{"id":3481,"date":"2024-01-16T00:00:36","date_gmt":"2024-01-16T03:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3481"},"modified":"2024-01-09T10:25:22","modified_gmt":"2024-01-09T13:25:22","slug":"ii-martes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-martes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"II Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3481-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/16enero-audio-II-MartesAno-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/16enero-audio-II-MartesAno-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/16enero-audio-II-MartesAno-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/16enero-audio-II-MartesAno-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Un s\u00e1bado en que Jes\u00fas atravesaba unos sembrados, sus disc\u00edpulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le dijeron: \u00ab\u00a1Mira! \u00bfPor qu\u00e9 hacen en s\u00e1bado lo que no est\u00e1 permitido?\u00bb<\/p>\n<p>\u00c9l les respondi\u00f3: \u00ab\u00bfUstedes no han le\u00eddo nunca lo que hizo David, cuando \u00e9l y sus compa\u00f1eros se vieron obligados por el hambre, c\u00f3mo entr\u00f3 en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comi\u00f3 y dio a sus compa\u00f1eros los panes de la ofrenda, que s\u00f3lo pueden comer los sacerdotes?\u00bb<\/p>\n<p>Y agreg\u00f3: \u00abEl s\u00e1bado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el s\u00e1bado. De manera que el Hijo del hombre es due\u00f1o tambi\u00e9n del s\u00e1bado\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>En el camino del seguimiento a Jes\u00fas hay que ir aprendiendo a dejarse purificar por \u00e9l. No es un simple s\u00ed de un d\u00eda, de una vez; es m\u00e1s complejo que eso, y por eso tambi\u00e9n podr\u00edamos decir que m\u00e1s lindo. Cuando concebimos la vida cristiana, la fe, no como un camino, sino como un instante lindo, como un momento pasajero, algo muy sentimental, como una respuesta aislada de la totalidad de nuestra vida, es cuando tarde o temprano nos quedamos al costado de ese camino, de lo que en realidad era un camino; o nos cansamos y decimos: \u00ab\u00a1Esto era ser cristiano!\u00bb, \u00ab\u00a1esto es la Iglesia!\u00bb, por ejemplo. Lo que hay que saber es que Jes\u00fas no nos enga\u00f1a. Nunca enga\u00f1\u00f3 a nadie en los evangelios, en los textos que leemos. Siempre fue claro y directo. En todo caso, podr\u00edamos decir que \u00abnos enga\u00f1aron\u00bb sin querer los que nos invitaron a seguirlo. Nos enga\u00f1aron por ser buenos, por atraernos y sumar fieles a sus arcas o bien nos dejamos enga\u00f1ar nosotros por no haber pensado, porque a veces nos gusta no escuchar todo, preferimos no escuchar toda la verdad.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfA qu\u00e9 me refiero con todo esto? Cuando \u2013volviendo al evangelio del domingo, \u00bfno? \u2013\u2026 Cuando los dos disc\u00edpulos al escuchar a Juan se decidieron a seguir a Jes\u00fas, dice el evangelio que \u00ab\u00e9l se dio vuelta y, viendo que lo segu\u00edan, les pregunt\u00f3: \u201c\u00bfQu\u00e9 quieren?\u201d\u00bb No fue una pregunta de rutina, una pregunta por preguntar nom\u00e1s. Jes\u00fas quiere saber el porqu\u00e9 de nuestro seguimiento, las razones, el para qu\u00e9 lo seguimos; para nuestro bien (no porque \u00e9l no lo sepa), para que purifiquemos nuestras intenciones, para que descubramos nuestras verdaderas motivaciones y no andemos tras de \u00e9l sin saber bien por qu\u00e9 o bien creyendo que seguimos a alguien que en realidad no lo es.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfA qui\u00e9n seguimos nosotros, vos y yo? \u00bfLo sabemos realmente? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los millones, vuelvo a preguntarme, de cristianos que dicen creer en Dios o que dicen que aman a Jes\u00fas? Cuando digo d\u00f3nde est\u00e1n, no me refiero a que, si van o no mucho a Misa, porque hay miles que van a Misa, pero en realidad no saben bien a qui\u00e9n siguen, sino que me refiero a todos. Todos tenemos que hacer este proceso al seguir a Jes\u00fas, los disc\u00edpulos tambi\u00e9n tuvieron que hacerlo. Qu\u00e9 bueno que hoy podamos preguntarnos todos con sinceridad: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quiero?, \u00bfqu\u00e9 quiero al seguir a Jes\u00fas? \u00bfA qui\u00e9n o qu\u00e9 busco? \u00bfLo busco a \u00e9l por ser \u00e9l mismo o busco cosas, soluciones?, \u00bfo me busco a m\u00ed mismo busc\u00e1ndolo a \u00e9l?