{"id":3324,"date":"2023-12-17T00:00:11","date_gmt":"2023-12-17T03:00:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3324"},"modified":"2023-12-16T10:24:03","modified_gmt":"2023-12-16T13:24:03","slug":"iii-domingo-de-adviento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-domingo-de-adviento\/","title":{"rendered":"III Domingo de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3324-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/17diciembre-audio-III-DomingoAdviento-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/17diciembre-audio-III-DomingoAdviento-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/17diciembre-audio-III-DomingoAdviento-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/17diciembre-audio-III-DomingoAdviento-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Apareci\u00f3 un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de \u00e9l. \u00c9l no era la luz, sino el testigo de la luz.<\/p>\n<p>Este es el testimonio que dio Juan, cuando los jud\u00edos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusal\u00e9n, para preguntarle: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa?\u00bb. \u00c9l confes\u00f3 y no lo ocult\u00f3, sino que dijo claramente: \u00abYo no soy el Mes\u00edas.\u00bb \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres, entonces?\u00bb, le preguntaron: \u00ab\u00bfEres El\u00edas?\u00bb. Juan dijo: \u00abNo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfEres el Profeta?\u00bb \u00abTampoco\u00bb, respondi\u00f3.<\/p>\n<p>Ellos insistieron: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? \u00bfQu\u00e9 dices de ti mismo?\u00bb.<\/p>\n<p>Y \u00e9l les dijo: \u00abYo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Se\u00f1or, como dijo el profeta Isa\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p>Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a preguntarle: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 bautizas, entonces, si t\u00fa no eres el Mes\u00edas, ni El\u00edas, ni el Profeta?\u00bb.<\/p>\n<p>Juan respondi\u00f3: \u00abYo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: \u00e9l viene despu\u00e9s de m\u00ed, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia\u00bb.<\/p>\n<p>Todo esto sucedi\u00f3 en Betania, al otro lado del Jord\u00e1n, donde Juan bautizaba.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Cada d\u00eda que pasa, en medio de cosas tan lindas, pero al mismo tiempo, de situaciones tan dif\u00edciles, me puedo dar cuenta, y espero que vos tambi\u00e9n, que la verdadera alegr\u00eda no se compra ni se vende con nada. La vida es linda, es verdad, es un regalo de Dios, tiene cosas maravillosas que nos llenan de alegr\u00eda, que nos colman en serio el coraz\u00f3n, que nos sacan una sonrisa todos los d\u00edas si nos disponemos a disfrutarlas y a descubrirlas. Pero al mismo tiempo, todos sabemos, especialmente los adultos, que eso que muchas veces nos hace disfrutar pende de un hilo y que se puede cortar en cualquier momento, incluso sin que dependa de nosotros. Las alegr\u00edas de la vida, las buenas, las leg\u00edtimas, las sanas, las que alcanzamos por nuestro esfuerzo y por gracia de Dios, se nos pueden ir de las manos, como el agua cuando la intentamos agarrar\u2026 en minutos, en segundos. Un ser querido, un lindo trabajo, una profesi\u00f3n, un proyecto alcanzado, un logro, unas lindas vacaciones, un buen vino, una buena comida, un amigo o una amiga de verdad y as\u00ed todo, todo pasa, podemos nombrar incluso los que vos mismo te est\u00e1s imaginando en este momento y te da alegr\u00eda.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>La alegr\u00eda, es la palabra clave de este domingo, que justamente se llama as\u00ed, \u00abDomingo de la Alegr\u00eda\u00bb, el \u00abDomingo de Gaudete\u00bb, en lat\u00edn, que quiere decir: regoc\u00edjense, al\u00e9grense. Ya muy cercanos a revivir el misterio del nacimiento de nuestro Salvador, la Iglesia en su liturgia nos propone meditar sobre la alegr\u00eda, pero esa alegr\u00eda que proviene de un encuentro con \u00e9l, con Jes\u00fas y no las alegr\u00edas pasajeras, muchas veces, como digo, leg\u00edtimas, que llenan nuestra vida solo por momentos. En definitiva, a meditar sobre esa alegr\u00eda que puede permanecer a\u00fan en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles de la vida.