{"id":3329,"date":"2023-12-18T00:24:01","date_gmt":"2023-12-18T03:24:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3329"},"modified":"2023-12-18T00:24:28","modified_gmt":"2023-12-18T03:24:28","slug":"feria-de-adviento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/feria-de-adviento\/","title":{"rendered":"Feria de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3329-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/18diciembre-audio-III-LunesAdviento-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/18diciembre-audio-III-LunesAdviento-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/18diciembre-audio-III-LunesAdviento-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/18diciembre-audio-III-LunesAdviento-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Este fue el origen de Jesucristo:<\/p>\n<p>Mar\u00eda, su madre, estaba comprometida con Jos\u00e9 y, cuando todav\u00eda no hab\u00edan vivido juntos, concibi\u00f3 un hijo por obra del Esp\u00edritu Santo. Jos\u00e9, su esposo, que era un hombre justo y no quer\u00eda denunciarla p\u00fablicamente, resolvi\u00f3 abandonarla en secreto.<\/p>\n<p>Mientras pensaba en esto, el \u00c1ngel del Se\u00f1or se le apareci\u00f3 en sue\u00f1os y le dijo: \u00abJos\u00e9, hijo de David, no temas recibir a Mar\u00eda, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Esp\u00edritu Santo. Ella dar\u00e1 a luz un hijo, a quien pondr\u00e1s el nombre de Jes\u00fas, porque \u00e9l salvar\u00e1 a su Pueblo de todos sus pecados\u00bb.<\/p>\n<p>Todo esto sucedi\u00f3 para que se cumpliera lo que el Se\u00f1or hab\u00eda anunciado por el Profeta: La Virgen concebir\u00e1 y dar\u00e1 a luz un hijo a quien pondr\u00e1n el nombre de Emanuel, que traducido significa: \u00abDios con nosotros\u00bb.<\/p>\n<p>Al despertar, Jos\u00e9 hizo lo que el \u00c1ngel del Se\u00f1or le hab\u00eda ordenado: llev\u00f3 a Mar\u00eda a su casa.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Falta poco, ya estamos en la recta final, como se dice, de nuestro camino a la celebraci\u00f3n m\u00e1s tierna de nuestra fe. La propuesta en estos d\u00edas es la de RECIBIR, estar receptivos, recibir de alguna manera esta Palabra tan necesaria. Es la \u00faltima semana del tiempo de espera, de recepci\u00f3n; de estar dispuestos, m\u00e1s que a hacer muchas cosas, a recibir al ni\u00f1o en nuestro coraz\u00f3n, en nuestros brazos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 hacemos cuando un ni\u00f1o sabemos que vendr\u00e1 a la familia? Fundamentalmente hacemos todo para recibirlo. Preparamos todo para que sea parte de esta familia, aunque cuando nace, sabemos que no comprende todo pero recibe todo, todos estamos pendientes de \u00e9l. Todo gira en torno a ese ni\u00f1o que no habla, solamente se deja recibir y abrazar. Nadie hace otra cosa que mirar al ni\u00f1o. \u00bfY si pensamos algo similar, pero para con Jes\u00fas? \u00a1Qu\u00e9 bien nos har\u00eda!<\/em><\/p>\n<p><em>Para ir generando esta actitud de nuestro coraz\u00f3n, te propongo que meditemos en esto: Es Dios el que vino a tener una experiencia de amor con nosotros; es \u00abDios con nosotros\u00bb, as\u00ed lo anunciaba el profeta Isa\u00edas. Por supuesto que nosotros tenemos que estar con \u00e9l; pero antes que nada tenemos que reconocer que este Dios maravilloso, omnipotente es el \u00abDios con nosotros\u00bb. Esa es la verdad que hay que aceptar, recibir. Por supuesto, junto al ni\u00f1o que vendr\u00e1, aparece la figura de Mar\u00eda y Jos\u00e9. Por eso, hoy escuchamos la llamada \u00abanunciaci\u00f3n\u00bb a Jos\u00e9. Dios tambi\u00e9n tuvo que enviar un \u00e1ngel a este gran hombre para que no tema, para que no \u00abhuya\u00bb de su plan porque no comprend\u00eda lo que estaba pasando, para que finalmente se deje sorprender, para que reciba a ese ni\u00f1o \u2013aunque no era suyo\u2013, para que lo adopte y tambi\u00e9n para que lleve a Mar\u00eda a su casa, para que la reciba como esposa.<\/em><\/p>\n<p><em>Hasta que Jos\u00e9 no recibe en sue\u00f1os esta invitaci\u00f3n a animarse, a no temer, a darse cuenta que Dios pod\u00eda estar ah\u00ed \u2013en esa situaci\u00f3n tan dif\u00edcil e incomprensible\u2013, no descubre que Dios estaba en esa situaci\u00f3n que \u00e9l consider\u00f3 al principio confusa; no pod\u00eda verlo, no entend\u00eda el plan de Dios. No pod\u00eda ver este plan tan misterioso en esta sorpresa que lo entristeci\u00f3 de alguna manera seguramente o por lo menos lo sorprendi\u00f3, de Mar\u00eda embarazada sin que \u00e9l haya hecho nada. No sabemos lo que habr\u00e1 pasado exactamente por el coraz\u00f3n de Jos\u00e9. Pero si hab\u00eda decidido abandonar de alg\u00fan modo a Mar\u00eda, quiere decir por supuesto que no entend\u00eda lo que pasaba y quer\u00eda protegerla para que no la apedreen, adem\u00e1s viendo que Mar\u00eda estaba embarazada y que \u00e9l no era el padre, \u00e9l hab\u00eda decidido irse para cuidar a esa mujer que tanto amaba; porque las cosas no hab\u00edan salido como \u00e9l pensaba y deseaba. Y en medio de toda esta confusi\u00f3n era dif\u00edcil pensar que Dios pod\u00eda estar detr\u00e1s de todo eso. Su mujer, con la que \u00e9l se iba a casar, pero tambi\u00e9n con la que no conviv\u00eda todav\u00eda, estaba embarazada. \u00bfEra posible que Dios est\u00e9 detr\u00e1s de semejante noticia? Seguramente que \u00e9l lo pens\u00f3. \u00bfQu\u00e9 habr\u00e1 sentido Jos\u00e9 en su coraz\u00f3n? Bueno, no lo sabemos, pero nos ayuda tambi\u00e9n a pensar en tantas cosas que vivimos as\u00ed nosotros en nuestras vidas.