{"id":3097,"date":"2023-11-04T00:00:38","date_gmt":"2023-11-04T03:00:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3097"},"modified":"2023-11-03T07:31:15","modified_gmt":"2023-11-03T10:31:15","slug":"xxx-sabado-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxx-sabado-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXX S\u00e1bado durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3097-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/04noviembre-audio-XXX-SabadoAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/04noviembre-audio-XXX-SabadoAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/04noviembre-audio-XXX-SabadoAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/04noviembre-audio-XXX-SabadoAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Un s\u00e1bado, Jes\u00fas entr\u00f3 a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Y al notar c\u00f3mo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta par\u00e1bola:<\/p>\n<p>\u00abSi te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona m\u00e1s importante que t\u00fa, y cuando llegue el que los invit\u00f3 a los dos, tenga que decirte: &#8220;D\u00e9jale el sitio&#8221;, y as\u00ed, lleno de verg\u00fcenza, tengas que ponerte en el \u00faltimo lugar.<\/p>\n<p>Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el \u00faltimo sitio, de manera que cuando llegue el que te invit\u00f3, te diga: &#8220;Amigo, ac\u00e9rcate m\u00e1s&#8221;, y as\u00ed quedar\u00e1s bien delante de todos los invitados. Porque todo el que se ensalza ser\u00e1 humillado, y el que se humilla ser\u00e1 ensalzado.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Todo el que se eleva, todo el que se pone en un lugar que en realidad no le corresponde, terminar\u00e1 siendo humillado, o sea, terminar\u00e1 reconociendo que no deber\u00eda estar ah\u00ed, que su lugar es otro. Terminar\u00e1 tambi\u00e9n, en el fondo \u2013humanamente hablando\u2013, pasando verg\u00fcenza. Terminar\u00e1 ocupando un lugar que, en realidad, no quer\u00eda. Todo el que se \u00abdesubica\u00bb \u2013podr\u00edamos decir \u2013, el que no se reconoce como Jes\u00fas quiere que nos reconozcamos: simples criaturas, como a quienes se nos ha dado todo; que tenemos todo gracias al gran don de la vida y a la gracia de Dios, que nos permite respirar cada d\u00eda. Todo el que no vive as\u00ed: terminar\u00e1 desubicado.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Despu\u00e9s de tantas cosas que tenemos, el que no reconoce eso: terminar\u00e1 siendo humillado. Todos queremos escuchar esta frase de parte de Dios alg\u00fan d\u00eda para con nosotros, \u00bfo no?, para cuando lleguemos al gran banquete; esta frase de Algo del Evangelio de hoy: \u00abAmigo, ac\u00e9rcate m\u00e1s\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>En realidad, a veces debemos reconocer que buscamos los primeros puestos y nos desubicamos porque en el fondo queremos estar m\u00e1s cerca. Hay un buen deseo de estar cerca, de \u00abelevarnos\u00bb, de ocupar lugares \u00abimportantes\u00bb. Pero Jes\u00fas hoy, en este s\u00e1bado, nos ense\u00f1a una especie de \u00abreceta\u00bb, para que en realidad podamos alcanzar lo que en realidad queremos, buscarla desde otro lado, de otro modo. No buscarla \u00abprimereando\u00bb o \u00abventajeando\u00bb a los dem\u00e1s, siendo alguien que busca constantemente llamar la atenci\u00f3n o colocarse por encima de los dem\u00e1s, sino que el Se\u00f1or nos invita a imitarlo a \u00e9l. En este s\u00e1bado creo que tenemos un gran ejemplo de humildad para aprender. Este es el primer gran medio para alcanzar la humildad, y no es despreciarse, sino en el fondo apreciarse en la justa medida. Humillarse no es despreciarse.