{"id":2850,"date":"2023-09-19T00:00:02","date_gmt":"2023-09-19T03:00:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2850"},"modified":"2023-09-18T09:11:45","modified_gmt":"2023-09-18T12:11:45","slug":"xxiv-martes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxiv-martes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXIV Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2850-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/19septiembre-audio-XXIV-MartesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/19septiembre-audio-XXIV-MartesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/19septiembre-audio-XXIV-MartesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/19septiembre-audio-XXIV-MartesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas se dirigi\u00f3 a una ciudad llamada Na\u00edm, acompa\u00f1ado de sus disc\u00edpulos y de una gran multitud. Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo \u00fanico de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompa\u00f1aba. Al verla, el Se\u00f1or se conmovi\u00f3 y le dijo: \u00abNo llores.\u00bb Despu\u00e9s se acerc\u00f3 y toc\u00f3 el f\u00e9retro. Los que lo llevaban se detuvieron y Jes\u00fas dijo: \u00abJoven, yo te lo ordeno, lev\u00e1ntate.\u00bb<\/p>\n<p>El muerto se incorpor\u00f3 y empez\u00f3 a hablar. Y Jes\u00fas se lo entreg\u00f3 a su madre.<\/p>\n<p>Todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: \u00abUn gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo.\u00bb<\/p>\n<p>El rumor de lo que Jes\u00fas acababa de hacer se difundi\u00f3 por toda la Judea y en toda la regi\u00f3n vecina.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Tenemos que reconocerlo. Ponete una mano en el coraz\u00f3n. No es f\u00e1cil perdonar. Es verdad que a ciertas personas las perdonamos con facilidad. Pero lo que hay que reconocer es que, cuando la ofensa proviene de una persona que amamos mucho, es mucho m\u00e1s grande el dolor y, por lo tanto, mucho m\u00e1s dif\u00edcil el proceso de sanaci\u00f3n y la decisi\u00f3n que necesitamos tomar para que el perd\u00f3n sea real y profundo, de coraz\u00f3n, como nos dec\u00eda Jes\u00fas en el evangelio del domingo. Si no partimos de esta realidad, dif\u00edcilmente la gracia de Dios pueda calar hondo en nuestra alma y concedernos aquello que muchas veces anhelamos, pero no podemos alcanzar por nuestras propias fuerzas. El perd\u00f3n cuesta y, sin embargo, Jes\u00fas le dijo a Pedro: \u00abHay que perdonar hasta setenta veces siete\u00bb. O sea, hay que perdonar siempre, porque t\u00fa Padre del Cielo perdona siempre.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Este es uno de los n\u00facleos centrales de nuestra fe que no podemos pasar por alto. Si somos cristianos, si nos decimos seguidores de Jes\u00fas y buscamos cada d\u00eda enamorarnos m\u00e1s de su amor -valga la redundancia-, si buscamos cada d\u00eda conocerlo y meternos en su intimidad, en la intimidad de su coraz\u00f3n, en un coraz\u00f3n tan grande y amoroso que vino a este mundo a perdonarnos y no a condenarnos. S\u00ed o s\u00ed tenemos que afirmar que, si no perdonamos de coraz\u00f3n, no podremos ver cara a cara a Dios. \u00c9l no nos perdonar\u00e1. Pero no hay que asustarse. No hay que asustarse. El perd\u00f3n es algo que debemos siempre pedirlo con todo el coraz\u00f3n y buscarlo con toda nuestra decisi\u00f3n, con nuestra voluntad. A veces tenemos que decirnos a nosotros mismos: \u00abPuedo perdonar, puedo perdonar a esa persona que me hiri\u00f3 tanto. Puedo perdonar incluso a aquel que me hizo un mal que humanamente parece imperdonable. Puedo perdonar porque, en realidad, lo necesito para vivir en paz\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Me parece que hoy, con respecto a Algo del evangelio, es imposible no asombrarse con semejante milagro. Escuchamos una de las p\u00e1ginas m\u00e1s maravillosas en donde el que no se asombra creo que no tiene coraz\u00f3n, especialmente las madres. \u00bfC\u00f3mo no asombrarse ante esta escena en la que Jes\u00fas \u00abintercepta\u00bb simb\u00f3licamente- podr\u00edamos decir -una procesi\u00f3n de muerte, de dolor, de tristeza, de angustia, de desesperaci\u00f3n, y la transforma en una procesi\u00f3n de vida, llena de alegr\u00eda, de asombro y maravilla, por lo que hizo? Jes\u00fas se mete, en las \u00abprocesiones\u00bb de muerte que pasan por este mundo, que nos pasan por al lado o que nos pasan por el coraz\u00f3n, y se mete para detenerlas, para tocarlas, para hacerlas revivir. \u00bfNo te asombra esto? \u00bfNo creemos que Jes\u00fas puede detener el \u00abf\u00e9retro\u00bb en el que llevamos el muerto que nos quit\u00f3 la alegr\u00eda que tanto nos llenaba de vida hasta hace un tiempo? Es una linda imagen, creo, esto de las procesiones de vida y muerte. Lo escuch\u00e9 y lo le\u00ed -no me acuerdo- pero por alg\u00fan lado.