{"id":2658,"date":"2023-08-16T00:00:54","date_gmt":"2023-08-16T03:00:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2658"},"modified":"2023-08-15T08:44:41","modified_gmt":"2023-08-15T11:44:41","slug":"xix-miercoles-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xix-miercoles-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XIX Mi\u00e9rcoles durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2658-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/16agosto-audio-XIX-MiercolesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/16agosto-audio-XIX-MiercolesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/16agosto-audio-XIX-MiercolesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/16agosto-audio-XIX-MiercolesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abSi tu hermano peca, ve y corr\u00edgelo en privado. Si te escucha, habr\u00e1s ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas m\u00e1s, para que el asunto se decida por la declaraci\u00f3n de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, consid\u00e9ralo como pagano o publicano.<\/p>\n<p>Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedar\u00e1 atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedar\u00e1 desatado en el cielo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n les aseguro que, si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que est\u00e1 en el cielo se lo conceder\u00e1. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Continuamos intentando profundizar un poco m\u00e1s el lindo evangelio de este domingo que pas\u00f3, que no ten\u00eda desperdicio, como ninguna palabra de Dios en realidad. Todo es alimento. A todo se le puede \u201csacar el jugo\u201d, una y otra vez.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Dec\u00edamos que Jes\u00fas, a veces, nos \u201cobliga\u201d a navegar solos, junto con otros, pero sin \u00e9l en la barca y pareciera que se esconde, que se hace como un fantasma, que no le interesa, que no se hace cargo de nuestra vida y la vida de la Iglesia. Pareciera que le gusta que andemos con mucho \u201cviento en contra\u201d. Pero sabemos por la fe que no es as\u00ed, que en el fondo de este relato tan maravilloso se refleja de alg\u00fan modo la \u201cpedagog\u00eda\u201d divina, el modo que tiene Dios como Padre, junto con su Hijo y el Esp\u00edritu Santo, de conducirnos, de guiarnos, de ense\u00f1arnos, de corregirnos, en definitiva, de amarnos para que amemos. Dios es amor y el amor es libertad. El amor es camino de libertad y la libertad se aprende \u201cnavegando\u201d, \u201cremando\u201d, como decimos en criollo: caminando, se aprende con el esfuerzo de cada d\u00eda y junto a otros.\u00a0 No se puede ser libre finalmente solo. No se ama verdaderamente si no es en libertad, si no es con libertad, por decisi\u00f3n propia. Eso quiere Jes\u00fas de nosotros. Pero a veces parece que se aparta, para que aprendamos este camino un poco a los golpes.<\/em><\/p>\n<p><em>Continuando con los detalles de esa escena tan linda, claramente el mar, la noche y el viento en contra, que genera olas, simboliza este mundo con todos sus \u201ccondimentos\u201d que, muchas veces, no elegimos pero que nos hacen las cosas m\u00e1s dif\u00edciles, aunque no nos gusten. La vida es linda, es verdad, pero especialmente cuando el mar est\u00e1 calmo, cuando es de d\u00eda y cuando tenemos viento a \u201cfavor\u201d. Pero tu vida y la m\u00eda tienen tambi\u00e9n noches, tiene movimientos, viento en contra y eso nos \u201cobliga\u201d a remar. Tenemos que remar. Esa es la imagen que te propongo, que me propongo para hoy. El que no rema, vuelve para atr\u00e1s, lo lleva el viento. En la vida espiritual, en la fe, casi que no hay t\u00e9rmino medio: o remamos por lo menos para mantenernos en el lugar o avanzar, o dejamos de remar y nos lleva el viento y la corriente de este mundo \u201cc\u00f3modo\u201d y superficial que prefiere \u201ctomar sol\u201d y \u201chacer la plancha\u201d, como se dice, antes que esforzarse y luchar la vida.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1No dejemos de remar, no dejemos nunca de remar! Este remar es s\u00edmbolo de un mont\u00f3n de cosas, de situaciones. Pensemos cada uno en las personales. Pensemos cada uno en qu\u00e9 cosas a veces \u201caflojamos\u201d y largamos los remos: hay que tomarlos otra vez. No dejemos. Volvamos a luchar por lo que vale la pena, por las causas justas, por el amor, por la justicia, por los que menos tienen, por la fe, por el estudio, por la familia, por ese enfermo que nos necesita. En esa barca no estamos solos. No creamos que estamos solos.