{"id":2663,"date":"2023-08-17T00:00:27","date_gmt":"2023-08-17T03:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2663"},"modified":"2023-08-16T08:46:20","modified_gmt":"2023-08-16T11:46:20","slug":"xix-jueves-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xix-jueves-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XIX Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2663-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/17agosto-audio-XIX-JuevesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/17agosto-audio-XIX-JuevesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/17agosto-audio-XIX-JuevesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/17agosto-audio-XIX-JuevesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Se adelant\u00f3 Pedro y le dijo: \u00abSe\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ntas veces tendr\u00e9 que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? \u00bfHasta siete veces?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.<\/p>\n<p>Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que deb\u00eda diez mil talentos. Como no pod\u00eda pagar, el rey mand\u00f3 que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que ten\u00eda, para saldar la deuda. El servidor se arroj\u00f3 a sus pies, dici\u00e9ndole: &#8220;Se\u00f1or, dame un plazo y te pagar\u00e9 todo.&#8221; El rey se compadeci\u00f3, lo dej\u00f3 ir y, adem\u00e1s, le perdon\u00f3 la deuda.<\/p>\n<p>Al salir, este servidor encontr\u00f3 a uno de sus compa\u00f1eros que le deb\u00eda cien denarios y, tom\u00e1ndolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: &#8220;P\u00e1game lo que me debes.&#8221; El otro se arroj\u00f3 a sus pies y le suplic\u00f3: &#8220;Dame un plazo y te pagar\u00e9 la deuda.&#8221; Pero \u00e9l no quiso, sino que lo hizo poner en la c\u00e1rcel hasta que pagara lo que deb\u00eda.<\/p>\n<p>Los dem\u00e1s servidores, al ver lo que hab\u00eda sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su se\u00f1or. Este lo mand\u00f3 llamar y le dijo: &#8220;\u00a1Miserable! Me suplicaste, y te perdon\u00e9 la deuda. \u00bfNo deb\u00edas tambi\u00e9n t\u00fa tener compasi\u00f3n de tu compa\u00f1ero, como yo me compadec\u00ed de t\u00ed?&#8221; E indignado, el rey lo entreg\u00f3 en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que deb\u00eda.<\/p>\n<p>Lo mismo har\u00e1 tambi\u00e9n mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de coraz\u00f3n a sus hermanos.\u00bb<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas termin\u00f3 de decir estas palabras, dej\u00f3 la Galilea y fue al territorio de Judea, m\u00e1s all\u00e1 del Jord\u00e1n.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>El viento en contra, las olas, las dificultades son parte de la vida. Pero tambi\u00e9n es parte de la vida los milagros de cada d\u00eda como, por ejemplo, \u201ccaminar sobre el agua\u201d, como pudo hacerlo Pedro, por la gracia de Dios, por ese llamado de Jes\u00fas: \u201cVen\u201d. Muchas veces andamos as\u00ed por la vida, \u201cprotegidos\u201d, por decirlo de alguna manera, de tanta inmundicia que nos rodea, porque somos agraciados, porque somos amados, porque dijimos que s\u00ed a la voluntad de Dios. Por eso, ese milagro que experiment\u00f3 Pedro, aunque no lo creas, tambi\u00e9n lo vivimos nosotros cada d\u00eda, a veces sin darnos cuenta. \u00bfDe cu\u00e1ntas cosas nos libra y nos protege nuestro Se\u00f1or sin que nosotros podamos percibirlo? Creo que much\u00edsimas. Es mucha m\u00e1s la gracia recibida d\u00eda a d\u00eda que el mal que nos \u201cataca\u201d y nos quiere hundir. Es mucho m\u00e1s lo que no se ve que lo que se ve, como un \u201ciceberg\u201d.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, para no hundirse, lo mejor es no pensar tanto en el mal que nos rodea, sino en todo el bien que tenemos por delante, todo el bien que podemos hacer con la gracia de Dios. Pedro as\u00ed lo hizo. Lo hizo bastante bien, hasta que empez\u00f3 a distraerse, hasta que empez\u00f3 a quitar la mirada de Jes\u00fas, hasta que, por ah\u00ed, se la crey\u00f3. Porque, en realidad, tambi\u00e9n se larg\u00f3 solo a caminar. Se olvid\u00f3 de sus hermanos que estaban en la barca.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>De Algo del Evangelio de hoy surgen varias preguntas: \u00bfSetenta veces siete? \u00bfSiempre tengo que perdonar? \u00bfCu\u00e1ntas veces tengo que perdonar a alguien que me ofende? \u00bfCu\u00e1l es la raz\u00f3n, nos podemos preguntar, el motivo por el cual tengo que perdonar de este modo tan incondicional? \u00bfEsto es realmente posible?<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Circulan muchas frases populares, por decirlo as\u00ed, en nuestra vida, en nuestras familias, en nuestras comunidades \u2013las habr\u00e1s escuchado alguna vez\u2013, que contradicen bastante lo que nos ense\u00f1a Jes\u00fas y no nos hacen bien, en definitiva.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8220;Esto solo lo puede perdonar Dios&#8221; decimos a veces o dicen algunos. O, tambi\u00e9n, &#8220;Solo se le pide perd\u00f3n a Dios&#8221; escuch\u00e9 tambi\u00e9n, o &#8220;\u00a1Esto es imperdonable!