{"id":2955,"date":"2023-10-09T00:00:10","date_gmt":"2023-10-09T03:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2955"},"modified":"2023-10-08T09:59:16","modified_gmt":"2023-10-08T12:59:16","slug":"xxvii-lunes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxvii-lunes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXVII Lunes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2955-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/09octubre-audio-XXVII-LunesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/09octubre-audio-XXVII-LunesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/09octubre-audio-XXVII-LunesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/09octubre-audio-XXVII-LunesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Un doctor de la Ley se levant\u00f3 y le pregunt\u00f3 para ponerlo a prueba: \u00abMaestro, \u00bfqu\u00e9 tengo que hacer para heredar la Vida eterna?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le pregunt\u00f3 a su vez: \u00ab\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 escrito en la Ley? \u00bfQu\u00e9 lees en ella?\u00bb<\/p>\n<p>El le respondi\u00f3: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu esp\u00edritu, y a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abHas respondido exactamente, le dijo Jes\u00fas; obra as\u00ed y alcanzar\u00e1s la vida.\u00bb<\/p>\n<p>Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervenci\u00f3n, le hizo esta pregunta: \u00ab\u00bfY qui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas volvi\u00f3 a tomar la palabra y le respondi\u00f3: \u00abUn hombre bajaba de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3 y cay\u00f3 en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dej\u00e1ndolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y sigui\u00f3 de largo. Tambi\u00e9n pas\u00f3 por all\u00ed un levita: lo vio y sigui\u00f3 su camino. Pero un samaritano que viajaba por all\u00ed, al pasar junto a \u00e9l, lo vio y se conmovi\u00f3. Entonces se acerc\u00f3 y vend\u00f3 sus heridas, cubri\u00e9ndolas con aceite y vino; despu\u00e9s lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encarg\u00f3 de cuidarlo. Al d\u00eda siguiente, sac\u00f3 dos denarios y se los dio al due\u00f1o del albergue, dici\u00e9ndole: &#8220;Cu\u00eddalo, y lo que gastes de m\u00e1s, te lo pagar\u00e9 al volver.&#8221;<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l de los tres te parece que se port\u00f3 como pr\u00f3jimo del hombre asaltado por los ladrones?\u00bb<\/p>\n<p>\u00abEl que tuvo compasi\u00f3n de \u00e9l\u00bb, le respondi\u00f3 el doctor. Y Jes\u00fas le dijo: \u00abVe, y procede t\u00fa de la misma manera.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>No esperemos a perder lo que cre\u00edamos tener para valorar lo que tenemos. Valorar algo, amarlo, no es poseerlo, no es \u00abhacernos los due\u00f1os\u00bb, sino es colocarnos en el lugar que corresponde; como participes de una obra mucha m\u00e1s grande que, en realidad, no es nuestra, sino que es del Padre. La vi\u00f1a no es nuestra. Estamos de paso y estamos para dar frutos que le corresponden a Dios, al Padre, al due\u00f1o de la vi\u00f1a. Esta ser\u00e1 la idea de fondo de esta semana. Retomando el evangelio de ayer, cuando nos \u00abadue\u00f1amos\u00bb de las personas, de los dones y de las cosas, al final de cuentas nos quedaremos sin nada, porque se nos quitar\u00e1 \u00abaun lo que cre\u00edamos tener\u00bb.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 tenemos en nuestra vida que no hayamos recibido? Y si lo recibiste, si lo recibimos, \u00bfpor qu\u00e9 nos engrandecemos como si no lo hubi\u00e9ramos recibido? Algo as\u00ed dice San Pablo. Vivamos esta semana, empecemos este lunes, con este esp\u00edritu. Valoremos lo que tenemos, cuid\u00e9moslo; pero dej\u00e9moslo libre, no es nuestro. Valor\u00e1 a tu esposa, a tu marido, a tus hijos, a tus padres, tu trabajo, tu profesi\u00f3n, tus bienes, la fe, la oraci\u00f3n, la Palabra de Dios, tu servicio, tu apostolado. Val\u00f3ralo, pero val\u00f3ralo como un regalo que ser\u00e1 regalo si le das la libertad y no te lo adue\u00f1as.