{"id":2644,"date":"2023-08-15T00:00:03","date_gmt":"2023-08-15T03:00:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2644"},"modified":"2023-08-14T18:21:35","modified_gmt":"2023-08-14T21:21:35","slug":"solemnidad-de-la-anunciacion-del-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/solemnidad-de-la-anunciacion-del-senor\/","title":{"rendered":"Solemnidad de la Asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2644-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/15agosto-audio-SolemnidadAsuncionVirgenMaria.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/15agosto-audio-SolemnidadAsuncionVirgenMaria.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/15agosto-audio-SolemnidadAsuncionVirgenMaria.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/15agosto-audio-SolemnidadAsuncionVirgenMaria.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Mar\u00eda parti\u00f3 y fue sin demora a un pueblo de la monta\u00f1a de Jud\u00e1. Entr\u00f3 en la casa de Zacar\u00edas y salud\u00f3 a Isabel. Apenas esta oy\u00f3 el saludo de Mar\u00eda, el ni\u00f1o salt\u00f3 de alegr\u00eda en su seno, e Isabel, llena del Esp\u00edritu Santo, exclam\u00f3:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1T\u00fa eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! \u00bfQui\u00e9n soy yo, para que la madre de mi Se\u00f1or venga a visitarme? Apenas o\u00ed tu saludo, el ni\u00f1o salt\u00f3 de alegr\u00eda en mi seno. Feliz de ti por haber cre\u00eddo que se cumplir\u00e1 lo que te fue anunciado de parte del Se\u00f1or.\u00bb<\/p>\n<p>Mar\u00eda dijo entonces:<\/p>\n<p>\u00abMi alma canta la grandeza del Se\u00f1or, y mi esp\u00edritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque el mir\u00f3 con bondad la peque\u00f1ez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamar\u00e1n feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en m\u00ed grandes cosas: \u00a1su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n sobre aquellos que lo temen. Despleg\u00f3 la fuerza de su brazo, dispers\u00f3 a los soberbios de coraz\u00f3n. Derrib\u00f3 a los poderosos de su trono y elev\u00f3 a los humildes. Colm\u00f3 de bienes a los hambrientos y despidi\u00f3 a los ricos con las manos vac\u00edas. Socorri\u00f3 a Israel, su servidor, acord\u00e1ndose de su misericordia, como lo hab\u00eda prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.\u00bb<\/p>\n<p>Mar\u00eda permaneci\u00f3 con Isabel unos tres meses y luego regres\u00f3 a su casa.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Qu\u00e9 bien hace empezar este d\u00eda con esta fiesta tan importante de nuestra Madre del cielo, la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, madre de Jes\u00fas, madre de Dios, madre nuestra y madre de toda la Iglesia. Para nosotros, Mar\u00eda es el camino m\u00e1s seguro, m\u00e1s corto y m\u00e1s r\u00e1pido para llegar a Jes\u00fas, para llegar al cielo. Tan sencillo y lindo y profundo como eso, aunque algunos, incluso cat\u00f3licos, les cueste comprenderlo. Pero ella es as\u00ed, ella es as\u00ed, siempre est\u00e1 ah\u00ed. En este d\u00eda celebramos, nos alegramos, nos llenamos de profundo gozo porque Mar\u00eda fue llevada al cielo en cuerpo y alma. Eso celebramos en esta fiesta, Mar\u00eda ya est\u00e1 resucitada en el cielo, junto a Jes\u00fas, a Dios Padre y al Esp\u00edritu y todos los santos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Ella se anticip\u00f3, ella lleg\u00f3 primero, ella nos marc\u00f3 el camino. Ella nos anticipa la gloria. Ella nos da esperanza, porque con su vida y con su final, con su asunci\u00f3n, nos ense\u00f1a que ese tambi\u00e9n es el fin de nuestra vida, estar alg\u00fan d\u00eda gozando con todos nuestros hermanos, con todos los