{"id":2917,"date":"2023-10-02T00:00:37","date_gmt":"2023-10-02T03:00:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2917"},"modified":"2023-10-02T20:12:50","modified_gmt":"2023-10-02T23:12:50","slug":"xxvi-lunes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxvi-lunes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXVI Lunes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2917-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/02octubre-audio-XXVI-LunesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/02octubre-audio-XXVI-LunesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/02octubre-audio-XXVI-LunesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/02octubre-audio-XXVI-LunesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Los disc\u00edpulos se acercaron a Jes\u00fas para preguntarle: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es el m\u00e1s grande en el Reino de los Cielos?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas llam\u00f3 a un ni\u00f1o, lo puso en medio de ellos y dijo: \u00abLes aseguro que, si ustedes no cambian o no se hacen como ni\u00f1os, no entrar\u00e1n en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga peque\u00f1o como este ni\u00f1o, ser\u00e1 el m\u00e1s grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos peque\u00f1os en mi Nombre, me recibe a m\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Cu\u00eddense de despreciar a cualquiera de estos peque\u00f1os, porque les aseguro que sus \u00e1ngeles en el cielo est\u00e1n constantemente en presencia de mi Padre celestial\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Buen d\u00eda. Te habr\u00e1s dado cuenta de que muchas veces, por decirlo de alguna manera, interrumpimos el hilo de los evangelios que tra\u00edamos, con diferentes fiestas o lo que tambi\u00e9n se llaman memorias. Y eso hace que escuchemos o leamos otro texto que no contin\u00faa con los anteriores. Es as\u00ed: el a\u00f1o de la Iglesia, el a\u00f1o lit\u00fargico, adem\u00e1s de tener un sentido rector que recorre la vida de Jes\u00fas y tambi\u00e9n, incluso, poder seguir los evangelios de corrido; tambi\u00e9n tiene fiestas o memorias que nos van ayudando a comprender mejor, cada d\u00eda m\u00e1s y cada a\u00f1o m\u00e1s, los grandes misterios de nuestra fe y, en definitiva, los misterios de la propia vida, de d\u00f3nde venimos y para qu\u00e9 estamos. Por eso, aparecen fiestas de los santos, fiestas de los misterios de la vida de Jes\u00fas, fiestas y solemnidades de la Virgen y, como hoy, una memoria, que tiene un grado menor. Pero una memoria que nos recuerda, nos hace celebrar otro misterio. En este caso el de los \u00e1ngeles, los \u00e1ngeles custodios. Todo nos ayuda. Todo nos ayuda a comprender que nuestra fe no es una verdad abstracta, vac\u00eda, inconexa, aislada, sino todo lo contrario. Nuestra fe podr\u00edamos decir que es un organismo vivo, en donde todo tiene que ver con todo, en donde una verdad ayuda a comprender mejor la otra y, en definitiva, todas se descubren y se comprenden mutuamente desde la Palabra de Dios escrita y desde la vida y costumbres de la Iglesia a lo largo de los siglos. Y lo mismo al rev\u00e9s: cualquier error hacia una verdad de fe tambi\u00e9n toca a las dem\u00e1s.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy es el d\u00eda de los \u00e1ngeles custodios. Es lindo que no nos olvidemos de invocar a nuestro \u00e1ngel. No te olvides tambi\u00e9n eso que nos ense\u00f1aron a veces de ni\u00f1o, de poder reconocer a nuestros \u00e1ngeles de alg\u00fan modo, de hablarle, invocarlo y pedirle. Es una verdad de fe la existencia de los \u00e1ngeles y, como lo dice Jes\u00fas hoy, es una verdad que todos recibimos un \u00e1ngel para custodiarnos, para cuidarnos y conducirnos con su ayuda al cielo. Por m\u00e1s que algunos le busquen la vuelta e intenten negarlo, es una verdad que nos deber\u00eda llenar de alegr\u00eda. Dios nos ama tanto que, adem\u00e1s de nuestra propia vida, nos regal\u00f3 la vida de un \u00e1ngel, de un ser espiritual m\u00e1s inteligente que nosotros, para que est\u00e9 siempre a nuestro lado.