{"id":3456,"date":"2024-01-11T00:00:17","date_gmt":"2024-01-11T03:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3456"},"modified":"2024-01-09T10:00:47","modified_gmt":"2024-01-09T13:00:47","slug":"i-jueves-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/i-jueves-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"I Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3456-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/11enero-audio-I-JuevesAno-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/11enero-audio-I-JuevesAno-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/11enero-audio-I-JuevesAno-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/11enero-audio-I-JuevesAno-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Se acerc\u00f3 a Jes\u00fas un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: \u00abSi quieres, puedes purificarme\u00bb. Jes\u00fas, conmovido, extendi\u00f3 la mano y lo toc\u00f3, diciendo: \u00abLo quiero, queda purificado.\u00bb En seguida la lepra desapareci\u00f3 y qued\u00f3 purificado.<\/p>\n<p>Jes\u00fas lo despidi\u00f3, advirti\u00e9ndole severamente: \u00abNo le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificaci\u00f3n la ofrenda que orden\u00f3 Mois\u00e9s, para que les sirva de testimonio\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, apenas se fue, empez\u00f3 a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jes\u00fas ya no pod\u00eda entrar p\u00fablicamente en ninguna ciudad, sino que deb\u00eda quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acud\u00edan a \u00c9l de todas partes.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Ser humildes es reconocer, como lo hizo Juan el Bautista, que hay alguien \u00abm\u00e1s poderoso\u00bb que nosotros; es reconocer que el verdadero poder en realidad pasa por otro lado y no por alimentar el ego que quiere dominarnos a cada instante de nuestra vida, en cada decisi\u00f3n. As\u00ed lo experiment\u00f3 Juan, el m\u00e1s humilde de los hombres nacido de mujer, el m\u00e1s ubicado, el hombre que la \u00abten\u00eda bien clara\u00bb. El orgullo y la soberbia de la vida y de nuestro coraz\u00f3n nos hacen creer que cuanto m\u00e1s nos imponemos ante los dem\u00e1s, cuanto m\u00e1s aparentemente nos escuchan, cuanto m\u00e1s nos felicitan, cuanto m\u00e1s nos siguen, cuanto m\u00e1s nos \u00abdan la raz\u00f3n\u00bb m\u00e1s plenos y felices nos sentiremos. Sin embargo, todo eso son \u00abespejitos de colores\u00bb, como se dice; es puro enga\u00f1o, es tentaci\u00f3n de la creatura m\u00e1s mentirosa y orgullosa que existe: el demonio. El verdadero poder est\u00e1 en poder cambiar uno mismo desde adentro, con humildad.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfExperimentaste alguna vez esa linda sensaci\u00f3n de lograr cambiar algo importante en tu vida, de proponerte dejar de lado algo y lograrlo, de ponerte una meta sencilla y alcanzarla, de abandonar una actitud, un pensamiento o un sentimiento que te hac\u00edan mal y reemplazarlo por otro mejor? No es imposible, hay que querer y pedir. Se puede cambiar y creer, se puede creer que es posible cambiar. Si todos crey\u00e9ramos que es posible dejar de lado el ego\u00edsmo, la avaricia, la pereza, la soberbia y todo lo que nos a\u00edsla de los dem\u00e1s, este mundo ser\u00eda mucho m\u00e1s lindo, ser\u00eda mucho mejor. Pero hay un primer paso que debemos dar antes de proponernos cambiar.<\/em><\/p>\n<p><em>Cambiamos en la medida en que nos damos cuenta de que tenemos algo que cambiar. Mientras tanto, andamos en la ignorancia. Mientras tanto, no nos damos cuenta. Por eso el primer paso del que quiere cambiar algo de su vida, es darse cuenta que tiene algo para cambiar, aunque parezca tonto, de que le falta algo, de que tiene alguna debilidad, de que tiene algo para mejorar; en el fondo es reconocer que somos d\u00e9biles, en el fondo es ser humildes.