{"id":2997,"date":"2023-10-17T00:00:06","date_gmt":"2023-10-17T03:00:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=2997"},"modified":"2023-10-12T20:02:36","modified_gmt":"2023-10-12T23:02:36","slug":"xxviii-martes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxviii-martes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXVIII Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-2997-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/17octubre-audio-XXVIII-MartesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/17octubre-audio-XXVIII-MartesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/17octubre-audio-XXVIII-MartesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/17octubre-audio-XXVIII-MartesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Cuando termin\u00f3 de hablar, un fariseo lo invit\u00f3 a cenar a su casa. Jes\u00fas entr\u00f3 y se sent\u00f3 a la mesa. El fariseo se extra\u00f1\u00f3 de que no se lavara antes de comer. Pero el Se\u00f1or le dijo: \u00ab\u00a1As\u00ed son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro est\u00e1n llenos de voracidad y perfidia. \u00a1Insensatos! El que hizo lo de afuera, \u00bfno hizo tambi\u00e9n lo de adentro? Den m\u00e1s bien como limosna lo que tienen y todo ser\u00e1 puro.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>No nos alimentamos solo de pan -ya lo sabemos-, aunque obviamente lo necesitamos para vivir. Me imagino que habr\u00e1s escuchado muchas veces esta frase: \u00abNo solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios\u00bb. Nos alimentamos principalmente de amor y el amor entra, por decirlo as\u00ed, a nuestro coraz\u00f3n \u00abpor todos lados\u00bb, por los o\u00eddos, por los ojos, por el tacto, por el olfato y por el gusto. Por eso la imagen del banquete, de la comida a la que nos invita Jes\u00fas, esa imagen del evangelio del domingo, es mucho m\u00e1s profunda que una \u00abjuntada a comer\u00bb. Cuando comemos juntos, en familia, sabemos que no alimentamos el est\u00f3mago solamente, sino que tambi\u00e9n nutrimos el coraz\u00f3n, o por lo menos ese es el anhelo de nuestro buen Dios y de nuestro coraz\u00f3n. Se me ocurri\u00f3 una frase, parafraseando otra conocida: \u00abDime c\u00f3mo comes y te dir\u00e9 c\u00f3mo amas\u00bb.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>El modo como comemos, como nos alimentamos, expresa mucho lo que somos. Por algo la Palabra de Dios est\u00e1 repleta de menciones a los banquetes; por algo Jes\u00fas eligi\u00f3 la imagen del banquete para hablar del Reino de Dios; por algo Jes\u00fas en el evangelio de Juan eligi\u00f3 unas bodas para empezar su ministerio p\u00fablico; por algo acept\u00f3 muchas veces ir a comer a casas -como hoy, en este evangelio-, y lo acusaron adem\u00e1s de \u00abborracho y glot\u00f3n\u00bb; por algo \u00e9l se despidi\u00f3 de sus amigos en una cena; por algo se apareci\u00f3 resucitado a sus amigos y los invit\u00f3 a comer; por algo nuestro buen Jes\u00fas quiso quedarse entre nosotros como alimento, como comida, en la Eucarist\u00eda. Jes\u00fas nos invita a un banquete, pero no solo para comer comida, sino principalmente para entrar en comuni\u00f3n con \u00e9l y los otros.<\/em><\/p>\n<p><em>Retomando el tema de la soberbia, hoy podemos agregar que este vicio es el afecto desordenado de la propia excelencia a ese deseo que tenemos de \u00absobresalir\u00bb. Por un lado, sabemos y tenemos que saberlo, que es bueno y natural aspirar a ser buenos, mejores; superarnos d\u00eda a d\u00eda. Es bueno y necesario para crecer. Pero no hace bien cuando esto se desordena y genera en nuestro interior un modo de pensar y sentir que nos pone como centro de todo y terminamos mirando a los dem\u00e1s como desde arriba para abajo.