{"id":3265,"date":"2023-12-06T00:00:56","date_gmt":"2023-12-06T03:00:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3265"},"modified":"2023-12-05T08:30:53","modified_gmt":"2023-12-05T11:30:53","slug":"i-miercoles-de-adviento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/i-miercoles-de-adviento\/","title":{"rendered":"I Mi\u00e9rcoles de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3265-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/06diciembre-audio-I-MiercolesAdviento-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/06diciembre-audio-I-MiercolesAdviento-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/06diciembre-audio-I-MiercolesAdviento-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/06diciembre-audio-I-MiercolesAdviento-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas lleg\u00f3 a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la monta\u00f1a, se sent\u00f3. Una gran multitud acudi\u00f3 a \u00e9l, llevando paral\u00edticos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y \u00e9l los cur\u00f3. La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inv\u00e1lidos quedaban curados, los paral\u00edticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel.<\/p>\n<p>Entonces Jes\u00fas llam\u00f3 a sus disc\u00edpulos y les dijo: \u00abMe da pena esta multitud, porque hace tres d\u00edas que est\u00e1n conmigo y no tienen qu\u00e9 comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podr\u00edan desfallecer en el camino.\u00bb<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos le dijeron: \u00ab\u00bfY d\u00f3nde podr\u00edamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas les dijo: \u00ab\u00bfCu\u00e1ntos panes tienen?\u00bb<\/p>\n<p>Ellos respondieron: \u00abSiete y unos pocos pescados.\u00bb<\/p>\n<p>\u00c9l orden\u00f3 a la multitud que se sentara en el suelo; despu\u00e9s, tom\u00f3 los panes y los pescados, dio gracias, los parti\u00f3 y los dio a los disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>Y ellos los distribuyeron entre la multitud. Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Hab\u00edamos dicho en el evangelio del domingo que esta semana de alg\u00fan modo nos acompa\u00f1ar\u00eda la palabra vigilancia, o sea, m\u00e1s que la palabra la actitud, que la primera semana de adviento es una propuesta para estar vigilantes, para estar atentos, para estar prevenidos. Dicho de otra manera, o tomando otro aspecto, ser\u00eda bueno estar despiertos, despertarnos un poco a veces de la modorra espiritual, de la tibieza de la fe. No podemos encontrarnos con el Se\u00f1or si no estamos atentos, porque \u00e9l est\u00e1 de alg\u00fan modo oculto. No es que le gusta esconderse, sino que es Dios oculto entre nosotros y en nosotros. Por eso no olvidemos esta actitud que tenemos que tener en estos d\u00edas, que se va a ir despertando o creando en el coraz\u00f3n en la medida que escuchamos la Palabra. La Palabra nos despierta, la Palabra nos mantiene vigilantes, porque el escuchar ya de alg\u00fan modo es estar vigilantes, estar atentos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Pero tambi\u00e9n retomemos hoy brevemente el tema de la esperanza. Porque podr\u00edamos decir que quien tiene esperanza vive de otra manera, podr\u00edamos decir que recibe algo as\u00ed como una vida nueva. Hace tan bien tener esperanza, pero hace bien tambi\u00e9n saber bien en qu\u00e9 consiste esta esperanza, conocerla. En realidad, tener esperanza significa llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero. Pasar de una situaci\u00f3n de vivir como si Dios no existiera, aunque siempre existe, aunque yo no lo crea, aunque yo no lo viva, a un cambiar de vida, porque nos damos cuenta de que ese Dios est\u00e1 presente; pero no solo est\u00e1 presente, sino tambi\u00e9n obra, act\u00faa. Para nosotros, que vivimos en un contexto de fe en general o hemos recibido la fe desde ni\u00f1os, esto de recibir una esperanza nueva nos parece un poco imperceptible o dif\u00edcil de experimentar, salvo que te hayas convertido de grande o hayas recibido esa gracia de grande.<\/em><\/p>\n<p><em>Estamos casi como, en el fondo, anestesiados ante todo esto y nos olvidamos. Mucho m\u00e1s nos pasa a los sacerdotes, que a veces estamos tanto \u00abtrabajando\u201d para Dios que nos olvidamos de que \u00e9l lo es todo y que sin \u00e9l no podemos nada y que es \u00e9l el que en el fondo da esperanza al pueblo de Dios. No somos nosotros los que le damos esperanza a las personas. Pero menos mal que cada tanto \u00e9l nos da un cimbronazo, por decirlo as\u00ed, para despertarnos a los sacerdotes, \u00bfno?