{"id":2789,"date":"2023-09-07T00:00:41","date_gmt":"2023-09-07T03:00:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2789"},"modified":"2023-09-05T07:54:14","modified_gmt":"2023-09-05T10:54:14","slug":"xxii-jueves-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxii-jueves-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXII Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2789-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/07septiembre-audio-XXII-JuevesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/07septiembre-audio-XXII-JuevesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/07septiembre-audio-XXII-JuevesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/07septiembre-audio-XXII-JuevesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jes\u00fas para escuchar la Palabra de Dios, y \u00e9l estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde all\u00ed vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores hab\u00edan bajado y estaban limpiando las redes. Jes\u00fas subi\u00f3 a una de las barcas, que era de Sim\u00f3n, y le pidi\u00f3 que se apartara un poco de la orilla; despu\u00e9s se sent\u00f3, y ense\u00f1aba a la multitud desde la barca. Cuando termin\u00f3 de hablar, dijo a Sim\u00f3n: \u00abNavega mar adentro, y echen las redes.\u00bb<\/p>\n<p>Sim\u00f3n le respondi\u00f3: \u00abMaestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si t\u00fa lo dices, echar\u00e9 las redes.\u00bb As\u00ed lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron se\u00f1as a los compa\u00f1eros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hund\u00edan.<\/p>\n<p>Al ver esto, Sim\u00f3n Pedro se ech\u00f3 a los pies de Jes\u00fas y le dijo: \u00abAl\u00e9jate de m\u00ed, Se\u00f1or, porque soy un pecador.\u00bb El temor se hab\u00eda apoderado de \u00e9l y de los que lo acompa\u00f1aban, por la cantidad de peces que hab\u00edan recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compa\u00f1eros de Sim\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas dijo a Sim\u00f3n: \u00abNo temas, de ahora en adelante ser\u00e1s pescador de hombres.\u00bb<\/p>\n<p>Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandon\u00e1ndolo todo, lo siguieron.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 habr\u00e1 sentido Pedro despu\u00e9s de escuchar de labios de Jes\u00fas: \u00ab\u00a1Ap\u00e1rtate de m\u00ed, Satan\u00e1s!, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres\u00bb? \u00bfQu\u00e9 habr\u00e1 sentido ese Pedro que inmediatamente antes hab\u00eda experimentado el ser nombrado como \u00abpiedra de la Iglesia\u00bb, hab\u00eda experimentado la felicidad de haber sido depositario de semejante misi\u00f3n, de haber experimentado la inspiraci\u00f3n de decir qui\u00e9n era Jes\u00fas? \u00a1Qu\u00e9 paradoja! As\u00ed es a veces nuestro coraz\u00f3n. Podemos pasar de estar inspirados por el buen Esp\u00edritu, de decir cosas que no sabemos de d\u00f3nde salen &#8211; sino que vienen simplemente de Dios-, a poder ser instrumentos del maligno, ser como Satan\u00e1s con muy buenas intenciones. Pedro hab\u00eda tenido buena intenci\u00f3n, hab\u00eda querido salvar a Jes\u00fas del sacrificio, de la muerte, del dolor. Sin embargo, la Palabra del domingo misteriosamente nos ense\u00f1a que no alcanza con tener buenas intenciones para hacer el bien, para hacer la voluntad de Dios; que el bien hay que hacerlo en consonancia con los pensamientos de Dios. Por eso Pedro se transform\u00f3 en obst\u00e1culo y por eso tambi\u00e9n nosotros con muy buenas intenciones, a veces, creyendo que hacemos el bien, podemos hacer un mal. Podemos ser obst\u00e1culo para la voluntad de Dios en nuestra vida y en la vida de los dem\u00e1s. Todo un camino de discernimiento. Siempre tenemos que pensar: \u00ab\u00bfEsto que estoy pensando, sintiendo, viene de Dios?, \u00bfme conduce a cumplir su voluntad?\u00bb \u00bfEsto que quiero hacer interferir\u00e1 en la voluntad de Dios por m\u00e1s que yo crea que sea bueno?