{"id":2635,"date":"2023-08-13T00:00:21","date_gmt":"2023-08-13T03:00:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2635"},"modified":"2023-08-11T14:38:38","modified_gmt":"2023-08-11T17:38:38","slug":"xix-domingo-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xix-domingo-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XIX Domingo durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2635-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/13agosto-audio-XIX-DomingoAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/13agosto-audio-XIX-DomingoAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/13agosto-audio-XIX-DomingoAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/13agosto-audio-XIX-DomingoAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Despu\u00e9s que se saci\u00f3 la multitud, Jes\u00fas oblig\u00f3 a los disc\u00edpulos que subieran a la barca y pasaran antes que \u00c9l a la otra orilla, mientras \u00c9l desped\u00eda a la multitud. Despu\u00e9s, subi\u00f3 a la monta\u00f1a para orar a solas. Y al atardecer, todav\u00eda estaba all\u00ed, solo.<\/p>\n<p>La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque ten\u00edan viento en contra. A la madrugada, Jes\u00fas fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los disc\u00edpulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. \u00abEs un fantasma\u00bb, dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas les dijo: \u00abTranquil\u00edcense, soy Yo; no teman\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces Pedro le respondi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, si eres t\u00fa, m\u00e1ndame ir a tu encuentro sobre el agua\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abVen,\u00bb le dijo Jes\u00fas. Y Pedro, bajando de la barca, comenz\u00f3 a caminar sobre el agua en direcci\u00f3n a \u00c9l. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, grit\u00f3: \u00abSe\u00f1or, s\u00e1lvame\u00bb. En seguida, Jes\u00fas le tendi\u00f3 la mano y lo sostuvo, mientras le dec\u00eda: \u00abHombre de poca fe, \u00bfpor qu\u00e9 dudaste?\u00bb<\/p>\n<p>En cuanto subieron a la barca, el viento se calm\u00f3. Los que estaban en ella se postraron ante \u00c9l, diciendo: \u00abVerdaderamente, t\u00fa eres el Hijo de Dios\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abHombre de poca fe, \u00bfpor qu\u00e9 dudaste?\u00bb \u00bfPor qu\u00e9 dud\u00e1s? \u201cMujer de poca fe, \u00bfpor qu\u00e9 dudaste?\u201d \u00bfPor qu\u00e9 dud\u00e1s? Si ya experimentaste, alguna vez, las maravillas que hace Dios en tu vida. \u00bfPor qu\u00e9 dudaste despu\u00e9s de haber tenido tantas certezas a lo largo de tu vida, de su presencia, de su amor, de su sost\u00e9n? \u00bfPor qu\u00e9 te pusiste a mirar las olas y no miraste a Jes\u00fas que era mucho m\u00e1s lindo y mucho mejor, mientras caminabas hacia \u00c9l? \u00bfPor qu\u00e9 te pusiste a ver la violencia del viento, de este mundo que golpea y golpea, que sacude todo, para todos lados? Hombre de poca fe, mujer de poca fe, \u00bfpor qu\u00e9 dud\u00e1s? \u00bfPor qu\u00e9 dudaste? \u00bfPor qu\u00e9 dudamos tanto despu\u00e9s de haber sido capaces de hacer lo que antes nos parec\u00eda imposible? \u00bfPor qu\u00e9 desafiamos a Jes\u00fas pidi\u00e9ndole imposibles y, cuando nos lo concede, nos distraemos con las preocupaciones de la vida y le tememos a cualquier cosa? \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9? Es una buena pregunta para hacernos este domingo, d\u00eda del Se\u00f1or. Me gusta hac\u00e9rmela tambi\u00e9n a m\u00ed: \u00bfpor qu\u00e9 dudo? \u00bfPor qu\u00e9 dudamos tanto y nos hundimos en las aguas de este mundo mientras est\u00e1bamos caminando tan bien?<\/em><\/p>\n<p><em>Es verdad que es m\u00e1s lindo imaginarse el momento en el que Jes\u00fas nos toma de la mano y nos sostiene. Pero si prestaste atenci\u00f3n, Algo del Evangelio dice que mientras lo tomaba de la mano y lo sosten\u00eda, Jes\u00fas le dijo: \u00abHombre de poca fe, \u00bfpor qu\u00e9 dudaste?\u00bb Tiene una ense\u00f1anza tambi\u00e9n ese gesto, porque se lo podr\u00eda haber dicho despu\u00e9s. No, se lo dijo mientras lo estaba levantando.<\/em><\/p>\n<p><em>No s\u00e9 si te pasar\u00e1 lo mismo que a m\u00ed, pero esta escena es tan, pero tan llena de signos, tan llena de cosas para desmenuzar, con tantos detalles, que da para hablar much\u00edsimo. Dan ganas de desgranarlo como se desgrana lentamente un rosario, sin que importe el tiempo. Pero bueno, sabemos que no se puede. Por eso elijo quedarme con Algo del Evangelio, como siempre. Vos hac\u00e9 el esfuerzo en este domingo y quedate con algo tuyo, algo que te pueda estar diciendo a vos ahora.