<\/em><\/p>\n<p><em>Hace tiempo, me acuerdo, tuve la dicha de bautizar, confirmar y dar la primera comuni\u00f3n a Blanca. No me olvido m\u00e1s su nombre. Esta mujer que hab\u00eda contado alguna vez que sinti\u00f3 el llamado a ser cristiana gracias a un santo, a una devoci\u00f3n, que sin darse cuenta la fue llevando a Jes\u00fas. Y gracias a eso decidi\u00f3 ser cristiana, decidi\u00f3 recibir los sacramentos de iniciaci\u00f3n. Y al comienzo del rito del bautismo de adultos, antes de entrar a la Iglesia, en el atrio, se le pregunta al catec\u00fameno, aquella persona que se estaba preparando: \u00bfQu\u00e9 le ped\u00eds a la Iglesia? Y la persona responde y debe responder: \u00abEl bautismo\u00bb Y despu\u00e9s se le pregunt\u00e9: \u00bfQu\u00e9 te da el bautismo? Y Blanca me respondi\u00f3: \u00abLa fe\u00bb. Un adulto responde la fe, un ni\u00f1o no puede; lo hacen los padres.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero qu\u00e9 lindo que es bautizar a veces a los adultos convencidos de que la fe les da algo distinto, que el bautismo les da la fe. Ver los ojos brillosos de emoci\u00f3n de esta mujer al responder, percibir que plenamente ella estaba empezando una vida nueva, que estaba recibiendo una esperanza distinta en su vida, me ayud\u00f3 a comprender lo que hoy te quiero transmitir. La fe nos da esta esperanza. Con Dios hay esperanza. Sin Dios no hay verdadera esperanza, hay optimismo. Hay muchas cosas, pero no esperanza. Por ah\u00ed nosotros que tenemos a Dios o que Dios est\u00e1 en nosotros por pura gracia pero que a veces parece que no tenemos esperanza, creo que nos har\u00eda bien una pregunta distinta. \u00bfSi no tenemos esperanza, si no confiamos en lo que vendr\u00e1, en las promesas de Dios, no ser\u00e1 que en el fondo nos falta Dios en el coraz\u00f3n o que nos falta creer como \u00e9l nos ense\u00f1a?<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy claramente se ve que todos, pero todos encuentran esperanza en Jes\u00fas. \u00abLa multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inv\u00e1lidos quedaban curados, los paral\u00edticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel\u00bb, dice la Palabra. Y adem\u00e1s Jes\u00fas tambi\u00e9n al final les da de comer, o sea, una cosa incre\u00edble. Pasa de todo: curaci\u00f3n de cuerpos, curaci\u00f3n del alma, dar de comer. Jes\u00fas les da todo.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero hay un detalle importante que quiero dejarte para hoy, y para m\u00ed tambi\u00e9n, que dice el evangelio que \u00ablos pusieron a sus pies y \u00e9l los cur\u00f3\u00bb. Eso quiere decir que hubo personas que llevaron a los enfermos, a los dolidos a los pies de Jes\u00fas, a los que seguramente no pod\u00edan ir por s\u00ed solos. Y es lindo pensar que siempre hay alguien que me llev\u00f3 a la esperanza, siempre hay alguien que puede acercar a la esperanza a otros. Digo a la esperanza porque la esperanza es Jes\u00fas. Pero tambi\u00e9n podr\u00edamos decir siempre hay alguien que me da esperanza, siempre hay alguien que me lleva a conocer a Jes\u00fas. Qu\u00e9 bien hace pensar que Jes\u00fas es nuestra esperanza. \u00c9l es nuestra esperanza. No solo por lo que nos prometa, porque nos promete la Vida eterna, porque nos promete una vida distinta a partir de ahora. No solo porque nos puede curar el coraz\u00f3n y el alma o tambi\u00e9n el cuerpo, dar de comer, sino porque estar con \u00e9l da esperanza.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Hoy depende de nosotros volver a los pies de \u00e9l, poder tirarnos simb\u00f3licamente a sus pies, nosotros, o bien poder llevar a otros! Acerquemos a alguien a Jes\u00fas que lo necesita. Un cristiano en serio, un cristiano con esperanza, lleva a otros sin esperanza a los pies de Jes\u00fas para que pueda descubrir el verdadero sentido de la vida, para que recobre su esperanza perdida.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas lleg\u00f3 a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la monta\u00f1a, se sent\u00f3. Una gran multitud acudi\u00f3 a \u00e9l, llevando paral\u00edticos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y \u00e9l los cur\u00f3. 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