{"id":2804,"date":"2023-09-10T00:00:46","date_gmt":"2023-09-10T03:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2804"},"modified":"2023-09-07T09:38:41","modified_gmt":"2023-09-07T12:38:41","slug":"xxiii-domingo-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxiii-domingo-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXIII Domingo durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2804-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/10septiembre-audio-XXIII-DomingoAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/10septiembre-audio-XXIII-DomingoAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/10septiembre-audio-XXIII-DomingoAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/10septiembre-audio-XXIII-DomingoAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>Si tu hermano peca, ve y corr\u00edgelo en privado. Si te escucha, habr\u00e1s ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas m\u00e1s, para que el asunto se decida por la declaraci\u00f3n de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, consid\u00e9ralo como pagano o publicano.<\/p>\n<p>Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedar\u00e1 atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedar\u00e1 desatado en el cielo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que est\u00e1 en el cielo se lo conceder\u00e1. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Otro d\u00eda del Se\u00f1or, otro domingo que se nos vuelve a regalar. Es, como siempre, para agradecer, para disfrutar, aunque estemos viviendo situaciones distintas y dif\u00edciles cada uno de nosotros, esparcidos por el mundo. Entiendo que no es f\u00e1cil, todos lo entendemos. Entiendo que no todas las familias, por ah\u00ed, pueden vivir el domingo como de alguna manera la Iglesia nos propone. Entiendo que no siempre nuestros hijos lo entienden, lo quieren, y eso muchas veces hace sufrir a los padres. A veces tambi\u00e9n entre esposos. No todos comprenden lo mismo. No todos quieren vivir lo mismo. Entiendo que no todos ven el domingo como un d\u00eda para dedicarle m\u00e1s al Se\u00f1or y a nuestros hermanos. Lo entendemos y s\u00e9 que tambi\u00e9n lo entend\u00e9s, pero no nos desanimemos. Sigamos apostando a cuidar el domingo, a custodiarlo; a cuidar la familia, la que tengamos; a no escondernos y seguir luchando por vivir un d\u00eda distinto, como nuestro buen Dios lo quiere.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos habla y nos introduce en lo que llamamos, tradicionalmente en la Iglesia, \u00abcorrecci\u00f3n fraterna\u00bb, la correcci\u00f3n entre hermanos fraterna. Preguntas que me vienen: \u00bfCorrecci\u00f3n fraterna? \u00bfIr a corregir a un hermano teniendo yo muchos pecados tambi\u00e9n? \u00bfHacerse cargo del otro de alguna manera? Suena un poco dif\u00edcil, extra\u00f1o y hasta a veces casi imposible.<\/em><\/p>\n<p><em>Porque \u00bfqu\u00e9 tengo que esperar?, \u00bfno tener ning\u00fan pecado para ser tambi\u00e9n hermano de otros y corregir? Mucho m\u00e1s en un mundo donde parece que \u00abtodo vale\u00bb, donde finalmente lo importante es que uno sea feliz a su manera y no dej\u00e1ndose guiar por la Palabra. Donde parece que todo es bueno y es aceptable que cada uno haga lo que le parezca o lo que sienta, sin importar tanto si es verdad o no ese pensamiento o sentimiento o ese modo de obrar. Escuchaste alguna vez, seguramente, esa frase que dice: \u00abY si lo hace feliz, que haga lo que quiera\u00bb. Tiene parte de verdad, pero es tan com\u00fan escucharla. Esa es la ley del mundo de hoy, del pensamiento mundano &#8211; podr\u00edamos decir-. Mientras no molestes a nadie, mientras no le hagas mal a nadie y, adem\u00e1s, mientras vos consideres que lo que hac\u00e9s est\u00e1 bien, alcanza, con eso basta. No hay ninguna ley superior, mucho menos la ley de Dios, que pueda regir nuestra vida. Parece ser que no hay una verdad clara, en donde debemos confrontar lo que hacemos. Es la ley del respeto, pero mal entendido, la ley de la libertad mal entendida, mal interpretada. En el fondo es la ley del relativismo, donde se proclama que no hay verdad, pero en el fondo es una dictadura del relativismo. En el fondo esa supuesta \u00abno verdad\u00bb, que proclama el relativismo, se transforma en verdad para los que piensan as\u00ed y por eso les enoja que otros tengan otra verdad.