<\/em><\/p>\n<p><em>Elijo comparar el caminar de Pedro por las aguas con esas situaciones de la vida nuestra en donde Jes\u00fas nos dio una gracia grande, una gracia para hacer eso que en otro momento de la vida no hubi\u00e9semos imaginado, no hubi\u00e9semos ni pensado. Esas situaciones que, aunque por ah\u00ed, ya las olvidamos por la rutina, hicimos lo imposible humanamente hablando. Hicimos lo que solo Jes\u00fas nos puede ayudar a hacer, por su gracia. Fueron esos momentos en los que, como Pedro, de alguna manera, desafiamos la presencia de Dios. Le pedimos que nos muestre d\u00f3nde estaba y \u00e9l nos lo concedi\u00f3. Se nos manifest\u00f3 de alg\u00fan modo. Nos escuch\u00f3. Nos concedi\u00f3 ese \u201ccaprichito\u201d, que a veces nos sale del coraz\u00f3n. Pensemos algunos. Pens\u00e1 en algo tuyo. Pero no pensemos en cosas fuera de lo normal o cosas milagrosas \u00fanicamente, sino en decisiones importantes que cambiaron tu vida o la de los dem\u00e1s para siempre.<\/em><\/p>\n<p><em>Por ejemplo, una vocaci\u00f3n sacerdotal, la vida matrimonial, esa decisi\u00f3n de estar para siempre con la persona que am\u00e1s, una vocaci\u00f3n religiosa, un gran apostolado, un buen proyecto. Son, de alguna manera, uno de esos momentos en los que caminamos por el agua confiados en el amor de Dios, haciendo lo que solo Jes\u00fas pod\u00eda hacer. Caminamos por las aguas cuando, a pesar de las tormentas de la vida, a pesar de los sufrimientos, de los golpes, de los propios pecados, de las debilidades y adversidades, no nos hundimos por gracia de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Como sacerdote, y una vez se lo comentaba a una monjita que le pasaba lo mismo, uno encuentra muchas personas en la vida que parece que \u201ccaminan por las aguas movedizas de este mundo\u201d sin hundirse. Es una maravilla. Los que menos uno piensa. Uno encuentra en medio de barrios totalmente marginados de la sociedad, incluso de la propia Iglesia, en donde todo es abandono y exclusi\u00f3n. Y ah\u00ed se encuentran \u201cpeque\u00f1os milagros\u201d, personas peque\u00f1as ante los ojos del mundo, j\u00f3venes especialmente que est\u00e1n de alguna manera muy cuidados por Jes\u00fas, que no est\u00e1n contaminados por la \u201cviolencia de este mundo\u201d. J\u00f3venes, mujeres y varones, personas mayores que, a pesar de todo, se mantienen con el coraz\u00f3n recto y puro deseando la santidad; que van y vienen en medio del barro, por ejemplo, para llegar a misa, para recibir la Eucarist\u00eda, para cantarle a Jes\u00fas, para ayudar a los dem\u00e1s. Literalmente \u201ccaminan sobre el agua\u201d, porque caminan hacia Jes\u00fas. \u00bfQui\u00e9n puede lograr eso si no es nuestro buen Jes\u00fas? Todos caminamos por las aguas a veces, de una manera u otra, cuando somos inmunes a tanta inmundicia de este mundo.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero&#8230; \u00bfqu\u00e9 nos pasa? Nos invade el miedo, como siempre, porque perdemos el eje, perdemos el centro, cambiamos la mirada y entonces dejamos de mirar al que nos sosten\u00eda. Pedro se hundi\u00f3 cuando se puso a ver la \u201cviolencia de las olas\u201d y tuvo miedo. Es natural, el problema no es el miedo. Es parte del aprendizaje. El problema fue quitar la mirada. Pero podemos evitarlo poco a poco a lo largo de la vida si vamos aprendiendo. Podemos ir aprendiendo a no dejar de mirar lo que nos sostiene. Es bueno saber gritar fuerte, a tiempo, cuando nos hundimos, pero mejor ser\u00eda no hundirse.<\/em><\/p>\n<p><em>Por lo menos hoy, intentemos mirar fijo a Jes\u00fas si otra vez le perdimos la mirada. Sin mirar a los costados, como esos caballos que se usan para tirar carros y que llevan como unas \u201canteojeras\u201d para que no se distraigan. As\u00ed tenemos que andar vos y yo en medio de la locura de este mundo que nos golpea por todos lados. Mirando solo para adelante, mirando solo a Jes\u00fas. No dej\u00e1ndonos atemorizar por lo que no vale la pena.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s que se saci\u00f3 la multitud, Jes\u00fas oblig\u00f3 a los disc\u00edpulos que subieran a la barca y pasaran antes que \u00c9l a la otra orilla, mientras \u00c9l desped\u00eda a la multitud. 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