{"id":3276,"date":"2023-12-08T00:00:31","date_gmt":"2023-12-08T03:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3276"},"modified":"2023-12-06T08:49:14","modified_gmt":"2023-12-06T11:49:14","slug":"solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-de-la-virgen-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-de-la-virgen-maria\/","title":{"rendered":"Solemnidad de la Inmaculada Concepci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3276-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/08diciembre-audio-SolemnidadInmaculadaConcepcionVirgen-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/08diciembre-audio-SolemnidadInmaculadaConcepcionVirgen-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/08diciembre-audio-SolemnidadInmaculadaConcepcionVirgen-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/08diciembre-audio-SolemnidadInmaculadaConcepcionVirgen-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En el sexto mes, el \u00c1ngel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado Jos\u00e9. El nombre de la virgen era Mar\u00eda.<\/p>\n<p>El \u00c1ngel entr\u00f3 en su casa y la salud\u00f3, diciendo: \u00ab\u00a1Al\u00e9grate!, llena de gracia, el Se\u00f1or est\u00e1 contigo.\u00bb<\/p>\n<p>Al o\u00edr estas palabras, ella qued\u00f3 desconcertada y se preguntaba qu\u00e9 pod\u00eda significar ese saludo.<\/p>\n<p>Pero el \u00c1ngel le dijo: \u00abNo temas, Mar\u00eda, porque Dios te ha favorecido. Concebir\u00e1s y dar\u00e1s a luz un hijo, y le pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas; \u00e9l ser\u00e1 grande y ser\u00e1 llamado Hijo del Alt\u00edsimo. El Se\u00f1or Dios le dar\u00e1 el trono de David, su padre, reinar\u00e1 sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendr\u00e1 fin.\u00bb<\/p>\n<p>Mar\u00eda dijo al \u00c1ngel: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ning\u00fan hombre?\u00bb<\/p>\n<p>El \u00c1ngel le respondi\u00f3: \u00abEl Esp\u00edritu Santo descender\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra. Por eso el ni\u00f1o ser\u00e1 Santo y ser\u00e1 llamado Hijo de Dios. Tambi\u00e9n tu parienta Isabel concibi\u00f3 un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada est\u00e9ril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Mar\u00eda dijo entonces: \u00abYo soy la servidora del Se\u00f1or, que se cumpla en m\u00ed lo que has dicho.\u00bb<\/p>\n<p>Y el \u00c1ngel se alej\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Mientras caminamos en este tiempo de adviento, en esta semana de conversi\u00f3n, donde humildemente necesitamos que Jes\u00fas nos siga cambiando el coraz\u00f3n, aparece la figura de Mar\u00eda. Ella siempre tiene que estar. Mar\u00eda es tambi\u00e9n la gran protagonista del tiempo de espera hasta la Navidad. Ella supo esperar. Ella es la mujer de la esperanza, llev\u00f3 a la esperanza en su vientre porque fue elegida para eso. Rogu\u00e9mosle a Mar\u00eda hoy la conversi\u00f3n de nuestro coraz\u00f3n, el deseo de convertirnos, de cambiar un poco m\u00e1s, de ser hombres y mujeres de esperanza y que estos d\u00edas hacia la Navidad sean d\u00edas de gracia.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Ella es la Pur\u00edsima, la toda santa y preservada de todo pecado, de la mancha del pecado, de la debilidad original que nos inclina a todos hacia el mal y nos hace dif\u00edcil hacer el bien, y por lo tanto preservada de todo acto pecaminoso. Nunca pec\u00f3, ni pens\u00f3 en pecar. No le interes\u00f3 pecar, no le interes\u00f3 obrar mal, buscarse a s\u00ed misma y no entregarse. Toda su vida fue un S\u00ed total y completo a cada deseo de Dios. Dios la eligi\u00f3 y la predestin\u00f3 para ser la Madre de nuestro Salvador y por eso deb\u00eda ser totalmente Pura. \u00bfC\u00f3mo iba a recibir al Sant\u00edsimo con restos de pecado en su coraz\u00f3n?<\/em><\/p>\n<p><em>Este dogma que hoy celebramos no es una verdad fr\u00eda y abstracta de nuestra fe, es una verdad que toca lo m\u00e1s profundo de nuestro ser y nos da esperanza y consuelo para seguir. As\u00ed son los dogmas, verdades vivas que nos dan luz para el camino. En realidad, no celebramos un dogma, sino que celebramos la obra de Dios en la Virgen Sant\u00edsima. Celebramos que para Dios no hay &#8220;nada imposible&#8221;, y que \u00c9l si lo desea puede hacer su obra m\u00e1s all\u00e1 del pecado que reina muchas veces en el mundo. La Virgen fue pura para recibir al Hijo de Dios y para darnos al Hijo de Dios, esa fue su misi\u00f3n y sigue si\u00e9ndola.<\/em><\/p>\n<p><em>La Virgen anticipa con su vida lo que el Padre quiere para cada uno de nosotros, la santificaci\u00f3n, la progresiva purificaci\u00f3n de nuestra vida para poder un d\u00eda llegar a verlo cara a cara. En Mar\u00eda sucedi\u00f3 milagrosamente, al ser concebida, y en nosotros se va dando paso a paso, lentamente a lo largo de nuestra vida en la medida en que, como Mar\u00eda, escuchamos la voz de Dios y le obedecemos. S\u00ed, obedeciendo, que, aunque no est\u00e9 tan de moda, es el modo de ir haci\u00e9ndonos santos. Obedecer escuchando a Dios en todo para hacer siempre su voluntad.<\/em><\/p>\n<p><em>Escuchar su palabra deber\u00eda ser nuestro mayor anhelo. Callar nuestras voces interiores para escuchar a Dios en nosotros y en los dem\u00e1s. Dios jam\u00e1s deja hablar. Habla continuamente, solo tenemos que aprender a escucharlo.<\/em><\/p>\n<p><em>Mar\u00eda dijo &#8220;h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra&#8221;, no dijo &#8220;har\u00e9 tu voluntad&#8221;. Su respuesta es humilde, debemos dejar que sea \u00c9l el que haga en nosotros lo que quiera y no ser tanto nosotros los que decidamos lo que tenemos que hacer. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil! Pero qu\u00e9 paz encuentra en su vida quien descubre este camino. \u00a1Que se haga en nosotros T\u00fa voluntad!<\/em><\/p>\n<p><em>Virgen Sant\u00edsima, ense\u00f1anos el camino de la escucha obediente. No hay nada imposible para Dios cuando nos disponemos a que \u00c9l haga en nosotros lo que \u00c9l quiere. Que Mar\u00eda nos ayude hoy a encontrarnos con Jes\u00fas una y otra vez, para que sepamos descansar en su coraz\u00f3n, para que acudamos al \u201cpaciente y humilde de coraz\u00f3n\u201d. Eso es lo \u00fanico que le interesa a Mar\u00eda, eso es lo \u00fanico que deber\u00eda interesarnos a nosotros.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el sexto mes, el \u00c1ngel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado Jos\u00e9. El nombre de la virgen era Mar\u00eda. El \u00c1ngel entr\u00f3 en su casa y la salud\u00f3, diciendo: \u00ab\u00a1Al\u00e9grate!, llena de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3277,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-3276","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3276","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3276"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3276\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3280,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3276\/revisions\/3280"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3277"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3276"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3276"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3276"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}