<\/em><\/p>\n<p><em>Ayer dec\u00edamos que a veces esta soberbia, este orgullo, puede llegar a tomar el color, incluso, o la gravedad, de despreciar a los dem\u00e1s con un deseo oculto y refinado de que se fijen m\u00e1s en nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy el fariseo anfitri\u00f3n se extra\u00f1a de que Jes\u00fas no haga lo que \u00e9l hac\u00eda. \u00ab\u00bfC\u00f3mo no se lava las manos antes de comer? \u00bfC\u00f3mo no hace lo que yo hago?\u00bb, pens\u00f3. \u00ab\u00bfC\u00f3mo no hace lo que se debe hacer, lo que hay que hacer?\u201d \u00a1Cu\u00e1nto de esto tambi\u00e9n hay en nuestros corazones! \u00ab\u00bfC\u00f3mo fulano, fulana no hizo esto? \u00bfC\u00f3mo mengano hizo aquello?\u00bb O bien decimos: \u00abLas cosas se hacen as\u00ed\u00bb. Las cosas se tienen que hacer as\u00e1, de esta manera\u00bb. Estamos llenos de frases que manifiestan nuestras soberbias interiores.<\/em><\/p>\n<p><em>Y as\u00ed a veces vamos caminando por la vida, pretendiendo que todo sea a nuestro modo o al modo como nos ense\u00f1aron y no dejamos lugar a lo distinto, a la diversidad, a la novedad que puede cambiarnos el coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero en el fondo el objetivo m\u00e1s o menos consciente de nuestro yo, tan grande y desordenado, es sobresalir, es darnos m\u00e1s importancia a nosotros mismos, incluso a veces, lamentablemente, despreciando a los dem\u00e1s o lo que los dem\u00e1s hacen, que en el fondo es lo mismo. Criticamos. Incluso podemos llegar hasta inventar cosas de los dem\u00e1s, que es calumniar, con tal de que nosotros quedemos mejor.<\/em><\/p>\n<p><em>Disminuimos los m\u00e9ritos y aciertos ajenos. A veces \u00abventilamos\u00bb defectos y desaciertos para que el otro disminuya; o a veces \u00abaumentamos\u00bb lo que otros han hecho o dicho para dejarlos peor de lo que estaban.<\/em><\/p>\n<p><em>En realidad \u2013como este fariseo\u2013 con comentarios, gestos o pensamientos queremos dar a entender que somos m\u00e1s inteligentes, m\u00e1s capaces, que hacemos las cosas mucho mejor. Nuestros comentarios u opiniones, nuestros chistes a veces, nuestras iron\u00edas, -por supuesto- terminan siendo mejores que los de los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Es un orgullo oculto y entrelazado entre nuestras actitudes, que a veces est\u00e1 cargado de envidia. Es como si estuvi\u00e9ramos diciendo, continuamente que, si siguieran nuestro consejo, nuestro punto de vista, nuestro ejemplo, las cosas ser\u00edan mucho mejores y no habr\u00eda tantos problemas, la Iglesia ser\u00eda mejor, el mundo estar\u00eda mucho mejor con nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, Jes\u00fas en Algo del Evangelio de hoy nos invita a no mirar tanto hacia afuera, a no mirar las apariencias y juzgar. No nos permitamos juzgar el interior de alguien por lo que vemos de afuera \u00abdemos m\u00e1s bien limosna de lo que tenemos, que todo ser\u00e1 puro\u00bb. Amemos a lo que es distinto, al distinto, y nuestro coraz\u00f3n ser\u00e1 m\u00e1s puro.<\/em><\/p>\n<p><em>Esta ense\u00f1anza surgi\u00f3 de una cena &#8211; \u00bfte diste cuenta? &#8211; en donde, en vez de entrar en comuni\u00f3n, el fariseo se distanci\u00f3 porque juzg\u00f3, porque puso barreras. Jes\u00fas no quiere eso de nosotros. Tenemos que dar, tenemos mucho para dar. Dar de nosotros a los dem\u00e1s para que, primero, nos purifiquemos interiormente, para que nos dejemos purificar por el amor de Jes\u00fas, que es humilde y que por supuesto quiere que nosotros tambi\u00e9n seamos humildes.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando termin\u00f3 de hablar, un fariseo lo invit\u00f3 a cenar a su casa. Jes\u00fas entr\u00f3 y se sent\u00f3 a la mesa. El fariseo se extra\u00f1\u00f3 de que no se lavara antes de comer. Pero el Se\u00f1or le dijo: \u00ab\u00a1As\u00ed son ustedes, los fariseos! 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