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfVos y yo creemos que tenemos algo para cambiar? \u00bfVos y yo tenemos algo en lo que podemos volver a confiar para poder cambiar? Por mi parte muchas, much\u00edsimas cosas. Creo que todos deber\u00edamos hacer el camino de reconocimiento de que alguna lepra de alg\u00fan modo, simb\u00f3licamente, llevamos impregnada en nuestros corazones. Lepras que incluso fuimos alimentando nosotros mismos con nuestras propias decisiones que nos hicieron alejarnos de los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Te propongo que hoy nos quedemos con algo lindo del evangelio: la desobediencia de alg\u00fan modo de este leproso. Este hombre es un grande, para m\u00ed es un gran hombre. Adem\u00e1s, si uno se pone a pensar, la petici\u00f3n de Jes\u00fas, aunque ten\u00eda un sentido profundo y la podemos comprender hoy \u2013y de eso algo hablamos ayer\u2013, en realidad es casi una iron\u00eda, por decirlo de alguna manera; es un imposible. \u00bfC\u00f3mo Jes\u00fas va a pretender que ese hombre despu\u00e9s de ser curado de semejante enfermedad se quede callado como si nada hubiese pasado? Imposible, casi imposible. Por eso, para m\u00ed es una de esas \u00abdesobediencias\u00bb que uno podr\u00eda llamarle \u00abpiadosa\u00bb, aunque no est\u00e1 bien. La \u00abdesobediencia piadosa\u00bb del leproso es casi una consecuencia l\u00f3gica de alguien que se siente amado, gratificado, de alguien que recibe un don tan grande. \u00bfC\u00f3mo es posible callar despu\u00e9s de recibir semejante alegr\u00eda? Las alegr\u00edas son para contarlas, las alegr\u00edas no son completas si no se comparten, si no se cuentan. Adem\u00e1s, ese hombre curado, aunque hubiese obedecido, jam\u00e1s hubiese podido ocultar su curaci\u00f3n; se la hubiera notado sin que lo diga. Es algo que nos pasa cuando Jes\u00fas pasa por nuestra vida y nos cura, nos sana, nos libera de algo, nos purifica. Es imposible que los dem\u00e1s no se den cuenta. Es m\u00e1s, no hace falta casi ni decirlo porque nos cambia la cara, nos cambia el coraz\u00f3n, ya nadie nos ve igual.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso anim\u00e9monos a decirle a Jes\u00fas hoy: \u00abSi quieres, puedes purificarme\u00bb. Si quer\u00e9s Jes\u00fas, s\u00e1came eso que tanto me molesta, lib\u00e9rame de eso que tanto me oprime. No te busco solo por eso, pero lo necesito para estar mejor, para amarte m\u00e1s, para amar mejor a los dem\u00e1s. Si quer\u00e9s, te lo pido casi con temor, con humildad. Si quer\u00e9s, si es tu voluntad, si consider\u00e1s que es lo mejor para mi vida, lo recibo con alegr\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Que hoy se nos conceda a todos, la gracia que necesitamos, que podamos escuchar de labios de Jes\u00fas: \u00abLo quiero, quedas purificado\u00bb. Lo quiero, quiero purificarte y quitarte esa lepra que deforma tu coraz\u00f3n y no te deja vivir en paz. Si \u00c9l nos lo concede, no nos quedar\u00e1 otro camino que el de la \u00abdesobediencia piadosa\u00bb, imitar la desobediencia del leproso curado, y salir a contarle a todo el mundo, a todos los que nos conocen, que Jes\u00fas nos devolvi\u00f3 la alegr\u00eda y que las alegr\u00edas son para contarlas y divulgarlas.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se acerc\u00f3 a Jes\u00fas un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: \u00abSi quieres, puedes purificarme\u00bb. Jes\u00fas, conmovido, extendi\u00f3 la mano y lo toc\u00f3, diciendo: \u00abLo quiero, queda purificado.\u00bb En seguida la lepra desapareci\u00f3 y qued\u00f3 purificado. Jes\u00fas lo despidi\u00f3, advirti\u00e9ndole severamente: \u00abNo le digas nada a nadie, pero ve a presentarte [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3457,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-3456","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3456","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3456"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3456\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3460,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3456\/revisions\/3460"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3457"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3456"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3456"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3456"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}