{"id":3425,"date":"2024-01-05T00:00:41","date_gmt":"2024-01-05T03:00:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3425"},"modified":"2024-01-03T09:14:04","modified_gmt":"2024-01-03T12:14:04","slug":"feria-de-navidad-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/feria-de-navidad-4\/","title":{"rendered":"Feria de Navidad"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3425-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/05enero-audio-Viernes-FeriaNavidad-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/05enero-audio-Viernes-FeriaNavidad-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/05enero-audio-Viernes-FeriaNavidad-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/05enero-audio-Viernes-FeriaNavidad-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas resolvi\u00f3 partir hacia Galilea. Encontr\u00f3 a Felipe y le dijo: \u00abS\u00edgueme.\u00bb Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andr\u00e9s y de Pedro. Felipe encontr\u00f3 a Natanael y le dijo: \u00abHemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Mois\u00e9s y en los Profetas. Es Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9 de Nazaret.\u00bb Natanael le pregunt\u00f3: \u00ab \u00bfAcaso puede salir algo bueno de Nazaret?\u00bb \u00abVen y ver\u00e1s\u00bb, le dijo Felipe. Al ver llegar a Natanael, Jes\u00fas dijo: \u00abEste es un verdadero israelita, un hombre sin doblez.\u00bb \u00ab \u00bfDe d\u00f3nde me conoces?\u00bb, le pregunt\u00f3 Natanael.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abYo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera.\u00bb Natanael le respondi\u00f3: \u00abMaestro, t\u00fa eres el Hijo de Dios, t\u00fa eres el Rey de Israel.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas continu\u00f3: \u00abPorque te dije: &#8220;Te vi debajo de la higuera&#8221;, crees. Ver\u00e1s cosas m\u00e1s grandes todav\u00eda.\u00bb Y agreg\u00f3: \u00abLes aseguro que ver\u00e1n el cielo abierto, y a los \u00e1ngeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Si nos preguntaran alg\u00fan d\u00eda, y de hecho a todos nos habr\u00e1 pasado de un modo o de otro, qu\u00e9 es tener fe o por qu\u00e9 ten\u00e9s fe, \u00bfqu\u00e9 le responder\u00edas? \u00bfDesde d\u00f3nde le responder\u00edas? \u00bfDesde lo que te dijeron de ni\u00f1o? \u00bfDesde lo que aprendiste en tu catequesis hace no s\u00e9 cu\u00e1ntos a\u00f1os? \u00bfO desde la certeza de algo vivido que ya nada ni nadie podr\u00e1 quit\u00e1rtelo y hacerlo cambiar? \u00bfDesde d\u00f3nde? Aunque no te lo hayan preguntado nunca, siempre hay que estar preparado para eso o por ah\u00ed te lo pod\u00e9s preguntar ahora. Es muy importante que nos planteemos esto con seriedad, porque tenemos que estar, como dice san Pedro, \u00absiempre dispuestos a dar razones de nuestra fe a quienes nos pregunten\u00bb. Ser maduros en la fe, haber hecho un camino, entre tantas cosas, quiere decir esto: estar dispuestos y saber dar razones. Estar dispuesto no quiere decir \u00fanicamente tener una apertura para dialogar, no responder con frases hechas, escuchadas, sino poder hablar con inteligencia y desde el coraz\u00f3n, desde los dos lados. Saber dar razones no significa saber teolog\u00eda, hacer cursos, pero s\u00ed por lo menos dar respuestas que no sean infantiles o que sean insostenibles ante la primera dificultad. La cosa deber\u00eda ser sencilla, simple, y por eso tan dif\u00edcil de expresar o de explicar. Parece ser que lo m\u00e1s sencillo a veces es lo m\u00e1s dif\u00edcil de explicar.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy creo que es una linda forma de reflexionar sobre esto que te estoy planteando. Nunca podemos responder o respondernos: creo porque creo. Eso no es de adultos. Creo porque creo, pero porque creo en Alguien y en algo que realmente pas\u00f3, o sea, creemos en que esto que acabamos de escuchar pas\u00f3 realmente y eso se ha ido transmitiendo ininterrumpidamente a lo largo de los a\u00f1os hasta nosotros. Esto parece una obviedad, pero no siempre lo es. Hay que saberlo y pensarlo.