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas y los que ven\u00edan con \u00e9l caminaban llenos de vida. Ven\u00edan de la alegr\u00eda de hacer sanaciones, curaciones. La gente lo segu\u00eda y, de golpe, se enfrentan con una procesi\u00f3n en donde hab\u00eda un muerto y una madre queriendo morir, pero de dolor; una procesi\u00f3n de muerte, como tantas alrededor nuestro. Pero nuestro salvador no la esquiva, como hacemos a veces nosotros cuando el dolor llega y toca la puerta de nuestra vida o lo cruzamos por la calle, sino todo lo contrario. Se mete ah\u00ed para dar vida, para tocar, para consolar, para resucitar.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfA vos qu\u00e9 te sorprende de la Palabra de hoy? Preguntate esto para poder sacarle alg\u00fan fruto por tu cuenta. A m\u00ed me sorprende que Jes\u00fas le diga con tanta frescura y hasta incluso con iron\u00eda -pareciera ser- a una mujer viuda que estaba llevando a enterrar a su \u00fanico hijo, como le dice, \u00abNo llores\u00bb. Me asombra que Jes\u00fas pueda decir algo as\u00ed en semejante situaci\u00f3n. \u00bfHay algo m\u00e1s humano y necesario en un momento, as\u00ed como lo es el llanto? \u00bfQu\u00e9 madre con coraz\u00f3n no llorar\u00eda de dolor en un momento as\u00ed? Me pregunto: \u00bfJes\u00fas no tiene coraz\u00f3n y quiere sanar un coraz\u00f3n? Evidentemente no podemos pensar que no ten\u00eda coraz\u00f3n, pero hace bien pregunt\u00e1rselo con sinceridad: \u00bfPor qu\u00e9 Jes\u00fas dijo eso? \u00bfPor qu\u00e9 dijiste eso Jes\u00fas? me sale preguntarte. Decinos porqu\u00e9, ense\u00f1anos. Parece una iron\u00eda. Estoy convencido de que el \u00abno llores\u00bb de Jes\u00fas no es el \u00abno llores\u00bb que a veces nosotros decimos en esos momentos de dolor, como queriendo consolar. \u00bfCu\u00e1ntas veces lo dijimos: \u00abNo llores\u00bb? Nosotros a veces no lloramos, simplemente por orgullo, por \u00abparecer\u00bb fuertes, por \u00absostener\u00bb a otros, pensando que mostrarnos aparentemente fuertes va a hacer fuertes a los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo hacemos para mostrar que no somos d\u00e9biles, que no nos vean d\u00e9biles. Y es por eso que incluso nos ense\u00f1aron eso y transmitimos eso a nuestros hijos como un valor, como si fuera bueno no llorar en s\u00ed mismo. Sin embargo, Jes\u00fas, tenemos que decir que no pens\u00f3 as\u00ed, incluso llor\u00f3 y no se tap\u00f3 la cara para que no lo vean por verg\u00fcenza, como hacemos nosotros. El \u00abno llores\u00bb de Jes\u00fas estoy convencido que es otro \u00abno llores\u00bb. Es el \u00abno llores\u00bb de la esperanza. Es el \u00abno llores\u00bb que yo te consolar\u00e9. Es el \u00abno llores\u00bb de los que conf\u00edan en la Vida eterna. Es el \u00abfelices los que lloran, porque ser\u00e1n consolados\u00bb. Es el \u00abno llores\u00bb de la fe. Es el \u00abno llores\u00bb porque esto, en realidad, no es el final. No te preocupes. Me animar\u00eda a decir que es el \u00abno llores\u00bb de,l permitite llorar, sabiendo que ese llanto no tendr\u00e1 la \u00faltima palabra en nuestra vida. Es el \u00abno llores\u00bb de la confianza total, del saber que de lo peor siempre podr\u00e1 salir algo nuevo. Solo el que sabe esto y piensa como Jes\u00fas puede llorar como llor\u00f3 \u00e9l, sabiendo que el llanto es solo un tr\u00e1nsito a algo distinto. Es la purificaci\u00f3n de nuestros dolores. Lloremos, hoy lloremos. Llor\u00e1 si est\u00e1s triste. Llor\u00e1 si ten\u00e9s un dolor que parece que no se puede sacar con nada. Llor\u00e1, pero lloremos como llor\u00f3 Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Lloremos, pero dejemos que Jes\u00fas se meta en esa procesi\u00f3n de \u00abmuerte\u00bb que hay en nuestra vida, para que recobremos la alegr\u00eda perdida ante tanto dolor. Lloremos como esa madre, pero levantando la cabeza para dejar que Jes\u00fas nos devuelva el hijo muerto en nuestros brazos y poder empezar de nuevo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas se dirigi\u00f3 a una ciudad llamada Na\u00edm, acompa\u00f1ado de sus disc\u00edpulos y de una gran multitud. 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