{"id":2834,"date":"2023-09-16T00:00:25","date_gmt":"2023-09-16T03:00:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2834"},"modified":"2023-09-15T08:33:31","modified_gmt":"2023-09-15T11:33:31","slug":"xxiii-sabado-durante-del-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxiii-sabado-durante-del-ano\/","title":{"rendered":"XXIII S\u00e1bado durante del a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2834-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/16septiembre-audio-XXIII-SabadoAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/16septiembre-audio-XXIII-SabadoAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/16septiembre-audio-XXIII-SabadoAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/16septiembre-audio-XXIII-SabadoAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dec\u00eda a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abNo hay \u00e1rbol bueno que d\u00e9 frutos malos, ni \u00e1rbol malo que d\u00e9 frutos buenos: cada \u00e1rbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.<\/p>\n<p>El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su coraz\u00f3n. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del coraz\u00f3n habla la boca.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 ustedes me llaman: &#8220;Se\u00f1or, Se\u00f1or&#8221;, y no hacen lo que les digo? Yo les dir\u00e9 a qui\u00e9n se parece todo aquel que viene a m\u00ed, escucha mis palabras y las practica. Se parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cav\u00f3 profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la creciente, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida.<\/p>\n<p>En cambio, el que escucha la Palabra y no la pone en pr\u00e1ctica, se parece a un hombre que construy\u00f3 su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas se precipitaron contra ella, en seguida se derrumb\u00f3, y el desastre que sobrevino a esa casa fue grande.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>La semana termina, va llegando a su fin y nuestras actividades tambi\u00e9n. Y por eso es bueno a veces mirar un poco para atr\u00e1s, no para escarbar en lo malo, sino para aprender de lo que pas\u00f3 y hacer siempre como un repaso espiritual de la semana. No, no vamos a elegir este s\u00e1bado hacer un repaso de cada Evangelio, porque creo que Algo del Evangelio de hoy es, de por s\u00ed, de alguna manera, como un \u00abexamen espiritual\u00bb, de c\u00f3mo estamos viviendo nuestra relaci\u00f3n con la Palabra, que en definitiva es nuestra relaci\u00f3n con Jes\u00fas, porque \u00e9l se manifiesta en la Palabra; c\u00f3mo estamos escuchando: si la escucha es real y profunda, si realmente produce un cambio en nuestra vida, si nos estamos enamorando o no de su amor, si nos estamos dejando atraer por \u00e9l al escuchar la Palabra. Porque, en definitiva \u2013y nunca nos olvidemos de esto\u2013, lo importante es enamorarnos de Cristo, de su Persona; enamorarnos de todo lo que es \u00e9l, de todo lo que hace e hizo por nosotros: no de una idea, de una doctrina, sino de Jes\u00fas.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso parafraseando la Palabra de hoy, mirando las im\u00e1genes que utiliza el mismo Jes\u00fas en este relato: \u00abNo hay \u00e1rbol bueno \u2013digamos que no hay persona que escuche la Palabra d\u00eda a d\u00eda y que haga el esfuerzo de interpretarla, por asimilarla, por amarla\u2013 que d\u00e9 frutos malos\u00bb; es imposible. S\u00ed, se puede equivocar, puede caer, pero frutos malos no podr\u00eda ser. Aquel que escucha a Dios Padre seriamente da frutos. Aquel que escucha la Palabra de Dios seriamente no da frutos malos, \u00a1no puede dar frutos malos! Porque la Palabra de Dios se transforma en nuestra vida como en un riego continuo al coraz\u00f3n, mediante el cual va haciendo brotar lo mejor que tenemos y que ya est\u00e1 sembrado en nosotros, que es la bondad de Dios y la capacidad de amar.