<\/em><\/p>\n<p><em>Ayer escuch\u00e1bamos que Juan el Bautista se\u00f1al\u00f3 a Jes\u00fas y dos de sus disc\u00edpulos lo siguieron y se quedaron todo el d\u00eda con \u00e9l. Empezaron a conocerlo de cerca, ya no por cuentos de otros, ya no por dichos, sino que estuvieron con \u00e9l. Hoy ya es Jes\u00fas el que llama a Felipe, y Felipe se lo cuenta a Natanael. Natanael al principio pone sus \u00abperos\u00bb, no conf\u00eda, pero, despu\u00e9s que Jes\u00fas le dice lo que le dice, termina reconoci\u00e9ndolo como el Hijo de Dios, el Rey de Israel. \u00bfTe diste cuenta? O sea, finalmente, creer es creer en todo esto, en que todo es como una linda cadena de amor y de confianza, una cadena de fe y de reconocimiento de que ese Jes\u00fas, ese que camino por Galilea, ese mismo es realmente Dios con nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfTe das cuenta de que no creemos por creer, que nuestra fe est\u00e1 sentada en datos ciertos y reales y concretos e hist\u00f3ricos? No creemos porque, como se dice por ah\u00ed, en \u00abalgo hay que creer\u00bb. No, no. Eso es una respuesta infantil, mundana. Esa respuesta es inmadura, no es la respuesta de un Hijo de Dios. Creemos porque creemos que Jes\u00fas es Dios hecho hombre y que llam\u00f3 a personas concretas, reales, como vos y yo, de carne y hueso, que eran d\u00e9biles tambi\u00e9n. Los invit\u00f3 a que lo conozcan, para que conoci\u00e9ndolo a \u00e9l conozcan al Padre, y para que, conoci\u00e9ndolo entre todos, nos ayudemos a que otros lo conozcan, como una gran e ininterrumpida cadena a lo largo del tiempo. \u00bfCreemos en esto? \u00bfCrees en esto? Si creemos en esto, todav\u00eda falta y veremos, como dice el evangelio, cosas m\u00e1s grandes todav\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Qu\u00e9 lindo saber que el Se\u00f1or nos tendr\u00e1 preparado algo m\u00e1s grande y que la fe siempre es sorpresa. Es seguir creyendo, es seguir creciendo, es seguir madurando y es seguir sorprendi\u00e9ndonos. Natanael fue elogiado por Jes\u00fas por su sinceridad, por no ser un hombre con \u00abdoblez\u00bb, un hombre que escond\u00eda algo \u00abbajo el poncho\u00bb, como se dice. Dijo lo que pensaba, y pensaba que de Nazaret no pod\u00eda salir nada bueno; y sin embargo desde ah\u00ed, desde esa sinceridad, es donde Jes\u00fas encuentra un lugar en su coraz\u00f3n. \u00bfDe d\u00f3nde me conoces? \u00bfC\u00f3mo sab\u00e9s que soy un hombre sin doblez? La respuesta de Jes\u00fas tiene algo de misterio: \u00abYo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 habr\u00e1 significado para Natanael esa afirmaci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 habr\u00e1 estado haciendo debajo de la higuera? \u00bfQu\u00e9 habr\u00e1 estado pensando? \u00bfQu\u00e9 habr\u00e1 estado sintiendo que solo Jes\u00fas pod\u00eda saberlo? No lo sabemos claramente. Lo que s\u00ed podemos decir es que para Natanael signific\u00f3 el darse cuenta de que Jes\u00fas lo conoc\u00eda realmente, que pudo ver algo de \u00e9l que nadie pod\u00eda saberlo.\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas resolvi\u00f3 partir hacia Galilea. Encontr\u00f3 a Felipe y le dijo: \u00abS\u00edgueme.\u00bb Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andr\u00e9s y de Pedro. Felipe encontr\u00f3 a Natanael y le dijo: \u00abHemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Mois\u00e9s y en los Profetas. Es Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9 de Nazaret.\u00bb [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3426,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-3425","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3425","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3425"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3425\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3429,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3425\/revisions\/3429"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3426"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3425"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3425"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3425"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}