIII-MartesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/08agosto-audio-XVIII-MartesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/08agosto-audio-XVIII-MartesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/08agosto-audio-XVIII-MartesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Despu\u00e9s que se saci\u00f3 la multitud, Jes\u00fas oblig\u00f3 a los disc\u00edpulos que subieran a la barca y pasaran antes que \u00e9l a la otra orilla, mientras \u00e9l desped\u00eda a la multitud. Despu\u00e9s, subi\u00f3 a la monta\u00f1a para orar a solas. Y al atardecer, todav\u00eda estaba all\u00ed, solo.<\/p>\n<p>La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque ten\u00edan viento en contra. A la madrugada, Jes\u00fas fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los disc\u00edpulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. \u00abEs un fantasma\u00bb, dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas les dijo: \u00abTranquil\u00edcense, soy yo; no teman.\u00bb<\/p>\n<p>Entonces Pedro le respondi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, si eres t\u00fa, m\u00e1ndame ir a tu encuentro sobre el agua.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abVen\u00bb, le dijo Jes\u00fas. Y Pedro, bajando de la barca, comenz\u00f3 a caminar sobre el agua en direcci\u00f3n a \u00e9l. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, grit\u00f3: \u00abSe\u00f1or, s\u00e1lvame.\u00bb En seguida, Jes\u00fas le tendi\u00f3 la mano y lo sostuvo, mientras le dec\u00eda: \u00abHombre de poca fe, \u00bfpor qu\u00e9 dudaste?\u00bb<\/p>\n<p>En cuanto subieron a la barca, el viento se calm\u00f3. Los que estaban en ella se postraron ante \u00e9l, diciendo: \u00abVerdaderamente, t\u00fa eres el Hijo de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. Cuando la gente del lugar lo reconoci\u00f3, difundi\u00f3 la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, rog\u00e1ndole que los dejara tocar tan s\u00f3lo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de su boca. No solo vivimos de las cosas materiales, algo que tenemos que recordar una y mil veces. Por eso, la multiplicaci\u00f3n de los panes tambi\u00e9n, aunque parezca lo contrario, nos quiere ense\u00f1ar eso, que no solamente vivimos de pan: que estando con Jes\u00fas se pueden superar muchas otras cosas, que sin estar con \u00e9l son imposibles. Por eso, reafirmemos una vez m\u00e1s nuestro deseo de no vivir solamente del pan material, no estar tan preocupados por lo que vendr\u00e1, sino fundamentalmente estar con \u00e9l.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Estar con \u00e9l. Jes\u00fas, los disc\u00edpulos \u2013representados en Pedro en el evangelio de hoy \u2013 la barca y el mar son los grandes protagonistas o im\u00e1genes de Algo del Evangelio.<\/em><\/p>\n<p><em>Te propongo que pensemos en el mar. \u00bfQu\u00e9 es el mar para la Palabra de Dios? El mar es el mundo con todos sus problemas. El mundo en el que, de alguna manera, navegamos. La barca en la que vamos es la barca de la Iglesia. Es la barca tambi\u00e9n de nuestra propia vida, la barca de tu familia, que de alguna manera ten\u00e9s que llevar y remar, y de tantas cosas, de tus propios proyectos tambi\u00e9n.<\/em><\/p>\n<p><em>Y el mar, la verdad, que es inestable. En el mar uno se siente inseguro porque est\u00e1 en constante movimiento. En el mar va tambi\u00e9n la barca agitada por mil problemas y se mueve para todos lados. Los problemas de tu vida, en un mundo que parece que se olvida de Dios y que parece que nos golpea continuamente. Los pecados y las propias debilidades, tambi\u00e9n las ajenas. Los pecados y debilidades sociales de este mundo, que est\u00e1 lleno de injusticias, de corrupci\u00f3n, de enfermedades, de problemas, de muerte. El no poder llegar, a veces, a fin de mes con lo que tenemos. El no saber a veces c\u00f3mo hacer para seguir adelante. El andar sin rumbo tambi\u00e9n, sin encontrar el sentido a la vida. Bueno, esto y tantas cosas m\u00e1s, puede ser para nosotros el mar de la Palabra de Dios de hoy.