<\/em><\/p>\n<p><em>Uno de los \u201cvientos en contra\u201d de esta vida, seg\u00fan Algo del evangelio de hoy, es el pecado. El pecado personal, ajeno y que, finalmente, toca a la comunidad, toca a otros.<\/em><\/p>\n<p><em>Me parece bueno dejar algunas aclaraciones a esta palabra de hoy para no interpretarlo mal. Esta actitud que nos ense\u00f1a Jes\u00fas es la que se llama \u201ctradicionalmente\u201d en nuestra Iglesia \u201ccorrecci\u00f3n fraterna\u201d. Y es algo que, la verdad, hacemos poco en la Iglesia y da tristeza o la hacemos mal. Seguro que, por miedo, por no querer comprometernos, por no quedar mal o por otras razones. Pero tenemos que animarnos a aprender lo que nos ense\u00f1a Jes\u00fas para vivir verdaderamente como hermanos y no como desconocidos, en un lugar donde supuestamente nos debemos sentir y vivir como hermanos.<\/em><\/p>\n<p><em>Una aclaraci\u00f3n importante es que Jes\u00fas est\u00e1 hablando de una comunidad que tiene fe, no de cualquier otra. Por eso la correcci\u00f3n fraterna supone, entre otras cosas, que debe darse en un contexto de fe, de mirada sobrenatural de la vida, en una comunidad cristiana. No es cuesti\u00f3n de andar \u201ccorrigiendo\u201d a todo el mundo por ah\u00ed, a los que est\u00e1n pecando sin darse cuenta. En ese caso no nos alcanzar\u00eda el tiempo ni la vida y, adem\u00e1s, tambi\u00e9n nos estar\u00edan corrigiendo a nosotros, continuamente. Esto es muy importante.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por otro lado, Jes\u00fas dice: \u00abSi tu hermano peca\u00bb. No dice: \u201cSi tu hermano hace algo que no te gusta\u201d, \u201csi tu hermano no te cae tan bien\u201d, \u201csi tu hermano no es tan simp\u00e1tico\u201d, \u201csi se equivoc\u00f3 sin querer\u201d.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>La condici\u00f3n para corregir a otro es que peque, o sea, que transgreda objetivamente y libremente, libremente \u201calgo\u201d de la ley de Dios y que esto est\u00e9 afectando a una comunidad de fe, no a mis gustos personales o movidos por los chismes de otros o movidos por nuestras pasiones desordenadas.<\/em><\/p>\n<p><em>Para corregir fraternalmente, o ser corregido, se necesita, por eso, primeramente, ser humilde y eso no es f\u00e1cil. Nunca tenemos que corregir enojados, porque en general estaremos m\u00e1s movidos por nuestros intereses personales, por nuestro ego, que por los del evangelio. Por eso solo alguien que tiene vida de oraci\u00f3n y vida espiritual profunda y es paciente, puede lograrlo verdaderamente. La correcci\u00f3n fraterna debe darse en un ambiente de oraci\u00f3n y de amor, de fraternidad, buscando siempre el bien del otro y no nuestra propia satisfacci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Finalmente, siempre, siempre se debe empezar en privado, cosa que muchas veces no hacemos. Jam\u00e1s podemos ir a corregir, ah\u00ed nom\u00e1s, a alguien con otros, en medio de otros, como en \u201cpatota\u201d, porque el otro se sentir\u00e1 atrapado, rodeado, juzgado. Por eso Jes\u00fas plantea un camino, que va lentamente, paso a paso, creciendo en la medida que la otra persona no quiere cambiar o se encierra y no quiere entrar en raz\u00f3n. Y despu\u00e9s, aunque parezca duro, reci\u00e9n despu\u00e9s alguien puede ser \u201cechado\u201d de una comunidad si prefiere el camino de la obstinaci\u00f3n, de la cerraz\u00f3n, la soberbia y no quiere cambiar por el bien de los dem\u00e1s. Por eso, tengamos siempre esto en cuenta: siempre primero en privado y con amor y con oraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Sigamos mientras tanto remando juntos, para ganarle al pecado en nuestra vida, en nuestras familias, en nuestras comunidades, en nuestros peque\u00f1os grupos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abSi tu hermano peca, ve y corr\u00edgelo en privado. Si te escucha, habr\u00e1s ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas m\u00e1s, para que el asunto se decida por la declaraci\u00f3n de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2659,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-2658","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2658","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2658"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2658\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2662,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2658\/revisions\/2662"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2659"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2658"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2658"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2658"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}