{"id":3270,"date":"2023-12-07T00:00:21","date_gmt":"2023-12-07T03:00:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3270"},"modified":"2023-12-06T08:44:56","modified_gmt":"2023-12-06T11:44:56","slug":"i-jueves-de-adviento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/i-jueves-de-adviento\/","title":{"rendered":"I Jueves de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3270-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/07diciembre-audio-I-JuevesAdviento-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/07diciembre-audio-I-JuevesAdviento-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/07diciembre-audio-I-JuevesAdviento-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/07diciembre-audio-I-JuevesAdviento-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abNo son los que me dicen: &#8220;Se\u00f1or, Se\u00f1or&#8221;, los que entrar\u00e1n en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que est\u00e1 en el cielo.<\/p>\n<p>As\u00ed, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en pr\u00e1ctica, puede compararse a un hombre sensato que edific\u00f3 su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumb\u00f3 porque estaba construida sobre roca.<\/p>\n<p>Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edific\u00f3 su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumb\u00f3, y su ruina fue grande.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Los d\u00edas pasan, los a\u00f1os pasan, los fines de a\u00f1os pasan. La Navidad se acerca y tambi\u00e9n pasar\u00e1. Muchas veces parece que todo sigue igual. Siempre en diciembre por lo menos por estos lados, en el hemisferio sur que ya se termina el a\u00f1o, decimos: \u00ab\u00a1Uy, \u00a1c\u00f3mo se pas\u00f3 este a\u00f1o! Un a\u00f1o m\u00e1s. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es parar un poco e intentar ser \u00abun poco m\u00e1s due\u00f1os del tiempo\u00bb! En realidad, due\u00f1os de nosotros mismos, porque el tiempo pasa; es lo \u00fanico que no podemos frenar. Todos andamos corriendo, a veces con despedidas, con comidas, con los egresados, con las compras. Este es un a\u00f1o especial, pero de alg\u00fan modo siempre andamos as\u00ed. No s\u00e9 bien porqu\u00e9, pero parece que a fines de diciembre todo se termina, parece que se viene el fin del mundo y tenemos que hacer todo junto. As\u00ed vivimos a veces. Es extra\u00f1o, pero todos somos un poco esclavos de esta manera de vivir. No echo la culpa a nadie, en realidad nadie tiene que echarle la culpa a nadie. Porque, en definitiva, con m\u00e1s o menos condicionamientos, somos nosotros los que elegimos el modo de vivir en general. Somos nosotros los que tomamos nuestras propias decisiones. Vuelvo a decir: a veces en algunas cuestiones casi que no nos queda otra; pero en general el rumbo de la vida lo vamos eligiendo nosotros mismos, y eso es tan lindo como riesgoso, como responsable. Hay que tomarse las cosas en serio.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Soy de los que piensan, y cada d\u00eda me convenzo m\u00e1s, de que son m\u00e1s la veces que Dios Padre nos ayuda a \u00abcumplir su voluntad\u00bb que las veces que la cumplimos por iniciativa propia o por amor puro. En nosotros debe estar siempre obviamente la disposici\u00f3n, la decisi\u00f3n, pero la ayuda viene de lo alto. \u00abEs Dios el que produce en ustedes el querer y el poder\u00bb, dice san Pablo. \u00abLa esperanza la recibimos como don, viene de Dios\u00bb, dec\u00edamos estos d\u00edas. Porque la esperanza es Jes\u00fas y \u00e9l es el enviado del Padre. \u00bfPara qu\u00e9? Para confiar en \u00e9l y para poder amarlo como \u00e9l desea que lo amemos. Ser cristiano, antes que hacer cosas buenas, es aceptar que \u00e9l es bueno, y que solo \u00e9l es bueno y que \u00e9l es el que \u00abhace\u00bb la mayor\u00eda de las cosas. Y somos nosotros los que humildemente nos plegamos de alguna manera, \u00abcaptamos\u00bb esa \u00absinton\u00eda\u00bb de amor que da vueltas por nuestro coraz\u00f3n, y continuamente. Cuando queremos construir nuestra vida de fe como en una especie de \u00abvoluntarismo\u00bb narcisista, de perfeccionismo, es cuando perdemos la esperanza. En realidad, construimos nuestra propia esperanza, y esta se puede derrumbar en cualquier momento de la vida, con cualquier tormenta, porque nos desilusionamos cuando las cosas no salen como pens\u00e1bamos. Dejemos que en este Adviento Dios nos muestre su voluntad, su camino, nuestra esperanza.