{"id":3492,"date":"2024-01-18T00:00:13","date_gmt":"2024-01-18T03:00:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3492"},"modified":"2024-01-16T09:14:07","modified_gmt":"2024-01-16T12:14:07","slug":"ii-jueves-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-jueves-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"II Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3492-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/18enero-audio-II-JuevesAno-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/18enero-audio-II-JuevesAno-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/18enero-audio-II-JuevesAno-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/18enero-audio-II-JuevesAno-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas se retir\u00f3 con sus disc\u00edpulos a la orilla del mar, y lo sigui\u00f3 mucha gente de Galilea. Al enterarse de lo que hac\u00eda, tambi\u00e9n fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusal\u00e9n, de Idumea, de la Transjordania y de la regi\u00f3n de Tiro y Sid\u00f3n. Entonces mand\u00f3 a sus disc\u00edpulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara.<\/p>\n<p>Porque, como curaba a muchos, todos los que padec\u00edan alg\u00fan mal se arrojaban sobre \u00e9l para tocarlo. Y los esp\u00edritus impuros, apenas lo ve\u00edan, se tiraban a sus pies, gritando: \u00ab\u00a1T\u00fa eres el Hijo de Dios!\u00bb Pero Jes\u00fas les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas nunca le niega a alguien la posibilidad de conocer su casa, su coraz\u00f3n; la posibilidad de entrar en di\u00e1logo con \u00e9l, de seguirlo. Lo que \u00e9l pretende, lo que necesita de nosotros, es nuestro coraz\u00f3n, nuestra sinceridad, nuestra disposici\u00f3n a abrirnos lentamente a su amor misericordioso y no andar a medias tintas, con ambig\u00fcedades, con dobleces. Ante el deseo de los disc\u00edpulos de conocer su casa, d\u00f3nde viv\u00eda, Jes\u00fas les respondi\u00f3. \u00ab\u201cVengan y lo ver\u00e1n\u201d, les dijo. Fueron, vieron d\u00f3nde viv\u00eda y se quedaron con \u00e9l ese d\u00eda. Era alrededor de las cuatro de la tarde\u00bb. As\u00ed dec\u00eda el evangelio del domingo. \u00ab\u00bfQuer\u00e9s saber d\u00f3nde vivo? \u00bfQuer\u00e9s conocerme? Ven\u00ed, acercate, camin\u00e1. Las puertas est\u00e1n abiertas para los que quieran\u00bb. Algo as\u00ed podr\u00eda significar para nosotros esta respuesta de Jes\u00fas. Hay que hacer la experiencia, no queda otro camino.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Muchas veces pretendemos que Dios venga a nosotros, que \u00e9l se acerque a nuestro coraz\u00f3n y en realidad ya lo est\u00e1, y eso es lindo. Pero en realidad no debemos olvidar que eso ya lo hizo desde que se hizo hombre, lo hace cada d\u00eda en su Palabra, lo hace cada d\u00eda en la Eucarist\u00eda. Jes\u00fas nos invita en realidad a \u00abir y ver\u00bb, a hacer nosotros la experiencia, a mover nuestros pies y nuestros corazones para estar con \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Much\u00edsimas veces se acercan personas a nosotros los sacerdotes y nos dicen: \u00abYa no siento lo que sent\u00eda antes, padre. No s\u00e9 qu\u00e9 me pas\u00f3, perd\u00ed la fe\u00bb. Generalmente, indagando un poco, uno pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3? \u00bfQu\u00e9 hiciste?\u00bb Y la respuesta es: \u00abNada\u00bb. Y en el fondo lo que pas\u00f3 es que se dej\u00f3 de buscar, se dej\u00f3 de caminar, se dej\u00f3 de \u00abir y ver\u00bb a d\u00f3nde est\u00e1 Jes\u00fas. Eso nos pasa a todos, es normal. Cuando dejamos de buscar, cuando perdemos ese fervor inicial, cuando nos olvidamos que la invitaci\u00f3n para seguir a Jes\u00fas es de todos los d\u00edas, vamos lentamente perdiendo el deseo de estar con \u00e9l, vamos perdiendo el entusiasmo de esa primera vez que nunca olvidaremos y que nos hizo acordar hasta la hora, como les paso a Andr\u00e9s y a Juan o a nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Si est\u00e1s en esa situaci\u00f3n, de des\u00e1nimo, de pensar que ya perdiste la fe, de que Jes\u00fas te abandon\u00f3, pens\u00e1 si en realidad no fuiste vos el que dej\u00f3 de buscar, si no fuiste vos el que perdi\u00f3 ese deseo y se olvid\u00f3 de lo lindo que era estar con \u00e9l. Si, por el contrario, est\u00e1s en esa etapa linda de enamoramiento, en donde todo es gozo, en donde todo fluye y parece que no se terminar\u00e1 nunca, no creas que eso dura para siempre. Sab\u00e9 que es una etapa que ten\u00e9s que disfrutar y atesorar para cuando vengan momentos dif\u00edciles. Seguir a Jes\u00fas es un poco de todo esto: estar esper\u00e1ndolo de alguna manera, buscarlo, dejarse preguntar por \u00e9l y ponerse en camino para conocer su coraz\u00f3n, dispuestos a no dejar de buscar nunca.