{"id":2613,"date":"2023-08-09T00:00:39","date_gmt":"2023-08-09T03:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2613"},"modified":"2023-08-03T12:53:48","modified_gmt":"2023-08-03T15:53:48","slug":"xviii-miercoles-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xviii-miercoles-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XVIII Mi\u00e9rcoles durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2613-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/09agosto-audio-XVIII-MiercolesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/09agosto-audio-XVIII-MiercolesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/09agosto-audio-XVIII-MiercolesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/09agosto-audio-XVIII-MiercolesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas parti\u00f3 de all\u00ed y se retir\u00f3 al pa\u00eds de Tiro y de Sid\u00f3n. Entonces una mujer cananea, que proced\u00eda de esa regi\u00f3n, comenz\u00f3 a gritar: \u00ab \u00a1Se\u00f1or, Hijo de David, ten piedad de m\u00ed! Mi hija est\u00e1 terriblemente atormentada por un demonio.\u00bb Pero \u00e9l no le respondi\u00f3 nada.<\/p>\n<p>Sus disc\u00edpulos se acercaron y le pidieron: \u00abSe\u00f1or, ati\u00e9ndela, porque nos persigue con sus gritos.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00abYo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.\u00bb<\/p>\n<p>Pero la mujer fue a postrarse ante \u00e9l y le dijo: \u00ab \u00a1Se\u00f1or, soc\u00f3rreme!\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abNo est\u00e1 bien tomar el pan de los hijos, para tir\u00e1rselo a los cachorros.\u00bb<\/p>\n<p>Ella respondi\u00f3: \u00ab \u00a1Y sin embargo, Se\u00f1or, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus due\u00f1os!\u00bb<\/p>\n<p>Entonces Jes\u00fas le dijo: \u00abMujer, \u00a1qu\u00e9 grande es tu fe! \u00a1Que se cumpla tu deseo!\u00bb Y en ese momento su hija qued\u00f3 curada.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Retomando un poco el evangelio del domingo, de la multiplicaci\u00f3n de los panes, no tenemos que olvidar que Jes\u00fas no solo hizo el milagro para poder alimentar a tanta gente, para saciar esa necesidad moment\u00e1nea, sino que tambi\u00e9n la hizo, de alguna manera, para ense\u00f1arle algo a sus disc\u00edpulos. A esos disc\u00edpulos que no supieron reconocer la verdadera necesidad de esa multitud, que no estaba buscando en principio algo para comer, sino sanaci\u00f3n, la presencia misma de Jes\u00fas y ellos resolvieron que su necesidad era la de alimentos. Por eso tambi\u00e9n nos ayuda a pensar a nosotros mismos porque, muchas veces sin darnos cuenta, nosotros determinamos qu\u00e9 es lo que necesita el otro y nos olvidamos que el \u00fanico que sabe qu\u00e9 necesita la otra persona, es Jes\u00fas. Y lo que realmente necesitan las personas es a Jes\u00fas y no cosas materiales.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy, qu\u00e9 grande es la fe, podemos decir, de tanta gente que, de alguna manera, parece lejos, pero est\u00e1 tan cerca. Esto me maravilla much\u00edsimo y, al mismo tiempo, qu\u00e9 poca fe de tanta gente que parece o cree que est\u00e1 muy cerca de Jes\u00fas, pero en realidad, est\u00e1 bastante lejos. Qu\u00e9 grande es la fe de la gente que no sabe mucho de la fe (a los ojos de otros sabiondos) pero en realidad sabe lo m\u00e1s importante, sabe lo mejor: \u201cque Jes\u00fas lo puede todo\u201d. Y qu\u00e9 bien me hace ir a veces a los santuarios y mientras estoy pensando en qu\u00e9 voy a decirle a Jes\u00fas o a Mar\u00eda en m\u00ed oraci\u00f3n, veo otro hijo o hija de Dios, con mucha menos preparaci\u00f3n que yo, rezando con lo que vive y siente, sin mucha vuelta: rezando con el coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Qu\u00e9 grande es la fe de tantas madres que lloran con dolor por sus hijos, por sus familias, al verlos lejos de Dios, al ver que est\u00e1n perdidos por tantas cosas, al ver que sufren y no pueden hacer nada. Qu\u00e9 grande es la fe de