{"id":3175,"date":"2023-11-19T00:00:07","date_gmt":"2023-11-19T03:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3175"},"modified":"2023-11-18T07:57:00","modified_gmt":"2023-11-18T10:57:00","slug":"xxxiii-domingo-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxiii-domingo-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXXIII Domingo durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3175-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/19noviembre-audio-XXXIII-DomingoAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/19noviembre-audio-XXXIII-DomingoAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/19noviembre-audio-XXXIII-DomingoAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/19noviembre-audio-XXXIII-DomingoAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos esta par\u00e1bola:<\/p>\n<p>El Reino de los Cielos es tambi\u00e9n como un hombre que, al salir de viaje, llam\u00f3 a sus servidores y les confi\u00f3 sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno seg\u00fan su capacidad; y despu\u00e9s parti\u00f3.<\/p>\n<p>En seguida, el que hab\u00eda recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y gan\u00f3 otros cinco. De la misma manera, el que recibi\u00f3 dos, gan\u00f3 otros dos, pero el que recibi\u00f3 uno solo, hizo un pozo y enterr\u00f3 el dinero de su se\u00f1or.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un largo tiempo, lleg\u00f3 el se\u00f1or y arregl\u00f3 las cuentas con sus servidores. El que hab\u00eda recibido los cinco talentos se adelant\u00f3 y le present\u00f3 otros cinco. \u00abSe\u00f1or, le dijo, me has confiado cinco talentos: aqu\u00ed est\u00e1n los otros cinco que he ganado\u00bb. \u00abEst\u00e1 bien, servidor bueno y fiel, le dijo su se\u00f1or, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargar\u00e9 de mucho m\u00e1s: entra a participar del gozo de tu se\u00f1or-<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 luego el que hab\u00eda recibido dos talentos y le dijo: \u00abSe\u00f1or, me has confiado dos talentos: aqu\u00ed est\u00e1n los otros dos que he ganado\u00bb. \u00abEst\u00e1 bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargar\u00e9 de mucho m\u00e1s: entra a participar del gozo de tu se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 luego el que hab\u00eda recibido un solo talento. \u00abSe\u00f1or, le dijo, s\u00e9 que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: \u00a1aqu\u00ed tienes lo tuyo!\u00bb Pero el se\u00f1or le respondi\u00f3: \u00abServidor malo y perezoso, si sab\u00edas que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendr\u00edas que haber colocado el dinero en el banco, y as\u00ed, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses. Qu\u00edtenle el talento para d\u00e1rselo al que tiene diez, porque a quien tiene, se le dar\u00e1 y tendr\u00e1 de m\u00e1s, pero al que no tiene, se le quitar\u00e1 aun lo que tiene. Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor in\u00fatil; all\u00ed habr\u00e1 llanto y rechinar de dientes\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Un domingo m\u00e1s para disfrutar, para disfrutar en familia, para que nos tomemos un tiempo m\u00e1s profundo para estar con el Se\u00f1or, el que nos cre\u00f3 y nos dio todo. Hagamos este esfuerzo, nos hace bien a todos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abEl Reino de los Cielos, dice Algo del Evangelio de hoy, es tambi\u00e9n como\u2026\u00bb. El Reino de los Cielos comienza en la tierra \u2013lo sabemos\u2013, pero tambi\u00e9n ser\u00e1 ese encuentro definitivo con el que nos dio sus bienes para que podamos administrarlos a su modo. El Reino de los Cielos se parece a diez j\u00f3venes, \u00bfte acord\u00e1s, el domingo pasado? Se parece a los que estamos esperando que llegue el esposo, siendo prudentes o necios. No hay otros caminos. Es un Reino en relaci\u00f3n. Acordate: no hay Reino sin rey y sin servidores. El Reino de Dios est\u00e1 entre nosotros, pero solo se percibe en la medida que