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abEst\u00e9n siempre alegres\u00bb, nos dice san Pablo en la segunda lectura de hoy. Eso quiere decir que es posible. Eso significa que Jes\u00fas desea compartir su gozo, desea que nosotros, los cristianos, vivamos \u00abesperando ser felices y siendo felices mientras esperamos\u00bb. Nuestro gozo es posible, porque es un gozo que proviene de la esperanza, es un gozo \u00aben el Se\u00f1or\u00bb, como dice la Palabra. Esto hay que saberlo para no frustrarse con cualquier cosa, para no hacer de Jes\u00fas un Dios que promete alegr\u00edas similares a las del mundo, a las que nuestro coraz\u00f3n muchas veces busca errando el camino.<\/em><\/p>\n<p><em>La alegr\u00eda nunca llegar\u00e1 a ser plena mientras estemos en camino hacia \u00c9l. Eso es algo que no podemos olvidar, que no podemos dejar de decir. La alegr\u00eda es como la hermana de la felicidad, pero no se termina de alcanzar nunca plenamente. Est\u00e1 all\u00e1, es el horizonte, es la meta que vemos y deseamos alcanzar, pero que solo se alcanzar\u00e1 al final de nuestra vida. Es como el horizonte que pensamos que mientras caminamos llegamos, pero se va alargando el camino.<\/em><\/p>\n<p><em>La alegr\u00eda se espera y se alcanza en la medida que nos ponemos en camino de conocer m\u00e1s y m\u00e1s a Jes\u00fas, que es la Luz. La luz es s\u00edmbolo de la alegr\u00eda porque es la que nos permite ver aquello que por nosotros mismos no podemos ver, no podemos observar, por nuestra ceguera. Por eso Jes\u00fas es nuestra alegr\u00eda, porque \u00c9l vino a traernos ese don, vino a darse a s\u00ed mismo, a iluminar nuestra vida para que as\u00ed podamos tener un \u00abrostro\u00bb que irradie alegr\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos habla de ser testigos, de ser luz para otros. Por eso solo puede ser testigo, solo puede dar testimonio, aquel que vive esa alegr\u00eda profunda de haberse encontrado con Jes\u00fas. Como Juan el Bautista, nosotros debemos dar testimonio de la Luz, debemos poder reflejar esa luz para que otros encuentren la alegr\u00eda que tanto necesitan. En un mundo que clama por la alegr\u00eda, la humanidad entera desea, anhela ser feliz, tanto el bueno, como el que hace el mal creyendo que con eso encuentra alegr\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Hay algo importante, que se desprende de las palabras de hoy. La humildad es la condici\u00f3n b\u00e1sica y necesaria para encontrarse con esa alegr\u00eda, con la luz, con Jes\u00fas. Solo el que vive necesitado de luz puede dejarse iluminar. Solo el que reconoce que por s\u00ed mismo no puede encontrar la paz y la alegr\u00eda definitiva; solo ese, est\u00e1 preparado para recibir la alegr\u00eda como regalo. La alegr\u00eda es el regalo que reciben los humildes, los que saben \u00abdesaparecer para que Jes\u00fas crezca\u00bb y \u00c9l sea el protagonista. Juan el Bautista es el modelo del testigo humilde y alegre.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos deseamos vivir alegres, pero para eso debemos vivir la humildad, la virtud del que es testigo y no habla por s\u00ed mismo. Solo est\u00e1 alegre el que es humilde y da testimonio. Solo es testigo el que vive alegre y humildemente. Solo es humilde, el que vive alegre dando testimonio. Pidamos hoy ese don y vamos todos en busca de la verdadera alegr\u00eda que nos trajo Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen domingo y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apareci\u00f3 un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. 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