{"id":3037,"date":"2023-10-24T00:00:50","date_gmt":"2023-10-24T03:00:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3037"},"modified":"2023-10-23T09:07:45","modified_gmt":"2023-10-23T12:07:45","slug":"xxix-martes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxix-martes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXIX Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3037-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/24octubre-audio-XXIX-MartesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/24octubre-audio-XXIX-MartesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/24octubre-audio-XXIX-MartesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/24octubre-audio-XXIX-MartesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>Est\u00e9n preparados, ce\u00f1idos y con las l\u00e1mparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su se\u00f1or, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.<\/p>\n<p>\u00a1Felices los servidores a quienes el se\u00f1or encuentra velando a su llegada! Les aseguro que \u00e9l mismo recoger\u00e1 su t\u00fanica, los har\u00e1 sentar a la mesa y se pondr\u00e1 a servirlos. \u00a1Felices ellos, si el se\u00f1or llega a medianoche o antes del alba y los encuentra as\u00ed!<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Cuando como cristianos nos olvidamos de darle a \u00abDios lo que es de Dios\u00bb, de darle lo que es de \u00e9l, todo en el fondo se va diluyendo, todo se relativiza, todo se va -como se dice- mundanizando. O sea, se va transformando como un pensamiento solo de este mundo, sin tenerlo en cuenta. \u00abEl todo se hace humano, demasiado humano\u00bb -como dec\u00eda un fil\u00f3sofo-. Y nuestra fe nos ense\u00f1a que Cristo vino al mundo para hacer de nuestra humanidad algo m\u00e1s grande, una nueva humanidad, mucho m\u00e1s humana de lo que nosotros a veces queremos y pretendemos. Porque desde su divinidad, ense\u00f1\u00e1ndonos a vivir como \u00e9l, todo se transforma.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Hay una frase muy linda que siempre me ayud\u00f3 y dice as\u00ed: \u00ab\u00c9l se acostumbr\u00f3 a vivir como nosotros, pero para que nosotros nos acostumbr\u00e1ramos a vivir como \u00e9l\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 lindo que es pensar as\u00ed, pensar eso! \u00a1Qu\u00e9 lindo pensar que estamos hechos para cosas mucho m\u00e1s grandes todav\u00eda! Por eso el mundanizarse, o sea, el darle al \u00abC\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar\u00bb, pero sin darle a \u00abDios lo que es de Dios\u00bb, -entre tantas cosas- quiere decir no elevar nuestro coraz\u00f3n a las cosas eternas, al llamado de Dios para ser santos, para transformar este mundo desde adentro (no de cuestiones pol\u00edticas y sociales). No nos damos cuenta de que estamos hechos para ser m\u00e1s de lo que podemos ser y creer que podemos llegar a ser mucho m\u00e1s de lo que este mundo nos propone y darnos cuenta que podemos amar como \u00e9l nos ama, y encontrar as\u00ed el verdadero sentido a nuestra vida que solo se encuentra en \u00e9l. Incluso la Iglesia siempre corre este peligro de mundanizarse.<\/em><\/p>\n<p><em>Vos y yo podemos caer en lo que se llama \u00abmundanidad espiritual\u00bb. Es necesario encontrar cristianos laicos, consagrados y sacerdotes que comprendan bien esto y no se dejen tentar por la facilidad de adaptarse a los criterios que usa este mundo, para evangelizar, para resolver los problemas de este mundo. Si en una parroquia, en un grupo de oraci\u00f3n, en un movimiento o en cualquier comunidad cristiana no se tiene en claro esto, terminamos haciendo cosas \u201cpor hacer\u201d. Hacemos lo que hace el mundo a su estilo, hacemos lo que hace el Estado. Pero no evangelizamos, no proclamamos que \u00abDios es Dios\u00bb y no podemos manipularlo a nuestro modo. No proclamamos que creer en Cristo es lo mejor que nos puede pasar. Hacemos marketing. \u00a1Cu\u00e1nto marketing hay a veces en la Iglesia, que est\u00e1 incluso vac\u00edo del anuncio de Jes\u00fas! Cuando nos pasa esto, ya ni siquiera nosotros le encontramos el gustito al creer, ya ni siquiera nosotros disfrutamos de la diferencia, el plus de sentir la necesidad de amarlo con todo nuestro ser.