{"id":3508,"date":"2024-01-21T00:00:24","date_gmt":"2024-01-21T03:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3508"},"modified":"2024-01-16T09:28:15","modified_gmt":"2024-01-16T12:28:15","slug":"iii-domingo-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-domingo-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"III Domingo durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3508-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/21enero-audio-III-DomingoAno-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/21enero-audio-III-DomingoAno-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/21enero-audio-III-DomingoAno-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/21enero-audio-III-DomingoAno-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Despu\u00e9s que Juan fue arrestado, Jes\u00fas se dirigi\u00f3 a Galilea. All\u00ed proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: \u00abEl tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios est\u00e1 cerca. Convi\u00e9rtanse y crean en la Buena Noticia\u00bb.<\/p>\n<p>Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Sim\u00f3n y a su hermano Andr\u00e9s, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores. Jes\u00fas les dijo: \u00abS\u00edganme, y Yo los har\u00e9 pescadores de hombres\u00bb. Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.<\/p>\n<p>Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban tambi\u00e9n en su barca arreglando las redes. En seguida los llam\u00f3, y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>En este camino que empezamos a transitar hace dos domingos con el bautismo de Jes\u00fas, un camino en donde se nos propone la humildad y la mansedumbre; un camino de silencio y tambi\u00e9n de cruz \u2013totalmente distinto al que cualquiera de nosotros a veces podr\u00eda emprender\u2013, un estilo que no concuerda para nada con la forma que un l\u00edder de este mundo podr\u00eda elegir para atraer y \u00absumar\u00bb seguidores a sus filas\u2026 En este domingo, domingo dedicado a valorar la Palabra de Dios; un domingo en donde se nos invita a que volvamos a reafirmar nuestra fe en la eficacia de la Palabra de Dios, en todo lo que puede hacer en nuestra vida, retomamos la lectura del evangelio de Marcos. En el que claramente escuchamos que, despu\u00e9s del arresto de Juan, Jes\u00fas se decide a comenzar a decir lo que lleva en su coraz\u00f3n durante tantos a\u00f1os. Se decide y comienza, a lo que llamar\u00edamos nosotros, \u00absu misi\u00f3n\u00bb.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>No alcanza con los gestos, no alcanza solo con hacer algo para que los dem\u00e1s comprendan; son necesarias tambi\u00e9n las palabras. Por eso es el domingo de la Palabra. Por eso tambi\u00e9n Jes\u00fas predic\u00f3, habl\u00f3 diciendo lo que su Padre le dec\u00eda y mostrando de alguna manera su coraz\u00f3n. Cuando hablamos del bautismo, dec\u00edamos que Jes\u00fas empez\u00f3 su vida p\u00fablica con un gesto, con una actitud que sintetizaba de alguna manera todo lo que ser\u00eda su vida. Sin embargo, volvemos a decir, es necesario tambi\u00e9n que estos gestos sean acompa\u00f1ados con expresiones, con dichos que iluminen eso que los gestos quieren expresar.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos pone ante nuestros o\u00eddos las primeras palabras de Jes\u00fas: \u00abEl tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios est\u00e1 cerca. Convi\u00e9rtanse y crean en la Buena Noticia\u00bb. Para Jes\u00fas ya no hab\u00eda tiempo que esperar. Hab\u00edan pasado los treinta a\u00f1os de silencio en Nazaret, pero el tiempo de Dios se hab\u00eda cumplido. \u00c9l ten\u00eda que empezar a actuar, ten\u00eda que ser fiel a la voluntad de su Padre. Jes\u00fas no hizo nada que su Padre no le haya pedido, no le haya dicho, sino que hizo siempre su voluntad. Y como muchas veces decimos todos, \u00ablos tiempos de Dios no son los nuestros\u00bb. Es dif\u00edcil comprender esto, comprender que no todo se da en el tiempo en el que nosotros pretendemos. Jes\u00fas tambi\u00e9n tuvo que aprender a aceptar esto, aceptar que su momento ser\u00eda el de su Padre y que solo empezar\u00eda a hablar cuando \u00e9l lo dispon\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Despu\u00e9s de esa expresi\u00f3n, dice la Palabra que dijo: \u00abConvi\u00e9rtanse