{"id":2929,"date":"2023-10-04T00:00:54","date_gmt":"2023-10-04T03:00:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2929"},"modified":"2023-10-02T20:21:36","modified_gmt":"2023-10-02T23:21:36","slug":"xxvi-miercoles-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxvi-miercoles-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXVI Mi\u00e9rcoles durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2929-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/04octubre-audio-XXVI-MiercolesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/04octubre-audio-XXVI-MiercolesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/04octubre-audio-XXVI-MiercolesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/04octubre-audio-XXVI-MiercolesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Mientras Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos iban caminando, alguien le dijo a Jes\u00fas: \u00ab\u00a1Te seguir\u00e9 adonde vayas!\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abLos zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene d\u00f3nde reclinar la cabeza.\u00bb<\/p>\n<p>Y dijo a otro: \u00abS\u00edgueme.\u00bb El respondi\u00f3: \u00abPerm\u00edteme que vaya primero a enterrar a mi padre.\u00bb Pero Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abDeja que los muertos entierren a sus muertos; t\u00fa ve a anunciar el Reino de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Otro le dijo: \u00abTe seguir\u00e9, Se\u00f1or, pero perm\u00edteme antes despedirme de los m\u00edos.\u00bb Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abEl que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atr\u00e1s, no sirve para el Reino de Dios.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>La gran pregunta del evangelio del domingo que pas\u00f3 y que seguimos meditando era esta -acordate-: \u00ab\u00bfCu\u00e1l de los dos cumpli\u00f3 la voluntad de su padre?\u00bb \u00abEl primero\u00bb, le respondieron los sacerdotes muy seguros. Los que hacen la voluntad de Dios no son los primeros en responder que la har\u00e1n, sino los que finalmente la hacen. No es una cuesti\u00f3n de qui\u00e9n se adelanta a responder, sino qui\u00e9n responde con su vida. As\u00ed de sencillo. Por eso, esto nos ayuda tambi\u00e9n a comprender esa otra sentencia de Jes\u00fas del otro domingo, sobre que \u00abmuchos de los primeros ser\u00e1n los \u00faltimos y que muchos de los \u00faltimos ser\u00e1n los primeros\u00bb. Hay much\u00edsimas personas que hoy, en este momento, ahora, no est\u00e1n haciendo lo que Dios pretende y desea de ellos. Sin embargo, pueden y est\u00e1n siempre a tiempo de comportarse y vivir como hijos, de sentirse hijos amados del Padre. Y, por el contrario, hay much\u00edsimas personas que hoy, en este momento, incluso sacerdotes\u00a0 -como yo-, dicen y se creen muy religiosos. Pero \u00a1cuidado!, por ah\u00ed no est\u00e1n viviendo fielmente a lo que Dios les pide o que dicen vivir. No todo lo que brilla es oro. \u00a1Qu\u00e9 lindo es que nos sintamos todos posibilitados a decir siempre s\u00ed y a hacer lo que ese s\u00ed significa! \u00bfTe das cuenta de que decirle que s\u00ed a Dios puede cambiar muchas cosas en tu vida y en la de los dem\u00e1s? \u00bfNos damos cuenta de que hacer o no hacer la voluntad de Dios es determinante, es realmente importante? \u00bfNos damos cuenta de que, en definitiva, estamos en esta vida para hacer lo que sentimos y pensamos que Dios nos pide? Vamos para ese lado. Te invito hoy a ir para ese rumbo, a tomar ese camino. A veces podemos responder que no y nos arrepentimos, y cumplimos la voluntad de Dios; pero peor es lo otro, decir que s\u00ed y no hacerlo.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy me hace pensar bastantes cosas. Podr\u00edamos preguntarnos si estos hombres hab\u00edan comprendido al acercarse a Jes\u00fas, con tanto entusiasmo para seguirlo, lo que les quiso decir. \u00bfQu\u00e9 habr\u00e1n hecho despu\u00e9s de estas palabras?, \u00bflo habr\u00e1n seguido o no? Me gusta preguntarme eso. No sabemos, no lo dice. Lo que s\u00ed sabemos es lo que les respondi\u00f3 Jes\u00fas y es lo que nos sirve a nosotros hoy.