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy es un buen d\u00eda para que estas palabras de Jes\u00fas, para que Algo del Evangelio no sea solo una linda par\u00e1bola y decir: \u00a1Qu\u00e9 linda par\u00e1bola!; sino para darnos cuenta que Jes\u00fas nos cuenta esta par\u00e1bola para que nos vayamos transformando en buenos samaritanos de los dem\u00e1s, de tanta gente que anda tirada por el costado del camino, de los que tenemos cerca de nosotros y de los que vemos todos los d\u00edas.<\/em><\/p>\n<p><em>Y esto es muy importante, porque nosotros los cristianos siempre corremos el riesgo de ser muy solidarios y caritativos y hacer un mont\u00f3n de cosas por los dem\u00e1s \u2013incluso con mucho esfuerzo\u2013. Pero podemos hacerlo con personas que finalmente elegimos, con actividades que hacemos y realizamos fuera del \u00e1mbito de nuestra vida, de nuestra familia, para otros que necesitan. Y eso por supuesto que est\u00e1 muy bien -no digo que est\u00e9 mal\u2013, pero no termina de estar bien si no aprendemos a ser buenos samaritanos con los que nos cruzamos por el camino; con los que nos cruzamos por casualidad, por decir as\u00ed, como dice la par\u00e1bola; con los que Dios puso en nuestro camino, como nuestra familia. Todos andamos por el camino de la vida \u00abtop\u00e1ndonos\u00bb con personas golpeadas por otros, golpeadas por la vida. Pensalo, pensemos en esto hoy. Entonces est\u00e1 bien que \u00abplaneemos\u00bb la caridad, que la Iglesia lo haga, pero tambi\u00e9n tenemos que aprender a hacer caridad y ser buenos con los que se nos presentan, con lo no planeado, con los que \u00abinterrumpen\u00bb nuestro tiempo y nos sacan el tiempo que hab\u00edamos pensado dedicarlo a otra cosa. Y eso es lo que muchas veces olvidamos. No hacemos el bien para calmar nuestra consciencia. No hacemos el bien para calmar nuestra sed de ser \u00abbuenos\u00bb, para que nos feliciten, para que nos digan qu\u00e9 caritativos somos; sino que hacemos el bien y debemos hacerlo por Alguien \u2013con may\u00fascula\u2013 que lo hizo tambi\u00e9n por nosotros: con Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Antes que nada, no hay que olvidar que nosotros somos los hombres y mujeres que fuimos rescatados al borde del camino por Jes\u00fas, que se hizo pr\u00f3jimo nuestro, se hizo hombre, se hizo buen samaritano de cada uno, con coraz\u00f3n, de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Te propongo que hoy intentemos andar m\u00e1s despacio por la vida. Hagamos el esfuerzo, tratemos de no correr. Al dejar de correr vamos a poder ver mejor a nuestro alrededor y, si vemos mejor, seguro que vamos a poder compadecernos de alguien que la pasa peor que nosotros. Es casi imposible pasar un d\u00eda sin ver a alguien al costado del camino de la vida que necesita de nuestra ayuda. Y si no -si no est\u00e1s en un ambiente as\u00ed\u2013, pens\u00e1 en alguien, rez\u00e1 por alguien, ayud\u00e1 a alguien, llam\u00e1 a alguien. Pero no solo con dinero y de lejos, sino conmovi\u00e9ndote, acerc\u00e1ndote, vendando sus heridas, cubri\u00e9ndolas con aceite, poni\u00e9ndolo sobre tu montura, llev\u00e1ndolo a donde puede ser cuidado y pagando por ello si es necesario.<\/em><\/p>\n<p><em>Todo esto son signos de que no se puede \u00abamar a distancia\u00bb, no se puede amar virtualmente. No podemos amar en serio si no nos vemos, si no tocamos la realidad, si no hablamos, si no conocemos al que sufre, coraz\u00f3n a coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un doctor de la Ley se levant\u00f3 y le pregunt\u00f3 para ponerlo a prueba: \u00abMaestro, \u00bfqu\u00e9 tengo que hacer para heredar la Vida eterna?\u00bb Jes\u00fas le pregunt\u00f3 a su vez: \u00ab\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 escrito en la Ley? \u00bfQu\u00e9 lees en ella?\u00bb El le respondi\u00f3: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2956,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-2955","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2955","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2955"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2955\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2960,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2955\/revisions\/2960"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2956"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2955"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2955"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2955"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}