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, para alcanzar la humildad debemos de esforzarnos por imitar a Jes\u00fas, que nos dijo: \u00abAprendan de m\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb. Y son palabras que no pronunci\u00f3 con otras virtudes, sino espec\u00edficamente con la humildad. \u00bfY qu\u00e9 hizo Jes\u00fas con respecto a la humildad?, podr\u00edamos preguntarnos.<\/em><\/p>\n<p><em>Antes que comenzara su vida p\u00fablica, por ejemplo, vivi\u00f3 ocultamente durante tantos a\u00f1os como un hombre cualquiera, sencillo, una vida sin \u00abbrillo\u00bb: trabajando manualmente, obedeciendo a unas criaturas que en realidad fueron hechas por \u00e9l \u2013a su padre y a su madre\u2013.<\/em><\/p>\n<p><em>En su vida p\u00fablica, tambi\u00e9n Jes\u00fas no busc\u00f3 llamar la atenci\u00f3n. Vivi\u00f3 pobremente, no ten\u00eda d\u00f3nde reclinar su cabeza, predicaba con sencillez a los m\u00e1s despreciados de ese tiempo. Hac\u00eda milagros, no para llamar la atenci\u00f3n, sino para de alg\u00fan modo mostrar su misi\u00f3n divina y ayudar a los enfermos. Ten\u00eda preferencia por los ni\u00f1os, por los m\u00e1s pobres, por los sufrientes. Ya cerca de su pasi\u00f3n, les lav\u00f3 los pies a sus disc\u00edpulos. Se dej\u00f3 traicionar por Judas misteriosamente. Fue abandonado por los suyos, lo cambiaron por Barrab\u00e1s. Recibi\u00f3 bofetadas, insultos, escupitajos, calumnias, desprecios y, finalmente, fue crucificado. Y ese fue el suplicio m\u00e1s humillante. Y a\u00fan hoy en la Eucarist\u00eda, Jes\u00fas est\u00e1 completamente \u00abescondido\u00bb. Est\u00e1 totalmente dispuesto a obedecer las palabras de un sacerdote. Est\u00e1 siendo humillado tambi\u00e9n.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso tenemos que pedir esta humildad. La humildad es un don de Dios. Es un don que no tenemos que cansarnos de pedir: \u00abJes\u00fas, manso y humilde de coraz\u00f3n, haz nuestro coraz\u00f3n semejante al tuyo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Y dejo algunas preguntas que nos pueden ayudar para detectar nuestras manifestaciones de falta de humildad, o sea, de soberbia encubierta: \u00bfPensamos que lo que hacemos o decimos est\u00e1 mejor hecho o dicho que los dem\u00e1s? \u00bfQueremos salirnos siempre con la nuestra? \u00bfA veces peleamos sin raz\u00f3n o, cuando tenemos raz\u00f3n, insistimos con tozudez y de mala manera? \u00bfDamos nuestro parecer sin que nos lo pidan? \u00bfDespreciamos a veces el punto de vista de los dem\u00e1s? \u00bfNo valoramos los dones de los otros y sus cualidades? \u00bfReconocemos nuestros dones como \u00abprestados\u00bb? \u00bfReconocemos que a veces somos indignos de tanta honra y estima que recibimos de los dem\u00e1s, que simplemente un regalo? \u00bfHablamos mal de nosotros mismos para que los dem\u00e1s piensen bien de nosotros, aplicando una \u00abfalsa\u00bb humildad? \u00bfNos excusamos a veces cuando nos retan, cuando nos muestran nuestros errores, buscando excusas?<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, estas son algunas de las cosas que nos pueden ayudar a reconocer nuestra falta de humildad que est\u00e1 tan pegada a nuestro coraz\u00f3n. Debemos ser humildes. Debemos imitar a Jes\u00fas, que se hizo hombre por nosotros y que vivi\u00f3 sencilla y pobremente sin querer \u00absobresalir\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Pong\u00e1monos hoy en el \u00faltimo lugar con nuestras palabras, con nuestras miradas, con nuestros pensamientos. No somos ni mejores ni peores que otros para Dios. Simplemente somos hijos y somos hermanos y, al mismo tiempo, debemos reconocer que no somos dioses como a veces nos creemos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un s\u00e1bado, Jes\u00fas entr\u00f3 a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. 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