{"id":3127,"date":"2023-11-10T00:00:34","date_gmt":"2023-11-10T03:00:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3127"},"modified":"2023-11-09T08:54:21","modified_gmt":"2023-11-09T11:54:21","slug":"xxxi-viernes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxi-viernes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXXI Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3127-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/10noviembre-audio-XXX-ViernesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/10noviembre-audio-XXX-ViernesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/10noviembre-audio-XXX-ViernesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/10noviembre-audio-XXX-ViernesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dec\u00eda a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>&#8220;Hab\u00eda un hombre rico que ten\u00eda un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes. Lo llam\u00f3 y le dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administraci\u00f3n, porque ya no ocupar\u00e1s m\u00e1s ese puesto\u201d.<\/p>\n<p>El administrador pens\u00f3 entonces: \u201c\u00bfQu\u00e9 voy a hacer ahora que mi se\u00f1or me quita el cargo? \u00bfCavar? No tengo fuerzas. \u00bfPedir limosna? Me da verg\u00fcenza\u201d.<\/p>\n<p>\u00a1Ya s\u00e9 lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!&#8217;.<\/p>\n<p>Llam\u00f3 uno por uno a los deudores de su se\u00f1or y pregunt\u00f3 al primero: \u201c\u00bfCu\u00e1nto debes a mi se\u00f1or?\u201d. \u201cVeinte barriles de aceite&#8217;, le respondi\u00f3.<\/p>\n<p>El administrador le dijo: &#8216;Toma tu recibo, si\u00e9ntate en seguida, y anota diez\u201d. Despu\u00e9s pregunt\u00f3 a otro: \u201cY t\u00fa, \u00bfcu\u00e1nto debes?&#8217;.<\/p>\n<p>&#8216;Cuatrocientos quintales de trigo\u201d, le respondi\u00f3. El administrador le dijo: \u201cToma tu recibo y anota trescientos\u201d.<\/p>\n<p>Y el se\u00f1or alab\u00f3 a este administrador deshonesto, por haber obrado tan h\u00e1bilmente. Porque los hijos de este mundo son m\u00e1s astutos en su trato con los dem\u00e1s que los hijos de la luz.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Cuanto m\u00e1s alta es la responsabilidad, cuanto m\u00e1s importante es el cargo que nos toca ocupar en la sociedad o en la Iglesia, en nuestras familias, m\u00e1s necesaria y profunda es la actitud de servicio y humildad que deber\u00edamos tener. Ese es el camino que nos propon\u00eda Jes\u00fas con sus palabras cuando nos dec\u00eda: \u00abQue el m\u00e1s grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza ser\u00e1 humillado, y el que se humilla ser\u00e1 elevado\u00bb. La grandeza del coraz\u00f3n no se mide por las etiquetas externas, por los t\u00edtulos universitarios, por el puesto de un trabajo, por lo que los dem\u00e1s dicen de nosotros o por lo que nosotros disfrutamos que nos digan para \u00abagrandarnos\u00bb o \u00abensalzarnos\u00bb a nosotros mismos. La grandeza del coraz\u00f3n se mide finalmente por la capacidad de amar y por el amor concreto, que se manifiesta cuando servimos a los dem\u00e1s y no cuando nos \u00abservimos\u00bb de los dem\u00e1s para alimentar nuestro ego, que se inflama como un globo cuando es ensalzado.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>El amor no necesita del aplauso ajeno o de los t\u00edtulos. La obra de servicio y de amor m\u00e1s grande de la historia de la humanidad fue la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios en el vientre de una humilde mujer y, finalmente, la entrega en la Cruz. La vida entera de Jes\u00fas, de punta a punta \u2013por decirlo de alg\u00fan modo\u2013, fue una muestra de que el \u00abm\u00e1s grande\u00bb se hizo servidor de todos, que para hacer cosas grandes no es necesario que nos vean. En ning\u00fan momento hubo aplausos, ni en su encarnaci\u00f3n, ni al pie de la Cruz. Al contrario, hubo silencio e incluso mucho dolor. \u00bfA qui\u00e9n se le hubiera ocurrido aplaudir mientras Jes\u00fas entregaba su vida? Por eso, cuando se trata de servir, se busca el bien de los otros. No seamos insensatos, no busquemos ser \u00abensalzados\u00bb, ser palmeados en la espalda, ser aplaudidos; porque no es necesario, no hace falta. Si lo hacemos, ya tenemos nuestra recompensa.