{"id":3117,"date":"2023-11-08T00:00:31","date_gmt":"2023-11-08T03:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3117"},"modified":"2023-11-07T08:58:25","modified_gmt":"2023-11-07T11:58:25","slug":"xxxi-miercoles-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxi-miercoles-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXXI Mi\u00e9rcoles durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3117-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/08noviembre-audio-XXXI-MiercolesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/08noviembre-audio-XXXI-MiercolesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/08noviembre-audio-XXXI-MiercolesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/08noviembre-audio-XXXI-MiercolesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Junto con Jes\u00fas iba un gran gent\u00edo, y \u00e9l, d\u00e1ndose vuelta, les dijo: Cualquiera que venga a m\u00ed y no me ame m\u00e1s que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi disc\u00edpulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi disc\u00edpulo.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qu\u00e9 terminarla? No sea que, una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se r\u00edan de \u00e9l, diciendo: \u00ab\u00c9ste comenz\u00f3 a edificar y no pudo terminar\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 rey, cuando sale en campa\u00f1a contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres, puede enfrentar al que viene contra \u00e9l con veinte mil? Por el contrario, mientras el otro rey est\u00e1 todav\u00eda lejos, env\u00eda una embajada para negociar la paz.<\/p>\n<p>De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi disc\u00edpulo.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a1C\u00f3mo nos gusta a veces relacionarnos de manera desigual! \u00a1C\u00f3mo le gusta a la mentalidad de este mundo y a nuestro coraz\u00f3n, de este mundo que participamos bastante, hacernos creer que somos distintos! Nuestro coraz\u00f3n nos enga\u00f1a tambi\u00e9n. Y la distinci\u00f3n que nos propone parece venir siempre desde afuera hacia adentro, llegando al l\u00edmite de que pensemos que somos distintos desde adentro cuando, en realidad, somos iguales desde lo m\u00e1s profundo, aunque pensemos y actuemos de manera distinta hacia afuera. Una de las verdades m\u00e1s intensas de nuestra vida es que realmente somos hermanos, con distintos grupos de sangre \u2013s\u00ed\u2013, pero hermanos. Y todas las etiquetas que nos fuimos agregando a lo largo de nuestra vida o que nos fueron poniendo los dem\u00e1s y las que nosotros ponemos a los otros no son m\u00e1s que eso: etiquetas, que hay que sacarlas, pero al final el envase es el mismo, el coraz\u00f3n es el mismo, con la misma dignidad. Son muchas m\u00e1s las razones por las que deber\u00edamos sentirnos unidos que las razones por las cuales podemos elegir separarnos o diferenciarnos por el solo hecho de creernos distintos. Porque, en definitiva, somos nosotros mismos los que podemos elegir que las diferencias sean las que nos alejen.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Con Algo del Evangelio de hoy nos pueden surgir much\u00edsimas preguntas: \u00bfQu\u00e9 es lo que poseemos?, \u00bfa qu\u00e9 se refiere Jes\u00fas? \u00bfQu\u00e9 quiere decirnos Jes\u00fas cuando nos dice que para seguirlo tenemos que amarlo m\u00e1s que a todos, hasta m\u00e1s que a los propios hijos? \u00bfEs posible realmente algo as\u00ed? \u00bfEs tan as\u00ed? \u00bfSi no renunciamos a todo lo que tenemos, no podemos ser disc\u00edpulos? \u00bfNo se puede hacer las dos cosas al mismo tiempo: ser disc\u00edpulo de \u00e9l y amar mucho a los dem\u00e1s tambi\u00e9n? Podr\u00edamos preguntarnos: \u00bfNo ser\u00e1 demasiado \u00abexigente\u00bb el Se\u00f1or? \u00bfNo ser\u00e1 que por eso tiene tan pocos amigos y seguidores \u2013como dec\u00eda santa Teresa de Jes\u00fas\u2013? \u00bfNo hubiese sido mejor que fuese un poco m\u00e1s blando, m\u00e1s permisivo? \u00bfNo lo hubiesen seguido m\u00e1s personas? \u00bfTiene derecho a pedirnos tanto, finalmente a pedirnos todo? \u00bfQu\u00e9 significa entonces \u00abcargar la cruz\u00bb para ser disc\u00edpulos? \u00bfCu\u00e1l es nuestra Cruz? \u00bfCu\u00e1l es tu cruz y mi cruz? \u00bfA qu\u00e9 se refiere nuestro buen Jes\u00fas?<\/em><\/p>\n<p><em>Imagino que estar\u00e1s pensando: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 en vez de hacernos tantas preguntas, por qu\u00e9 en vez de \u2013este sacerdote\u2013 preguntar tanto no las empieza a responder?