hay alguien que le responde a ese rey, alguien que acepta su propuesta de amor y se pone al servicio, y lo pone de manifiesto entreg\u00e1ndose a los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy \u00abel Reino es como un hombre que, al salir de viaje, llam\u00f3 a sus servidores y les confi\u00f3 sus bienes\u00bb. Nosotros somos sus servidores, Dios Padre es el due\u00f1o de los bienes. Eso est\u00e1 claro. Los bienes que nos dej\u00f3 no son nuestros y est\u00e1n simbolizados en los \u00abtalentos\u00bb, que era una unidad de moneda de la \u00e9poca. No te imagines los talentos como algo puramente material o simplemente como nuestras capacidades humanas. La Palabra de Dios hoy va m\u00e1s all\u00e1 de eso. Podemos pensar que los talentos son esos bienes de Dios que nos comparte, pero que \u00e9l vino a darse a nosotros, a hacernos part\u00edcipes de su propia vida. Por lo tanto, son bienes tambi\u00e9n del coraz\u00f3n, bienes espirituales. Esos \u00abtalentos\u00bb son el coraz\u00f3n de Dios que se abri\u00f3 de par en par para darnos todo su amor. Esos \u00abtalentos\u00bb podr\u00edan ser la caridad, la fe, el perd\u00f3n, la misericordia, la capacidad de vincularnos con \u00e9l, de rezar, por ejemplo.<\/em><\/p>\n<p><em>Primer detalle: Los bienes espirituales que Dios nos dio son para que vivamos en relaci\u00f3n con \u00e9l y podamos \u00abayudarlo\u00bb misteriosamente a hacer presente el Reino entre los dem\u00e1s. Pero son de \u00e9l y ser\u00e1n para devolv\u00e9rselos un d\u00eda a \u00e9l. Nada es nuestro. \u00ab\u00bfQu\u00e9 tienes que no hayas recibido?\u00bb, dice san Pablo. Por eso, no vivamos como si los \u00abtalentos\u00bb fueran exclusivamente nuestros. Reconozcamos los dones recibidos para que podamos vivir agradecidos y descubriendo que todo lo bueno que hacemos en esta vida y en la vida espiritual es gracias a lo que Dios nos dio.<\/em><\/p>\n<p><em>Segundo detalle de la par\u00e1bola: \u00abLe dio a cada uno seg\u00fan su capacidad\u00bb. Nadie es m\u00e1s que el otro. Nadie tiene m\u00e1s que el otro, comparativamente. Dios se encarg\u00f3 de darle a cada uno lo necesario para poder vivir en relaci\u00f3n con \u00e9l. Le dio a cada uno seg\u00fan su capacidad y no con una mirada puramente humana. No nos comparemos. No tiene sentido ver las cosas como en realidad Dios no las mira. No es m\u00e1s el que recibi\u00f3 cinco. Recibi\u00f3 seg\u00fan su capacidad. No es menos el que recibe uno. No midamos con medida humana. El problema no est\u00e1 ah\u00ed. Lo importante en definitiva est\u00e1 en qu\u00e9 hace cada uno con ese don. Todos tenemos lo que podemos tener y est\u00e1 en nosotros mirar para afuera o mirar para adentro de nuestro coraz\u00f3n, aceptarlo y hacerlo fructificar.<\/em><\/p>\n<p><em>Tercer detalle: Hay servidores buenos y fieles y un servidor malo y perezoso. \u00bfCu\u00e1l de todos somos nosotros? \u00bfAquellos que se creen que es posible perdonar, ser misericordioso y amar como el Padre nos ense\u00f1a, dando todo lo que tenemos y que a veces est\u00e1 escondido? \u00bfo el perezoso que entierra todo por creer que Dios exige m\u00e1s de lo que da y, finalmente, no cree que para Dios y con Dios todo es posible? Cuando llegue el final de nuestras vidas, Jes\u00fas nos esperar\u00e1 para abrazarnos con amor. Pero para poder abrazarlo, nosotros tendremos que entregarle los frutos de amor que llevamos en nuestro coraz\u00f3n o en las manos, los frutos de misericordia y de perd\u00f3n que \u00e9l nos confi\u00f3.<\/em><\/p>\n<p><em>No es para que tengamos miedo, es para confiar y empezar a probar que es posible duplicar los talentos de amor que todos hemos recibido.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos esta par\u00e1bola: El Reino de los Cielos es tambi\u00e9n como un hombre que, al salir de viaje, llam\u00f3 a sus servidores y les confi\u00f3 sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno seg\u00fan su capacidad; y despu\u00e9s parti\u00f3. 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