{"id":3232,"date":"2023-11-30T00:00:46","date_gmt":"2023-11-30T03:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3232"},"modified":"2023-11-29T09:29:23","modified_gmt":"2023-11-29T12:29:23","slug":"fiesta-de-san-andres-apostol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/fiesta-de-san-andres-apostol\/","title":{"rendered":"Fiesta de San Andr\u00e9s Ap\u00f3stol"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3232-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/30noviembre-audio-FiestaSanAndres.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/30noviembre-audio-FiestaSanAndres.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/30noviembre-audio-FiestaSanAndres.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/30noviembre-audio-FiestaSanAndres.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jes\u00fas vio a dos hermanos: a Sim\u00f3n, llamado Pedro, y a su hermano Andr\u00e9s, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: \u00abS\u00edganme, y yo los har\u00e9 pescadores de hombres\u00bb.<\/p>\n<p>Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.<\/p>\n<p>Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca de Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jes\u00fas los llam\u00f3.<\/p>\n<p>Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Entramos de lleno, por decirlo as\u00ed, en el tiempo de Adviento, tiempo de esperanza. Tiempo que nos anima a levantar la cabeza, a mirar para adelante, a confiar, a saber esperar lo importante, a saborear. Descubrir la presencia de Jes\u00fas en nuestras vidas, en la vida de los dem\u00e1s, en este mundo lleno de voces y ruidos que nos aturden. Por eso, dedicaremos estos d\u00edas hasta la Navidad, adem\u00e1s de a meditar la Palabra de cada d\u00eda, a seguir hablando o aprendiendo sobre la esperanza, sobre esta virtud tan olvidada muchas veces entre nosotros los cristianos. A veces hemos dejado de esperar o esperamos cosas muy pasajeras que despu\u00e9s nos dejan con las manos y el coraz\u00f3n vac\u00edos.<\/em><\/p>\n<p><em>Aprovechemos este tiempo de la Esperanza. Pidamos esta virtud tan linda, esta virtud que se nos concede a todos por el bautismo. Virtud que viene de lo alto y que, sin querer, la hemos ido aplastando tanto y hecho tan humana que \u00faltimamente decir que se tiene esperanza es casi decir que se tiene optimismo. El desaf\u00edo de este tiempo es reordenar nuestras esperanzas, aprender a esperar \u2013valga la redundancia\u2013 lo esencial y dejar a un lado lo que cambia. Tenemos que educar nuestro coraz\u00f3n para que sepa discernir y esperar lo importante, que sepa esperar a Jes\u00fas y no tanto cosas que van y vienen.<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy, en esta fiesta de san Andr\u00e9s \u2013uno de los ap\u00f3stoles que fue hermano de Pedro\u2013, hay un claro ejemplo de alguien que esperaba a Jes\u00fas verdaderamente y, adem\u00e1s, lo que provoca en la vida de una persona un encuentro con la Esperanza, que en definitiva es Jes\u00fas. Aunque no lo dice el evangelio expl\u00edcitamente, me animo a decir que Andr\u00e9s y los dem\u00e1s personajes de hoy son capaces de dejarlo todo inmediatamente (porque en ambos casos as\u00ed lo dice Palabra), porque en el fondo ya lo estaban esperando de alg\u00fan modo en su coraz\u00f3n. Podr\u00edamos decir que nadie puede dejar todo si antes no est\u00e1 esperando algo en su coraz\u00f3n, algo mejor, algo m\u00e1s grande. Nadie puede cambiar de vida de esa manera, tan repentina, si en realidad en el fondo de su coraz\u00f3n no est\u00e1 deseando encontrarse con algo m\u00e1s grande, con algo trascendente, con algo que transforme. Si no lo pensamos as\u00ed, la escena del evangelio de hoy termina siendo demasiado idealista, rom\u00e1ntica, pero poco real y por eso muy lejana a nuestras posibilidades. Es bien real. Fue as\u00ed: Andr\u00e9s, como tantos en la historia de la Iglesia, dej\u00f3 todo por Jes\u00fas, porque hace rato estaba esperando al todo. \u00c9l y su hermano, Juan y Santiago, eran hombres muy comunes y normales, pero que esperaban al Salvador y solo por eso fueron capaces de dejar su vida anterior, sus cosas, sus familias, sus trabajos, por seguir a ese gran hombre, que era Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Siempre me quedo con las ganas de decir m\u00e1s cosas, porque el evangelio es una fuente inagotable de sabidur\u00eda. Hoy m\u00e1s que nunca. Por eso elijo dejarte algunas preguntas picando para rezar. \u00bfNo ser\u00e1 que nosotros a veces somos incapaces de dejar algo por Jes\u00fas porque tenemos como si fuese atrofiada nuestra capacidad de desear, de esperar lo eterno; porque hemos perdido la sensibilidad a lo eterno? \u00bfNo ser\u00e1 que deseamos tantas cosas en esta cultura de lo inmediato, de la cultura del click, del tenga todo ya, que ya no nos queda espacio para desear lo mejor? \u00bfNo ser\u00e1 que nuestro deseo interior es como nuestra hambre del cuerpo, que cuando peor nos alimentamos y m\u00e1s desordenadamente lo hacemos, menos ganas tenemos de comer cuando llegamos a casa, a la mesa? As\u00ed nos pasa con lo espiritual, con Jes\u00fas. Sin querer nos vamos queriendo saciar continuamente con miles de comidas ricas pero pasajeras y por eso cuando tenemos que pensar en \u00e9l, escucharlo, estar con \u00e9l, rezar, hablarle, hacer silencio, ya no sabemos qu\u00e9 pensar, qu\u00e9 decir, c\u00f3mo escuchar. La Esperanza est\u00e1 relacionada con nuestros deseos. Dime qu\u00e9 deseas y te dir\u00e9 qu\u00e9 esperas. Dese\u00e1s cosas bajas, esper\u00e1s cosas bajas, tendr\u00e1s cosas bajas. Dese\u00e1s bienes grandes, eternos, vas a esperar los bienes del cielo y tendr\u00e1s los bienes del cielo.<\/em><\/p>\n<p><em>Pensemos qu\u00e9 estamos deseando hoy, qu\u00e9 estamos esperando. Nos queda todo el Adviento para ir educando nuestros deseos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jes\u00fas vio a dos hermanos: a Sim\u00f3n, llamado Pedro, y a su hermano Andr\u00e9s, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: \u00abS\u00edganme, y yo los har\u00e9 pescadores de hombres\u00bb. Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron. 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