{"id":2674,"date":"2023-08-19T00:00:31","date_gmt":"2023-08-19T03:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2674"},"modified":"2023-08-18T08:42:50","modified_gmt":"2023-08-18T11:42:50","slug":"xix-sabado-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xix-sabado-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XIX S\u00e1bado durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2674-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/19agosto-audio-XIX-SabadoAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/19agosto-audio-XIX-SabadoAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/19agosto-audio-XIX-SabadoAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/19agosto-audio-XIX-SabadoAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Trajeron entonces a unos ni\u00f1os para que les impusiera las manos y orara sobre ellos. Los disc\u00edpulos los reprendieron, pero Jes\u00fas les dijo: \u00abDejen a los ni\u00f1os, y no les impidan que vengan a m\u00ed, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos.\u00bb<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s de haberles impuesto las manos, se fue de all\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Es una maravilla pensar y sentir que cada Evangelio, cada escena de la Palabra de Dios es algo que \u00e9l nos quiere decir, es Palabra de Dios, valga la redundancia. Estar\u00e1s pensando: \u00abEste sacerdote dice una obviedad\u00bb; bueno, puede ser. Pero a lo que me refiero es algo m\u00e1s profundo, al hecho de que del mismo modo que nos comunicamos entre nosotros, sea con gestos y palabras, con silencios, Dios lo hizo y lo hace cada d\u00eda con vos y conmigo, con todo el mundo. Por eso cuando leemos y escuchamos la Palabra de Dios, no podemos quedarnos \u00fanicamente en la literalidad de las palabras en s\u00ed, o sea, de d\u00f3nde proviene cada palabrita, cu\u00e1l es su significado, c\u00f3mo fue traducida. Eso lo estudian los que saben, ayuda mucho. Pero, al mismo tiempo, hay que traspasar la piel del texto e ir descubriendo la verdad que encierra \u2013y eso es lo m\u00e1s dif\u00edcil\u2013, no solo cada palabra o frase, sino la escena en su conjunto, el contexto, los gestos, los silencios. Y eso es tarea del Esp\u00edritu Santo en nuestro coraz\u00f3n. Eso no lo realiza solamente el que lo estudia, sino aquel que, gracias al Esp\u00edritu Santo, se deja asistir para poder interpretar lo que \u00e9l mismo inspir\u00f3. Cuando en la Iglesia leemos la Palabra de Dios as\u00ed, todo se transforma en un mensaje, todo puede hacerse nuevo, todo me dice algo una y mil veces. A veces podemos tener una mirada muy superficial de la Palabra, muy literal, muy fundamentalista, como pasa dentro de la Iglesia o incluso tambi\u00e9n en iglesias de hermanos separados. Por eso, y vuelvo al principio, es una maravilla el pensar y sentir que incluso un texto como el de Algo del Evangelio de hoy, por m\u00e1s sencillo y cortito que sea, es un mensaje que nos puede colmar el alma en un instante y dar una ense\u00f1anza muy profunda cada vez que lo escuchamos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>A Jes\u00fas le llevaban ni\u00f1os, para que los bendijera, para que les impusiera las manos, para que orara por ellos, algo sumamente lindo. En un contexto cultural en donde los ni\u00f1os no eran muy tenidos en cuenta, como pasa hoy, se percibe que Jes\u00fas, adem\u00e1s de romper con los esquemas culturales y tradicionales de la \u00e9poca, atra\u00eda de un modo especial a los m\u00e1s peque\u00f1os de ese momento, a los ni\u00f1os. Jes\u00fas rompi\u00f3 con muchas barreras culturales de esa \u00e9poca, que no viene al caso enumerar ahora, pero entre ellas podemos mencionar el dejar que los ni\u00f1os se acerquen a \u00e9l y se entremezclen con los adultos. Jes\u00fas sigue rompiendo hoy tambi\u00e9n las barreras que nos impiden conocerlo y amarlo. En realidad, somos los hombres los que nos vamos creando costumbres, modos de pensar y sentir que no colaboran a que seamos lo que realmente \u00e9l quiere que