{"id":2742,"date":"2023-09-01T00:00:32","date_gmt":"2023-09-01T03:00:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2742"},"modified":"2023-08-31T11:40:12","modified_gmt":"2023-08-31T14:40:12","slug":"xxi-viernes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxi-viernes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXI Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2742-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/01septiembre-audio-XXI-ViernesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/01septiembre-audio-XXI-ViernesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/01septiembre-audio-XXI-ViernesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/01septiembre-audio-XXI-ViernesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos esta par\u00e1bola:<\/p>\n<p>El Reino de los Cielos ser\u00e1 semejante a diez j\u00f3venes que fueron con sus l\u00e1mparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes.<\/p>\n<p>Las necias tomaron sus l\u00e1mparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus l\u00e1mparas y tambi\u00e9n llenaron de aceite sus frascos.<\/p>\n<p>Como el esposo se hac\u00eda esperar, les entr\u00f3 sue\u00f1o a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oy\u00f3 un grito: \u00abYa viene el esposo, salgan a su encuentro.\u00bb<\/p>\n<p>Entonces las j\u00f3venes se despertaron y prepararon sus l\u00e1mparas. Las necias dijeron a las prudentes: \u00ab\u00bfPodr\u00edan darnos un poco de aceite, porque nuestras l\u00e1mparas se apagan?\u00bb Pero estas les respondieron: \u00abNo va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado\u00bb.<\/p>\n<p>Mientras tanto, lleg\u00f3 el esposo: las que estaban preparadas entraron con \u00e9l en la sala nupcial y se cerr\u00f3 la puerta.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s llegaron las otras j\u00f3venes y dijeron: \u00abSe\u00f1or, se\u00f1or, \u00e1brenos\u00bb, pero \u00e9l respondi\u00f3: \u00abLes aseguro que no las conozco.\u00bb<\/p>\n<p>Est\u00e9n prevenidos, porque no saben el d\u00eda ni la hora.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Cuando se cree que Jes\u00fas es el Hijo de Dios realmente, cuando se cree que es Dios hecho hombre, un hombre que al mismo tiempo era Dios, o sea, que ese hombre, Jes\u00fas, es nuestro \u201ctodo\u201d. Cuando se cree en serio y con esa convicci\u00f3n tan profunda, dif\u00edcilmente una dificultad, un dolor, una decepci\u00f3n, un sufrimiento profundo, nos haga perder la fe, que nos fue revelada por el Padre que est\u00e1 en el cielo. S\u00ed podemos tropezar, caer, desanimarnos, pero \u00bfperder la fe? Dif\u00edcil. Cuando se tiene esa fe profunda, dir\u00eda que no hay ventarr\u00f3n que la pueda voltear. Pedro pudo decir eso ese d\u00eda por gracia y desde ah\u00ed, aunque cay\u00f3 muchas veces y lo sabemos (dud\u00f3, prometi\u00f3 y no cumpli\u00f3, traicion\u00f3), en el fondo, jam\u00e1s perdi\u00f3 la fe, la confianza, la certeza \u00edntima del coraz\u00f3n, que Jes\u00fas no era un hombre m\u00e1s. No era un hombre cualquiera.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Alguien me dijo una vez: \u201cPadre, usted en la misa del domingo nos dijo que pensemos qui\u00e9n era Jes\u00fas para nosotros. \u00bfPuedo decirle qui\u00e9n es para m\u00ed?\u201d \u201cS\u00ed- le dije- con gusto\u201d. \u201cPara m\u00ed, Jes\u00fas es mi \u00fanico salvador, mi \u00fanico maestro. Qu\u00e9 lindo, \u00bfno? \u00bfVio qu\u00e9 lindo?\u201d me termin\u00f3 diciendo, como necesitando que le afirme su afirmaci\u00f3n. \u201cS\u00ed, muy lindo. Muy lindo, la verdad\u201d le dije. La verdad es que es gratificante que alguien diga eso frente a los dem\u00e1s en una reuni\u00f3n, que lo diga con tanta frescura y amor, sintiendo verdaderamente lo que dice y no teniendo verg\u00fcenza.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Vos pensar\u00e1s \u201cy bueno\u2026 en un ambiente de Iglesia es f\u00e1cil\u201d. Y s\u00ed, es verdad, puede ser, pero hay que decirlo. Tambi\u00e9n, no dijo es mi salvador y mi maestro, sino que dijo una palabra muy importante: \u201cmi \u00fanico, mi \u00fanico salvador\u201d. Hay muchos que se creen los salvadores de nuestras vidas, muchos que se hacen los maestros, pero para los que tenemos fe en realidad tenemos que volver a decir que hay un solo maestro y un solo salvador: es Jes\u00fas. Eso es tener fe. Sabiendo y creyendo esto, \u00bfqu\u00e9 nos puede quitar la fe? \u00bfQui\u00e9n nos puede quitar la fe? As\u00ed lo dice San Pablo: \u201c\u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 separarnos del amor de Cristo? \u00bfLas tribulaciones, las angustias, la persecuci\u00f3n, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada?