{"id":2970,"date":"2023-10-12T00:00:17","date_gmt":"2023-10-12T03:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2970"},"modified":"2023-10-11T08:48:39","modified_gmt":"2023-10-11T11:48:39","slug":"xxvii-jueves-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxvii-jueves-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXVII Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2970-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/12octubre-audio-XXVII-JuevesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/12octubre-audio-XXVII-JuevesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/12octubre-audio-XXVII-JuevesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/12octubre-audio-XXVII-JuevesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abSupongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a \u00e9l a medianoche, para decirle: &#8220;Amigo, pr\u00e9stame tres panes, porque uno de mis amigos lleg\u00f3 de viaje y no tengo nada que ofrecerle&#8221;, y desde adentro \u00e9l le responde: &#8220;No me fastidies; ahora la puerta est\u00e1 cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para d\u00e1rtelos.&#8221;<\/p>\n<p>Yo les aseguro que, aunque \u00e9l no se levante para d\u00e1rselos por ser su amigo, se levantar\u00e1 al menos a causa de su insistencia y le dar\u00e1 todo lo necesario.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n les aseguro: pidan y se les dar\u00e1, busquen y encontrar\u00e1n, llamen y se les abrir\u00e1. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.<\/p>\n<p>\u00bfHay entre ustedes alg\u00fan padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? \u00bfY si le pide un pescado, le dar\u00e1 en su lugar una serpiente? \u00bfY si le pide un huevo, le dar\u00e1 un escorpi\u00f3n?<\/p>\n<p>Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s el Padre del cielo dar\u00e1 el Esp\u00edritu Santo a aquellos que se lo pidan!\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00bfSab\u00edas algo? Cuanto m\u00e1s te quer\u00e9s adue\u00f1ar de algo o de alguien, m\u00e1s f\u00e1cilmente lo vas a perder y m\u00e1s sufrir\u00e1s al perderlo. Toda una paradoja de lo que nuestro coraz\u00f3n se resiste a aceptar, porque tiende a querer adue\u00f1arse de las cosas como si fueran \u201ccreaci\u00f3n propia\u201d. Pero solo Dios es due\u00f1o, solo Dios es creador. Acordate lo del evangelio del domingo\u2026 \u00abPor eso les digo que el Reino de Dios les ser\u00e1 quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le har\u00e1 producir sus frutos\u00bb \u00bfPor qu\u00e9 Jes\u00fas les dijo y nos dice semejantes palabras? Porque cuando nos adue\u00f1amos de los dem\u00e1s, de los bienes espirituales o de las cosas, damos menos frutos, o no los damos, no los sabemos compartir. Cuando nos adue\u00f1amos de una amistad, cuando nos adue\u00f1amos de un afecto por m\u00e1s leg\u00edtimo que parezca, en definitiva, lo estamos usando para nuestra conveniencia y no estamos siendo generosos, no estamos dando libertad, como Dios nos la da. Cuando nos adue\u00f1amos de los bienes materiales como si fueran absolutos, les estamos privando a los dem\u00e1s la posibilidad de compartirlos. Cuando nos adue\u00f1amos de un talento, de una capacidad y la damos a cuenta gotas o donde se nos antoja, estamos siendo ego\u00edstas. Y lo peor de lo peor es, cuando alguien que es puente entre Dios y los hombres, se adue\u00f1a de esa gracia y no permite que les llegue a todos, esa es la peor de las corrupciones. Pensemos y recemos hoy con esto\u2026 \u00bfDe qu\u00e9 cosas nos estamos adue\u00f1ando? \u00bfA qu\u00e9 cosas estamos apegados casi como si fu\u00e9ramos Dios? Pensemos si por estar demasiado agarrados a algo no estamos corriendo el riesgo de perderla por asfixia o de sufrir excesivamente al perderla.