{"id":3237,"date":"2023-12-01T00:00:04","date_gmt":"2023-12-01T03:00:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3237"},"modified":"2023-11-30T09:06:49","modified_gmt":"2023-11-30T12:06:49","slug":"xxxiv-viernes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxiv-viernes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXXIV Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3237-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/01diciembre-audio-XXXIV-ViernesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/01diciembre-audio-XXXIV-ViernesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/01diciembre-audio-XXXIV-ViernesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/01diciembre-audio-XXXIV-ViernesAno.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas hizo a sus disc\u00edpulos esta comparaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abMiren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro \u00e1rbol. Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. As\u00ed tambi\u00e9n, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios est\u00e1 cerca.<\/p>\n<p>Les aseguro que no pasar\u00e1 esta generaci\u00f3n hasta que se cumpla todo esto. El cielo y la tierra pasar\u00e1n, pero mis palabras no pasar\u00e1n.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Muchas veces nos podemos preguntar o te habr\u00e1s preguntado: \u00bfCu\u00e1l es la voluntad de Dios para nuestra vida? \u00bfQu\u00e9 es lo que quiere que hagamos? Cu\u00e1ntas veces nos preguntamos eso en la vida. \u00bfQu\u00e9 tengo que hacer concretamente para vivir sirviendo, para hacer lo que Dios quiere? Y as\u00ed muchas veces podemos pasarnos la vida intentando descifrar la voluntad de Dios. Como si fuese una especie de f\u00f3rmula matem\u00e1tica, un teorema complicado de comprender, rompi\u00e9ndonos la cabeza y el coraz\u00f3n para saber casi \u00abmatem\u00e1ticamente\u00bb en d\u00f3nde nos quiere Dios, en d\u00f3nde quiere que podamos servirlo. Como si fuese que su voluntad es una especie de camino ya trazado que tenemos que descubrir. Casi como una predestinaci\u00f3n. \u00a1Cuidado!, hay mucho de eso en la Iglesia tambi\u00e9n. \u00bfNo te pas\u00f3 alguna vez?<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Muchas personas, y tambi\u00e9n lo hice muchas veces yo, vienen al sacerdote y le preguntan: \u00bfCu\u00e1l es la voluntad de Dios? \u00bfPadre, qu\u00e9 tengo que hacer? \u00bfC\u00f3mo puedo saber lo que Dios quiere de m\u00ed? Como si fuera que nosotros tenemos la \u00abbola m\u00e1gica\u00bb de las pel\u00edculas en donde podemos ver el futuro y saber lo que Dios pens\u00f3 para cada uno.<\/em><\/p>\n<p><em>Es un tema muy complejo, no podemos agotarlo en este audio. Pero creo que el evangelio del domingo, en realidad todos los evangelios, nos ayudan mucho a descifrar, por decirlo as\u00ed, ese supuesto \u00abenigma\u00bb que todos pretendemos conocer, y que en realidad ya est\u00e1 mil veces dicho \u2013y es m\u00e1s simple de lo que imaginamos\u2013. Es simple: \u00ab\u2026porque tuve hambre, y me diste de comer; tuve sed, y me diste de beber\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 es lo que Dios quiere de vos y de m\u00ed? Que no seamos indiferentes al sufrimiento de los dem\u00e1s y que al amar a los que m\u00e1s sufren \u2013 que puede ser incluso nuestra propia familia \u2013 tenemos la posibilidad de amarlo a \u00e9l. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s estamos buscando? Por eso, no importa tanto el qu\u00e9 hacemos, sino el c\u00f3mo lo hacemos. Tambi\u00e9n no importa mucho d\u00f3nde lo hacemos, sino c\u00f3mo lo hacemos. Amar a los otros por amor a Jes\u00fas y con el amor de Jes\u00fas: esa es la voluntad de \u00e9l. Por eso, en el fondo no es tan complicado saber cu\u00e1l es la voluntad de Dios, sino el cumplirla; el despertarnos y darnos cuenta que ya la tenemos ah\u00ed frente a nuestros ojos y nuestro coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Todo lo que tenemos a nuestro alrededor, todo va a pasar, todo va cambiando. Todo tiene su principio y su final; nuestra propia vida tambi\u00e9n, aunque sabemos que nuestra alma es inmortal. Y como todo lo que tenemos a nuestro alrededor pasar\u00e1, tenemos que saber ponerlo en su lugar, en donde corresponde. Y tenemos que amar donde estemos: a veces ser\u00e1 en un lugar, a veces ser\u00e1 en otro; a veces ser\u00e1 en una situaci\u00f3n o en otra. Tenemos que amar estemos donde estemos y estemos como estemos.