{"id":2624,"date":"2023-08-11T00:00:39","date_gmt":"2023-08-11T03:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2624"},"modified":"2023-08-11T14:33:53","modified_gmt":"2023-08-11T17:33:53","slug":"xviii-viernes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xviii-viernes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XVIII Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2624-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/11agosto-audio-XVIII-ViernesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/11agosto-audio-XVIII-ViernesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/11agosto-audio-XVIII-ViernesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/11agosto-audio-XVIII-ViernesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Entonces Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: &#8220;El que quiera venir detr\u00e1s de m\u00ed, que renuncie a s\u00ed mismo, que cargue con su cruz y me siga.<\/p>\n<p>Porque el que quiera salvar su vida, la perder\u00e1; y el que pierda su vida a causa de m\u00ed, la encontrar\u00e1.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 le servir\u00e1 al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? \u00bfY qu\u00e9 podr\u00e1 dar el hombre a cambio de su vida?<\/p>\n<p>Porque el Hijo del hombre vendr\u00e1 en la gloria de su Padre, rodeado de sus \u00e1ngeles, y entonces pagar\u00e1 a cada uno de acuerdo con sus obras.<\/p>\n<p>Les aseguro que algunos de los que est\u00e1n aqu\u00ed presentes no morir\u00e1n antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00bfCu\u00e1ndo entenderemos que la vida no pasa solo por lo material, que la vida del esp\u00edritu es la que le da la vida a nuestro cuerpo y a todo lo que nos rodea, que sin vida el coraz\u00f3n por m\u00e1s que tengamos todo, en el fondo, no nos queda nada? Por eso, \u201cno solo de pan vive el hombre\u201d y aunque Jes\u00fas tambi\u00e9n dio de comer pan material, fundamentalmente nos vino a traer el pan del alma, el pan que da la vida eterna, el pan que todos necesitamos. Y ese es el pan que tiene que dar la Iglesia principalmente. Cuesta, cuesta a veces entenderlo, pero tenemos que volver a escucharlo: \u201cNo solo de pan vive el hombre\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>Pocos evangelios generan a veces tanta confusi\u00f3n o tanta mala interpretaci\u00f3n, como el que acabamos de escuchar. Muchas veces, se nos ha acusado y se nos acusa a los cristianos de que parece que buscamos el sufrimiento por el sufrimiento mismo, que nos gusta el sufrir, que solo por sufrir las cosas valen m\u00e1s, incluso algunos lo siguen diciendo. Y si esto en alg\u00fan momento de la historia de la Iglesia se lleg\u00f3 a exacerbar un poco, es verdad, hoy la realidad es que no es tan as\u00ed. No porque queramos &#8220;endulzar&#8221; las palabras de Jes\u00fas \u2013porque ese ser\u00eda el otro extremo, tan en boga hoy -, sino porque no podemos callar lo que Jes\u00fas dice. No podemos inventar o cambiar las palabras que dijo Jes\u00fas. S\u00ed podemos interpretarlas mejor. Estas son las palabras de nuestro Maestro. Nos invita a seguirlo. Nos invita a ir detr\u00e1s de \u00e9l. Y hay que reconocer que el llamado de \u00e9l nos hace una invitaci\u00f3n. Nos invita a seguirlo, nos invita a ir detr\u00e1s de \u00e9l. Y hay que reconocer que este llamado de Jes\u00fas, que nos hace, es una invitaci\u00f3n. Dice: \u00abEl que quiera venir detr\u00e1s de m\u00ed\u00bb. Claramente \u00e9l no nos obliga, no nos presiona, solamente invita.<\/em><\/p>\n<p><em>Renunciar, cargar con la cruz y seguirlo: estos son los tres temas, las tres cosas que no se nos pueden esconder hoy de Algo del Evangelio, pero al mismo tiempo hay que hacer el esfuerzo para entenderlas y aprender de la Iglesia: qu\u00e9 es lo que realmente Jes\u00fas nos quiso decir.<br \/>\n\u00bf\u00c9l desprecia la vida? \u00bfEst\u00e1 diciendo que perdamos la vida? \u00bfPuede ser que Jes\u00fas desprecie la vida siendo que fue plenamente hombre y am\u00f3 su vida tanto o m\u00e1s de lo que la amamos nosotros?<\/em><\/p>\n<p><em>Ah\u00ed creo que est\u00e1 la clave. Jes\u00fas no desprecia la vida en absoluto, m\u00e1s bien nos hace darnos cuenta y nos invita a participar de esta vida, pero de una vida m\u00e1s grande, m\u00e1s plena, m\u00e1s profunda, que incluye, por supuesto, esta: la del cuerpo. Estamos en el camino de la vida, pero vamos a otra vida m\u00e1s grande, m\u00e1s plena, m\u00e1s feliz. Mucho m\u00e1s de lo que nos imaginamos y de lo que pensamos.