{"id":3185,"date":"2023-11-21T00:00:20","date_gmt":"2023-11-21T03:00:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3185"},"modified":"2023-11-20T07:21:35","modified_gmt":"2023-11-20T10:21:35","slug":"xxxiii-martes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxiii-martes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXXIII Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3185-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/21noviembre-audio-XXXIII-MartesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/21noviembre-audio-XXXIII-MartesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/21noviembre-audio-XXXIII-MartesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/21noviembre-audio-XXXIII-MartesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas entr\u00f3 en Jeric\u00f3 y atravesaba la ciudad. All\u00ed viv\u00eda un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era el jefe de los publicanos. El quer\u00eda ver qui\u00e9n era Jes\u00fas, pero no pod\u00eda a causa de la multitud, porque era de baja estatura. Entonces se adelant\u00f3 y subi\u00f3 a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por all\u00ed.<\/p>\n<p>Al llegar a ese lugar, Jes\u00fas mir\u00f3 hacia arriba y le dijo: \u00abZaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.\u00bb Zaqueo baj\u00f3 r\u00e1pidamente y lo recibi\u00f3 con alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: \u00abSe ha ido a alojar en casa de un pecador.\u00bb Pero Zaqueo dijo resueltamente al Se\u00f1or: \u00abSe\u00f1or, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le dar\u00e9 cuatro veces m\u00e1s.\u00bbY Jes\u00fas le dijo: \u00abHoy ha llegado la salvaci\u00f3n a esta casa, ya que tambi\u00e9n este hombre es un hijo de Abraham, porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abA cada uno seg\u00fan su capacidad\u00bb, dec\u00eda el evangelio del domingo. \u00bfTe diste cuenta de ese detalle que hace la diferencia en la par\u00e1bola de los talentos? No dio a todos lo mismo. No pretende de todos lo mismo, sino que solo pretende que demos frutos de lo que percibimos. \u00a1Qu\u00e9 tiempo perdemos en la vida a veces, creyendo que somos m\u00e1s que otros por tener m\u00e1s talentos o convenci\u00e9ndonos que somos menos por tener menos! \u00bfQui\u00e9n es m\u00e1s y qui\u00e9n es menos?, es la pregunta. \u00bfEl que tiene cinco es m\u00e1s que el que tiene uno? Vos no sos m\u00e1s que yo por tener m\u00e1s talentos, ni yo soy menos por tener menos. Esa, en realidad, es la mentalidad mundana y competitiva en la que vivimos y en la que a muchos les conviene estar, porque incluso esa manera de pensar genera muchas ganancias para algunos y pocas para otros. Esa es la cultura en la que nos fueron metiendo el alma y el coraz\u00f3n sin darnos cuenta y nosotros, incluso los cat\u00f3licos, fuimos comprando.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Dios no hace diferencias como la hacemos nosotros. Dios Padre no es malo por dar m\u00e1s a unos que a otros. Al contrario, es bueno porque da \u00aba cada uno seg\u00fan su capacidad\u00bb, ni m\u00e1s ni menos; lo que cada uno puede recibir y lo que cada uno tiene para dar. Dios no es un Padre generoso con unos y mezquino con otros. Ser\u00eda terrible pensar as\u00ed. \u00c9l da todo lo que cada uno puede recibir, porque, gracias a Dios \u2013valga la redundancia\u2013, somos distintos y de nuestras diferencias sale lo mejor para todos, para la humanidad. \u00c9l no exige m\u00e1s de lo que da. No cosecha donde no siembra, ni recoge donde no esparce. Ese no es nuestros Dios, sino el Dios del miedo, del perezoso de la par\u00e1bola.<\/em><\/p>\n<p><em>No perdamos el tiempo mirando lo que otros tienen o lo que otros carecen, sino m\u00e1s bien miremos lo que hemos recibido y aprovech\u00e9moslo con todo el coraz\u00f3n. No perdamos el tiempo amarg\u00e1ndonos porque otros nos menosprecien o nos envidien, sino mejor, demos todo lo que recibimos gratuitamente.