{"id":3221,"date":"2023-11-28T00:00:09","date_gmt":"2023-11-28T03:00:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3221"},"modified":"2023-11-27T07:31:19","modified_gmt":"2023-11-27T10:31:19","slug":"xxxiv-martes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxiv-martes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXXIV Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3221-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/28noviembre-audio-XXXIV-MartesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/28noviembre-audio-XXXIV-MartesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/28noviembre-audio-XXXIV-MartesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/28noviembre-audio-XXXIV-MartesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Como algunos, hablando del Templo, dec\u00edan que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jes\u00fas dijo: \u00abDe todo lo que ustedes contemplan, un d\u00eda no quedar\u00e1 piedra sobre piedra: todo ser\u00e1 destruido.\u00bb<\/p>\n<p>Ellos le preguntaron: \u00abMaestro, \u00bfcu\u00e1ndo tendr\u00e1 lugar esto, y cu\u00e1l ser\u00e1 la se\u00f1al de que va a suceder?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00abTengan cuidado, no se dejen enga\u00f1ar, porque muchos se presentar\u00e1n en mi Nombre, diciendo: &#8220;Soy yo&#8221;, y tambi\u00e9n: &#8220;El tiempo est\u00e1 cerca.&#8221; No los sigan. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegar\u00e1 tan pronto el fin.\u00bb<\/p>\n<p>Despu\u00e9s les dijo: \u00abSe levantar\u00e1 naci\u00f3n contra naci\u00f3n y reino contra reino. Habr\u00e1 grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se ver\u00e1n tambi\u00e9n fen\u00f3menos aterradores y grandes se\u00f1ales en cielo.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00bfSab\u00edas que hay un universo mucho m\u00e1s chico que el universo que conocemos en donde Jes\u00fas es verdaderamente rey? \u00bfSab\u00edas que ese universo es nuestro coraz\u00f3n? \u00bfPero tambi\u00e9n sab\u00edas que en ese universo tan chiquito, como nuestro coraz\u00f3n, pero que quiere ser grande, hay alguien que pretende ser mucho m\u00e1s grande de lo que puede? O sea, toda una paradoja. \u00bfSab\u00e9s qui\u00e9n es ese rey del coraz\u00f3n que pretende ser m\u00e1s que Jes\u00fas? Nuestro propio ego. Nuestro ego lucha por ser el rey de nuestro interior y pretende ser rey en todos los \u00e1mbitos en donde est\u00e1. Por eso, te propon\u00eda ayer que mires el cielo, para que por lo menos por un instante nos demos cuenta de lo que realmente somos en comparaci\u00f3n con este gran universo, que Dios nos dio. Mirar el cielo tambi\u00e9n de noche hace mucho bien y no solo por lo lindo de ver las estrellas, sino porque \u2013compar\u00e1ndonos con una de esas estrellas\u2013 nos damos cuenta de lo que somos, un puntito \u00ednfimo en comparaci\u00f3n con la grandiosidad del universo. Sin embargo, en nuestro propio universo-coraz\u00f3n, muchas veces nos creemos y nos consideramos nuestros propios reyes. Y nuestra vida muchas veces es un poco as\u00ed: una gran lucha interior para dejar que reine en nuestro coraz\u00f3n el verdadero rey del universo; o si no, el rey chiquito \u2013pero agrandado\u2013 de nuestro propio ego.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>El ego, nuestro yo, reina mucho m\u00e1s de lo imaginamos, imperceptiblemente. Reina en much\u00edsimos corazones y situaciones, incluso en corazones que se dicen ser religiosos o dicen tener fe; en corazones que justamente no se dan cuenta que se est\u00e1n dejando gobernar por alguien que no vale la pena, por el ego. Por eso el ego, a la larga, nos deja como en el fondo no deseamos\u2026 solos. El ego se sirve as\u00ed mismo y pretende que todos lo sirvan. El rey ego, ese rey oculto, incluso puede dar de beber, de comer; puede vestir, visitar a los enfermos, y muchas cosas lindas por ah\u00ed que Jes\u00fas nos pide. Pero puede hacerlo con una escondida egolatr\u00eda, no permitiendo que sea Jes\u00fas el que ame; no permitiendo que podamos descubrirlo en los que m\u00e1s necesitan.<\/em><\/p>\n<p><em>De Algo del Evangelio de hoy podemos aprender creo que tres actitudes: no poner nuestra confianza en lo que pasa, en lo pasajero; no curiosear sobre lo que vendr\u00e1 y, por \u00faltimo, no confiar en los que se presenten en el Nombre de Jes\u00fas y nos pueden enga\u00f1ar. Dicho en positivo, ser\u00eda algo as\u00ed: poner la confianza absoluta en el Se\u00f1or, tener puesta nuestra esperanza solo en \u00e9l y saber distinguir a los adivinos del fin o de cat\u00e1strofes, que hay dando vueltas por ah\u00ed \u2013incluso dentro la Iglesia\u2013, porque nos pueden enga\u00f1ar.