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfCu\u00e1ntos cristianos dejaron y dejan de creer porque no le dimos como Iglesia lo que, en realidad, le deber\u00edamos dar? \u00bfQu\u00e9 cosa te preguntar\u00e1s? A Jes\u00fas, nada m\u00e1s ni nada menos. \u00bfTe parece poco? \u00bfCu\u00e1nto tiempo perdemos en pensar c\u00f3mo evangelizar con nuevas t\u00e9cnicas o cosas muy lindas y atractivas, que a todos les gusta aplaudir y poner \u00abme gusta\u00bb, mientras, en el fondo, no evangelizamos, nos presentamos a nosotros mismos? A veces pienso si no hemos complicado demasiado las cosas, mientras lo \u00fanico que deber\u00edamos hacer es hablar de Jes\u00fas, es llevarlo a los dem\u00e1s sin demasiadas complicaciones.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy usa una imagen muy linda para ayudarnos a comprender cu\u00e1l es el verdadero sentido de nuestras vidas y c\u00f3mo deber\u00edamos vivirla. Porque eso es lo m\u00e1s importante, las dos cosas al mismo tiempo: saber hacia d\u00f3nde vamos, pero tambi\u00e9n saber c\u00f3mo vamos hacia all\u00e1. Mucha gente sabe hacia d\u00f3nde va, sabe cu\u00e1l es la meta, pero no sabe c\u00f3mo ir. Y eso, en definitiva, es tan importante como el saber hacia d\u00f3nde.<\/em><\/p>\n<p><em>No saber c\u00f3mo llegar a donde tenemos que llegar nos desgasta mucho, nos hace perder energ\u00edas y tambi\u00e9n nos puede hacer perder el rumbo.<\/em><\/p>\n<p><em>Cualquier persona, crea o no crea, sabe m\u00e1s o menos que quiere ser feliz. Tiene de alg\u00fan modo esa meta en la vida. Pero muy pocos saben elegir el verdadero camino para alcanzar esa felicidad. Bueno, a los cristianos nos puede pasar lo mismo. Podemos tener bien claro el hacia d\u00f3nde, pero no el c\u00f3mo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfCu\u00e1l es la meta de nuestra vida? Esperar el regreso del Se\u00f1or. \u00bfC\u00f3mo tenemos que vivir esa espera? Preparados con la l\u00e1mpara del coraz\u00f3n encendida, con el coraz\u00f3n encendido.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando nos mundanizamos, cuando nos acomodamos al modo de vivir de este mundo, nos olvidamos de la verdadera meta de nuestra vida. \u00bfSab\u00edas que no somos nosotros los que alcanzamos a Jes\u00fas, sino que \u00e9l es el que nos alcanza a nosotros y que ser\u00e1 \u00e9l, el que nos venga a buscar alg\u00fan d\u00eda? \u00a1Qu\u00e9 distinto que es pensar la vida as\u00ed! \u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda es saber que en realidad la meta se nos acerca a nosotros, que la meta de nuestra vida no se hace \u00abescurridiza\u00bb, sino al contrario, se hace \u00abencontradiza\u00bb! Sabiendo esto, sabiendo que la meta, o sea, Jes\u00fas, vendr\u00e1 alg\u00fan d\u00eda hacia nosotros y que, en realidad, viene todos los d\u00edas cuando nos dejamos sorprender por su amor. Sabiendo esto, el modo de vivir bien, encendidos, entonces es esperar esa venida, es desearla con todo el coraz\u00f3n. As\u00ed lo dec\u00eda San Pablo: \u00abMe siento urgido de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Qu\u00e9 distinto es empezar el d\u00eda dici\u00e9ndonos: \u00bfEn d\u00f3nde voy a dejar hoy encontrarme por Jes\u00fas? \u00bfQu\u00e9 tengo que hacer para dejar que \u00e9l venga a mi vida y dejar que me sirva? Qu\u00e9 distinto es terminar el d\u00eda pregunt\u00e1ndonos: \u00bfEn d\u00f3nde y en qu\u00e9 situaci\u00f3n me dej\u00e9 encontrar por \u00e9l y en d\u00f3nde y cu\u00e1ndo me distraje haci\u00e9ndome escurridizo a su amor?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo hacemos para mantener la l\u00e1mpara del coraz\u00f3n encendida y preparada? Me imagino que sabes la respuesta. Amando y dej\u00e1ndonos amar. Buscando el bien de los otros, antes que el nuestro y dejando que los otros tambi\u00e9n nos hagan el bien.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: Est\u00e9n preparados, ce\u00f1idos y con las l\u00e1mparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su se\u00f1or, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta. \u00a1Felices los servidores a quienes el se\u00f1or encuentra velando a su llegada! Les aseguro que \u00e9l mismo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3038,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-3037","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3037","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3037"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3037\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3041,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3037\/revisions\/3041"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3038"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3037"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3037"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3037"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}