{"id":3091,"date":"2023-11-03T00:00:46","date_gmt":"2023-11-03T03:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3091"},"modified":"2023-11-02T09:09:57","modified_gmt":"2023-11-02T12:09:57","slug":"xxx-viernes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxx-viernes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXX Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3091-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/03noviembre-audio-XXX-ViernesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/03noviembre-audio-XXX-ViernesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/03noviembre-audio-XXX-ViernesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/03noviembre-audio-XXX-ViernesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Un s\u00e1bado, Jes\u00fas entr\u00f3 a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Delante de \u00e9l hab\u00eda un hombre enfermo de hidropes\u00eda.<\/p>\n<p>Jes\u00fas pregunt\u00f3 a los doctores de la Ley y a los fariseos: \u00ab\u00bfEst\u00e1 permitido curar en s\u00e1bado o no?\u00bb Pero ellos guardaron silencio.<\/p>\n<p>Entonces Jes\u00fas tom\u00f3 de la mano al enfermo, lo cur\u00f3 y lo despidi\u00f3. Y volvi\u00e9ndose hacia ellos, les dijo: \u00abSi a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, \u00bfacaso no lo saca en seguida, aunque sea s\u00e1bado?\u00bb<\/p>\n<p>A esto no pudieron responder nada.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abEl segundo mandamiento es semejante al primero\u00bb, dec\u00eda Jes\u00fas en el evangelio del domingo. \u00bfTe acord\u00e1s? No es un detalle m\u00e1s. Una predica que escuch\u00e9 una vez de un monje me hizo caer en la cuenta. Los monjes tienen una gran sabidur\u00eda. &#8211; aprovech\u00e1 si alg\u00fan d\u00eda ten\u00e9s la oportunidad de visitar un monasterio-. Pero hoy pensaba en que no podemos olvidar que hay palabras de la Palabra de Dios \u2013valga la redundancia\u2013 que son clave, que hacen la diferencia, que cambian todo, que ayudan a penetrar en lo profundo del coraz\u00f3n de Dios Padre y que, por distra\u00eddos, a veces pasamos de largo. Por eso, es importante decir\u2026 \u00absemejante\u00bb no es igual, no equipara, sino que compara. La palabra \u00absemejanza\u00bb aparece desde el principio, en el libro del G\u00e9nesis donde dice que fuimos creados a \u00abimagen y semejanza\u00bb del Creador. Jes\u00fas en los evangelios compara muchas veces al Reino de los Cielos con diferentes cosas \u2013con una perla, con un tesoro, con una red, con una semilla, con diferentes situaciones\u2013, diciendo que el Reino \u00abse parece\u00bb, \u00abse asemeja\u00bb \u2013podr\u00edamos decir\u2013. Quiere decir que por un lado compara Jes\u00fas, para que comprendamos. Pero, por otro lado, compara para que sepamos reconocer la distancia, la diferencia \u2013por decirlo as\u00ed\u2013, para que caigamos en la cuenta de que no es lo mismo. Es mucho m\u00e1s grande, mucho m\u00e1s inimaginable, mucho m\u00e1s importante de lo que nosotros creemos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>El segundo mandamiento, el amor al pr\u00f3jimo, es semejante al primero, no es igual. No es lo mismo amar a Dios con todo el coraz\u00f3n, con toda el alma y con todo el esp\u00edritu, que amar al pr\u00f3jimo como a uno mismo. Hay mucha tela para cortar con esto, muchas migas de pan que podr\u00edamos saborear con estas palabras. Pero te dejo con esta idea esencial, de fondo. Siempre los extremos se tocan, como se dice, para un lado o para el otro. Pero tambi\u00e9n escuch\u00e9 por ah\u00ed algo interesante. Que no solo se tocan, sino que los extremos hacen que lo otro tambi\u00e9n se exacerbe. El extremista siempre termina afirm\u00e1ndose en su posici\u00f3n al ver que el otro piensa distinto. Todo lo contrario, a lo que deber\u00edamos hacer.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero los extremos \u2013dec\u00edamos\u2013 en el fondo se desv\u00edan de la verdad. Tanto el que dice amar a Dios que no ve y no ama al pr\u00f3jimo que ve a cada paso, como aquel que dice amar al hombre que ve y no ama al Dios que le permite ver, que le permite vivir; o no ama al Dios que se hizo hombre por \u00e9l y puede verlo con los ojos de la fe, como por ejemplo en la Eucarist\u00eda. Tanto el uno como el otro se olvidan de una parte de la verdad.