{"id":3471,"date":"2024-01-14T00:00:29","date_gmt":"2024-01-14T03:00:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3471"},"modified":"2024-01-09T10:16:08","modified_gmt":"2024-01-09T13:16:08","slug":"ii-domingo-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-domingo-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"II Domingo durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3471-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/14enero-audio-II-DomingoAno-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/14enero-audio-II-DomingoAno-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/14enero-audio-II-DomingoAno-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/14enero-audio-II-DomingoAno-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Estaba Juan con dos de sus disc\u00edpulos y, mirando a Jes\u00fas que pasaba, dijo: \u00abEste es el Cordero de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Los dos disc\u00edpulos, al o\u00edrlo hablar as\u00ed, siguieron a Jes\u00fas. \u00c9l se dio vuelta y, viendo que lo segu\u00edan, les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quieren?\u00bb Ellos le respondieron: \u00abRabb\u00ed -que traducido significa Maestro- \u00bfd\u00f3nde vives?\u00bb \u00abVengan y lo ver\u00e1n\u00bb, les dijo. Fueron, vieron d\u00f3nde viv\u00eda y se quedaron con \u00e9l ese d\u00eda. Era alrededor de las cuatro de la tarde.<\/p>\n<p>Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jes\u00fas era Andr\u00e9s, el hermano de Sim\u00f3n Pedro. Al primero que encontr\u00f3 fue a su propio hermano Sim\u00f3n, y le dijo: \u00abHemos encontrado al Mes\u00edas\u00bb, que traducido significa Cristo. Entonces lo llev\u00f3 a donde estaba Jes\u00fas. Jes\u00fas lo mir\u00f3 y le dijo: \u00abT\u00fa eres Sim\u00f3n, el hijo de Juan: t\u00fa te llamar\u00e1s Cefas\u00bb, que traducido significa Pedro.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Por ah\u00ed te acordar\u00e1s que te cont\u00e9 que en este a\u00f1o, salvo algunas excepciones como los tiempos fuertes de Cuaresma y Pascua, los domingos nos acompa\u00f1ar\u00e1 la lectura del evangelio seg\u00fan san Marcos. Iremos conoci\u00e9ndolo poco a poco, adentr\u00e1ndonos en la mirada que este hombre tuvo de Jes\u00fas y la que nos quiso dejar a nosotros para siempre. Sin embargo, hoy empezamos con una de esas excepciones, porque el segundo domingo del tiempo durante el a\u00f1o, despu\u00e9s del tiempo de Navidad, se lee siempre este evangelio de Juan; casi como una prolongaci\u00f3n de los misterios que venimos celebrando en estas \u00faltimas semanas, de Navidad y de la Epifan\u00eda, de la manifestaci\u00f3n de Jes\u00fas. Jes\u00fas se hizo hombre, se manifest\u00f3 a Mar\u00eda y a Jos\u00e9, a unos humildes pastores, se dej\u00f3 encontrar por los magos de Oriente, por los paganos; o sea, quiso y quiere manifestarse a todo el mundo, sin distinci\u00f3n de raza. Se dej\u00f3 bautizar para hacerse uno de nosotros siendo humilde y ahora podr\u00edamos decir que en este d\u00eda se deja se\u00f1alar por Juan el Bautista para que todos sepamos qui\u00e9n es realmente y empecemos a seguirlo para enamorarnos de \u00e9l. Todo tiene, por decirlo as\u00ed, su l\u00f3gica. Y Algo del Evangelio de hoy creo que nos ayuda a pensar, me parece, en dos cosas fundamentales, muy lindas, que nos pueden ayudar.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Primero: Necesitamos de alguien para saber qui\u00e9n es Jes\u00fas realmente. Los de ese entonces tuvieron a Juan que \u00abmir\u00f3\u00bb a Jes\u00fas y que lo se\u00f1al\u00f3 tambi\u00e9n, podr\u00edamos decir, como el Cordero de Dios que quitaba el pecado del mundo, que lo quita, y de alguna manera se los se\u00f1al\u00f3 a otros. Es lindo pensar en esto. Es lindo pensar que necesitamos de otro para conocerlo, es necesario, y es lindo saber que otros necesitan de nosotros para conocer a Jes\u00fas. Nadie puede conocer a Cristo si alguien no se lo se\u00f1ala, no se lo muestra, si alguien no vivi\u00f3 la experiencia previamente, si alguien no dice \u00abah\u00ed est\u00e1, es ese\u00bb. Ese que se cruz\u00f3 por mi vida es el que quiero que se cruce por la tuya. Es manso, es cordero, quita el pecado, no reta, no grita, no juzga, no critica, no mira mal, no despotrica, no pontifica y dice a todo el mundo lo que hay que hacer; sino que ama, perdona, abraza, corrige \u2013es verdad\u2013, acaricia, nos da su misericordia sin l\u00edmites. Ese es el Jes\u00fas que tenemos que mirar y se\u00f1alar, ese es el Jes\u00fas que nos se\u00f1alaron, o podemos preguntarnos: \u00bfEs as\u00ed el Jes\u00fas que se\u00f1alo para que otros crean? \u00bfEs as\u00ed el Jes\u00fas que me se\u00f1alaron, y es as\u00ed tan manso, tan cordero?, \u00bfo me se\u00f1alaron a otro y yo segu\u00ed sin querer, sin darme cuenta qui\u00e9n era? Es lindo para pensar, lindo para cuestionarse, porque en definitiva ah\u00ed se juega mucho de nuestra fe, ah\u00ed se juega mucho sobre c\u00f3mo siento y vivo la fe. \u00bfSe\u00f1alo a Jes\u00fas o me se\u00f1alo a m\u00ed mismo, o se\u00f1alo a un Jes\u00fas caricatura, deformado por ideas un poco baratas?