<\/em><\/p>\n<p><em>Y la barca, de tu vida, de mi vida, de la Iglesia, a veces parece as\u00ed vac\u00eda, navegando en la noche y enfrent\u00e1ndose a olas que nos golpean por todos lados. La Iglesia tambi\u00e9n va por este mundo inestable. Es parte de este mundo, llena de debilidades. Pero, \u00a1no nos quedemos ah\u00ed! No nos podemos quedar en todo esto que parece negativo.<\/em><\/p>\n<p><em>En esta situaci\u00f3n l\u00edmite, en esa situaci\u00f3n l\u00edmite, Pedro se anima a desafiar al Se\u00f1or y le dice: &#8220;Si eres t\u00fa, m\u00e1ndame a ir a ti sobre el agua&#8221;. \u00a1Qu\u00e9 locura la de Pedro! \u00a1Qu\u00e9 ocurrencia! Ese es el desaf\u00edo que, a veces, le ponemos a Dios, \u00bfno? Nosotros. \u00bfEst\u00e1s? \u00bfRealmente est\u00e1s en este mundo o sos una especie de fantasma, que no te puedo reconocer? \u00bfPor qu\u00e9 no hac\u00e9s algo y me ayud\u00e1s a superar todo esto? En medio de este mundo a veces no te veo, parec\u00e9s un fantasma; y por eso, Pedro lo desaf\u00eda, de alguna manera, y se anima a preguntarle. Anim\u00e9monos tambi\u00e9n a preguntarle con buen coraz\u00f3n y a desafiar, de alguna manera, a nuestro buen Dios: &#8220;Mostrame d\u00f3nde est\u00e1s\u201d Pedro se anima a hacerlo y Jes\u00fas se lo concede. Pedro nos representa a todos. Desaf\u00eda la presencia de Jes\u00fas en el mundo y \u00e9l se lo confirma. Lo conduce por el agua y lo hace hacer lo que parec\u00eda &#8220;imposible&#8221;. Como muchas veces nos hizo hacer a nosotros, a vos y a m\u00ed. Nos ayud\u00f3 a hacer cosas que nunca imaginamos. Nos hizo caminar por el mundo como por &#8220;sobre el mar&#8221;, en medio de tantas cosas y, todav\u00eda, estamos ac\u00e1, ahora, escuchando la Palabra de Dios, luchando. Pero, finalmente, \u00bfqu\u00e9 le pas\u00f3 a Pedro? \u00bfQu\u00e9 nos pasa a nosotros cuando nos hundimos? Pedro duda porque, en vez de dejar su mirada fija en Jes\u00fas, comienza a ver la violencia de las olas y no el rostro de Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>As\u00ed nos pas\u00f3 a nosotros, cuando dudamos, cuando dejamos de mirar a Dios, cuando nos pusimos a mirar los problemas, y nos ahogamos casi solos. Nos ahogamos entre tantas cosas que se agitaban porque, en vez de verlo a Jes\u00fas, vimos los problemas y la violencia. No miremos la violencia de este mundo. Miremos el rostro de nuestro amado, buen Jes\u00fas. Miremos su rostro que nos est\u00e1 esperando, nos est\u00e1 mostrando su presencia en este mundo. Y hay que tener fe para poder verlo.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero bueno, si nos llegamos a hundir, como le pas\u00f3 a Pedro, como nos pasa tantas veces a nosotros, que este evangelio de hoy se transforme en oraci\u00f3n. Gritemos como Pedro: \u201cSe\u00f1or, salvame. Se\u00f1or, salvame porque dud\u00e9 una vez m\u00e1s y ahora me estoy hundiendo y necesito tu ayuda\u201d. Pedro tambi\u00e9n nos ense\u00f1a, de alg\u00fan modo, la humildad. En medio de esa arrogancia tambi\u00e9n supo ser humilde. Sabe extender su mano y, fundamentalmente, sabe que Jes\u00fas le tender\u00e1 su mano.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno&#8230; Dejemos que hoy \u00e9l nos tienda una mano, que nos saque y nos vuelva a poner en su coraz\u00f3n, en su regazo, y no nos hundamos una vez m\u00e1s. Vayamos otra vez a la barca de la tranquilidad, de la paz, de la Iglesia, de nuestro coraz\u00f3n. Porque cuando Jes\u00fas est\u00e1 en nuestra vida y nos devuelve a la barca, aunque estemos en medio del mundo, podemos estar en un mar que, en realidad, es de pura calma.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s que se saci\u00f3 la multitud, Jes\u00fas oblig\u00f3 a los disc\u00edpulos que subieran a la barca y pasaran antes que \u00e9l a la otra orilla, mientras \u00e9l desped\u00eda a la multitud. Despu\u00e9s, subi\u00f3 a la monta\u00f1a para orar a solas. Y al atardecer, todav\u00eda estaba all\u00ed, solo. 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