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy es muy gr\u00e1fico, muy sencillo y nos ayuda a comprender esto. El que construye su vida sobre la \u00abarena\u00bb de sus decisiones, de sus proyectos, de sus ambiciones personales, de la \u00abmirada\u00bb de los dem\u00e1s, de la cultura del tiempo, sobre su \u00abmirada\u00bb de la vida, tarde o temprano termina siendo esclavo de s\u00ed mismo. Tarde o temprano termina experimentando la fragilidad de todo lo de este mundo, de todo lo que construy\u00f3, porque nuestras esperanzas pasajeras son arena. No son malas, pero son arena en comparaci\u00f3n con la esperanza de Jes\u00fas. Jes\u00fas es roca, es cimiento, es vida. Sus palabras son vida. Son la \u00fanica esperanza real de este mundo, que muchas veces no sabe para d\u00f3nde va. Es triste, pero el hilo de las decisiones m\u00e1s importantes que definen el destino de nuestras naciones, de nuestras ciudades, est\u00e1n en manos de personas que pueden ser muy buenas \u2013aunque es dif\u00edcil encontrarlas\u2013, pero no est\u00e1n ancladas en la Palabra de Dios. Vos pensar\u00e1s que estoy un poco loco, pero es real. \u00bfQu\u00e9 gobernante de este mundo se plantea que sus decisiones tienen que estar construidas sobre la Palabra de Dios? Creo que nadie, o muy pocos. No gana ninguna elecci\u00f3n el gobernante que en su plan de gobierno decide poner a Dios y su voluntad en primer lugar. Es muy sencillo, lo votar\u00edan muy pocos.<\/em><\/p>\n<p><em>M\u00e1s all\u00e1 de las pol\u00edticas econ\u00f3micas y sociales que se pueden adoptar, cuando la roca en donde se asienta todo no es la verdad, no es la verdadera esperanza, alg\u00fan d\u00eda todo se derrumba ante la primera crisis, ante el primer problema, ante los conflictos. La historia de la humanidad es testigo de esto. No hay que ser muy avispado para poder verlo. Todo se viene abajo, tarde o temprano, si no est\u00e1 construido sobre la roca.<\/em><\/p>\n<p><em>En cambio, cuando d\u00eda a d\u00eda nos planteamos y nos preguntamos: \u00bfQu\u00e9 har\u00eda Cristo en mi lugar? \u00bfQu\u00e9 har\u00eda la Virgen en mi lugar?, todo va tomando otro color. Nuestra casa-coraz\u00f3n no es tan fr\u00e1gil como parece, no es tan movediza. Es m\u00e1s firme, m\u00e1s duradera, porque ni la muerte puede tirarla abajo. As\u00ed lo dec\u00eda maravillosamente san Pablo: \u00ab\u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 entonces separarnos del amor de Cristo? \u00bfLas tribulaciones, las angustias, la persecuci\u00f3n, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada? (\u2026) Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que nos am\u00f3. Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los \u00e1ngeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podr\u00e1 separarnos jam\u00e1s del amor de Dios, manifestado en Cristo Jes\u00fas, nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>No importa lo que hacemos \u00fanicamente, sino es tan importa c\u00f3mo lo hacemos, con qu\u00e9 intenci\u00f3n y buscando qu\u00e9. Si tenemos la certeza de que Jes\u00fas es nuestra \u00abroca\u00bb, nuestro todo, nuestro cimiento, nuestra esperanza; aquel a quien esperamos alg\u00fan d\u00eda abrazar mientras intentamos vivir sus palabras, mientras deseamos amar como \u00e9l nos ama, \u00bfqu\u00e9 importa tanto todo lo dem\u00e1s? \u00bfQu\u00e9 importa tanto que las cosas de ac\u00e1 no salgan como esperamos?<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abNo son los que me dicen: &#8220;Se\u00f1or, Se\u00f1or&#8221;, los que entrar\u00e1n en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que est\u00e1 en el cielo. 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