<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy Jes\u00fas, como siempre, los deja a todos callados. En realidad, fijate bien en el relato, los principales fariseos no hablan. Dice que observan \u00abatentamente\u00bb y termina diciendo que no pudieron responder nada. Tambi\u00e9n guardaron silencio.<\/em><\/p>\n<p><em>Los fariseos de hoy y los fariseos de ese tiempo son los que observan para criticar y despu\u00e9s se callan porque no tienen qu\u00e9 decir. La soberbia, hoy por lo menos, en este caso tiene un l\u00edmite. Porque sabemos que despu\u00e9s la gran soberbia de los fariseos llevar\u00e1 a Jes\u00fas a la muerte. Pero en la escena de hoy la soberbia de los fariseos tiene un l\u00edmite, y es la gran bondad de Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Hay algo importante y es que nuestro Maestro no solo dice cosas verdaderas, porque \u00e9l es la Verdad, sino que adem\u00e1s quiere ayudarnos a que nos encontremos con la Verdad, que es \u00e9l mismo, y con la verdad de nuestra vida, que en definitiva es encontrarlo a \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso pregunta, por eso pregunta hoy dos veces y quiere sacarles de alg\u00fan modo lo mejor a estos hombres. Sin embargo, ellos solo responden con un silencio.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas pregunta para ayudarles a encontrar su verdad. \u00c9l nos pregunta para ayudarnos a nosotros a encontrar nuestra verdad: que es que seamos sinceros, verdaderos, transparentes, veraces. Principalmente eso es seguir encontrando la Verdad: encontrarlo a \u00e9l, a nuestro buen Jes\u00fas. Siendo verdaderos en las palabras que decimos, en los sentimientos, en nuestras expresiones, en los gestos, en las convicciones y en las relaciones humanas.<\/em><\/p>\n<p><em>Esto es muy importante, porque la verdad no es solamente algo que se piensa. No son enunciados vac\u00edos y abstractos con mucha l\u00f3gica. La verdad no solo es algo que se dice con las palabras. Es algo que se dice con la vida, que se vive seg\u00fan la Verdad, que en el fondo se encuentra, y es Jesucristo.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso los fariseos no pueden contestar porque no se animan a encontrarse con su propia verdad y enfrentarse con sus cerrazones, con su soberbia y ego\u00edsmo, con su tozudez.<\/em><\/p>\n<p><em>Que esta actitud de Jes\u00fas de hoy nos ayude a animarnos a que \u00e9l mismo nos pregunte y nos saque del fondo del coraz\u00f3n nuestra verdad, lo que somos. No importa lo que seamos. Lo que guardamos, nuestras grandes bondades, nuestros sue\u00f1os, nuestras alegr\u00edas. Pero tambi\u00e9n nuestros enojos, nuestras broncas, nuestras incomprensiones, nuestros pecados y tristezas. Todo lo que tenemos guardado y no queremos sacarlo, para que sac\u00e1ndolo y dici\u00e9ndolo podamos confrontarlo con \u00e9l, que viene a amar esa verdad de nuestro coraz\u00f3n y a sacarnos de nuestras cerrazones que a veces nos hacen creernos los due\u00f1os de verdades chiquitas. Acord\u00e9monos que no somos la verdad, no tenemos la verdad; que solo Jes\u00fas es la Verdad.<\/em><\/p>\n<p><em>La verdad de nuestra vida no se encuentra a los gritos, no se encuentra peleando, ni se encuentra imponiendo a los dem\u00e1s las cosas que pensamos. Sino que se encuentra amando y dejando que nos amen, que nos pregunten, que nos escuchen, que nos cuestionen, para animarnos a dejar de lado nuestra cerraz\u00f3n, que a veces es tan absurda y que nos aleja del coraz\u00f3n de los dem\u00e1s. Pero sin la verdadera Verdad, que es Jes\u00fas, jam\u00e1s llegaremos a las verdades de nuestra vida.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un s\u00e1bado, Jes\u00fas entr\u00f3 a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Delante de \u00e9l hab\u00eda un hombre enfermo de hidropes\u00eda. Jes\u00fas pregunt\u00f3 a los doctores de la Ley y a los fariseos: \u00ab\u00bfEst\u00e1 permitido curar en s\u00e1bado o no?\u00bb Pero ellos guardaron silencio. 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