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfY los \u00abperos\u00bb de las respuestas? Los \u00abperos\u00bb de las respuestas de estos hombres son evidencia de que, en realidad, no comprend\u00edan todav\u00eda muy bien a qui\u00e9n segu\u00edan o a qui\u00e9n quer\u00edan seguir. Cuando uno sabe lo que quiere, cuando uno tiene bien claro el fin y sus deseos, no hay \u00abpero\u00bb que valga. Todo es superado por el anhelo de alcanzar ese deseo. Seguir a Jes\u00fas o querer seguirlo poniendo \u00abperos\u00bb es, en el fondo, un signo de que todav\u00eda no se lo conoce bien y que, por eso, no nos animamos a dar el paso definitivo. Por eso, hay que enamorarse de \u00e9l, hay que buscarlo, hay que conocerlo, para que se nos vayan todos los miedos.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas hoy otra vez es incomprendido. Lo quieren, pero no lo quieren completamente. Quieren seguirlo, pero a su manera. Nosotros tambi\u00e9n muchas veces ponemos muchos \u00abperos\u00bb, conscientes e inconscientes, pero finalmente son \u00abperos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas no siempre fue comprendido y no siempre se hizo comprender perfectamente. Siempre dej\u00f3 la puerta abierta al misterio. \u00c9l lo hizo bien conscientemente. Hay que animarse a no comprender todo para empezar a comprender algo. Solo cuando damos ese paso, cuando nos animamos a largarnos sin tantos \u00abperos\u00bb, cuando nos arriesgamos en serio, es cuando empezamos a comprender. \u00a1Qu\u00e9 paradoja! En cambio, cuando miramos la vida desde un balc\u00f3n y no nos animamos a dar el paso, a tirarnos, sabiendo que siempre \u00e9l nos recibir\u00e1, en el fondo no comprendemos nada y esperamos lo m\u00e1gico para empezar a comprender. \u00a1Cu\u00e1nto racionalismo hoy hay en la Iglesia, pretendiendo saberlo todo, pretendiendo comprender todo! No se puede as\u00ed, no se puede seguir a Jes\u00fas as\u00ed. Hay que arriesgarse por amor.<\/em><\/p>\n<p><em>Siempre habr\u00e1 una \u00abcuota\u00bb de incomprensi\u00f3n en nuestra vida, para con nosotros, para con los dem\u00e1s y, por supuesto, para con los planes de Dios. Cuota que har\u00e1 que no todos nos comprendan bien y cuota de incomprensi\u00f3n que har\u00e1 que no comprendamos todo lo que Jes\u00fas es y a lo que nos invita. \u00bfPretendemos comprenderlo todo? Te est\u00e1s poniendo en el lugar de Dios. \u00bfQuer\u00e9s que todos te comprendan? No te est\u00e1s poniendo en el lugar de los otros. Ni vos, ni yo, ni los dem\u00e1s, somos perfectos. Solo Dios comprende todo y solo Dios Padre da su gracia para aquellos que buscan comprenderlo, pero nunca plenamente.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas invit\u00f3 a estos hombres y nos invita hoy a todos a no mirar para atr\u00e1s, a lanzarnos al futuro sin arrastrar el pasado; a no anteponer nada ante su amor, ni siquiera la propia familia; a no esperar el momento ideal para amar, sino a empezar a amar desde ahora, hoy, sin esperas, sin pereza. Jes\u00fas nos anima a no buscar en \u00e9l comodidades humanas, sino entrega, amor, acompa\u00f1ados a veces de dolores e incomprensiones; pero para encontrar la felicidad, la buena, la verdadera.<\/em><\/p>\n<p><em>No se puede tener todo calculado. No seamos \u00abingenieros de la fe\u00bb. No se puede esperar resolver todo para entregarse, para empezar a caminar. La fe no es matem\u00e1tica pura. Lo bueno es entregarse sabiendo que el camino se va aclarando en la medida que avanzamos y sabiendo que con Jes\u00fas nunca nos vamos a perder, aunque a veces nos cueste comprender.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos iban caminando, alguien le dijo a Jes\u00fas: \u00ab\u00a1Te seguir\u00e9 adonde vayas!\u00bb Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abLos zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene d\u00f3nde reclinar la cabeza.\u00bb Y dijo a otro: \u00abS\u00edgueme.\u00bb El respondi\u00f3: \u00abPerm\u00edteme que vaya primero a enterrar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2920,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-2929","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2929","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2929"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2929\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2932,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2929\/revisions\/2932"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2920"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2929"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2929"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2929"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}