{"id":3112,"date":"2023-11-07T00:00:12","date_gmt":"2023-11-07T03:00:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3112"},"modified":"2023-11-06T09:13:22","modified_gmt":"2023-11-06T12:13:22","slug":"xxxi-martes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxi-martes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXXI Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3112-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/07noviembre-audio-XXXI-MartesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/07noviembre-audio-XXXI-MartesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/07noviembre-audio-XXXI-MartesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/07noviembre-audio-XXXI-MartesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Al o\u00edr estas palabras, uno de los invitados le dijo: \u00ab\u00a1Feliz el que se siente a la mesa en el Reino de Dios!\u00bb. Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abUn hombre prepar\u00f3 un gran banquete y convid\u00f3 a mucha gente. A la hora de cenar, mand\u00f3 a su sirviente que dijera a los invitados: \u00abVengan, todo est\u00e1 preparado\u00bb. Pero todos, sin excepci\u00f3n, empezaron a excusarse. El primero le dijo: &#8220;Acabo de comprar un campo y tengo que ir a verlo. Te ruego me disculpes&#8221;. El segundo dijo: &#8220;He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego me disculpes&#8221; Y un tercero respondi\u00f3: &#8220;Acabo de casarme y por esa raz\u00f3n no puedo ir&#8221;.<\/p>\n<p>A su regreso, el sirviente cont\u00f3 todo esto al due\u00f1o de casa, este, irritado, le dijo: &#8220;Recorre en seguida las plazas y las calles de la ciudad, y trae aqu\u00ed a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los paral\u00edticos&#8221;. Volvi\u00f3 el sirviente y dijo: &#8220;Se\u00f1or, tus \u00f3rdenes se han cumplido y a\u00fan sobra lugar&#8221;. El se\u00f1or le respondi\u00f3: &#8220;Ve a los caminos y a lo largo de los cercos, e insiste a la gente para que entre, de manera que se llene mi casa. Porque les aseguro que ninguno de los que antes fueron invitados ha de probar mi cena&#8221;\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>El camino de la fe, el camino que emprendemos d\u00eda a d\u00eda para poder caminar \u2013valga la redundancia\u2013, junto al Se\u00f1or, dejar que \u00e9l sea el que nos acompa\u00f1e, es siempre arduo. No debemos negarlo. Por momentos se vuelve gozoso, nos llenamos de entusiasmo. Pero, como escuch\u00e9 por ah\u00ed una vez, el entusiasmo es amigo del coraz\u00f3n, pero a veces se hace enemigo de la raz\u00f3n, o sea, nos nubla la capacidad de discernir, nos nubla la capacidad de distinguir. Y por eso cuando el entusiasmo se acaba, podemos caer en la incomprensi\u00f3n, en no saber qu\u00e9 estamos haciendo, o caer en la cerraz\u00f3n.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Cu\u00e1ntas personas entusiasmadas con la fe, entusiasmadas con un movimiento, con una especie de Mes\u00edas humano \u2013que nos gusta buscar\u2013, con un sacerdote, con un predicador, con lo que sea, termina siendo incluso un motivo para que se nos vuelva en contra, para que se nos complique \u2013como se dice\u2013, y encerrarnos en nosotros mismos y no abrirnos a la novedad que siempre nos regala el evangelio y la Iglesia. Es la misma tentaci\u00f3n en la que cayeron los escribas y los fariseos que ocupaban la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s y se cre\u00edan siempre, de un modo o de otro, como poseedores, como due\u00f1os de un regalo que, en definitiva, siempre viene del cielo.<\/em><\/p>\n<p><em>La fe es ese regalo que debemos recibir y, al mismo tiempo, custodiar, cuidar con el coraz\u00f3n para no hacerla a nuestra manera, para no hacer un Dios a nuestra medida, para no conformarnos con lo que nosotros vemos, sino siempre estar abiertos a la novedad del Esp\u00edritu Santo, que se manifiesta no solo en lo de siempre, sino en lo de cada d\u00eda y en la novedad que se nos presenta.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero vamos a Algo del Evangelio de hoy, que escuchamos de boca de Jes\u00fas esta par\u00e1bola llamada de los invitados \u00abdescorteses\u00bb \u2013o podr\u00edamos decir nosotros de los invitados \u00abingratos\u00bb\u2013. Toda una imagen de lo que pas\u00f3 durante toda la historia de la salvaci\u00f3n, tanto antes de Jes\u00fas como durante su vida especialmente, y por supuesto que sigue pasando actualmente en tantas circunstancias, incluso a nosotros d\u00eda a d\u00eda en la Iglesia.