{"id":2891,"date":"2023-09-27T00:00:02","date_gmt":"2023-09-27T03:00:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2891"},"modified":"2023-09-26T08:54:44","modified_gmt":"2023-09-26T11:54:44","slug":"xxv-miercoles-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxv-miercoles-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXV Mi\u00e9rcoles durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2891-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/27septiembre-audio-XXV-MiercolesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/27septiembre-audio-XXV-MiercolesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/27septiembre-audio-XXV-MiercolesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/27septiembre-audio-XXV-MiercolesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas convoc\u00f3 a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades. Y los envi\u00f3 a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, dici\u00e9ndoles: \u00abNo lleven nada para el camino, ni bast\u00f3n, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos t\u00fanicas cada uno. Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir. Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos.\u00bb<\/p>\n<p>Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y curando enfermos en todas partes.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Cuando consideramos que el Reino de los Cielos, el Reino de los Hijos de Dios -los hijos de un mismo Padre y miles y millones de hermanos-, es una especie de carrera para ver qui\u00e9n llega primero o para ver qui\u00e9n recibe m\u00e1s, o para ver y medir las cosas a un modo humano por la \u00abmeritocracia\u00bb humana, erramos el camino. En realidad, \u00abno entendimos nada\u00bb, como decimos a veces. Y es as\u00ed. Como dec\u00eda la lectura de Isa\u00edas del domingo: \u00abPorque los pensamientos de ustedes no son los m\u00edos, ni los caminos de ustedes son mis caminos\u00bb. Nuestro Padre no quiere que nuestra vida sea una competencia. No hay que trasladar la carrera que nos propone este mundo por ser \u00abmejores\u00bb -que muchas cosas est\u00e1 bien- al Reino de los Cielos. Es otra cosa, otra medida, otra justicia. Ese era un poco el planteo de fondo de la par\u00e1bola del propietario y los trabajadores de la vi\u00f1a.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Ninguno de nosotros, estrictamente hablando, se merece nada, aunque suene duro decirlo. Ninguno de nosotros, en las cosas que vienen de Dios, se merece m\u00e1s que el otro tambi\u00e9n -si nos merecemos algo-, m\u00e1s que el de al lado. Los m\u00e9ritos son de Cristo. \u00c9l pag\u00f3 nuestras deudas. Y, claramente, al final de los tiempos, al final de nuestra vida -y a eso se refer\u00eda la par\u00e1bola-, recibiremos el mismo regalo, el regalo del cielo, todos por igual, hayamos trabajado much\u00edsimo, m\u00e1s o menos o muy poco. El tema no est\u00e1 en el tiempo, en la cantidad, sino en haber aceptado la invitaci\u00f3n de Dios. Por eso hay que salir del esquema de la \u00abmeritocracia\u00bb humana. Vuelvo a repetir: no se aplica al Reino de Dios. La meritocracia ser\u00e1 aplicable en otros temas. As\u00ed no piensa nuestro Padre. Hay que alegrarse de trabajar por \u00e9l desde ahora, alegr\u00e1ndose de que nos haya llamado a servirlo. Qu\u00e9 lindo, qu\u00e9 alegr\u00eda que el Padre salga a buscarnos a la ma\u00f1ana, a media ma\u00f1ana, al mediod\u00eda, a la tarde, a media tarde o al final de la tarde. Am\u00e1ndolo, lo dem\u00e1s, lo dem\u00e1s vendr\u00e1 por a\u00f1adidura.<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy Jes\u00fas convoca a doce personas, a doce hombres de carne y hueso, bastantes normales dir\u00edamos, como vos y yo. A los doce que \u00e9l quer\u00eda y a los cuales les dio el privilegio de que lo conozcan durante algunos a\u00f1os, para que, conoci\u00e9ndolo, am\u00e1ndolo, puedan seguirlo y hacer lo mismo que \u00e9l. \u00bfA qu\u00e9 cosas te estar\u00e1s preguntando?