{"id":3388,"date":"2023-12-29T00:00:59","date_gmt":"2023-12-29T03:00:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3388"},"modified":"2023-12-27T08:22:03","modified_gmt":"2023-12-27T11:22:03","slug":"5-dia-de-la-octava-de-navidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/5-dia-de-la-octava-de-navidad\/","title":{"rendered":"5\u00b0 d\u00eda de la octava de Navidad"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3388-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/29diciembre-audio-Viernes-V-OctavaNavidad-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/29diciembre-audio-Viernes-V-OctavaNavidad-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/29diciembre-audio-Viernes-V-OctavaNavidad-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/29diciembre-audio-Viernes-V-OctavaNavidad-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Cuando lleg\u00f3 el d\u00eda fijado por la Ley de Mois\u00e9s para la purificaci\u00f3n, llevaron al ni\u00f1o a Jerusal\u00e9n para presentarlo al Se\u00f1or, como est\u00e1 escrito en la Ley: Todo var\u00f3n primog\u00e9nito ser\u00e1 consagrado al Se\u00f1or. Tambi\u00e9n deb\u00edan ofrecer en sacrificio un par de t\u00f3rtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Viv\u00eda entonces en Jerusal\u00e9n un hombre llamado Sime\u00f3n, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Esp\u00edritu Santo estaba en \u00e9l y le hab\u00eda revelado que no morir\u00eda antes de ver al Mes\u00edas del Se\u00f1or. Conducido por el mismo Esp\u00edritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jes\u00fas llevaron al ni\u00f1o para cumplir con \u00e9l las prescripciones de la Ley, Sime\u00f3n lo tom\u00f3 en sus brazos y alab\u00f3 a Dios, diciendo:<\/p>\n<p>\u00abAhora, Se\u00f1or, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvaci\u00f3n que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel.\u00bb<\/p>\n<p>Su padre y su madre estaban admirados por lo que o\u00edan decir de \u00e9l. Sime\u00f3n, despu\u00e9s de bendecirlos, dijo a Mar\u00eda, la madre: \u00abEste ni\u00f1o ser\u00e1 causa de ca\u00edda y de elevaci\u00f3n para muchos en Israel; ser\u00e1 signo de contradicci\u00f3n, y a ti misma una espada te atravesar\u00e1 el coraz\u00f3n. As\u00ed se manifestar\u00e1n claramente los pensamientos \u00edntimos de muchos.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Vuelvo a recordarte y recordarme que para que la Palabra de Dios d\u00e9 frutos verdaderos, en la vida de cada uno de nosotros, no basta solamente con escucharla as\u00ed nom\u00e1s \u2013como receptivamente\u2013, sorprenderse o admirarse, sino que es necesario recibirla, aceptarla y asimilarla, para que como una semilla lentamente vaya creciendo y alg\u00fan d\u00eda produzca lo que Dios quiere que produzca. Por eso, una de las condiciones necesarias para que esto se d\u00e9 o se vaya dando en nuestra vida es la paciencia, paciencia en todas sus dimensiones: paciencia para escuchar y no abandonar; paciencia para recibirla siempre con un coraz\u00f3n abierto, sabiendo que algo de bien dejar\u00e1 en m\u00ed; paciencia para aceptarla aun cuando haya d\u00edas que no me guste mucho lo que dice; paciencia para saber esperar los frutos que pueden ir dando en mi vida. Nada es m\u00e1gico ni autom\u00e1tico en la vida, y en las cosas de Dios todo requiere tiempo y dedicaci\u00f3n, como en todas las cosas. Y lo que muchas veces escucho y no comprendo puede ser que termine comprendi\u00e9ndolo con los a\u00f1os, por algo que nos pas\u00f3, me pas\u00f3.