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas nos quiere ense\u00f1ar a que no nos aferremos de manera absoluta a esta vida, porque vivimos una paradoja en nuestro interior. Queremos vivir para siempre, es verdad. Nadie quiere morir. Sin embargo, si nos dijeran, si te dijeran ahora que vamos a vivir esta vida terrenal para siempre, \u00bfvos querr\u00edas? Creo que m\u00e1s de uno le escapar\u00eda. No ser\u00eda lindo vivir para siempre esta vida. Estamos para m\u00e1s. Vivimos esa paradoja del coraz\u00f3n: un deseo grande de eternidad, de felicidad y, al mismo tiempo, una sensaci\u00f3n de que ac\u00e1, en esta tierra, jam\u00e1s vamos a alcanzarla plenamente.\u00a0 Eso nos muestra que fuimos creados para algo mucho m\u00e1s trascendente y que, en realidad, lo que nos asusta de esta vida, que al mismo tiempo es lo que Jes\u00fas nos quiere ayudar a asumir y abrazar, claramente es el sufrimiento. No queremos sufrir.<\/em><\/p>\n<p><em>El sufrimiento nos asusta terriblemente. Nadie quiere sufrir y, por eso, no queremos morir, porque la muerte en s\u00ed acarrea un sufrimiento y, al mismo tiempo, queremos una vida m\u00e1s grande, pero evitando todo sufrimiento. \u00a1Qu\u00e9 paradoja! Eso es lo que nos pasa a todos: le escapamos al sufrimiento. Es natural.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas en Algo del Evangelio de hoy nos ense\u00f1a que \u00e9l, siendo verdaderamente hombre y viviendo nuestra condici\u00f3n humana, no le escap\u00f3 al sufrimiento, al contrario, lo enfrent\u00f3, lo abrazo, lo asumi\u00f3, lo acept\u00f3. Hizo eso que tenemos que aprender a hacer nosotros para ser verdaderamente sus disc\u00edpulos. Mientras vamos madurando en nuestra fe, aceptar que hay muchas cosas en la vida que no podemos cambiar, que tenemos que aceptar, aunque sean sufrimientos.<\/em><\/p>\n<p><em>Benedicto XVI lleg\u00f3 a decir una vez algo as\u00ed, muy fuerte: &#8220;El hombre que no sabe sufrir, no solo no llega a ser cristiano, sino que no llega a ser plenamente hombre&#8221;. No es verdaderamente hombre aquel que no acepta el sufrimiento y no est\u00e1 dispuesto a amar. Si nos ponemos a pensar andamos muchas veces escap\u00e1ndole al sufrimiento, todo el d\u00eda. En el fondo, cuando le escapamos al sufrimiento, le estamos escapando al amor. Porque amar es tambi\u00e9n sufrir. Por eso, hoy me propongo y te propongo que no busquemos el sufrimiento en s\u00ed mismo, sino que empecemos a aceptar las peque\u00f1as cosas que nos hacen sufrir y no nos gustan, pero que nos hacen amar, nos hacen m\u00e1s plenos. Todo sufrimiento f\u00edsico, pero especialmente los sufrimientos morales y espirituales, que a veces nos hacen vivir como &#8220;enojados&#8221; con la vida. Aceptemos que el clima no es como nos gustar\u00eda que sea. Aceptemos que a veces viajamos inc\u00f3modos. Aceptemos que el trabajo no es lo mejor que pensamos. Aceptemos que la cara de nuestro jefe o su forma de ser no nos gusta. Aceptemos que nuestros hijos no son lo que queremos que sean. Aceptemos que las cosas son diferentes.<\/em><\/p>\n<p><em>Carguemos con la cruz del amor, la de seguir el mismo camino que Jes\u00fas. Aceptemos que tenemos debilidades, que estamos cansados, que tenemos cosas que mejorar, que no vamos a poder mejorar todo de nuestra vida. Aceptemos que nuestros seres queridos no son lo que queremos, que no eligen lo que nosotros pensamos. Aceptemos que nuestro marido, que nuestra mujer, son distintos. Aceptemos la realidad. Ese es el primer gran paso para aprender a cargar con la cruz, aceptar la realidad, aceptar lo que no podemos cambiar, es uno de los primeros sufrimientos que no nos gustan y que tenemos que aprender a cargar.<\/em><\/p>\n<p><em>Ojal\u00e1 que hoy cada uno abrace su cruz, por peque\u00f1a que sea, para aprender un d\u00eda a abrazar la gran cruz, que ser\u00e1 la entrega de nuestra vida cuando Dios Padre nos llame a su presencia.<\/em><\/p>\n<p><em>Amemos nuestra vida, pero entregu\u00e9mosla. Seamos capaces de entregarla y que se vaya desgastando por amor, aunque duela, porque si no la vamos a perder escap\u00e1ndole a todo lo que vale la pena. Amemos nuestra vida, pero aprendamos a darla, porque si no la vamos a perder en pavadas. Y nosotros estamos no para volar como \u201cpavos\u201d, sino para volar como \u00e1guilas.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entonces Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: &#8220;El que quiera venir detr\u00e1s de m\u00ed, que renuncie a s\u00ed mismo, que cargue con su cruz y me siga. 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