<\/em><\/p>\n<p><em>Seg\u00fan Algo del Evangelio de hoy Jes\u00fas no se deja \u00abseguir\u00bb por cualquiera. Aunque suene feo lo que te digo, no se deja \u00abapretujar\u00bb. Se deja buscar por aquellos que son humildes, por los que reconocen que algo les falta. Dios se hace encontradizo con el que lo busca, pero con el que lo busca con humildad, con sinceridad y no por los que quieren manipularlo, observarlo, criticarlo \u2013como los fariseos\u2013. Por eso el soberbio no puede ver a Dios; \u00a1jam\u00e1s!, porque su coraz\u00f3n solo ve lo que quiere ver. \u00c9l no se deja encontrar por los que quieren utilizar mal su Nombre. No se puede manipular a Jes\u00fas, a Dios. No podemos usarlo para nuestra conveniencia. Ante los gritos de los \u00abesp\u00edritus inmundos\u00bb, la Palabra dice que \u00abJes\u00fas les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfPor qu\u00e9 Jes\u00fas no quer\u00eda que se difunda las cosas que hac\u00eda? \u00bfPor qu\u00e9 Jes\u00fas no quer\u00eda que digan qui\u00e9n era? Justamente por esto que venimos hablando. Porque \u00e9l quer\u00eda y quiere ense\u00f1arnos a no mirar las apariencias, sino mirar el coraz\u00f3n, no quedarnos con lo superficial. No hay que dejarse llevar por lo externo. Lo que m\u00e1s hace sufrir el coraz\u00f3n de Jes\u00fas es que nos quedemos con las apariencias de lo que hizo y no con su coraz\u00f3n. \u00c9l no quer\u00eda ser, por decirlo as\u00ed, un \u00abmilagrero\u00bb m\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas no quiere ser un \u00absanador\u00bb del mont\u00f3n, alguien que promete felicidad barata. Jes\u00fas no quiere ser \u00abla soluci\u00f3n\u00bb r\u00e1pida. Jes\u00fas no quer\u00eda vivir de la apariencia, sino que quiere mostrarnos su coraz\u00f3n. Quiere mostrarnos su coraz\u00f3n, que nos enamoremos de \u00e9l. \u00c9l quiere que lo amemos con toda el alma, no por lo que hace solamente, sino por lo que es. Por eso prohib\u00eda que le hagan mala propaganda, porque la propaganda lo \u00fanico que exalta es lo que las personas hacen y hace muy dif\u00edcil que veamos lo que las personas son. Solo el que conoce realmente a Jes\u00fas puede transmitir lo que es. Los dem\u00e1s se quedan con lo superficial, con lo recibido.<\/em><\/p>\n<p><em>Es lindo ver en el evangelio de hoy qui\u00e9nes y c\u00f3mo buscaban a Jes\u00fas. \u00bfQui\u00e9nes lo buscaban? Los marginados, los sufridos, los enfermos, aquellos que padec\u00edan algo o les faltaba algo. \u00bfC\u00f3mo lo buscaban? Se \u00abapretujaban\u00bb y se arrojaban para tocarlo. \u00a1Qu\u00e9 lindo! \u00a1Qu\u00e9 lindo es ver cuando hoy alguien se acerca a buscar a Jes\u00fas con tanto amor, con amorosa desesperaci\u00f3n! \u00bfSos de los que lo buscan? \u00bfC\u00f3mo lo busc\u00e1s?<\/em><\/p>\n<p><em>Sigamos a Jes\u00fas como \u00e9l quiere que lo sigamos. Pensemos a qu\u00e9 Jes\u00fas a veces andamos siguiendo y c\u00f3mo lo estamos siguiendo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas se retir\u00f3 con sus disc\u00edpulos a la orilla del mar, y lo sigui\u00f3 mucha gente de Galilea. Al enterarse de lo que hac\u00eda, tambi\u00e9n fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusal\u00e9n, de Idumea, de la Transjordania y de la regi\u00f3n de Tiro y Sid\u00f3n. Entonces mand\u00f3 a sus disc\u00edpulos que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3493,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-3492","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3492","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3492"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3492\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3496,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3492\/revisions\/3496"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3493"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3492"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3492"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3492"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}