{"id":3139,"date":"2023-11-12T00:00:10","date_gmt":"2023-11-12T03:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3139"},"modified":"2023-11-11T08:50:09","modified_gmt":"2023-11-11T11:50:09","slug":"xxxii-domingo-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxii-domingo-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXXII Domingo durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3139-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/12noviembre-audio-XXXII-DomingoAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/12noviembre-audio-XXXII-DomingoAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/12noviembre-audio-XXXII-DomingoAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/12noviembre-audio-XXXII-DomingoAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos esta par\u00e1bola:<\/p>\n<p>El Reino de los Cielos ser\u00e1 semejante a diez j\u00f3venes que fueron con sus l\u00e1mparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes.<\/p>\n<p>Las necias tomaron sus l\u00e1mparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus l\u00e1mparas y tambi\u00e9n llenaron de aceite sus frascos.<\/p>\n<p>Como el esposo se hac\u00eda esperar, les entr\u00f3 sue\u00f1o a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oy\u00f3 un grito: \u00abYa viene el esposo, salgan a su encuentro\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces las j\u00f3venes se despertaron y prepararon sus l\u00e1mparas. Las necias dijeron a las prudentes: \u00ab\u00bfPodr\u00edan darnos un poco de aceite, porque nuestras l\u00e1mparas se apagan?\u00bb Pero \u00e9stas les respondieron: \u00abNo va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado\u00bb.<\/p>\n<p>Mientras tanto, lleg\u00f3 el esposo: las que estaban preparadas entraron con \u00e9l en la sala nupcial y se cerr\u00f3 la puerta.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s llegaron las otras j\u00f3venes y dijeron: \u00abSe\u00f1or, se\u00f1or, \u00e1brenos\u00bb.<\/p>\n<p>Pero \u00e9l respondi\u00f3: \u00abLes aseguro que no las conozco\u00bb.<\/p>\n<p>Est\u00e9n prevenidos, porque no saben el d\u00eda ni la hora.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Cuando pensamos \u00fanicamente con el est\u00f3mago \u2013por decirlo de alg\u00fan modo\u2013 o tambi\u00e9n solo con la cabeza \u2013aunque parezca redundante\u2013, nos olvidamos que tambi\u00e9n est\u00e1 el coraz\u00f3n, que razona de otro modo. Tiene razones que la raz\u00f3n no comprende. Por supuesto que son im\u00e1genes, pero nos ayuda a comprender.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Hace unos d\u00edas alguien me dec\u00eda algo as\u00ed: \u00abMe decid\u00ed a no pensar tanto, a no buscarle tantas vueltas a la fe. Quiero confiar como lo hac\u00eda antes, cuando cre\u00eda y cre\u00eda\u00bb. Esta frase obviamente puede ser malinterpretada, como tantas veces nos critican en la Iglesia, que parece que la raz\u00f3n se contrapone a la fe. Pero entend\u00ed lo que me quiso decir esta persona. A veces cuando pensamos demasiado y no nos abrimos, finalmente ponemos barreras a la fe. Es verdad, el cerebro est\u00e1 para usarlo \u2013para eso lo dio Dios\u2013, pero \u00a1cuidado!, que muchas veces se transforma en obst\u00e1culo para la fe. Pero no por culpa del cerebro, sino por culpa nuestra que no sabemos cambiar. Si nosotros vivi\u00e9ramos el domingo como el d\u00eda del Se\u00f1or \u2013pero desde el coraz\u00f3n\u2013, m\u00e1s all\u00e1 de todos los argumentos que se nos pueden aparecer para hacer otras cosas, nuestra participaci\u00f3n en la misa ser\u00eda algo mucho m\u00e1s natural e incluso de coraz\u00f3n. Porque siempre hay razones para hacernos creer que todo puede ser distinto, que todo puede ser mejor a lo que vivimos, que todo deber\u00eda ser como antes y as\u00ed mil cosas m\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfTe diste cuenta que por m\u00e1s que no podamos comer \u2013porque nos sentimos mal\u2013 si amamos a nuestra familia, vamos a visitarla m\u00e1s all\u00e1 de la comida? Con la misa nos puede pasar algo as\u00ed. Muchos dejan de ir porque no pueden comulgar. Sin embargo, no solo nos alimentamos de la Eucarist\u00eda, de la comuni\u00f3n, sino tambi\u00e9n de los gestos y las palabras que se dan en la misa. Y por eso jam\u00e1s nos puede hacer mal ir. Siempre nos alimentar\u00e1, aunque a veces no lo percibamos directamente. Pensemos m\u00e1s con el coraz\u00f3n y no tanto con el cerebro, cada tanto hace bien.