y crean en la Buena Noticia\u00bb. \u00abConvi\u00e9rtanse\u00bb sabemos que es la traducci\u00f3n de una palabra griega que dice \u00abmetanoia\u00bb, que significa \u00abcambio de mentalidad\u00bb. Quiere decir que Jes\u00fas nos invita a cambiar, a un cambio profundo y no a un cambio por afuera; a hacernos una \u00abchapa y pintura\u00bb, como se dice. Hay que cambiar de mentalidad para reconocer el Reino de Dios, para saber que est\u00e1 cerca. Hay que cambiar el coraz\u00f3n y la mente para reconocer la humildad de un Dios nacido en un pesebre bien pobre. Hay que cambiar la manera de pensar sobre c\u00f3mo es Dios y c\u00f3mo lo esperamos ver a veces, para darnos cuenta de que \u00e9l es omnipotente, pero mucho m\u00e1s sencillo de lo que pensamos. No es solo un cambio moral, de nuestros comportamientos; algo que por supuesto es necesario, cada d\u00eda m\u00e1s. Es tambi\u00e9n muy necesario cambiar nuestra forma de pensar sobre c\u00f3mo miramos la realidad \u2013la nuestra y la que nos rodea\u2013, sobre c\u00f3mo la analizamos, c\u00f3mo juzgamos y qu\u00e9 decimos sobre ella.<\/em><\/p>\n<p><em>Entonces hoy podemos preguntarnos: \u00bfQu\u00e9 tenemos que hacer primero: cambiar las actitudes o la mentalidad?\u00bfQuerer o cambiar? \u00bfCambiar o querer? Es dif\u00edcil decirlo, es casi como decir: \u00bfQu\u00e9 es primero: el huevo o la gallina? Pero lo que s\u00ed podemos decir es que \u00abconvertirse\u00bb, para la Palabra de Dios, no significa primero ser bueno, portarse bien, ser perfecto y no equivocarse, como muchas veces nos ense\u00f1aron o aprendimos mal. Eso es algo que, hasta te dir\u00eda, no necesita de las palabras de Jes\u00fas. Todos los hombres de buena voluntad descubren en su coraz\u00f3n que deben tender a la bondad y que est\u00e1n llamados a ser cada d\u00eda mejores.<\/em><\/p>\n<p><em>Incluso podr\u00edamos decir que hay mucha gente que no cree que es muy buena y m\u00e1s buena que nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Entonces, convertirse significa animarse a cambiar ciertas estructuras mentales que se transforman en barreras, para que despu\u00e9s pueda penetrar el mensaje transformador del evangelio, para poder despu\u00e9s aceptar los modos de ser de Dios, su manera de amar y de ense\u00f1arnos a amar.<\/em><\/p>\n<p><em>Tarde o temprano en la vida, la l\u00f3gica de Jes\u00fas, la de Dios, su Padre, termina chocando con la nuestra, que muchas veces pretende ser la verdadera sin aceptar la de Dios. Cambiar quiere decir aceptar, antes que nada, que la l\u00f3gica de Dios, su amor, a veces parece il\u00f3gico para nosotros, para el mundo, y eso nos cuesta aceptarlo. \u00abLa sabidur\u00eda de este mundo es necedad para Dios\u00bb, dice san Pablo.<\/em><\/p>\n<p><em>Cambiar es lo m\u00e1s dif\u00edcil de nuestra fe. Creer y confiar en Jes\u00fas es lo que nos ayuda a cambiar tambi\u00e9n. Cambiar implica una cierta violencia interior, implica \u00abplantar\u00bb la cruz en nuestros pensamientos y en nuestros corazones. Quiere decir que tenemos que doblegar muchas cosas que sin darnos cuenta nos dominan. Por ejemplo: podemos pasarnos la vida diciendo que creemos, que amamos a Jes\u00fas, que esto y que lo otro; pero cuando viene el dolor en nuestra vida, cuando nos toca la puerta el sufrimiento propio o ajeno, somos capaces de tirar todo, de rechazar incluso a Dios. Porque no comprendemos c\u00f3mo pueden pasar ciertas cosas, c\u00f3mo nos puede pasar a nosotros, porque pretend\u00edamos algo distinto de este Dios que es Padre. A todos nos puede pasar: nadie est\u00e1 exento de enojarse y de no comprender a Dios. Es muy humano y a veces es necesario vivirlo, para reconocer en serio qu\u00e9 significa creer. Pero mientras tanto, no esperemos que nos pase.<\/em><\/p>\n<p><em>Convertirse es cambiar. Creer ayuda a cambiar, confiar es el camino m\u00e1s dif\u00edcil. Porque cambiar es salir de la comodidad de \u00abarmarnos\u00bb nuestra propia vida para aceptar a un Dios que tambi\u00e9n cambi\u00f3 por nosotros, un Dios que se hizo humilde por nosotros y nos llama a todos d\u00eda a d\u00eda, como lo hizo ese d\u00eda con esos cuatro hombres mientras caminaba por la orilla del mar.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s que Juan fue arrestado, Jes\u00fas se dirigi\u00f3 a Galilea. 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