\u201d Si perdemos la fe, si se enfr\u00eda, es por falta de amor en el fondo, por falta de perseverancia, por falta de oraci\u00f3n, por recurrir a otras cosas que nos hacen perder el tiempo, por olvidarnos de esta verdad tan linda: mi \u00fanico salvador, mi \u00fanico maestro. Repet\u00edtelo al coraz\u00f3n. Repet\u00ed lo que me dijo esa buena se\u00f1ora, una vez: \u201cJes\u00fas sos mi \u00fanico salvador, mi \u00fanico maestro. No permitas que busque otras salvaciones por ah\u00ed\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfSab\u00e9s qu\u00e9 es lo que nos ayuda a mantener la fe hasta el final? Algo del evangelio de hoy nos orienta y nos da una linda pista: el ser prudentes, o sea, el estar preparados. El tonto es el que pierde la fe. El necio pierde la fe. La pierden por tontos, en el fondo. Por quedarse sin combustible en el camino, sin aceite, por no haber previsto que se pod\u00eda acabar. El que no es prevenido, el que no \u201cguarda\u201d el aceite que le ayudar\u00e1 a tener luz mientras se demora Jes\u00fas, ese es el que pierde la fe. Las v\u00edrgenes necias van al momento m\u00e1s importante de sus vidas, al encuentro con Jes\u00fas, y no llevan aceite, no se preparan, no son precavidas, no tienen en cuenta que el esposo puede demorarse. Conf\u00edan en su criterio, en sus pensamientos y, por haber confiado demasiado en ellas mismas, se pierden lo mejor, se quedan en la puerta, afuera.<\/em><\/p>\n<p><em>Podemos perder la fe y perdernos de ver a Jes\u00fas por haber pecado de demasiada confianza en nosotros mismos y pensar que pod\u00edamos solos. Me parece que el aceite de la l\u00e1mpara que no llevan estas v\u00edrgenes simboliza que, en el fondo, no nos damos la luz a nosotros mismos, que para iluminar necesitamos de otros. Necesitamos el amor de los dem\u00e1s, el amor de Jes\u00fas que brota del coraz\u00f3n de los otros, por medio de otros. Ese es nuestro combustible, lo que nos hace andar por esta vida. No hay otro camino. Cuando nos la cre\u00edmos, cuando nos pensamos que ten\u00edamos combustible para mucho m\u00e1s y nos pasamos de largo en la estaci\u00f3n de servicio creyendo que lleg\u00e1bamos, nos quedamos a la mitad de camino. Nos quedamos por el camino o nos quedamos a la puerta de la felicidad solos, esperando que alguien nos salve y no nos dimos cuenta que el \u00fanico que nos salvaba era Jes\u00fas. Nos quedamos por el camino cuando nos convencemos a nosotros mismos que la felicidad, la fe, el amor, depende exclusivamente de nuestras propias \u201creservas\u201d. Esa es nuestra gran necedad, la gran estupidez de nuestra vida, nuestra gran sonsera.<\/em><\/p>\n<p><em>Mientras estemos en la tierra siempre habr\u00e1 tiempo de pedir un poco de aceite a los otros para seguir iluminando, y est\u00e1 bien. Eso es necesario. Pero al final de nuestra vida ya no habr\u00e1 tiempo. Es cosa seria. La llegada de Jes\u00fas al final de los tiempos o al final de nuestra propia vida, aunque no sepamos cu\u00e1ndo ser\u00e1, es cosa seria. No es para andar jugando con la misericordia de Dios. Hay que tomarse en serio la vida. No se puede andar \u201czafando\u201d-como se dice ac\u00e1 en Argentina- siempre, especulando con el amor y despu\u00e9s pretender que los otros me den lo que yo mismo podr\u00eda haber conseguido por mis propios medios.<\/em><\/p>\n<p><em>Estamos en el tiempo de la misericordia, pero no sabemos cu\u00e1ndo se acabar\u00e1. Por eso, mientras tanto, hay que ser inteligentes, prudentes y saber que Jes\u00fas es nuestro \u00fanico salvador y maestro. No somos salvadores y maestros de nosotros mismos para creer que podemos solos.\u00a0 No seamos tontos. Busquemos el aceite del amor en otros amando tambi\u00e9n a los otros. Busquemos el amor que necesitamos en los dem\u00e1s y, tambi\u00e9n, el amor que los otros necesitan de nosotros.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos esta par\u00e1bola: El Reino de los Cielos ser\u00e1 semejante a diez j\u00f3venes que fueron con sus l\u00e1mparas al encuentro del esposo. 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