\u00bb. Porque la verdad que quiero que todos nos hagamos estas preguntas, cada uno personalmente, y adem\u00e1s, porque tampoco tengo todas las respuestas. Pretendo que cada uno de nosotros tambi\u00e9n haga su \u00abcamino\u00bb, que cada uno haga \u00abpersonal\u00bb la Palabra de Dios, para que no nos quedemos en un palabrer\u00edo vac\u00edo y superficial. Porque las palabras finalmente pasan, las palabras de un sacerdote, pero no las palabras de Dios, y de palabras \u2013as\u00ed pasajeras\u2013 este mundo est\u00e1 lleno.<\/em><\/p>\n<p><em>Alguien una vez me escribi\u00f3 cont\u00e1ndome que hab\u00eda experimentado que la Palabra de Dios, que hab\u00eda escuchado a la ma\u00f1ana, se le hab\u00eda hecho vida en una situaci\u00f3n concreta. Una compa\u00f1era de facultad, de universidad que se le acerc\u00f3 para hablar porque se sent\u00eda sola, relegada por otros, y, despu\u00e9s de haber hecho el esfuerzo para escucharla, se dio cuenta que en esa situaci\u00f3n Dios le estaba pidiendo algo distinto: que haga sentir a esa chica un poco m\u00e1s querida, un poco menos sola, \u2013en el fondo\u2013 hacerla sentir como una hermana.<\/em><\/p>\n<p><em>Tambi\u00e9n alguien que hace meses ven\u00eda sintiendo una soledad profunda al escuchar la Palabra de Dios \u2013una incomprensi\u00f3n total, te dir\u00eda\u2013, incluso muchas veces escuch\u00e1ndola con enojo, de golpe y por gracia de Dios, se dio cuenta que una canci\u00f3n que escuchaba hace a\u00f1os \u2013una canci\u00f3n de un cantante espa\u00f1ol: Perales\u2013, que habla sobre el amor, en realidad era el \u00abHimno de la Caridad\u00bb de San Pablo, o sea que lo que escuchaba en realidad era la Palabra de Dios. Y gracias a eso, al darse cuenta que ella vibraba interiormente cuando escuchaba esa canci\u00f3n, se dio cuenta que sus sentimientos no eran muy distintos a los que Dios ense\u00f1a y dice sobre el amor. A partir de ah\u00ed empez\u00f3 a llorar, pero no de dolor, sino de alegr\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Comprendi\u00f3 todo lo que antes no comprend\u00eda. Empez\u00f3 a agradecer y a darse cuenta de que Dios le hab\u00eda respondido de la manera m\u00e1s inesperada. No sab\u00eda qu\u00e9 hacer, no sab\u00eda c\u00f3mo agradecer.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, te dar\u00e1s cuenta que me fui un poco \u00abpor las ramas\u00bb \u2013como se dice\u2013, pero solo quer\u00eda mostrarte que Dios responde cuando le preguntamos, que Dios contesta cuando buscamos, que Dios habla cuando escuchamos y que a veces habla de maneras impensadas.<\/em><\/p>\n<p><em>Nunca dejes de escuchar la Palabra de Dios. Por favor, nunca dejes de escucharla. La Palabra de Dios es realmente viva y eficaz y se hace carne en personas concretas, como vos y yo, que escuchan y luchan por vivir lo que escuchan.<\/em><\/p>\n<p><em>Tratemos hoy de vivir algo de lo que escuchamos. Tratemos de preguntarnos personalmente: \u00bfEstaremos juntos llevando amor por donde nos toca estar? Jes\u00fas hoy nos pide todo, pero \u00bfsabes por qu\u00e9? Porque antes nos dio todo y, adem\u00e1s, porque nos da todo continuamente.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, no nos asustemos con la Palabra de Dios de hoy, de Algo del Evangelio. Es l\u00f3gico lo que nos dice nuestro buen Jes\u00fas. \u00bfVos a tu mujer, a tu marido, a tu novia, a tu amigo, a tu amiga, si le das todo tu amor, le ped\u00eds tambi\u00e9n que te am\u00e9 m\u00e1s que a todas las cosas? \u00bfJes\u00fas no puede hacer lo mismo con nosotros? \u00bfNo tiene \u00e9l todo el derecho?<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Junto con Jes\u00fas iba un gran gent\u00edo, y \u00e9l, d\u00e1ndose vuelta, les dijo: Cualquiera que venga a m\u00ed y no me ame m\u00e1s que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi disc\u00edpulo. El [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3118,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-3117","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3117","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3117"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3117\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3121,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3117\/revisions\/3121"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3118"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3117"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3117"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3117"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}