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos ense\u00f1a esto, aunque no de manera directa. Podr\u00edamos pensar que esto les pas\u00f3 a Mar\u00eda y a Jos\u00e9. No comprendieron todo en cada instante de su vida; al contrario, les toc\u00f3 muchas veces ir sorprendi\u00e9ndose paso a paso y tener que abandonarse a lo que iban viviendo. Eso es algo que todos tenemos que aprender. A veces queremos saber todo antes de tiempo, a veces pretendemos tener todo resuelto para dar ciertos pasos en la vida, a veces nos enojamos porque las cosas no salen como quisi\u00e9ramos, y no nos damos cuenta que detr\u00e1s de nuestras pretensiones hay Alguien que \u00abla tiene mucho m\u00e1s clara que nosotros\u00bb, hay Alguien que sabe mucho mejor que nosotros lo que necesitamos, hay Alguien que conoce todo y que nada se escapa en su plan de salvaci\u00f3n para cada uno, para vos y para m\u00ed. \u00bfCu\u00e1ntas veces en tu vida pensaste que las cosas no ir\u00edan bien y al final fue lo mejor? \u00bfCu\u00e1ntas veces en tu vida rechazaste algo que te pas\u00f3, pero finalmente te diste cuenta que era lo mejor que te pod\u00eda haber pasado? La vida es as\u00ed: hay que aprender a leer las cosas que nos van pasando, mirando para atr\u00e1s, y aprender a no rechazar las cosas que aparentemente nos resultan dificultosas o malas.<\/em><\/p>\n<p><em>En el evangelio tambi\u00e9n escuch\u00e1bamos c\u00f3mo Jos\u00e9 y Mar\u00eda, apenas reci\u00e9n nacido Jes\u00fas, tuvieron que huir para evitar que maten al ni\u00f1o. \u00a1Qu\u00e9 locura! A veces nos olvidamos de esa parte: trasladarse, mudarse, exiliarse, vivir un tiempo escondidos. \u00a1Se tuvieron que ir a Egipto! Hoy, a Mar\u00eda, Sime\u00f3n le anticipa que el ni\u00f1o ser\u00e1 signo de contradicci\u00f3n. S\u00ed, aunque no parezca muy lindo, la ternura y la maravilla de haber recibido a un ni\u00f1o por obra y gracia del Esp\u00edritu Santo convive con la dificultad, con la persecuci\u00f3n, con la maldad; en definitiva, comienza la Cruz, convive con la Cruz. As\u00ed ser\u00e1 la vida de este ni\u00f1o, as\u00ed ser\u00e1 la vida de Jes\u00fas. As\u00ed tambi\u00e9n es nuestra vida y as\u00ed tenemos que aprender a vivirla. La Navidad no excluye la Cruz, \u00a1no te olvides! Al contrario, la Navidad es el comienzo de la redenci\u00f3n, y la redenci\u00f3n se nos ha dado por la Cruz y por la resurrecci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>El amor no excluye la dificultad, el sacrificio, la entrega; al contrario, lo incluye, lo integra, lo eleva. Lo lindo de la vida no excluye tambi\u00e9n la entrega, incluso a veces el dolor. La ternura del ni\u00f1o en una madre que lo recibe no excluye el esfuerzo por cuidarlo y hacerlo crecer, por la cruz de amarlo tambi\u00e9n, de abrazarlo y de cargarlo. Pensalo tambi\u00e9n en tu vida, en la de tu familia. Todo va junto, todo va de la mano, aunque no todo nos d\u00e9 lo mismo y nos guste. Pero hay acontecimientos que tenemos que empezar a agradecer aunque de primeras no parezcan muy agradables.<\/em><\/p>\n<p><em>Ya se acerca el fin de un a\u00f1o y ser\u00eda bueno que empecemos a pensar y mirar para atr\u00e1s, que miremos para atr\u00e1s y agradezcamos todo \u2013todo lo que nos pas\u00f3\u2013, incluso aquello que no nos pareci\u00f3 voluntad de Dios; aquello que incluso hemos rechazado porque nos parec\u00eda que no pod\u00eda provenir de su amor.<\/em><\/p>\n<p><em>Si sabemos agradecer, vamos a descubrir siempre algo bueno, siempre algo grande, siempre la mano de Dios.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando lleg\u00f3 el d\u00eda fijado por la Ley de Mois\u00e9s para la purificaci\u00f3n, llevaron al ni\u00f1o a Jerusal\u00e9n para presentarlo al Se\u00f1or, como est\u00e1 escrito en la Ley: Todo var\u00f3n primog\u00e9nito ser\u00e1 consagrado al Se\u00f1or. Tambi\u00e9n deb\u00edan ofrecer en sacrificio un par de t\u00f3rtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Se\u00f1or. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3389,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-3388","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3388","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3388"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3388\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3392,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3388\/revisions\/3392"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3389"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3388"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3388"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3388"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}