<\/em><\/p>\n<p><em>Primero, a anunciar que el Reino del Padre no es algo que llegar\u00e1 alg\u00fan d\u00eda solamente, sino que es algo que ya est\u00e1 entre nosotros y llegar\u00e1 a su plenitud al fin de los tiempos. Est\u00e1 desde que el Hijo del hombre se hizo como uno de nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Segundo, a luchar contra el malo, contra aquel que busca por todos los medios posibles evitar que el hombre se haga humilde para comprender estos misterios del Reino. Tambi\u00e9n a sanar las enfermedades f\u00edsicas, como signo de aquellas enfermedades que nos impiden recibir el mensaje del Padre.<\/em><\/p>\n<p><em>La tarea que Jes\u00fas les encomienda a estos hombres es la tarea encomendada a la Iglesia, a la Iglesia de todos los tiempos tambi\u00e9n y la que nos encomienda a nosotros, en este mismo momento. Los ap\u00f3stoles fueron las columnas de la Iglesia, los hombres que gracias al poder dado por Jes\u00fas pudieron continuar su obra y, gracias a ellos, esta obra pueda extenderse por todos los siglos, hasta hoy. Vos y yo de alguna manera -no te olvides- tambi\u00e9n somos ap\u00f3stoles. Tambi\u00e9n somos piedras vivas de este gran edificio que es la Iglesia.<\/em><\/p>\n<p><em>La fuerza y la eficacia de esta obra que nos pide es, justamente, no utilizar ninguna fuerza ajena a la que Jes\u00fas nos dio. La fuerza y la maravilla del evangelio pierde fuerza, valga la redundancia, cuando queremos nosotros mismos agregarle \u00abaccesorios\u00bb que lo \u00fanico que hacen es opacar la atracci\u00f3n propia que ya tiene y que hay que descubrir. Por eso, Jes\u00fas los manda casi sin nada, los env\u00eda a ellos con su coraz\u00f3n y la fuerza de su palabra, y les manda que eviten llevar cosas que puedan hacer pensar que gracias a ellas la Palabra ser\u00e1 m\u00e1s eficaz. Esa es la gran tentaci\u00f3n de siempre de la Iglesia, de nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos deseamos eficacia y \u00e9xito en todas las cosas que hacemos. La Iglesia de todos los tiempos siempre dese\u00f3 que el evangelio penetre todas las realidades, en todos los hombres. Sin embargo, vivimos frustrados o entristecidos cuando pensamos o ponemos todas nuestras energ\u00edas en los medios que utilizamos para evangelizar y no en la fuerza misma del evangelio, que es justamente -como dije al principio- no aplicar ninguna fuerza externa. S\u00e9 que es dif\u00edcil de entender, pero es profundo.<\/em><\/p>\n<p><em>Anunciar y anunciar, esa es nuestra tarea. Anunciar la Palabra de Dios que es viva y eficaz en la medida que yo tambi\u00e9n la vivo, en la medida que es eficaz en mi propio coraz\u00f3n. Adem\u00e1s, la eficacia de este anuncio es, la mayor\u00eda de las veces, imperceptible. Crece en el silencio de las noches. Crece en el silencio del dolor, de los corazones que la aceptan. Crece en el silencio de las alegr\u00edas y jam\u00e1s va a ser anunciado con bombos y platillos en la televisi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Mucho se habla de estas cosas, de que la Iglesia debe saber anunciar el mensaje de Jes\u00fas, de que nosotros tenemos que saber utilizar distintos medios de comunicaci\u00f3n para llegar mejor al mundo. Es verdad, est\u00e1 bien. Hay que usar las cosas, \u00bfpero de qu\u00e9 manera? \u00bfA cualquier precio? Cuidado, nada de eso sirve si con eso opacamos lo m\u00e1s esencial del evangelio. Cuando un sacerdote se pone por encima de Jes\u00fas, por m\u00e1s medios lindos que utilice -divertidos y muy aggiornados- este tiempo, de nada sirven si los que escuchan no ven a Jes\u00fas. La humildad, la sencillez por medio de la cual Jes\u00fas quiso mostrarle al hombre su amor y su deseo de salvarlo, tiene que brillar.<\/em><\/p>\n<p><em>Solo viviendo y comprendiendo esto, viviremos m\u00e1s en paz con nosotros mismos y con los dem\u00e1s; evangelizando sin ponernos como centro, sino solo como servidores. Nosotros regamos, \u00e9l hace crecer. Mientras m\u00e1s cosas carguemos o creamos que necesitamos, menos brillar\u00e1 el poder de nuestro buen Jes\u00fas y m\u00e1s confundiremos al que escucha. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es entender esto, pero qu\u00e9 necesario es transmitirlo! \u00bfTe imagin\u00e1s si todos vivi\u00e9ramos y comprendi\u00e9ramos esta verdad?<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas convoc\u00f3 a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades. 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