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso el hombre bueno, el oyente de la Palabra, es aquel que se dedica con seriedad y constancia a escuchar lo que Dios quiere. Es el que, de golpe o golpe a golpe, descubre un tesoro de bondad que tiene en su coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>En realidad, dir\u00edamos que la Palabra es eso, es como que va cayendo en el coraz\u00f3n. Va sacando aquellas \u00abcostras\u00bb que no nos dejan ver o conocer lo que realmente tenemos y por eso nos hace relucir lo mejor que Dios sembr\u00f3 en nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Tenemos que confiar en que Dios Padre nos dio un coraz\u00f3n bueno, m\u00e1s all\u00e1 de que s\u00ed tenemos pecados, nos equivocamos, m\u00e1s all\u00e1 de que a veces podemos cometer alg\u00fan mal. Si no, tenemos que siempre pensar que \u00e9l nos quiere ayudar a descubrir que tenemos, por decirlo as\u00ed, un n\u00facleo de bondad profundo y que a veces est\u00e1 tan oculto, por las heridas de la vida, que no nos damos cuenta de que lo que tenemos que hacer \u00fanicamente es quitar los obst\u00e1culos para que brote lo m\u00e1s lindo de nosotros. Pero, al mismo tiempo, est\u00e1 siempre el peligro de ser, de alguna manera, \u00abhip\u00f3critas de la Palabra\u00bb, aunque suene duro; aquel que escucha, aquel que dice: \u00abSe\u00f1or, Se\u00f1or\u00bb, que se llena los labios, pero finalmente no hace nada de lo que dice nuestro buen Dios. \u00a1Cu\u00e1ntas veces caemos en eso! Por eso, hoy Jes\u00fas directamente nos pregunta: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 ustedes me llaman: &#8220;\u00bfSe\u00f1or, Se\u00f1or\u201d y no hacen lo que les digo?\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9 me llam\u00e1s \u00abSe\u00f1or, Se\u00f1or\u00bb y no termin\u00e1s haciendo lo que te digo, que es lo que te va a hacer bien? Hacer lo que Jes\u00fas nos dice, en definitiva, es la prueba m\u00e1s elocuente, m\u00e1s evidente, m\u00e1s clara, que lo amamos. No se puede amar a alguien si uno no le pone el coraz\u00f3n y el o\u00eddo y no termina obedeciendo, o sea, lig\u00e1ndose con el coraz\u00f3n a aquello que nos plantea.<\/em><\/p>\n<p><em>Y, finalmente, Jes\u00fas utiliza la imagen de la \u00abcasa\u00bb. En realidad, el oyente bueno de la Palabra es aquel que sabe construir toda su vida sobre el verdadero cimiento de la roca, que es Cristo. En cambio, aquel que escucha, pero no hace nunca lo que Jes\u00fas dice, en definitiva, siempre est\u00e1 propenso a que todo se venga abajo de un d\u00eda para el otro; no por culpa de Dios, sino justamente por no haber construido sobre \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Todo se nos viene abajo en realidad porque no estamos poniendo nuestro coraz\u00f3n, nuestros anhelos, nuestras ansias, nuestros deseos y sue\u00f1os, cimentados en la roca, que es Cristo. Si ponemos todo en Jes\u00fas, no hay nada que nos derribe. No hay ventarr\u00f3n, ni terremoto, ni tsunami, que voltee ese \u00abarbolito\u00bb que somos vos y yo y que va creciendo d\u00eda a d\u00eda regado por la Palabra de Dios. Nadie voltear\u00e1 nuestra casa, aunque sufra.<\/em><\/p>\n<p><em>Dejemos hoy que la Palabra de Dios nos siga enriqueciendo el coraz\u00f3n. Pregunt\u00e9monos sinceramente si estamos haciendo el esfuerzo por cumplir lo que Jes\u00fas nos dice y miremos hacia atr\u00e1s y veamos tambi\u00e9n todo lo que \u00e9l logr\u00f3 en nosotros d\u00eda a d\u00eda a trav\u00e9s de su Palabra, especialmente en esta semana.<\/em><\/p>\n<p><em>Tenemos un gran tesoro de bondad en nuestro coraz\u00f3n. Confiemos en eso y empecemos este fin de semana con mucha alegr\u00eda, sabiendo que tenemos mucho para dar si sabemos escuchar y confiar en lo que Jes\u00fas nos regal\u00f3.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dec\u00eda a sus disc\u00edpulos: \u00abNo hay \u00e1rbol bueno que d\u00e9 frutos malos, ni \u00e1rbol malo que d\u00e9 frutos buenos: cada \u00e1rbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas. 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