{"id":3216,"date":"2023-11-27T00:00:00","date_gmt":"2023-11-27T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3216"},"modified":"2023-11-26T10:46:24","modified_gmt":"2023-11-26T13:46:24","slug":"xxxiv-lunes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxiv-lunes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXXIV Lunes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3216-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/27noviembre-audio-XXXIV-LunesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/27noviembre-audio-XXXIV-LunesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/27noviembre-audio-XXXIV-LunesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/27noviembre-audio-XXXIV-LunesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Levantando los ojos, Jes\u00fas vio a unos ricos que pon\u00edan sus ofrendas en el tesoro del Templo. Vio tambi\u00e9n a una viuda de condici\u00f3n muy humilde, que pon\u00eda dos peque\u00f1as monedas de cobre, y dijo: \u00abLes aseguro que esta pobre viuda ha dado m\u00e1s que nadie. Porque todos los dem\u00e1s dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que ten\u00eda para vivir.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00bfY si hoy frenamos un poco? \u00bfY si hoy intentamos mirar al cielo como quien quiere detener el tiempo? Est\u00e9s donde est\u00e9s, intent\u00e1 acompa\u00f1arme con este gesto. A todos nos har\u00e1 bien. Hagamos el esfuerzo de \u00absacar\u00bb la cabeza por la ventana si estamos en casa o viajando, y mirar. Ojal\u00e1 que en tu tierra no est\u00e9 nublado, que puedas ver lo que hay detr\u00e1s de las nubes. Si est\u00e1s en el campo, disfrutalo. Es m\u00e1s f\u00e1cil. Si ten\u00e9s jard\u00edn tambi\u00e9n. Si est\u00e1s en la ciudad, busc\u00e1 entre los edificios eso que solo pudo haber hecho Dios. Si est\u00e1s en una oficina, and\u00e1 a una ventana, a un pasillo. Si ya est\u00e1s corriendo como loco por ah\u00ed, fren\u00e1 un poco. No tiene sentido correr tanto. Lo que parece que no se puede solucionar, se va a solucionar o encontrar\u00e1 una salida distinta. Lo que parece urgente, no es para tanto. No es tan importante como a veces creemos. Al final de nuestra vida, al final de la historia de la humanidad, la verdad de las cosas va a pasar por otro lado, no tanto por lo que pensamos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 maravilla imaginar que llegar\u00e1 un momento en el que Jes\u00fas estar\u00e1 frente a todos! \u00a1Frente a toda la humanidad, toda la historia de la humanidad; cada ser humano! \u00a1Frente a miles de millones de personas de todas las \u00e9pocas, de toda raza, lengua, pueblo y naci\u00f3n, para poner cada ovejita, cada cabrito en su lugar! As\u00ed dec\u00eda el evangelio de ayer: \u00abPondr\u00e1 unos a su derecha y otros a su izquierda\u00bb. En realidad, el juicio de Jes\u00fas no ser\u00e1 un juicio como los nuestros, sino que ser\u00e1 un \u00abdistinguir\u00bb una cosa de la otra. Si fuimos ovejas, iremos con las ovejas; si fuimos cabritos, con los cabritos. Hoy est\u00e1 todo mezclado, al final todo ser\u00e1 separado. El final de nuestra historia ser\u00e1 una consecuencia de nuestra vida. Eso ense\u00f1aba el evangelio de ayer. Jam\u00e1s dice que Jes\u00fas acusar\u00e1 con el dedo marcando todo lo malo que hicimos, sino m\u00e1s bien nos recordar\u00e1 que cuando nos hicimos cargo del sufrimiento ajeno, est\u00e1bamos am\u00e1ndolo a \u00e9l, y cuando le esquivamos al sufrimiento de los dem\u00e1s, de los otros, en realidad estuvimos esquiv\u00e1ndolo a \u00e9l. As\u00ed nom\u00e1s, as\u00ed de f\u00e1cil, y as\u00ed de dif\u00edcil y duro.<\/em><\/p>\n<p><em>A veces los que m\u00e1s sufren son los que m\u00e1s saben amar. \u00bfSab\u00edas? Es emocionante para m\u00ed encontrar personas \u00abgolpeadas\u00bb por la vida, por tantos dolores, por tantos sufrimientos que uno ni siquiera podr\u00eda soportar; pero en el fondo est\u00e1n llenas de vida y con una gran capacidad de amar. Porque el sufrimiento les ense\u00f1\u00f3 qu\u00e9 es lo esencial de la vida. Les ense\u00f1\u00f3 que todo lo que les pas\u00f3 fue por falta de amor en definitiva y que, si ellos ahora no aman, sufrir\u00e1n mucho m\u00e1s. Y, todo lo contrario, a veces el que no sufri\u00f3 nunca, el que vivi\u00f3 \u2013como se dice\u2013 en una \u00abcunita de oro\u00bb, el que nunca sinti\u00f3 el dolor propio y ajeno, el que nunca parece tener problemas, dif\u00edcilmente pueda comprender el dolor de los otros. Es por eso que Jes\u00fas sufri\u00f3 por nosotros, y as\u00ed rein\u00f3. Eligi\u00f3 el camino de la entrega, para poder compadecerse de todos, para que ninguno sienta que Dios la \u00abvino a pasar bien\u00bb a la tierra y no se hizo cargo de nuestros sufrimientos.