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, Algo del Evangelio de hoy nos ayuda a preguntarnos: \u00bfCu\u00e1ntas veces pensamos que Dios no puede estar donde nosotros creemos que no tiene que estar?, o \u00bfcu\u00e1ntas veces Dios en realidad est\u00e1 donde nosotros pensamos que jam\u00e1s pod\u00eda estar? Pens\u00e9moslo en lo de cada d\u00eda, en la familia, en el trabajo. Pensalo en algo que te pas\u00f3 alguna vez, algo dif\u00edcil. \u00bfY por qu\u00e9 nos pasa esto? Porque nos equivocamos cuando somos nosotros los que queremos, por decirlo de alg\u00fan modo, \u00abfabricar las experiencias de Dios\u00bb. Sin embargo, Dios nos sorprende siempre, \u00abse divierte\u00bb, ir\u00f3nicamente lo digo, sorprendiendo al hombre calculador, matem\u00e1tico, temeroso y desconfiado. Decimos a veces, muy seguros: \u00abTuve una experiencia de Dios en este lugar, en esta situaci\u00f3n, en este retiro, en esta Navidad. Ese d\u00eda lo sent\u00ed\u00bb; pero \u00bfy si pensamos al rev\u00e9s? Porque es Dios el que vino a tener una experiencia con nosotros, entonces es \u00e9l, el que elige en qu\u00e9 momento quiere tener esa experiencia con nosotros o por lo menos hacer que la podamos sentir. Ah\u00ed cambia el panorama, porque ya no soy yo el que decido cu\u00e1les son los grandes momentos donde experiment\u00e9 a este buen Dios, sino que empiezo a ver que Dios est\u00e1 conmigo siempre; siempre, pase lo que pase. Porque \u00e9l es \u00abDios con nosotros\u00bb y quiere estar siempre con nosotros, no solo cuando nosotros lo sentimos. Por ejemplo: est\u00e1 ahora en tu dolor porque se acerca la Navidad donde no va a estar aquel que tanto amas. Dios est\u00e1, aunque en esta Navidad est\u00e9 enferma aquella persona que vos quer\u00e9s tanto. Dios est\u00e1 en esta Navidad y estar\u00e1 con vos y conmigo, aunque estemos atormentado por alg\u00fan pecado, por alguna debilidad que no podemos dejar; aunque estemos muertos de cansancio por este a\u00f1o que termina y no supimos frenar. En esta Navidad Dios estar\u00e1 con vos y conmigo a pesar de que tu hijo est\u00e9 alejado de tu coraz\u00f3n y no te escucha o est\u00e9 alejado de Dios y de la Iglesia. En estos d\u00edas mientras todo el mundo corre para comprar \u00abno sabemos qu\u00e9\u00bb, incluso vos tambi\u00e9n, \u00e9l est\u00e1. Est\u00e1 siempre, pero sencillo y oculto en medio de este mundo alocado.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Dios est\u00e1 con nosotros! Esa es la certeza de la Navidad, esa es la certeza de esta cercan\u00eda de la fiesta que vamos a celebrar. No es la fiesta de armarnos la experiencia de Dios a nuestra medida. No es la fiesta en donde yo armo mi experiencia de Dios, hago mi obra de caridad por ac\u00e1 y por all\u00e1 para lograrlo, o intentamos encontrarlo a Dios ac\u00e1 o all\u00e1. Est\u00e1 bien, hagamos eso, pero \u00e9l est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la experiencia que nos fabricamos para con \u00e9l. Por eso tenemos que estar siempre atentos a recibir m\u00e1s que a fabricar.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, Dios quiera que tambi\u00e9n hoy nos pase como a Jos\u00e9: Que, aunque quiso escaparse de esa situaci\u00f3n dif\u00edcil, en realidad m\u00e1s que escaparse busca hacer un bien a su mujer que tanto amaba, y finalmente en sue\u00f1os recibi\u00f3 la ayuda y la certeza de que Dios estaba con \u00e9l, con Mar\u00eda. Dios quiera que as\u00ed nos pase tambi\u00e9n a nosotros en este d\u00eda. No temamos, no temamos, recibir a las Mar\u00edas y a los Jos\u00e9 que nos traen a Jes\u00fas a nuestro coraz\u00f3n, a Jes\u00fas, que es nuestro Salvador.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este fue el origen de Jesucristo: Mar\u00eda, su madre, estaba comprometida con Jos\u00e9 y, cuando todav\u00eda no hab\u00edan vivido juntos, concibi\u00f3 un hijo por obra del Esp\u00edritu Santo. Jos\u00e9, su esposo, que era un hombre justo y no quer\u00eda denunciarla p\u00fablicamente, resolvi\u00f3 abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el \u00c1ngel del Se\u00f1or se le [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3330,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-3329","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3329","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3329"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3329\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3333,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3329\/revisions\/3333"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3330"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3329"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3329"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3329"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}