esas madres que mueven cielo y tierra con tal de ver a sus hijos bien. Qu\u00e9 grande es la fe de tantas personas, marginadas por esta sociedad, a las que se les promete muchas cosas y se las usa para provecho propio. Qu\u00e9 grande es la fe de personas enfermas que, por ejemplo, para recibir un diagn\u00f3stico de su enfermedad tienen que andar circulando por cinco o seis hospitales distintos, por no tener ninguna cobertura social. Qu\u00e9 grande es la fe de los que se convierten a Jes\u00fas de coraz\u00f3n y no tienen la fe contaminada con ideolog\u00edas. Y por eso, son sencillos, van a lo esencial, mientras en otros niveles se est\u00e1n discutiendo sonseras.<\/em><\/p>\n<p><em>Qu\u00e9 grande es la fe de esta mujer de Algo del Evangelio de hoy. Esa fe que nos ense\u00f1a a todos. Nos ense\u00f1a a gritar desde el fondo del alma a los que decimos tener fe y en realidad, muchas veces, no la tenemos tanto o la tenemos demasiado en la cabeza y poco en el coraz\u00f3n. Y tambi\u00e9n te ense\u00f1a a vos que no est\u00e1s tan cerca, o eso crees, pero cuando te acerc\u00e1s a Jes\u00fas, te acerc\u00e1s en serio, con todo el coraz\u00f3n. Cu\u00e1nta gente se acerca poco, pero cuando se acerca, se acerca de verdad. Se acerca con verdadera fe. Lo importante es acercarse en serio, acercarse a Jes\u00fas bien, no as\u00ed nom\u00e1s. Eso percibo muchas veces. Gente que se acerca, de alguna manera, poco a Jes\u00fas, pero cuando lo hace, lo hace con una intensidad que supera much\u00edsimos encuentros de los m\u00edos. A veces el estar, de alguna manera, siempre cerca de \u00e9l nos hace perder la espontaneidad, la intrepidez, la frescura. A los disc\u00edpulos estando cerca de Jes\u00fas les pas\u00f3 eso, lo que nos puede pasar a nosotros, a tal punto que quer\u00edan \u201chacer callar\u201d a la mujer cananea, porque les molestaba sus gritos. Quer\u00edan que Jes\u00fas les conceda la petici\u00f3n, pero solo para que se calle.<\/em><\/p>\n<p><em>Esta mujer era pagana, era alguien que no pertenec\u00eda al pueblo de Israel. Por lo tanto, para ellos, no era \u201cdigna\u201d de recibir la salvaci\u00f3n. Y en la respuesta dura de Jes\u00fas se percibe esta realidad. Sin embargo, Jes\u00fas, podr\u00edamos decir que la prueba. Utiliza esta prueba para ense\u00f1arles a los disc\u00edpulos y a nosotros que alguien que no est\u00e1 cerca puede ense\u00f1arnos lo que es tener fe. Alguien que no est\u00e1 \u201cformalmente\u201d en la Iglesia puede mostrarnos lo m\u00e1s puro de la fe, la confianza total en la palabra de Jes\u00fas, la humildad de reconocer que sin \u00e9l no se puede hacer nada.<\/em><\/p>\n<p><em>Tengamos cuidado si creemos que \u201cestamos cerca\u201d de Jes\u00fas. Estar cerca, f\u00edsicamente, de \u00e9l, de la Iglesia, no nos asegura tener el coraz\u00f3n como \u00e9l. Tengamos cuidado con la \u201csoberbia\u201d de los que \u201crodeamos\u201d a Jes\u00fas pero que, sin querer, le cortamos el paso a otros que quieren acercarse a \u00e9l. Aprendamos a admirarnos de la gente que parece lejos, pero que tiene mucha fe. Tiene la fe bien pura. No sabe el catecismo, no saben muchas cosas de la Iglesia, pero a veces saben lo esencial.<\/em><\/p>\n<p><em>Y vos \u201cabr\u00ed los ojos del coraz\u00f3n\u201d, que, por ah\u00ed, aparentemente, no est\u00e1s tan cerca, porque te alejaste alguna vez, porque te agarraste una bronca, porque no te crees digno o porque alguien te puso una barrera; incluso, por ah\u00ed, un sacerdote. Y date cuenta de que Jes\u00fas quiere que dejes todo eso de lado, que te las rebusques y le pidas las cosas a los gritos con fe, aunque a muchos les moleste. Ped\u00ed las cosas a gritos, de coraz\u00f3n, sabiendo que \u00e9l siempre te escucha. Todos tenemos que aprender, a veces, a pedir las cosas de esa manera. Eso tambi\u00e9n es tener fe. Es parte de la fe.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas parti\u00f3 de all\u00ed y se retir\u00f3 al pa\u00eds de Tiro y de Sid\u00f3n. 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