<\/em><\/p>\n<p><em>Dos momentos fundamentales de Algo del Evangelio de hoy que nos pueden ayudar a reconocer en nuestra vida de fe lo que significa creer, lo que quiere decir ser cristiano; lo que significa verdaderamente haberse encontrado con Cristo, y que eso tenga consecuencias en nuestras vidas, cambios reales y no solo de palabra. Porque tener fe no es ni un sentimentalismo superficial que nos lleva a vivir como esclavos de lo que sentimos en cada momento: sin perseverancia, sin constancia, dejando de lado la verdad y el compromiso de amor que Dios nos pide\u00d1 ni tampoco un aceptar verdades y doctrinas abstractas; que pueden ser muy lindas, pero que despu\u00e9s no se traducen en un cambio de vida, en un compromiso real \u2013especialmente con los que m\u00e1s sufren\u2013, sino en una fe muy sabida pero poco vivida.<\/em><\/p>\n<p><em>Dos frases del evangelio, que esconden dos verdades, pero llenas de vida, nos pueden ayudar a pensar y meditar en esto que te estoy contando.<\/em><\/p>\n<p><em>Lucas dice que Zaqueo quer\u00eda ver qui\u00e9n era Jes\u00fas, o sea, no podemos encontrarnos con \u00e9l si no hacemos algo para verlo, para encontrarnos. Hay que querer para poder. \u00abDios pone casi todo; vos casi nada. Pero Dios no pone su casi todo si vos no pones tu casi nada\u00bb, dice una frase. Zaqueo hace todo lo posible: era petiso y se sube a un \u00e1rbol, fue empujado entre la gente y logr\u00f3 ver a Jes\u00fas. Puso su \u00abcasi nada\u00bb. Jes\u00fas nos busca y la mayor\u00eda de las veces nos gana de mano, como se dice. Pero, al mismo tiempo, \u00e9l lo puede ver porque Zaqueo hizo lo posible para verlo. Es un encuentro de esfuerzos. Tiene que haber algo de nuestra parte para crecer en la fe, para seguir encontr\u00e1ndonos con nuestro buen Jes\u00fas. No podemos conocerlo si no hacemos algo. Pensemos, son much\u00edsimas las cosas que podemos hacer: la oraci\u00f3n profunda y sincera, los sacramentos que tenemos y a veces desaprovechamos, la caridad, la posibilidad de amar a otros ahora, en este momento, a los que m\u00e1s sufren. Jes\u00fas est\u00e1 pasando siempre. Pregunt\u00e9monos si hoy nosotros queremos verlo, si hacemos lo posible para verlo pasar por ah\u00ed o si nos creemos que ya lo conocemos totalmente.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfCu\u00e1nto tiempo dedicamos a lo que nos gusta y cu\u00e1nto tiempo al que deber\u00eda gustarnos?<\/em><\/p>\n<p><em>Dice tambi\u00e9n Lucas que una vez que Jes\u00fas estuvo en su casa, Zaqueo dijo resueltamente al Se\u00f1or: \u00abSe\u00f1or, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le dar\u00e9 cuatro veces m\u00e1s\u00bb. El que conoce a Jes\u00fas, el que lo deja entrar en su casa es el que se reconoce pecador, necesitado de un amor m\u00e1s grande. Y por eso termina d\u00e1ndose cuenta que tiene que hacer algo, tiene que dar algo a los dem\u00e1s: bienes, dinero, tiempo, pero fundamentalmente el coraz\u00f3n. Porque se da cuenta que fue un mezquino, que enterr\u00f3 el talento durante mucho tiempo. No podemos ser cristianos en serio sin hacer nada, cerrando el coraz\u00f3n a tantos. Un coraz\u00f3n perdonado es un coraz\u00f3n arrepentido y un coraz\u00f3n arrepentido es un coraz\u00f3n agradecido. Un coraz\u00f3n agradecido es un coraz\u00f3n en el que entr\u00f3 Jes\u00fas. Y una vez que entra \u00e9l, pueden entrar todos, incluso los que jam\u00e1s imaginaste. Jes\u00fas no nos quita espacio de nuestra casa-coraz\u00f3n; al contrario, lo ampl\u00eda, lo refresca, lo agranda. Hace de \u00e9l una casa para todos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas entr\u00f3 en Jeric\u00f3 y atravesaba la ciudad. All\u00ed viv\u00eda un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era el jefe de los publicanos. El quer\u00eda ver qui\u00e9n era Jes\u00fas, pero no pod\u00eda a causa de la multitud, porque era de baja estatura. Entonces se adelant\u00f3 y subi\u00f3 a un sicomoro para poder verlo, porque iba [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3186,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-3185","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3185","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3185"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3185\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3189,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3185\/revisions\/3189"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3186"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3185"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3185"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3185"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}