<\/em><\/p>\n<p><em>Y como siempre estas palabras no son para que nosotros pateemos el problema hacia afuera \u2013como diciendo eso es problema de otros\u2013, como para ver qu\u00e9 malos que fueron los fariseos de esa \u00e9poca, qued\u00e1ndonos mirando la situaci\u00f3n de lejos como si esto no tuviera nada que ver con nosotros, con nuestra propia vida. No es sano pensar esto como si fuera del pasado, como si fuera culpa de los jud\u00edos de esa \u00e9poca: la ingratitud hacia un Dios tan bondadoso, hacia un Jes\u00fas tan misericordioso.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, hoy pregunt\u00e9monos todos: \u00bfNo ser\u00e9 yo uno de esos invitados por el Se\u00f1or que muchas veces \u2013de una manera u otra\u2013 pongo excusas para no asistir al banquete que Dios Padre tiene preparado para m\u00ed todos los d\u00edas? \u00bfNo ser\u00e9 yo uno de esos que por comprar o tener cosas que hacer ocupa m\u00e1s el tiempo en ver y en regocijarse con lo comprado, mientras el amor de Dios y de los dem\u00e1s me reclama a gritos? Por lo menos yo me considero uno de esos, seguro; muchas veces me pas\u00f3 y me sigue pasando. \u00bfNo ser\u00e9 ese que compra unos bueyes y se muere por probarlos para ver si andan bien, si caminan bien, mientras muchos alrededor m\u00edo no est\u00e1n bien y no me doy cuenta? \u00bfNo ser\u00e9 yo uno de esos que por un amor humano \u2013lindo y leg\u00edtimo\u2013 me olvid\u00e9 del amor m\u00e1s grande que no excluye los otros amores; sino al contrario, los incluye y los hace crecer?<\/em><\/p>\n<p><em>En el relato \u2013fijate bien\u2013 todos ponen excusas bajo una cierta apariencia de bien \u2013siempre hay algo mejor que hacer\u2013, pero en el fondo se pierden del banquete. Son todas excusas muy lindas, muy valederas, pero son obst\u00e1culos que nosotros mismos ponemos con tal de no disfrutar de cada llamado de Dios \u2013que es un Padre\u2013, que nos invita siempre a algo mejor, a algo m\u00e1s grande: al banquete final cuando nos toque entregar la vida. Pero mientras tanto en esta vida, hoy nos invita a miles de peque\u00f1os banquetes preparados para estar con \u00e9l para siempre y disfrutar.<\/em><\/p>\n<p><em>Siempre hay una mesa preparada para disfrutar junto a aquel que nos ama, porque cada detalle de la vida se puede transformar en un oportunidad para amar y, donde hay amor, ah\u00ed est\u00e1 Dios, ah\u00ed est\u00e1 Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfPor qu\u00e9 ser\u00e1 que nos cuesta tanto ver a Dios como un Padre que nos invita a algo lindo y grande? \u00bfD\u00f3nde escuchamos o qui\u00e9n nos ense\u00f1\u00f3 eso de que Dios de alg\u00fan modo molesta la vida del hombre, que quita la libertad y la felicidad? \u00a1Qu\u00e9 ideas tan raras tenemos a veces o qu\u00e9 ideas tan extra\u00f1as nos han metido en el coraz\u00f3n y nos quiere meter esta cultura anti-Dios en el coraz\u00f3n! Hoy Dios Padre nos invita a todos al banquete de su amor, a amar para poder festejar; porque \u2013dig\u00e1moslo as\u00ed\u2013 el que ama vive en una fiesta continua, vive la alegr\u00eda de estar en comuni\u00f3n con Dios y con los dem\u00e1s. Esa es la invitaci\u00f3n. Y cuando se piensa demasiado en lo personal, en lo de uno, dif\u00edcilmente haya espacio para disfrutar y darse a los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>No seamos desagradecidos, ingratos y aprovechemos este d\u00eda para aceptar esas invitaciones de Dios Padre. \u00c9l no se cansa de invitarnos; los que ponemos excusas somos nosotros. \u00c9l quiere la casa llena de sus hijos, pero nos quiere juntos, no dispersos. No hay que dar tantas vueltas.<\/em><\/p>\n<p><em>Estemos atentos porque seguramente Dios, que es nuestro Padre, nos va a invitar hoy a amar a otro. Te va a invitar a que ames a alguien: a alguien alejado, a alguien que te necesita. Te va a poner de alg\u00fan modo en el camino a otra persona para que est\u00e9s atento y no des tantas vueltas y no pienses tanto en vos mismo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al o\u00edr estas palabras, uno de los invitados le dijo: \u00ab\u00a1Feliz el que se siente a la mesa en el Reino de Dios!\u00bb. Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abUn hombre prepar\u00f3 un gran banquete y convid\u00f3 a mucha gente. A la hora de cenar, mand\u00f3 a su sirviente que dijera a los invitados: \u00abVengan, todo est\u00e1 preparado\u00bb. 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