seamos. No me refiero a que rechaz\u00f3 de por s\u00ed las tradiciones humanas, el arraigo a las costumbres culturales, sino que rechaz\u00f3 aquellas que en el fondo no eran sanas o no nos hac\u00edan plenamente humanos. Las tradiciones o costumbres son buenas, son necesarias en la medida que nos abren al amor de los dem\u00e1s, a nosotros mismos y al amor de Dios. Ese deber\u00eda ser el criterio de discernimiento, y no el famoso \u00abporque siempre se hizo as\u00ed\u00bb, o bien el extremo \u00ablo cambio, y cambio las cosas porque se me antoja y nada m\u00e1s\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Una vez alguien me contaba, un pap\u00e1, que \u00e9l hab\u00eda dejado de abrazar a su hija a partir de los doce a\u00f1os, aproximadamente, porque su pap\u00e1 siempre le hab\u00eda dicho que a partir de esa edad no era bueno abrazar a las hijas, para que los dem\u00e1s no piensen nada malo de \u00e9l. Este padre no me lo contaba orgulloso, sino como d\u00e1ndose cuenta que hab\u00eda seguido un mandato familiar o cultural sin darse cuenta, y por eso se hab\u00eda perdido de ser cari\u00f1oso con sus hijas por el solo hecho de que se lo hab\u00edan dicho y casi sin darse cuenta \u00e9l lo hab\u00eda incorporado. \u00bfCu\u00e1ntas cosas en nuestra vida las hacemos porque nos dijeron que hab\u00eda que hacerlas o porque vimos que se hac\u00edan as\u00ed, pero pocas veces nos pusimos a pensar si eran buenas o no, sanas o no? Bueno, Jes\u00fas tambi\u00e9n nos ense\u00f1a con su vida a saber discernir sobre ciertos mandatos culturales que a veces se transforman en m\u00e1s mandamientos que los de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Esto lo digo porque tambi\u00e9n a los disc\u00edpulos les cost\u00f3 mucho entender a Jes\u00fas. Ellos, los mismos amigos, se transformaron a veces en obst\u00e1culo para que su Maestro ense\u00f1e lo que quer\u00eda ense\u00f1ar, la predilecci\u00f3n por los m\u00e1s peque\u00f1os. Dice Algo del Evangelio de hoy que \u00ablos disc\u00edpulos los reprendieron\u00bb, o sea que se enojaron con aquellos que les llevaban ni\u00f1os a Jes\u00fas para que los bendijera. \u00bfPor qu\u00e9? No sabemos bien, pero podemos suponer que porque les molestaba o porque muchas veces, como nos pasa a los adultos, consideramos que hay ciertos momentos que son \u00absolo para adultos\u00bb. \u00bfNo nos pasa eso a nosotros tambi\u00e9n? Es verdad que hay momentos y circunstancias en las que los ni\u00f1os no deber\u00edan estar, pero no porque nos molesten, sino porque realmente no es para ellos ese momento; sin embargo, es verdad que hay situaciones en las que preferimos no estar con ni\u00f1os por el simple hecho de que \u00abnos molestan\u00bb. Es lindo saber que a Jes\u00fas no le molestaba los ni\u00f1os, todo lo contrario, los quer\u00eda cerca; y adem\u00e1s, aprovech\u00f3 su presencia para ense\u00f1arnos que en el fondo, en lo m\u00e1s profundo de nuestro coraz\u00f3n, debemos ser como ni\u00f1os y por eso, solo as\u00ed, comprenderemos el mensaje de amor que \u00e9l nos trae.<\/em><\/p>\n<p><em>No impidamos que los ni\u00f1os se acerquen a Jes\u00fas. Eso siempre le digo a los padres cuando traen a sus hijos a bautizar. Los ni\u00f1os llevan una natural religiosidad en su coraz\u00f3n, el deseo de Dios de un modo mucho m\u00e1s palpable del que a veces imaginamos. Los ni\u00f1os desean a Dios Padre como desean estar en los brazos de su madre y es as\u00ed como deber\u00edamos vivir nosotros, los adultos. Quisiera terminar rezando con un salmo maravilloso que expresa este deseo de Dios para con todos nosotros: \u00abMi coraz\u00f3n no es ambicioso, Se\u00f1or, ni mis ojos se han vuelto altaneros. No pretendo grandezas que superen mi capacidad, sino que acallo y modero mis deseos: como un ni\u00f1o en brazos de su madre, as\u00ed est\u00e1 mi alma dentro de m\u00ed\u00bb.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Trajeron entonces a unos ni\u00f1os para que les impusiera las manos y orara sobre ellos. 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