<\/em><\/p>\n<p><em>Sin embargo, \u00bfte parece que Jes\u00fas puede pensar as\u00ed?, \u00bfun cristiano puede pensar as\u00ed? \u00bfNo ser\u00eda una gran contradicci\u00f3n? La ense\u00f1anza de la palabra de Dios es todo lo contrario, la de hoy: \u00abSi tu hermano peca, ve y corr\u00edgelo en privado. Si te escucha, habr\u00e1s ganado a un hermano\u00bb. Bastante distinto, \u00bfno? Ese es el mandato de Jes\u00fas, que nos sintamos hermanos, que nos tratemos como hermanos, que nos cuidemos como hermanos, que no permitamos que un hermano se pierda. Somos hijos de un mismo Padre. Corre por nuestras venas la misma sangre divina que nos va santificando y sanando por medio del amor, para que alg\u00fan d\u00eda todos estemos con \u00e9l en el cielo. Por eso, si un hermano sufre, yo sufro con \u00e9l. Si un hermano se alegra, me alegro con \u00e9l. Por eso tenemos que cuidarnos entre nosotros, y el pecado es lo que hiere la relaci\u00f3n entre hermanos. Si eso es as\u00ed, si creemos esto- que somos realmente hermanos-, \u00bfc\u00f3mo me va a dar lo mismo que mi hermano se equivoque y se salga del camino? \u00bfC\u00f3mo no voy a aceptar que un hermano me corrija a m\u00ed cuando yo me equivoco? No es lo mismo, no puede darme lo mismo. Jes\u00fas nos pedir\u00e1 cuentas de alg\u00fan modo de nuestros hermanos, de aquello que hemos podido hacer algo y no lo hicimos. Nos preguntar\u00e1 si nos hicimos cargo de los otros de alg\u00fan modo, si de verdad los consideramos hermanos o no y si nos dejamos corregir tambi\u00e9n por los dem\u00e1s. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es dejarse corregir!<\/em><\/p>\n<p><em>La correcci\u00f3n fraterna claramente no es f\u00e1cil, lo sabemos. No es para cualquiera, digamos as\u00ed. Es para aquellos que se sienten hermanos de verdad, que buscan la santidad; para aquellos que tienen fe, para los que creen en la fuerza del amor y del perd\u00f3n, y saben que Dios Padre puede hablarme a trav\u00e9s de otro, no solamente en mi silencio. Se necesita para esto, por supuesto, mucha humildad. Pero es maravilloso pensar que en el cielo pueden \u00abdesatarse o atarse\u00bb las cosas seg\u00fan nuestra manera de obrar. Podemos con nuestro amor ayudar a que alguien \u00abdesate\u00bb de su coraz\u00f3n el pecado, o bien podemos pecar de omisi\u00f3n dejando que alguien se quede \u00abatado\u00bb a su pecado. Ese poder tan grande que nos dej\u00f3 el Se\u00f1or es un gran misterio: desatar o dejar atado. Corregir y ayudar o callar y dejar pasar.<\/em><\/p>\n<p><em>La correcci\u00f3n entre hermanos es un don que debemos pedir en la oraci\u00f3n. No puede darse si no se acepta con humildad tambi\u00e9n ser corregido. Cuando nos reunimos en su Nombre, \u00e9l est\u00e1. Cuando nos unimos a pedir algo a nuestro Padre del cielo, \u00e9l lo concede. Por eso hay que pedir cosas grandes: la salvaci\u00f3n de los que se est\u00e1n perdiendo por el pecado (nuestros hijos, nuestros seres queridos, nuestros amigos). Pidamos tener el amor suficiente para darnos cuenta que corregir tambi\u00e9n es amar y que, para corregir bien, hay que corregir por amor, con amor, por el bien del otro y estar dispuestos a ser corregidos. Nos salvamos juntos, de alg\u00fan modo, ayud\u00e1ndonos entre todos. O nos quedamos solos y, en el fondo, no nos salvamos.<\/em><\/p>\n<p><em>La hermandad que llegar\u00e1 al final de los tiempos, cuando vuelva Jes\u00fas, tenemos que empezar a vivirla desde ac\u00e1 y se va forjando cada d\u00eda con nuestra manera de obrar: desatando y atando con nuestro amor o con nuestra falta de amor.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: Si tu hermano peca, ve y corr\u00edgelo en privado. Si te escucha, habr\u00e1s ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas m\u00e1s, para que el asunto se decida por la declaraci\u00f3n de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2794,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-2804","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2804","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2804"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2804\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2807,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2804\/revisions\/2807"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2794"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2804"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2804"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2804"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}