<\/em><\/p>\n<p><em>Ante la admiraci\u00f3n por la majestuosidad del Templo de Jerusal\u00e9n, Jes\u00fas advierte que todo pasar\u00e1; todo, lo mejor de este mundo, incluso la mejor obra hecha por el hombre. Y por eso no vale la pena hacer de las cosas que vemos especies de \u00abmini dioses\u00bb, creados por nosotros y admirados por nosotros tambi\u00e9n, por nuestro ego. Jes\u00fas relativiza el valor de las cosas materiales, incluso del mism\u00edsimo Templo de Jerusal\u00e9n, lugar sagrado para los jud\u00edos. Los jud\u00edos finalmente se quedaron sin templo y se quedaron sin culto a Dios. Por eso siguen teniendo su muro, el muro de los lamentos donde van a pedir y a lamentarse por no poder rendir un culto agradable a Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Nosotros los cristianos tenemos templos para manifestar la presencia de Dios en medio del mundo. Son faros de luz en medio de las tinieblas. Pero el verdadero templo de Dios es Jes\u00fas mismo con su cuerpo, que somos nosotros. Y por eso, aunque hoy haya una cat\u00e1strofe terrible y todos nuestros templos se vengan abajo, jam\u00e1s nos quedaremos sin v\u00ednculo con nuestro Padre Dios; porque nosotros mismos somos las piedras vivas del nuevo templo de la Iglesia, que es Jes\u00fas. Qu\u00e9 distinto es saber que podemos encontrarnos con Dios en primer lugar en lo m\u00e1s \u00edntimo de nuestra propia intimidad, de nosotros mismos. Porque ah\u00ed habita \u00e9l siempre, ah\u00ed est\u00e1 nuestro rey, y m\u00e1s que nunca cuando lo dejamos entrar, cuando estamos solos, cuando lo dejamos reinar.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo segundo se entiende mejor sabiendo lo primero obviamente.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfPara qu\u00e9 curiosear? \u00bfPara qu\u00e9 andar queriendo saber cu\u00e1ndo ser\u00e1 el fin y c\u00f3mo ser\u00e1? No perdamos tiempo, no vale la pena. Basta de profec\u00edas in\u00fatiles, basta de profetas de calamidades. No vale la pena. Si estamos convencidos de que todo es pasajero y de que pase lo que pase \u00e9l est\u00e1 y \u00e9l es el due\u00f1o y rey de la historia, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene saber y esperar el final, incluso con temor? Los que andan queriendo saber el futuro son los que en realidad no est\u00e1n viviendo bien el presente y no conf\u00edan en la presencia continua y el poder de este Dios, que es amo y rey del universo. Todos los predicadores y adivinos que andan por ah\u00ed, los que tiran las cartas, los que supuestamente saben lo que nos pasar\u00e1, son enga\u00f1adores y manipuladores de la necesidad que tenemos muchas veces de saber lo que pasar\u00e1. Confiar en \u00e9l y en sus palabras es lo dif\u00edcil, pero al mismo tiempo es lo que consuela y da paz.<\/em><\/p>\n<p><em>Por \u00faltimo, tener cuidado, como dice Jes\u00fas, de los falsos profetas y saber distinguirlos; hay much\u00edsimos. Son miles lo que ya predijeron lo que va a pasar y cu\u00e1ndo ser\u00e1 el fin de los tiempos. Muchas veces algunos cat\u00f3licos pierden el tiempo en eso y pierden energ\u00edas \u2013y se preguntan estas cosas\u2013 y andan alarmados y tristes. Y no es por maldad; es por ignorancia, es por no haber escuchado la Palabra. No haber escuchado a Jes\u00fas que lo dice claramente: \u00abNo los sigan\u00bb. No sigamos a nadie que no sea Jes\u00fas. Todo lo dem\u00e1s es pasajero y hay que saber distinguir.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como algunos, hablando del Templo, dec\u00edan que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jes\u00fas dijo: \u00abDe todo lo que ustedes contemplan, un d\u00eda no quedar\u00e1 piedra sobre piedra: todo ser\u00e1 destruido.\u00bb Ellos le preguntaron: \u00abMaestro, \u00bfcu\u00e1ndo tendr\u00e1 lugar esto, y cu\u00e1l ser\u00e1 la se\u00f1al de que va a suceder?\u00bb Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00abTengan cuidado, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3222,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-3221","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3221","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3221"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3221\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3226,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3221\/revisions\/3226"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3222"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3221"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3221"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3221"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}