santos, la eterna alabanza Dios, que es nuestro Padre. Pero Mar\u00eda, para llegar a estar ahora en el cielo, vivi\u00f3 en la tierra cumpliendo siempre la voluntad de Dios Padre, desde el instante en el que le dijo que \u201cs\u00ed\u201d al \u00e1ngel para ser la madre de Jes\u00fas y durante toda su vida. Y Mar\u00eda lo demostr\u00f3 tambi\u00e9n con su propia vida, como lo dice Algo del Evangelio de hoy: \u00abParti\u00f3 y fue sin demora a un pueblo de la monta\u00f1a de Jud\u00e1\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Finalmente, la voluntad de Dios, el amor, se manifiesta en obras concretas, palpables; en obras que no hacen alarde, como ella tampoco lo hizo, sino en obras que cambian la vida de los dem\u00e1s. En definitiva, nuestra fe nos tiene que llevar a eso, a actuar y a obrar movidos por el Esp\u00edritu Santo, como lo hizo Mar\u00eda, para buscar siempre hacer la voluntad de Dios y no la nuestra. Y por eso, la oraci\u00f3n, la vida de profundo silencio que Mar\u00eda tambi\u00e9n vivi\u00f3 y experiment\u00f3, fue la que la llev\u00f3 a aceptar la voluntad de Dios y, finalmente, a hacer lo que \u00e9l le ped\u00eda, sirviendo en este caso a su prima Isabel. Es por eso que en ese encuentro maravilloso entre Mar\u00eda y su prima Isabel, entre Juan y Jes\u00fas, se oy\u00f3, de alg\u00fan modo, la voz del Esp\u00edritu, que hizo saltar de alegr\u00eda a todos esos corazones. Eso es lo que hace Jes\u00fas en nuestra vida cuando a trav\u00e9s de otros podemos encontrarlo, como le pas\u00f3 a Isabel, o tambi\u00e9n a trav\u00e9s del servicio podemos descubrir que ese es el sentido de nuestra vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso Mar\u00eda cant\u00f3 feliz, porque ella crey\u00f3, porque ella crey\u00f3 que se iba a cumplir la voluntad de Dios en su peque\u00f1a y humilde vida. Ella crey\u00f3 que dici\u00e9ndole que \u201cs\u00ed\u201d al Se\u00f1or- aunque nadie se d\u00e9 cuenta, aunque incluso algunos la hayan se\u00f1alado-, crey\u00f3 que su alma iba a ser grande y que iba a cantar la grandeza de Dios haciendo maravillas con su \u201cpeque\u00f1ez\u201d. Eso es lo que nos ense\u00f1a siempre la vida de Mar\u00eda, que solamente con la humildad y \u201cpeque\u00f1ez\u201d de nuestro coraz\u00f3n podremos hacer cosas grandes para contribuir al Reino de Dios, que el Se\u00f1or nos pide que sembremos y colaboremos para que su amor se extienda por todos lados en cosas de cada d\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>No demos m\u00e1s vueltas. No esperemos grandes cosas para hacer la voluntad de Dios. Tenemos que descubrirla en el servicio concreto y cotidiano, en nuestra familia, en nuestros seres queridos, en mi mujer, en mi esposa, en mis hijos, en mi comunidad, en mi trabajo. Es ah\u00ed donde podemos descubrir que, de alguna manera, siempre el \u00e1ngel se nos presenta y nos invita a hacer la voluntad de nuestro Padre del cielo.<\/em><\/p>\n<p><em>Que hoy nuestra alma tambi\u00e9n \u201ccante la grandeza del Se\u00f1or\u201d y que nuestro esp\u00edritu se estremezca de gozo en Dios, que es nuestro salvador, porque \u00e9l mir\u00f3 la bondad y la \u201cpeque\u00f1ez\u201d de la Virgen Mar\u00eda, su servidora. Y por eso la llamamos feliz, porque en ella Dios hizo grandes cosas, como lo puede hacer en nosotros. \u00abSu misericordia es grande y se extiende de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u00bb. Pid\u00e1mosle al Se\u00f1or que hoy nos llene de gozo y nos ayude, tambi\u00e9n, a ser humildes para un d\u00eda poder ser elevados como lo fue nuestra Madre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda parti\u00f3 y fue sin demora a un pueblo de la monta\u00f1a de Jud\u00e1. 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