<\/em><\/p>\n<p><em>Y lo segundo tiene que ver, por supuesto, con el encuentro con Jes\u00fas, que, si es real, es inolvidable. \u00bfTe acord\u00e1s la hora y el lugar del momento en el que m\u00e1s disfrutaste estar con \u00e9l? Los ap\u00f3stoles, estos que escuchamos hoy, no se lo olvidaron jam\u00e1s. Dice as\u00ed: \u00abFueron, vieron d\u00f3nde viv\u00eda y se quedaron con \u00e9l ese d\u00eda. Era alrededor de las cuatro de la tarde\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 lindo debe haber sido! \u00a1C\u00f3mo habr\u00e1n disfrutado! La conclusi\u00f3n no es muy dif\u00edcil: aquel que est\u00e1 con Jes\u00fas y lo conoce de verdad, no lo olvida jam\u00e1s en la vida; es m\u00e1s, como le pas\u00f3 a Andr\u00e9s, \u00abal primero que encuentra\u00bb se lo cuenta.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo que escuchamos en la escena de hoy es una s\u00edntesis de c\u00f3mo se conoce a Jes\u00fas, de qu\u00e9 se siente y qu\u00e9 produce al coraz\u00f3n. Pasa de todo en muy poco tiempo. Pero en definitiva lo que se nota es que ser disc\u00edpulo de Jes\u00fas, ser cristiano en serio, es ir \u00abtras sus pasos\u00bb, es caminar tras de \u00e9l con una pregunta fundamental en el coraz\u00f3n: \u00bfD\u00f3nde vives?, \u00bfd\u00f3nde viv\u00eds? Que ser\u00eda como decir: \u00ab\u00a1Quiero conocerte! \u00a1Quiero estar con vos! Quiero saber d\u00f3nde est\u00e1 tu casa y quiero entrar en ella, quiero ser tu amigo, quiero caminar mi vida junto a la tuya\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Ser disc\u00edpulo de Jes\u00fas es dejarse tambi\u00e9n cuestionar por \u00e9l, dejar que \u00e9l nos pregunte: \u00bfQu\u00e9 quer\u00e9s?, \u00bfqu\u00e9 busc\u00e1s?, \u00bfcu\u00e1l es tu anhelo m\u00e1s profundo? Jes\u00fas nos pregunta no porque no sepa lo que necesitamos, sino porque quiere ayudarnos a que nos demos cuenta nosotros mismos, quiere ayudarnos a sacar \u00ablo que ya est\u00e1 adentro\u00bb y no nos damos cuenta, aquello para lo que fuimos creados, para entrar en comuni\u00f3n con \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Ser disc\u00edpulo de Jes\u00fas no es autom\u00e1tico, no es de un d\u00eda para el otro, no es definitivo en el sentido que ya est\u00e1. Uno \u00abse va haciendo\u00bb de a poco. Ir siendo disc\u00edpulo es escuchar a Jes\u00fas que siempre nos dice: \u00abVengan y lo ver\u00e1n\u00bb. Como si nos dijera: \u00abVen\u00ed, animate a seguirme para conocer mi coraz\u00f3n. Ven\u00ed, te ofrezco mi coraz\u00f3n, mi casa, te ofrezco conocerme. Mi casa est\u00e1 en el mundo. Mi casa est\u00e1 en tu coraz\u00f3n, mi casa est\u00e1 en el coraz\u00f3n de los otros. Mi casa est\u00e1 en la oraci\u00f3n silenciosa, est\u00e1 en la Eucarist\u00eda, est\u00e1 en cada encuentro personal conmigo y Yo estoy en todos lados\u00bb. En realidad, Jes\u00fas nos invita a su casa para terminar entrando a la nuestra, en nuestro coraz\u00f3n. S\u00ed, es verdad que es un encuentro definitivo cuando realmente lo encontramos. Ya nunca queremos volver atr\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando hoy el sacerdote levante la hostia y diga en la Misa: \u00abEste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, dichosos los invitados a la cena del Se\u00f1or\u00bb, dig\u00e1mosle a Jes\u00fas con sinceridad que queremos seguirlo y, aunque no \u00absomos dignos\u00bb, queremos que \u00e9l tambi\u00e9n entre en nuestra casa. Una palabra suya, bastar\u00e1 para sanarnos. \u00bfTe acord\u00e1s la hora y el momento en la que conociste a tu Salvador? \u00bfTe acord\u00e1s la hora y el momento en la que m\u00e1s disfrutaste estar con Jes\u00fas?<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estaba Juan con dos de sus disc\u00edpulos y, mirando a Jes\u00fas que pasaba, dijo: \u00abEste es el Cordero de Dios.\u00bb Los dos disc\u00edpulos, al o\u00edrlo hablar as\u00ed, siguieron a Jes\u00fas. \u00c9l se dio vuelta y, viendo que lo segu\u00edan, les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quieren?\u00bb Ellos le respondieron: \u00abRabb\u00ed -que traducido significa Maestro- \u00bfd\u00f3nde vives?\u00bb \u00abVengan y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3472,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-3471","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3471","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3471"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3471\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3475,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3471\/revisions\/3475"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3472"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3471"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3471"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3471"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}