\u00bb<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, Algo del Evangelio de hoy creo que es uno de esos d\u00edas para contemplar, m\u00e1s que para hablar mucho, con todo el coraz\u00f3n. Por eso te digo esto: Hac\u00e9 el intento de imaginarte esta escena maravillosa del evangelio, donde tambi\u00e9n Pedro es protagonista. Trat\u00e1 de meterte como si estuvieras ah\u00ed, para enamorarte de un Jes\u00fas que sorprende, que nos descoloca, que llama, que se mete en la barca de Pedro- de nuestro coraz\u00f3n-, que ense\u00f1a, que perdona, que calma, que invita a la confianza, que convierte a un simple pescador bastante cabeza dura y pecador- como vos y yo- en un \u00abpescador de hombres\u00bb, en un hombre que cambi\u00f3 despu\u00e9s la historia de miles de personas.<\/em><\/p>\n<p><em>Es uno de esos d\u00edas en los que me gustar\u00eda callar un poco, no decir mucho. Por eso simplemente remarcar\u00e9 algunas pinceladas de lo que ya dice la palabra de Dios para que tambi\u00e9n puedas hacer tu propio camino.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas se mete en la barca de Pedro. Se mete en nuestra vida, en nuestro lugar de trabajo, en nuestra familia, en donde estamos, como se meti\u00f3-\u00bfno?- en la m\u00eda y en la tuya, como quiere seguir meti\u00e9ndose en nuestro coraz\u00f3n si estamos escuchando. Nos pide que le demos un lugar, que le abramos el coraz\u00f3n, que le dejemos lugar para que \u00e9l est\u00e9 ah\u00ed, para que \u00e9l la conduzca, para que no nos creamos los due\u00f1os de nuestra vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas invita a Pedro a confiar en su Palabra. Nos invita a creer, a abandonarnos, en lo que \u00e9l nos dice, a no creer tanto en nosotros mismos, a confiar m\u00e1s en lo que \u00e9l nos ense\u00f1a; confiar en nuestras capacidades, s\u00ed, pero confiando m\u00e1s en que los verdaderos frutos vendr\u00e1n cuando sepamos obedecerle a \u00c9l, siguiendo su estilo, su modo de amar. Acordate: no alcanza con tener buenas intenciones.<\/em><\/p>\n<p><em>Pedro conf\u00eda, le responde: \u00abSi t\u00fa lo dices\u00bb, y a partir de ah\u00ed todo se transforma y pasa lo inexplicable: se llenan las dos barcas de peces. Su vida se llena de otras cosas que no ten\u00eda en cuenta. Lo mismo pas\u00f3 con la tuya y con la m\u00eda, se llenaron de un mont\u00f3n de cosas de Dios, porque \u00e9l nos va regalando corazones, personas. Nos da oportunidades para amar y para ensanchar nuestra vida, para abrir nuestros horizontes.<\/em><\/p>\n<p><em>Pedro, como nosotros, descubre la grandeza, se maravilla. Y por eso, ante esa grandeza de tanto amor, se arroja a los pies de Jes\u00fas. No solo porque se sinti\u00f3 un miserable, un pecador, sino porque ante algo tan grande se descubri\u00f3 poca cosa. Vos y yo tambi\u00e9n somos pecadores como Pedro, hay que reconocerlo. Somos d\u00e9biles, pero no significa que no somos nada, ya somos algo para \u00e9l. Somos en realidad sus hermanos menores, muy chiquitos ante Dios, pero somos amados. Solo vemos lo poco que somos cuando descubrimos lo grande que es Dios, lo grande que es Jes\u00fas, y no podemos reconocer qui\u00e9n es \u00e9l si no nos damos cuenta de que nosotros, primero, somos peque\u00f1os. No miserables, pero peque\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em>Y, por \u00faltimo, Jes\u00fas le dijo a Pedro: \u00abNo temas, no tengas miedo por ser pecador\u00bb. Ya s\u00e9, eso no es ninguna novedad, no hace falta castigarte. \u00c9l sabe, Jes\u00fas sabe, que somos pecadores. \u00c9l conoce todo, conoce nuestro coraz\u00f3n y no le importa tanto eso, porque \u00e9l transforma lo que parece que no sirve para nada, lo que es descartable, y termina convirti\u00e9ndolo en algo grande.<\/em><\/p>\n<p><em>El mundo hace todo lo contrario. Fabrica pecadores, los promueve, pero despu\u00e9s los desprecia, los descarta, no los perdona. Sin embargo, nuestro buen Jes\u00fas recibe a los pecadores, a vos y a m\u00ed, los abraza, los perdona y los convierte en \u00abpescadores de hombres\u00bb, en personas capaces de amar mucho m\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Ojal\u00e1 que hoy nos sintamos con ese deseo de abrazar a Jes\u00fas, de tirarnos a sus pies, de reconocernos peque\u00f1os, peque\u00f1as, y caer en la cuenta principalmente de la grandeza de Jes\u00fas, de todo lo que \u00e9l hizo y hace por nosotros en nuestra vida cada d\u00eda.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jes\u00fas para escuchar la Palabra de Dios, y \u00e9l estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde all\u00ed vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores hab\u00edan bajado y estaban limpiando las redes. 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