<\/em><\/p>\n<p><em>Y en Algo del Evangelio de hoy vemos c\u00f3mo los disc\u00edpulos est\u00e1n y van en otra sinton\u00eda, preocup\u00e1ndose de grandezas humanas. Jes\u00fas sintoniza \u2013digamos as\u00ed\u2013 la \u00abradio\u00bb del Padre, de ser Hijo, de ser Hijo de \u00e9l, de ser Hijo amado, de ser un Hijo obediente, que no busca ocupar el lugar del Padre, porque sabe ubicarse. Un Hijo que no quiere independizarse por \u00abcapricho\u00bb, como nos pasa a nosotros; un Hijo que se siente siempre comprendido; un Hijo que no siempre comprende lo que el Padre le pide, pero elige obedecer hasta el final; un Hijo peque\u00f1o que depende y se siente sostenido por su Padre. Todo Dios que se hizo peque\u00f1o, se hace silencioso, aunque tiene todo por decir. No avasalla, no pasa por encima, no pisa cabezas. No se presenta como un \u00absabelotodo\u00bb, aunque lo sabe todo. Al mismo tiempo, vemos a los disc\u00edpulos \u2013a vos y a m\u00ed\u2013 que sintonizamos a veces la \u00abradio humana\u00bb de nuestros caprichos, de nuestros ego\u00edsmos, que por no mirar este modo de ser de Dios, por no contemplar a Jes\u00fas y c\u00f3mo fue su vida durante su paso por la tierra \u2013de este Dios tan sencillo\u2013, seguimos escuchando las interferencias de nuestro coraz\u00f3n, que nos pide a veces otra cosa; que nos pide ser autosuficientes, aunque carecemos de mucho; que aparenta saber todo, aunque no sabemos casi nada; que no para de hablar, cuando muchas veces debe callar; que se agranda, cuando en realidad es peque\u00f1o y recibi\u00f3 todo de los dem\u00e1s y de Dios; que cree que todo lo puede, cuando en realidad no podemos ni siquiera a veces con nuestras propias debilidades. As\u00ed es nuestro pobre coraz\u00f3n, peque\u00f1o y sencillo, que se quiere agrandar y que no sabe ubicarse en esta vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, si pod\u00e9s, hoy rez\u00e1 con esta escena del Evangelio: Jes\u00fas tomando un ni\u00f1o, poni\u00e9ndolo en medio de los disc\u00edpulos. Mir\u00e1 un ni\u00f1o, alguien que conozcas; o mir\u00e1 un ni\u00f1o por la calle o mir\u00e1 a tu hijo, o a tu hija, y dej\u00e1 que Jes\u00fas te vuelva a decir estas palabras al o\u00eddo y a tu coraz\u00f3n: \u00abTe aseguro que, si no cambi\u00e1s o no te hac\u00e9s como ni\u00f1o, no entrar\u00e1s en el Reino de los Cielos\u00bb; o sea, no vas a experimentar desde hoy, desde ahora, lo lindo que es ser hijo dependiente de un Padre que disfruta de ser Padre con todas las letras. Ser hijo es entrar en esta relaci\u00f3n de amor, es entrar en el Reino, es entrar en esta familia linda de los Hijos de Dios; de los Hijos que quieren ser como el Hijo Jes\u00fas, vivir como vivi\u00f3 \u00e9l. Si no cambiamos estas actitudes que nos hacen creer que no dependemos de nada ni de nadie \u2013cuando en realidad dependemos de casi todo\u2013, no podremos disfrutar del gozo que da el ser Hijo de Dios y vivir como Hijo de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy te propongo y me propongo que miremos a un ni\u00f1o y nos dejemos decir al o\u00eddo esto por Jes\u00fas pensando que nuestro coraz\u00f3n tiene que ser as\u00ed, como el de un ni\u00f1o. Se puede, pid\u00e1moslo con fe. Nuestro \u00e1ngel custodio siempre est\u00e1 ah\u00ed para ayudarnos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los disc\u00edpulos se acercaron a Jes\u00fas para preguntarle: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es el m\u00e1s grande en el Reino de los Cielos?\u00bb Jes\u00fas llam\u00f3 a un ni\u00f1o, lo puso en medio de ellos y dijo: \u00abLes aseguro que, si ustedes no cambian o no se hacen como ni\u00f1os, no entrar\u00e1n en el Reino de los Cielos. 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