&#8221; \u00a1Y no!, la verdad que no es as\u00ed. Si hay algo para lo cual fuimos elegidos nosotros los cristianos es precisamente para perdonar, para hacer lo imposible, para caminar por las aguas de este mundo que no quiere perdonar. Nosotros los cristianos somos servidores del perd\u00f3n, de un perd\u00f3n que recibimos gratuitamente y que tenemos que dar gratuitamente.<\/em><\/p>\n<p><em>Nosotros los que creemos en Jes\u00fas, vos y yo, no solo tenemos que pedirle perd\u00f3n a Dios tantas veces, sino tambi\u00e9n pedirle perd\u00f3n a los dem\u00e1s y, algo que tambi\u00e9n es muy dif\u00edcil, aprender a aceptar el perd\u00f3n de los otros cuando se equivocan para con nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Adem\u00e1s, nosotros los cristianos somos capaces \u2013con la fuerza que viene de lo alto, de Dios\u2013 de perdonar aquello que para el mundo parece &#8220;imperdonable&#8221;.<\/em><\/p>\n<p><em>Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 tenemos que perdonar? \u00bfPor qu\u00e9? La respuesta es tan simple como dif\u00edcil: tenemos que perdonar porque fuimos perdonados primero. Porque nosotros somos perdonados, aunque no nos demos cuenta.<\/em><\/p>\n<p><em>Nosotros, muchas veces, podemos comportarnos como ese servidor de la par\u00e1bola, bastante miserable, que se tira a los pies del Se\u00f1or para implorar que le perdonen una deuda impagable, incalculable, millonaria; y despu\u00e9s, ser incapaces de perdonar algo insignificante, una deuda de \u201calmac\u00e9n\u201d, de barrio. As\u00ed de rid\u00edcula es la comparaci\u00f3n: millones contra moneditas.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero \u00bfcu\u00e1l es la raz\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 este hombre es tan miserable y hace esto? \u00bfCu\u00e1l es la raz\u00f3n por la cual nosotros mismos terminamos muchas veces haciendo esto, incluso sin darnos cuenta, creyendo que tenemos raz\u00f3n? En el fondo, hay una sencilla y oculta raz\u00f3n: porque no nos sentimos o consideramos tan perdonados. No caemos en la cuenta de todo lo que Dios nos perdon\u00f3 y nos seguir\u00e1 perdonando cuando imploremos ese perd\u00f3n. Estamos ciegos. Perdemos la memoria, estamos con anteojeras y no nos damos cuenta.<\/em><\/p>\n<p><em>Sea como haya sido nuestra vida, la tuya y la m\u00eda, c\u00f3mo la hayamos llevado, tenemos que darnos cuenta, tenemos que darnos cuenta de que fuimos perdonados y seremos perdonados siempre si sabemos tirarnos con humildad a los pies de Jes\u00fas y nos arrepentimos.<\/em><\/p>\n<p><em>Siempre. Fuimos perdonados aun debiendo much\u00edsimo. Ya sea que hayamos sido grandes pecadores en nuestra vida pasada o, incluso, ahora o que seamos buenos y hayamos sido buenos, somos perdonados igual. No pasa por la cantidad de pecados. En el primer caso, si fuimos grandes pecadores, o lo somos, se nos perdon\u00f3 de todo lo que hicimos y se nos seguir\u00e1 perdonando en la medida que sepamos pedir perd\u00f3n. Y el otro caso, si pens\u00e1s que no sos alguien al cual se le perdon\u00f3 mucho porque no cometiste muchos pecados en tu vida, date cuenta de que si no ca\u00edste en grandes cosas es porque fuiste perdonado antes de tiempo, fuiste librado. Dios Padre te liber\u00f3 el camino para que no caigas tanto, porque Jes\u00fas muri\u00f3 por eso tambi\u00e9n, para evitarnos las ca\u00eddas, para librarnos de las ca\u00eddas, para quitarnos obst\u00e1culos.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso pensemos hoy seriamente si a veces no somos, un poco, as\u00ed como este \u201cmiserable\u201d de la par\u00e1bola.\u00a0 Pensemos seriamente si no estamos guardando el perd\u00f3n que Dios nos dio y lo estamos \u201creteniendo&#8221; por ego\u00edstas. Y si no perdonamos, \u00bfc\u00f3mo nos da la cara para pedirle perd\u00f3n a Dios? Somos a veces, como se dice, bastante \u201ccaraduras\u201d con nuestro Padre.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Pero no nos asustemos. Si nos sabemos perdonados, si nos sentimos perdonados, vamos a saber perdonar. Vamos a perdonar siempre, no siete, sino hasta setenta veces siete, siempre.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Un consejo, antes de preguntarle a Jes\u00fas cu\u00e1ntas veces hay que perdonar- como pregunt\u00f3 Pedro- pregunt\u00e9monos: \u00bfCu\u00e1ntas veces ya nos perdon\u00f3 \u00e9l? \u00bfLlevamos cuenta de eso?<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se adelant\u00f3 Pedro y le dijo: \u00abSe\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ntas veces tendr\u00e9 que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? \u00bfHasta siete veces?\u00bb Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2664,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-2663","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2663","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2663"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2663\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2670,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2663\/revisions\/2670"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2664"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2663"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2663"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2663"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}