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos ense\u00f1a a \u00absaber esperar\u00bb, a no ser tontos y esperar con \u00abreserva\u00bb de aceite en nuestras l\u00e1mparas, con el coraz\u00f3n preparado para amar siempre. Es verdad que tenemos que esperar lo que no sabemos cu\u00e1ndo vendr\u00e1, pero hay que esperar con prudencia. Aunque nos quedemos dormidos por la vida \u2013no importa\u2013, lo importante es esperar con inteligencia. A veces el esposo se hace esperar. As\u00ed dice el evangelio de hoy: \u00abComo el esposo se hac\u00eda esperar\u2026\u00bb. Digamos que Jes\u00fas se hace esperar. Nunca nos dijo cu\u00e1ndo moriremos o cu\u00e1ndo vendr\u00e1 a buscarnos. Parece ser que lo lindo de la vida le gusta hacerse esperar, como si le gustara ser \u00abinesperado\u00bb y, al mismo tiempo, bien recibido \u2013cosa extra\u00f1a\u2013. Casi como una iron\u00eda de la vida.<\/em><\/p>\n<p><em>En los casamientos, hoy en d\u00eda, la que se hace esperar siempre es la novia en general. Es casi como parte de la ceremonia: esperar que llegue la novia y ver que se abra la puerta para que todos giren la cabeza y miren caminar por el pasillo central hasta el encuentro con el esposo. La idea es la misma, pero con la diferencia de que en un casamiento de los nuestros sabemos la hora en que llegar\u00e1 la novia \u2013aunque a veces llegue un poco tarde\u2013. En cambio, con Jes\u00fas no sabemos ni el d\u00eda ni la hora, no sabemos cu\u00e1ndo vendr\u00e1 a buscarnos. Y otra gran diferencia como me dijo Johnny, mi amigo, una vez\u00a0 \u2013\u00bfte acord\u00e1s?\u2013: \u00abPadre, al que esperamos es a Jes\u00fas, que es mucho mejor que cualquiera\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 paradoja! \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es estar siempre esperando algo que jam\u00e1s sabremos cu\u00e1ndo vendr\u00e1! Vendr\u00e1, de eso no podremos dudar. No sabemos cu\u00e1ndo, pero vendr\u00e1. Aunque parezca una contradicci\u00f3n, sabemos que el evangelio no es contradicci\u00f3n, sino es sabidur\u00eda divina. De hecho, as\u00ed lo dice el mismo libro que se lee hoy de la primera lectura: \u00abLa Sabidur\u00eda es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar f\u00e1cilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigar\u00e1, porque la encontrar\u00e1 sentada a su puerta\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas es la sabidur\u00eda que \u00abse anticipa\u00bb y llega a nuestra vida, pero al mismo tiempo se deja encontrar y contemplar por aquellos que lo buscan y lo aman. Esa es la manera de estar preparados: buscar y no temer el encuentro, no temer a la muerte. Teme a la muerte aquel que no ama o no am\u00f3 a Jes\u00fas completamente, con todo el coraz\u00f3n. Ser prudente es lo contrario a la actitud de necedad. El prudente no es el que no hace nada, sino todo lo contrario; es el que previ\u00f3 la situaci\u00f3n, el que se anticip\u00f3, el que busc\u00f3, aun a veces qued\u00e1ndose dormido. Todas las j\u00f3venes se quedaron dormidas. Todos nosotros nos quedamos dormidos a veces en la vida esperando lo que no sabemos cu\u00e1ndo vendr\u00e1. Eso es normal, es parte de la vida. Somos d\u00e9biles. Ahora\u2026 lo que no nos puede pasar es lo de las necias, que ni siquiera fueron capaces de conseguir aceite antes, ni siquiera fueron capaces de pensar en su esposo. Se confiaron, pensaron que al final iba a haber tiempo y no es as\u00ed. Cuando nos llegue la partida, ya no habr\u00e1 tiempo. El tiempo se acabar\u00e1. Por eso hay que estar preparados amando siempre, buscando siempre, dej\u00e1ndose encontrar siempre.<\/em><\/p>\n<p><em>Que este d\u00eda y todos los d\u00edas nos encuentre preparados, prevenidos, amando y dej\u00e1ndonos amar por un Jes\u00fas, que se nos anticipa y se deja encontrar en nuestro coraz\u00f3n, en el de los dem\u00e1s y especialmente en la Eucarist\u00eda.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos esta par\u00e1bola: El Reino de los Cielos ser\u00e1 semejante a diez j\u00f3venes que fueron con sus l\u00e1mparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. 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