<\/em><\/p>\n<p><em>La viuda pobre de Algo del Evangelio de hoy dio m\u00e1s que nadie. \u00a1Qu\u00e9 incre\u00edble! Incre\u00edble la manera de \u00abcontar\u00bb de Jes\u00fas, de hacer matem\u00e1ticas. Esta mujer dio siendo necesitada. Prefiri\u00f3 no acordarse de su hambre, de su sed, de su desnudez, de su enfermedad, de sus esclavitudes. Quiso ser ovejita y no cabrito. No se mir\u00f3 a s\u00ed misma y cuid\u00f3 lo poco que ten\u00eda, sino que confi\u00f3 en que, dando con el coraz\u00f3n, nunca ser\u00eda abandona por Dios. Esa es la l\u00f3gica del generoso, esa es la l\u00f3gica de Dios. As\u00ed piensa el que es generoso en serio. Piensa primero en el otro, y no tanto en lo que necesita \u00e9l mismo. El generoso da sabiendo que nunca ser\u00e1 abandonado. Da sabiendo que todo lo que se da se multiplica y que, as\u00ed como pudo ser generoso \u00e9l, siempre habr\u00e1 alguien generoso con \u00e9l mismo. Esa es la din\u00e1mica del amor. Eso hizo nuestro rey por nosotros. Eso es lo que quiere de nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>La m\u00e1s pobre dio m\u00e1s que todos los ricos. Evidentemente Jes\u00fas, como dije, no sabe mucho de matem\u00e1tica.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo es posible que alguien que dio menos en cantidad sea en realidad la que dio m\u00e1s? \u00c9l no sabe mucho, ni le interesa la matem\u00e1tica de este mundo, y por ah\u00ed lo que \u00e9l mide y calcula pasa por otro lado, pasa por el coraz\u00f3n claramente. Me inclino a pensar que Jes\u00fas mira lo que a nosotros nos cuesta ver.<\/em><\/p>\n<p><em>Para nuestro buen Jes\u00fas dar mucho no es directamente proporcional a dar con el coraz\u00f3n, a dar todo, y dar poco en cantidad puede ser compatible con dar todo. Una cosa extra\u00f1a para nuestra mentalidad mundana y de este tiempo, que todo lo calcula, todo lo mide y lo cuenta, pensando que la vida pasa por ah\u00ed, que la vida del coraz\u00f3n es pura matem\u00e1tica, donde siempre 1+1 es 2. Pero no es as\u00ed. Menos mal que las cosas de Dios no son as\u00ed, sino estar\u00edamos todos bastantes complicados. La vida del coraz\u00f3n no es ciencia exacta, es ciencia pero del coraz\u00f3n. Va por otros carriles. Y mientras nosotros queremos encasillar y encajonar todo en c\u00e1lculos humanos y n\u00fameros, incluso la salvaci\u00f3n, Jes\u00fas se encarga de \u00abpatear el tablero\u00bb y ense\u00f1arnos un modo nuevo de ver las cosas, de entender la realidad.<\/em><\/p>\n<p><em>S\u00e9 que si ten\u00e9s familia, no pod\u00e9s dar todo lo que ten\u00e9s. Es entendible, pero no pasa por ah\u00ed. Pero s\u00ed te animo a que alguna vez vac\u00edes tu billetera cuando alguien te pide; as\u00ed espont\u00e1neamente, sin pensarlo tanto. Porque cuanto m\u00e1s lo pienses, menos lo har\u00e1s. Prob\u00e1 sacar todo lo que ten\u00e9s para dar en una limosna. Prob\u00e1 quedarte con la billetera seca, vac\u00eda; jam\u00e1s vas a quedarte sin nada. Te lo aseguro. No me digas que no pod\u00e9s. No me digas que no ten\u00e9s m\u00e1s. En el banco muchas veces a muchos de nosotros nos queda siempre algo. Hasta seguro que tenemos ahorros. Hasta que no vivamos esa experiencia, no sabremos lo que es dar todo, como Jes\u00fas, como la viuda pobre y como tantos pobres de hoy. En realidad\u2026 me pregunto qui\u00e9n es m\u00e1s pobre: \u00bfel que no tiene nada y da todo lo que tiene o el que tiene mucho y da de lo que le sobra?<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Levantando los ojos, Jes\u00fas vio a unos ricos que pon\u00edan sus ofrendas en el tesoro del Templo. Vio tambi\u00e9n a una viuda de condici\u00f3n muy humilde, que pon\u00eda dos peque\u00f1as monedas de cobre, y dijo: \u00abLes aseguro que esta pobre viuda ha dado m\u00e1s que nadie. Porque todos los dem\u00e1s dieron como ofrenda algo de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3217,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-3216","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3216","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3216"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3216\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3220,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3216\/revisions\/3220"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3216"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3216"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3216"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}