<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy, Jes\u00fas cuenta esta par\u00e1bola para alabar la astucia, la \u00abhabilidad\u00bb de este hombre; para pensar en lo que se vendr\u00eda en su vida futura, o sea, alaba en el fondo la previsi\u00f3n que tiene para salir de su problema. Y nos dice Jes\u00fas que \u00ablos hijos del mundo son m\u00e1s astutos que los hijos de la luz\u00bb, o sea, los que piensan solamente en este mundo y viven para \u00e9l, en c\u00f3mo subsistir ma\u00f1ana, finalmente en lo material. Son bastante m\u00e1s previsores a veces que nosotros, que estamos pensando supuestamente en el mundo futuro, en la patria del cielo, en la vida que vendr\u00e1.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas quiere de alg\u00fan modo que pongamos tanta fuerza, astucia y coraz\u00f3n para \u00abganarnos\u00bb un lugar tambi\u00e9n en la casa del cielo \u2013porque en realidad es un regalo\u2013, como a veces lo ponemos en las cosas de este mundo cuando buscamos tener un lugar en un trabajo o en lo que sea. Y para esto es bueno pensar en una idea de fondo de esta par\u00e1bola: nosotros somos \u00abadministradores\u00bb de las cosas de Dios. No trajimos nada a este mundo por nosotros mismos y nada podremos llevarnos de \u00e9l. Las cosas, los bienes \u2013s\u00ed\u2013 pueden ser nuestros; pero en realidad no son absolutamente nuestros. Tenemos riquezas materiales y espirituales que debemos aprender a administrar para el bien de los dem\u00e1s, especialmente para ayudar tambi\u00e9n a los que no tuvieron esa suerte o, mejor dicho, esa gracia como nosotros; para los que son deudores de Dios porque no recibieron tanto. Todos nosotros, los que tenemos alguna riqueza material y espiritual, debemos abrir nuestro coraz\u00f3n a los que nos necesitan.<\/em><\/p>\n<p><em>Si somos generosos con lo ajeno \u2013porque en definitiva nada es nuestro, porque todo lo hemos recibido de Dios\u2013, alg\u00fan d\u00eda tendremos lo propio en el cielo, lo que Dios nos dar\u00e1 para siempre. En cambio, si nos guardamos lo que no es nuestro, Dios nos lo quitar\u00e1 todo cuando partamos de este mundo y nada recibiremos de Dios, y mucho menos de lo que no supimos ayudar.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando una pareja se casa \u2013por ah\u00ed si est\u00e1s casado, te acordar\u00e1s\u2013, en una de las bendiciones finales antes de la despedida, el sacerdote dice estas palabras: \u00abQue en el mundo sean testigos del amor de Dios y que los pobres y afligidos sean objeto de la bondad de ustedes, para que ellos los reciban un d\u00eda en las mansiones eternas de Dios\u00bb. Esto es lo que se pide para los que se casan y es \u2013creo yo\u2013 la idea de la par\u00e1bola hecha oraci\u00f3n. Ojal\u00e1 Dios quiera que se haga carne, que se haga vida nosotros, en la tuya y en la m\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Cu\u00e1nto nos falta a veces a los cat\u00f3licos en general tomar conciencia y decidirnos de una vez por todas a ser generosos con la cantidad de bienes acumulados que podemos tener muchas veces \u2013que son nuestros, pero no son tan nuestros\u2013 y que no nos llevaremos cuando partamos de este mundo. \u00a1Qu\u00e9 af\u00e1n a veces de prevenir todo lo material, el futuro m\u00edo, el de mis hijos, esto, lo otro! Y la vida se nos va pasando por ah\u00ed.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy seamos astutos con alguien que nos necesita, con alg\u00fan pobre, para que cuando lleguemos al cielo, ellos nos hayan preparado un lugar. No busquemos recompensas aqu\u00ed en la tierra, sino sepamos que podremos vivir todos juntos un d\u00eda en la eterna felicidad.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dec\u00eda a sus disc\u00edpulos: &#8220;Hab\u00eda un hombre rico que ten\u00eda un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes. Lo llam\u00f3 y le dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administraci\u00f3n, porque ya no ocupar\u00e1s m\u00e1s ese puesto\u201d. 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