<\/em><\/p>\n<p><em>Con Algo del Evangelio de hoy te propongo que traslademos este anuncio de Jes\u00fas, de que \u00abhay que estar atentos a su venida\u00bb, de que \u00abhay que aprender a distinguir\u00bb, as\u00ed como distinguimos en la naturaleza a trav\u00e9s de los signos y manifestaciones que hay algo que vendr\u00e1 despu\u00e9s. Asimismo, te propongo y me propongo que hoy pensemos esto llevado a nuestra vida espiritual, pero concretamente a nuestro d\u00eda a d\u00eda. No tanto que pensemos en el futuro, en su \u00absegunda venida\u00bb, sino en las venidas continuas de \u00e9l a nuestra vida; a la presencia del Reino de Dios en nuestra vida cotidiana, en cada cosa que hacemos.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas nos invita a saber interpretar, porque ah\u00ed es en donde fallamos muchas veces. Nos cuesta much\u00edsimo interpretar el detr\u00e1s de lo que vemos y hacemos, de lo que nos pasa, de lo que se nos manifiesta, de las personas, de las situaciones; de todo, tanto de lo bueno como de lo malo. Detr\u00e1s de todo eso siempre o en todo eso siempre est\u00e1 Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Siempre hay algo bueno para aprender. As\u00ed como a trav\u00e9s de la Cruz de Jes\u00fas nosotros aprendemos a ver el amor que \u00e9l nos tuvo, tambi\u00e9n tenemos que aprender a ver incluso en las situaciones dif\u00edciles de nuestra vida la presencia de nuestro Padre. Porque tenemos una gran capacidad de ver lo malo.<\/em><\/p>\n<p><em>Tenemos una gran capacidad para juzgar las cosas malas, incluso para etiquetar situaciones y personas; juzgar, prejuzgar y sacar conclusiones de cosas que vemos, de situaciones que nos han pasado. Y muchas veces somos muy implacables en mostrar las cosas malas de los dem\u00e1s. \u00bfPor qu\u00e9 no aprendemos a ver lo bueno? \u00bfPor qu\u00e9 no aprendemos a ver \u2013por ejemplo\u2013 que detr\u00e1s del enojo de una persona hacia nosotros podemos darnos cuenta que puede ser una correcci\u00f3n para nuestra manera de ser? \u00bfPor qu\u00e9 no aprendemos a ver que detr\u00e1s del enojo de tu marido, de tu mujer, de tus hijos, en el fondo lo que te est\u00e1n manifestando es amor? S\u00ed, de alguna manera un poco rara, pero finalmente amor. Pero se puede decir que est\u00e1n pidiendo, reclamando amor de alg\u00fan modo. Aprendamos a ver la bondad de las cosas que hay detr\u00e1s de lo que nos pasa.<\/em><\/p>\n<p><em>Si nos pones a pensar en este d\u00eda que empezamos \u2013en nuestro trabajo, mientras estamos viajando, mientras estamos haciendo las cosas de la casa\u2013, podr\u00edamos empezar por levantar la mirada y darnos cuenta que hay un mont\u00f3n de situaciones que, si aprendemos a leerlas mirando m\u00e1s all\u00e1 de lo que vendr\u00e1, siempre podemos sacar algo bueno; siempre, incluso del pecado. El pecado inaugura en nuestra vida el tiempo de la misericordia, el tiempo del perd\u00f3n, el tiempo de una nueva oportunidad, de la resurrecci\u00f3n, del acercamiento a Jes\u00fas. Por eso, \u00abhay m\u00e1s alegr\u00eda en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan perd\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Y esto no es para caer en un optimismo ingenuo, sino para realmente ver la presencia de Dios en nuestra vida, como \u00e9l quiere. Porque si no, reducimos la presencia de Dios y la experiencia de Dios a las cosas buenas que nosotros vemos y a las cosas que nosotros consideramos que son buenas. Dios est\u00e1 siempre. \u00c9l est\u00e1 en todas partes, est\u00e1 en nuestro coraz\u00f3n, solo hace falta aprender a descubrirlo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas hizo a sus disc\u00edpulos esta comparaci\u00f3n: \u00abMiren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro \u00e1rbol. Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. As\u00ed tambi\u00e9n, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios est\u00e1 cerca. Les aseguro que no [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3238,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-3237","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3237","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3237"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3237\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3241,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3237\/revisions\/3241"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3238"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3237"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3237"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3237"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}