\u00bb Te propongo volver a rezar con esta escena del evangelio del domingo. Es linda y muy profunda, para no dejarla pasar.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos muestra que no todos los que se dicen ser \u00abreligiosos\u00bb lo eran verdaderamente; en este caso, los fariseos que eran supuestamente super religiosos pero que se les soltaba la lengua y criticaban. Y tambi\u00e9n podr\u00edamos decir hoy que no todos los que dicen seguir a Jes\u00fas o que se dicen \u00abreligiosos\u00bb realmente lo siguen, porque a veces tambi\u00e9n juzgamos y se nos destraba la lengua y decimos cualquier cosa.<\/em><\/p>\n<p><em>Dice el ap\u00f3stol Santiago que \u00abla religiosidad pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre, consiste en ocuparse de los hu\u00e9rfanos, de las viudas cuando est\u00e1n necesitadas, y en no contaminarse con el mundo\u00bb. Dir\u00edamos que, en su esencia, es el amor concreto y sincero al pr\u00f3jimo, y no pensar c\u00f3mo piensa el mundo \u2013obviamente el amor al que m\u00e1s lo necesita\u2013. Tambi\u00e9n dice: \u00abSi alguien cree que es un hombre religioso, pero no domina su lengua, se enga\u00f1a a s\u00ed mismo y su religiosidad es vac\u00eda\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Existe un gran peligro en el coraz\u00f3n del hombre, y todav\u00eda es peor cuando es exacerbado por una falsa religiosidad, y es: la excesiva preocupaci\u00f3n por lo externo y no tanto por el coraz\u00f3n. Es un mal generalizado, es un virus que tenemos todos: los religiosos y los no religiosos, los creyentes y no tan creyentes.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero lo que pasa es que cuando este virus crece en una persona supuestamente religiosa, creyente, es mucho peor, porque se arraiga m\u00e1s, se infla y, adem\u00e1s, se camufla bajo apariencia de bien, bajo apariencia de \u00abb\u00fasqueda\u00bb de santidad, casi que incluso de pensar que va a salvar al mundo de esa manera.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos los nacidos en este mundo, casi inconscientemente, nos dejamos llevar por las apariencias. La falla original con la cual nacemos nos hace olvidar que lo que define la vida de un hombre no es lo externo, sino que es el coraz\u00f3n, sus intenciones y que el coraz\u00f3n de los otros no lo conocemos realmente. Todo lo que podamos ver de los dem\u00e1s y todo lo que puedan ver los dem\u00e1s de nosotros es \u00abpapel pintado\u00bb para Dios si lo de adentro finalmente no est\u00e1 sano, si lo de adentro no es puro o, por lo menos, no busca la rectitud, la sinceridad.<\/em><\/p>\n<p><em>Los fariseos del evangelio, los de hoy y los de siempre, juzgaron y juzgan por lo que ven sus ojos, sin considerar las circunstancias, sin preguntar qu\u00e9 hay detr\u00e1s; en definitiva, sin conocer el coraz\u00f3n de los hombres, ni el de Jes\u00fas, sino simplemente juzgan por sus pensamientos, por las apariencias, como tantas veces lo hacemos vos y yo, de mil maneras diferentes, con buena o a veces mala intenci\u00f3n. La mayor\u00eda de las veces seguro que juzgamos con buena intenci\u00f3n. Pero ah\u00ed no est\u00e1 el punto, sino que est\u00e1, tanto para bien como para mal, en juzgar sin conocer el coraz\u00f3n de los otros. Por eso, la cuesti\u00f3n no est\u00e1 en que si lo que digo es bueno o no tan bueno o malo, si lo digo y lo digo con buena o mala intenci\u00f3n, sino que juzgo sin conocer, creyendo que conozco. Ah\u00ed est\u00e1 el gran pecado de todos. Esa es la gran falla que debemos pedirle al Se\u00f1or que nos purifique y nos sane de una vez por todas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfPara qu\u00e9 seguimos a Jes\u00fas? \u00bfPara qu\u00e9 segu\u00eds a Jes\u00fas? \u00bfPara amarlo y para parecerte cada d\u00eda m\u00e1s a \u00e9l y que jam\u00e1s salga de tus labios un juicio hacia los otros? Preguntate eso, pregunt\u00e9monos esto con sincero coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un s\u00e1bado en que Jes\u00fas atravesaba unos sembrados, sus disc\u00edpulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. 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