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos ense\u00f1a justamente a liberarnos de toda pretensi\u00f3n de poder y de tener pidiendo lo que realmente es necesario, lo que realmente necesitamos. \u00bfQu\u00e9 necesitamos? El Evangelio nos saca esta duda&#8230; Jes\u00fas termina diciendo: \u00ab&#8230;cu\u00e1nto m\u00e1s el Padre del cielo dar\u00e1 el Esp\u00edritu Santo a aquellos que se lo pidan\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Entonces \u00bfa qu\u00e9 se refiere Jes\u00fas con pedir, buscar y llamar?: a pedir el Esp\u00edritu Santo; a buscar el Esp\u00edritu Santo; a llamar para que se nos d\u00e9 el Esp\u00edritu Santo.<\/em><\/p>\n<p><em>Entonces Jes\u00fas nos ense\u00f1a a pedir lo mejor que podemos pedir; nosotros tenemos que aprender a pedir lo mejor; est\u00e1 bien que pidamos salud, trabajo, cosas que nos vayan bien, y con las cuales podamos satisfacer nuestras necesidades materiales; pero Jes\u00fas nos ense\u00f1a a m\u00e1s: levant\u00e1 la cabeza, ped\u00ed el Esp\u00edritu Santo.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Como dice San Pablo: &#8220;El Esp\u00edritu Santo ha sido derramado en nuestros corazones, el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que se les ha dado&#8221;.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Todos somos hijos, tu hijo es hijo de Dios, tu hija tambi\u00e9n, tu marido, tu mujer, tu vecino, tu jefe, incluso ese que no te pod\u00e9s cruzar. No somos nuestros y nadie es de nadie. Esa es una linda verdad que deber\u00eda dar paz a muchas de nuestras inquietudes, a nuestras ansias de poseer, cosas y personas. Solo somos de Dios Padre y s\u00f3lo \u00c9l deber\u00eda ser aquello que jam\u00e1s imaginemos perder.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Eso tenemos que pedir, buscar y llamar! Si todos los d\u00edas pidi\u00e9ramos esto, nuestra vida ser\u00eda tan distinta. \u201cSi nosotros, que somos malos, sabemos dar cosas buenas a nuestros hijos, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s el Padre del cielo dar\u00e1 el Esp\u00edritu Santo a aquellos que se lo pidan!\u201d. Eso quiere el Padre que pidamos. El Esp\u00edritu que habita en nosotros y tenemos escondido, tapado por nuestros olvidos y ego\u00edsmos, por nuestra soberbia y pereza, por nuestras ansias de \u201cser alguien\u201d en esta vida, sin darnos cuenta de que ya somos los mejor que podemos ser, hijos amados. Ser\u00eda &#8220;demagogia sacerdotal\u201d que hoy te diga, que este Evangelio es la puerta de entrada a pedirle cualquier cosa a Dios sabiendo que \u00c9l nos la dar\u00e1 todo lo que deseamos. Son desviaciones de la Palabra de Dios, desviaciones caprichosas. Jes\u00fas nos ense\u00f1\u00f3 a pedir, buscar y llamar, con insistencia y testarudez, pero nos habla de pedir el Esp\u00edritu Santo, o sea de pedir nada m\u00e1s ni nada menos que al mismo Dios en nuestras vidas. \u00bfTe parece poco? Podemos pedir mil cosas en la vida, podemos inquietarnos por otras millones m\u00e1s, pero una solo es necesaria, y como Mar\u00eda la del evangelio del otro d\u00eda, debemos elegir la mejor parte que no nos ser\u00e1 quitada. Pidamos hoy el Esp\u00edritu Santo que habita en nuestro coraz\u00f3n y solo quiere que nos acordemos de \u00c9l, que tambi\u00e9n existe.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abSupongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a \u00e9l a medianoche, para decirle: &#8220;Amigo, pr\u00e9stame tres panes, porque uno de mis amigos lleg\u00f3 de viaje y no tengo nada que ofrecerle&#8221;, y desde adentro \u00e9l le responde: &#8220;No me fastidies; ahora la puerta est\u00e1 cerrada, y mis [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2971,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-2970","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2970","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2970"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2970\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2975,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2970\/revisions\/2975"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2971"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2970"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2970"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2970"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}